Disclaimer: los personajes no son míos, les pertenecen a sus respectivos dueños.

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Capitulo 3: La horda

El trio dejó el campamento hace unas horas. Unos kilómetros mas adelante, tendrían un Jeep para llegar a Venecia y tomar una lancha, con destino a Malta. Amelie se recuperó bastante bien; Jean Baptiste aun tenía esa mano para la medicina. El trio caminaba por las ruinas de una ciudad. Había Sol aunque las nubes oscuras aparentaba ser mas tarde. Ella abrió la mano, dejando caer un copo de nieve. Estando en compañía en este clima no era malo, pero las armas estaban cargadas.

Baptiste portaba un rifle de asalto en comparación con Ian, que tenía en su espalda una escopeta con un cinturón lleno de cartuchos. Amelie estaba más familiarizada con los rifles; no era el que siempre cargaba, éste era de caza, con balas comunes y mira telescópica estándar. Se detuvo unos momentos para verificar si traía la carta de Ana en su bolsillo. Al sentir el papel, se quedó tranquila.

-En verdad, estás con la idea fija. – Dijo el moreno. - ¿Cuándo fue que Ana te dio esa carta?

-Unos días antes de que falleciera. – Continuó caminando. – Su hija debe saber las ultimas palabras que le dedicó.

-¿La leíste? – Le preguntó Ian.

-No, y no quiero saber que hay ahí… cambiando de tema, cuando vine aquí, en unos edificios que merodeé, me atacó… algo, no sé lo que era. Parecía una persona…

Baptiste bajó la vista. – Dale las gracias a Moira O´Deorain. Son sus creaciones.

La mujer quedó confundida. Ian iba a hablar.

-Cuando Bahamut, Joe y sus pares se fueron, ella con el respaldo de Katya Volskaya comenzó a jugar a ser Dios. Creó abominaciones que el ojo humano no toleraría ver… y yo fui una de ellas, una de las primeras creaciones. – Amelie esperó a que Ian continuará contando, y lo hizo. – Lo último que recordaba fue que corría junto con Dva y Conrad Hart, cuando el régimen atacó el Templo de Anubis. Después, todo se oscureció de golpe. Cuando desperté, no me podía mover, ni siquiera podía pestañear. Estaba adentro de agua verde, o algo así. ¿Sabes lo que es pasar días y días sin poder hacer nada? Fue horrible.

-¿Y qué sucedió después? – Preguntó ella ansiosa por la respuesta.

-Me durmieron. Y cuando desperté, estaba así como me ves ahora. Pasaron meses hasta que 76 me rescató junto con lo que quedaba de la resistencia, incluyendo a él. – Le respondió Ian mientras señaló al moreno.

-¿Quién es ese 76?

-Es Jack Morrison. Si, el ex comandante de Overwatch. – Le dijo Baptiste.

-¿Jack sigue vivo? ¡Increible! Creí que había muerto en esa explosión en la base de Overwatch. Bueno… si Gabriel sobrevivió a esa pelea años atrás, también él. – Amelie quedó perpleja. – imposible.

-Ya que lo mencionaste: ¿El comandante de Talon está vivo, también? – Ahora fue el moreno el que preguntó.

-Gabriel Reyes ya no es comandante de Talon. Ni siquiera existe esa organización en donde fuimos a parar. Ni lo llamamos Reaper. Digamos que… se está redimiendo. Cumple con una prisión domiciliaria, por haber ayudado a matar a DeadEye Joe.

-¡¿QUÉ!? – Dijeron los muchachos al mismo tiempo.

Eso era una buena noticia. La mano derecha del coronel Bahamut, está muerto. Amelie inició a relatar todo lo que vio, lo que hizo, lo que pasó, y lo que sucedió después. Tanto Baptiste como Ian quedaron impresionados, asombrados, maravillados por lo que ella contaba. Era de no creer, pero lo que dijo, es real. Tan real como la nieve que caía.

-Entonces. – Dijo el moreno. - ¿Gabriel ya no es Reaper?

-No, Jean. Ya no lo es, aunque guarda su traje pero no lo usa. Además está vigilado. De eso no se salvó.

-Amelie, estoy sorprendido ¿Otra civilización? ¿Cómo la nuestra? Increíble… - Decía Ian con el hocico abierto. – El transportador dimensional, funcionó. Satya Vaswani estaría orgullosa de su invento. – Recordó a la hindú con una satisfactoria sonrisa. – Nos hubiera venido bien un poco de ayuda de "GUN". – Agregó.

-También me hubiera gustado que una flota de sus naves haya venido, o que me acompañase Nack, pero no quería que le disparasen. Esa comadreja parlante se robó mi cariño. – Amelie fabricó una mueca alegre tras pensar en él. Después de unos minutos, espabiló. – Oigan, no me dijeron nada de lo que les dije, de la cosa que me atacó.

-Si… - El moreno aclaró su voz. – Los primeros intentos de Moira, fueron clones. Si Amelie, clones. La primera vez que vi uno de esos, estábamos asaltando un laboratorio en Alemania, y los liberó para que nos ataquen. Después de tomar el lugar, pudimos ver en los archivos que logró clonar a Hana Song al cien por ciento. ¿Recuerdas quien era?

-Eh si pero ¿Por qué ella? ¿Y que ganaban con clonarla? ¿Y donde está? – Amelie se sorprendía cada vez más por lo que pasó aquí.

Ian habló, él fue quien descubrió los archivos.

-Hubo veinte clones y de esos veinte, el 19 fue el optimo. Los videos mostraron que se escapó del laboratorio con una nave experimental, que tenía el mismo diseño que el Trasportador Dimensional. No sabemos que le ocurrió, pero vimos que tiene el numero 19 tatuado en su antebrazo. Nada mas.

La mujer bufó por lo que escuchó. - ¿Pero que pasó aquí?

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Caminar con buena compañía le vino bien. Pudo charlar y poner al día a Ian y Baptiste sobre lo que vivió aquí y en Mobius. Además hubo chistes de parte del moreno, y Amelie le gustaba la comedia y ya tenía experiencia en ella con los amigos que hizo. Cuando vino la noche, acamparon debajo de un árbol. La llama se encontraba en el medio de los tres, que con ramas calentaban la carne que había en la punta. Por suerte la nieve calmó, pero el viento frio no. Se abrigaron con ponchos.

-Quiero preguntarles algo chicos… - Ian y Baptiste alzaron el oído. – Joe me dijo algo y… no sé si fue una mentira pero… me dijo que… - Amelie suspiró – Que Gerald está vivo.

Baptiste al ser moreno, su piel se volvió blanca. Ian tragó saliva. Ella al ver sus expresiones exigió respuestas a lo que el mayor la calmó moviendo sus manos.

-Sólo son rumores Amelie, pero dicen que Gerald está vivo… son rumores…

-Entonces lo que me dijo Joe…

Ella no pudo evitar soltar un bufido seguido de una sonrisa. Apretó el bolsillo donde se alojaba la carta de Ana. Sin que se diera cuenta, Ian y Baptiste cruzaron miradas. Amelie mantuvo las esperanzas.

Venecia estaba desolada. El Jeep pudo llegar hasta la estación de trenes de Santa Lucia. Aunque tenían vehículo no les serviría de mucho en esta ciudad. El grupo bajó y comenzó a caminar. El Sol aun seguía iluminando el cielo, sólo tenían unas horas hasta que se oculte, eso era malo. Con las instrucciones dadas, tenían que tomar una lancha, bordear Italia hasta llegar a Malta, donde el resto de la Resistencia esperaría por ellos.

-¿Alguno sabe donde está la lancha? – Amelie preguntó

-Me dijeron que estaba cerca del ¿Puente Marcelo? – Ian miraba el mapa en su GPS.

-Si si, ahí estaba. Tenemos que ir a la derecha, cruzamos el primer puente. Después cruzamos otro puente y tenemos que caminar por un parque.

-¿Caminar en campo abierto? – Amelie le dijo a Baptiste.

-Venecia está abandonada desde hace tiempo, seguro habrá posibilidades de toparnos con animales. – Le respondió el moreno. – Cruzamos el parque, pasamos por otro puente, seguimos caminando por las calles y la lancha nos va a estar esperando… espero que siga funcionando.

-Esa actitud no ayuda mucho, Baptiste. – Le dijo Ian.

Los muchachos continuaron hablando, haciendo que Amelie los dejara. Comenzó a reconocer el terreno. La luz del sol todavía estaba presente. Los vagones se encontraban en un estado desastroso, que si se quería usarse tendrían que repararlo desde cero. Una paloma salió volando desde la boletería, a lo que le llamó la atención que el vidrio tuviera manchones rojos. Avisó al dúo y estos dejaron de discutir, pasando a prepararse a disparar. Se acercaron al lugar y asomándose, pudieron ver a soldados rusos, uno de ellos seguía respirando. Los demás no tuvieron la misma suerte.

-¿Qué mierda hacen estos tipos aquí? Se están aventurando mucho. – El moreno miró al resto de los muertos.

El soldado comenzó a hablar en su idioma.

-¿Ustedes saben ruso? – Ian esperó a que le contesten. El silencio era la respuesta.

De la boca escupió sangre. Ian corrió las manos del sujeto, y tenía un agujero en su abdomen. No le quedaba mucho. Con las ultimas fuerzas que le quedaban, el ruso señaló a la mesa y en ella, había un detonador. Eran enemigos, pero a él no le importaba eso.

-U… Ubegay…

Con su ultima palabra salida de su boca, el soldado dejó de moverse. Ian colocó sus dedos en el cuello para confirmar. No había latidos.

-Vamos a tomar su armas. Nos van a servir más a nosotros. – El moreno tomó las pistolas y los cargadores.

Después de agarrar el rifle de asalto de uno de los rusos muertos, Amelie tomó el detonador. Estaba armado y listo para activar los explosivos pero ¿Qué explotaría después de pulsar el botón?

-¿Amelie? – Ian la miró.

-¿Qué… hacemos con esto?

-Yo digo que veamos que pasa. – El moreno quería hacer lo mismo que ella. – Digo ¿Porqué este ruso señaló el detonador, teniendo a dos miembros de la Resistencia y a una… a ella? ¿Mmm? Voto si.

-Okey… ¿Ian? – Le preguntó la mujer, a lo que él a duras penas, aceptó.

Amelie colocó su pulgar en el botón, y apretó con fuerza el detonador. Alzó la vista para poder verlos. Tragó saliva y luego volvió a bajar la cabeza, posando su mirada en su dedo. Entrecerró sus ojos y lo presionó. No pasó nada. Ian suspiró y Baptiste sonrió soltando una pequeña risa. Ella volvió a apretarlo y después del quinto intento, se pudo oír una explosión, volando el puente que era el acceso por tierra a Venecia. El trio intercambió miradas. Esa palabra que dijo el ruso antes de morir ¿Les habrá advertido de algo? La ciudad tenía una única entrada, y los explosivos la destruyeron. ¿Los rusos tenían que ocultar algo aquí?

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Ya habían pasado por la plaza. Notaron que en las baldosas había casquillos de las armas rusas que tomaron. Vieron un cuerpo de un soldado más y de otro sujeto, que sus ropas estaban en mal estado. También su piel era más pálida que la normal. No tenía pelo en la cabeza. Amelie miró las uñas de esa cosa. Notó que se hallaba sangre del soldado muerto. Baptiste dedujo que la balacera empezó ahí.

-Tal vez los rodearon o intentaron rodearlos. Empezaron a disparar como locos y éste con el ruso fueron las primeras bajas. También hay balas que impactaron en los árboles… miren. ¿Qué dices, Ian?

-Puede ser, Bap. – Dijo él. – Los que sobrevivieron fueron hasta la boletería y ahí no sé lo que pasó. Capaz se traicionaron y el que quedó vivo quería finalizar la misión.

-¿Esto es..? – Amelie no se acercó al tipo muerto.

Se acercó y lo tocó con la punta del rifle. Estaba muerto.

-Seguro que es un lote malo de Moira. Como el clon que viste en el subte. – Dijo Ian mirándola.

-Oigan ¿Y si los tipos querían matar a los clones aquí? No voy a descartar esa hipótesis. – Baptiste se mantuvo firme con lo que pensaba.

Lo más seguro era mantenerse juntos. El Sol se estaba ocultando y si habían clones defectuosos, tenían que apurar el paso.

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Al pasar la plaza y llegar al tercer puente, vieron que las peatonales estaban bloqueadas. Optaron por meterse al restaurante y continuar el camino por los techos. Era más seguro, además tenían ventaja por si los atacaban. Saltaron hasta el techo de la biblioteca, para continuar el camino por la universidad. Rompieron una ventana y se metieron, pudiendo ver que el pasillo estaba vacío. El lugar estaba oscuro, así que prendieron las linternas.

-¿No tienen el presentimiento de haber muerto y nunca saberlo?

-No seas pesimista, Bap. – Amelie no bajó el rifle en ningún momento.

-Shhh…

-¿Ian, qué pasa? – El moreno se alteró.

-Silencio.

Ian se quedó quieto, como si sintiera que lo estaban vigilando. Colocó los cartuchos a la escopeta y la recargó. Amelie cubría la retaguardia mientras Baptiste quedó en el medio. Pudo ver que un hilo de saliva caía del techo, alzó lentamente la vista.

-… mierda… ¡AHH! ¡QUITENMELO QUITENMELOOO!

Tenía encima a un clon, con los dientes afilados e intentando morderle el cuello. Ian lo golpeó con un culatazo y Amelie fue quien le disparó a la cabeza. Habían hecho ruido. Se podía oír pasos veloces que iban hacia ellos.

-¡Vayan a la lancha, yo me encargo de ellos!

-¡Amelie NO!

-Llegaran mas rápido si los distraigo, Ian.

-¡Vamos Ian, no quiero morir aquí! – El moreno se levantó.

La miró de mala manera pero tenia razón. De la esquina doblaron más clones monstruosos, a lo que el trio los recibió a los tiros, abatiéndolos.

-¡Corre al Sur, te vamos a esperar en el puente!

Con el plan en marcha, los muchachos comenzaron a correr. Amelie se las tenia que arreglar sola, otra vez. Ahora requería tener sus sentidos al máximo.

Logró ver al dúo saltando de techo en techo. Tomó otro camino. Abrió su ojos de miedo al ver una horda subir las escaleras hasta llegar a donde estaba. Empezaba lo bueno. Disparó contra los primeros monstruos que salían de la ventana. Disparó contra el que estaba más cerca, que caía de rodillas e hizo tropezar a los demás. Saltó una brecha que separaba de una sección de la otra. Tiró una granada, ganando más tiempo al ver las llamas en la ropa de sus perseguidores.

-¡Vamos, vengan, VENGAN!

Sin dejar de moverse, disparaba hasta agotar el cargador. Recargó y se metió dentro del edificio por una abertura en el techo. Desde las ventanas del corredor pudo ver que la seguían. Sacó otra granada y la soltó, haciéndola explotar creando mas obstáculos detrás suyo.

-¡NO!

Uno de ellos la agarró del pelo y la jaló atrás. La golpeó con un pedazo de madera en las costillas, creándole un grito doloroso. Pudo zafarse dando una patada seguido de un culatazo a la cabeza del monstruo. La horda pudo bordear el bloqueo rompiendo la puerta del corredor. Disparó contra ellos y se metió en la habitación continua, y saltó por la ventana. Se haría mas peligroso seguir por las oscuras calles. El Sol ya se había ido. Trepó el árbol y continuó su carrera al puente, corriendo por los techos. No quería mirar atrás, los alaridos de aquellos seres la hacían moverse mas rápido. No eran humanos, eran bestias.

-¡Estoy cerca!

Amelie vio el rio y pudo ver a Ian y Baptiste arriba de la lancha. Ella les hizo señas de que aceleraran, y lo hicieron. Comenzaron a navegar por el agua mientras mantenían la distancia justa. El moreno le cubría las espaldas, la horda estaba cerca de atraparla. Soltó su ultima granada y al explotar, ella saltó. Cayó justo a tiempo. Los gritos se apagaban al alejarse. Amelie recuperó el aire, mientras Baptiste la veía si se lastimó en el escape. Ian tuvo sus dudas al ejecutar el plan, pudo haber perdido a alguno de los dos. Ahora no era tiempo de enojarse, estaban vivos, y eso era lo que contaba. Saliendo de Venecia, iban al cuartel de la Resistencia: La isla de Malta

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Continuará…

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Capitulo 3 listo! Al fin me puse al día con este fic xd. Lamento mucho si tardé en actualizarlo. Amelie, Ian y Baptiste van en curso hacia Malta, donde espera la Resistencia y varias sorpresas mas. Para hacer este capitulo, me basé en la demo de Days Gone donde el motoquero huía de una horda de zombies. En este caso, es Widowmaker la que escapa de unos clones fallidos. El fic será corto como Red Bullets, tampoco quiero hacer relleno como otras historias que hice. Nos quedará capitulos, depende. La incógnita es que Baptiste e Ian saben algo de Gerald, que no lo querían decir ¿Qué será? Nos estamos leyendo en otros fanfics y ¡Noticia! Chaos Spark subió un nuevo fic Titanus Rhapsody, un crossover de Evangelion, Pacific Rim y el Monsterverse (¿Habrá Godzilla vs Kong ahí? Eso lo veremos) y pronto seguiremos las aventuras de Marty McFly en el multiverso. Tengan buen lunes a todos!