Disclaimer: los personajes no son míos, le pertenecen a su respectivos dueños.

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Capítulo 4: Viejos rostros

El Sol se alzaba por el horizonte. No podían dormir después de lo acontecido en Venecia. Esas cosas pudieron haber sido personas normales ¿Qué fines tenían al ser clonadas? Con Katya Volskaya al mando su destino eran propósitos militares. Pudieron ver el puerto de Malta, aunque no dejarían la lancha a plena vista. Se acercaron al puente próximo y la dejaron ahí, cubriéndola con la lona. Sacaron su equipo y comenzaron a caminar.

-Me estoy durmiendo, necesito la cama. – Baptiste se refregó la cara.

-¿Tienen camas, Ian? También tengo sueño.

-Si hay bastantes, pero de seguro no la vas a ver, Amelie. Jack te va a querer interrogar apenas te vea.

-Hablando de eso… - Ella se detuvo. - ¿Algo que sepa de antemano?

-Solo una cosa: tranquila. – Ian le sonrió.

Soltó un suspiro. Supo que apenas la vean la juzgarían de arriba abajo. Si supieran que ela no quería hacer esas cosas. Alzó la vista y caminó junto a ellos.

La Valeta, capital de Malta, se encontraba destruida a donde se la mirara. Apenas algunos edificios se mantenían en pie. A diferencia de Venecia, sus calles no tenían barricadas para frenar un ataque por tierra. No había señales de clones, y eso era bueno. Caminaron hasta llegar al fuerte de San Telmo. Una bala impactó en el suelo, cerca del pie de Amelie, haciéndola asustar al no esperarse esa sorpresa. Ian junto con Baptiste hicieron señales con las manos.

-Idiotas. – Dijo el moreno.

-Menos mal que vienes con nosotros. – Dijo el mitad lobo mirándola. – Vamos.

Siguieron el curso hasta toparse con la entrada, en donde no tuvieron que mover las puertas con fuerza. El patio estaba vacío, ya dentro del fuerte, las cosas se pusieron interesantes. Había luces en todas partes. Gente iba y venía con herramientas a reparar vehículos. Unos tipos se quitaban sus trajes tácticos, que venían de una misión. Todo el mundo dejó de hacer sus cosas al ver a Widowmaker parada en medio de todos.

-¡No puede ser! ¿Es ella?

Un joven bajó de una grúa hasta correr donde la mujer estaba parada. Se sacó las antiparras para verla mejor.

-¿Se aseguraron de que no es un clon?

-Si Daehyun. – Le dijo Baptiste. – La encontramos en España, colgada de un arbol.

-¿El comandante llegó? – Preguntó Ian.

-SI hace una hora, está en la oficina con las demás chicas.

-¿Chicas? – Amelie preguntó.

El joven no le respondió la pregunta. Era obvio ya que a ella la consideraban un enemigo. Ella solo bufó.

-Gracias Dae… Amelie, vamos. – Ian continuó caminando junto con Baptiste.

Ella saludó al resto de la Resistencia asentando la cabeza. La oficina de Jack Morrison no quedaba lejos, estaba en el segundo piso del fuerte. Sentía una mirada pesada sobre sus hombros, a lo que no pudo evitar ver al que la miraba. Era un hombre que se encontraba apoyado en la pared, cerca de una habitación. Por los rasgos faciales y su vestimenta, Amelie dedujo que era japonés. A su costado, había un arco.

-Suerte que BOB no te dio.

Una mujer de pelo blanco bajaba las escaleras junto con un imponente robot detrás suyo. Comenzó a mirarla desde los pies, hasta finalizar en los ojos. Amelie se sintió incomoda, aunque no dejó de enfrentarla visualmente.

-Ashe no te pongas pesada. – Baptiste levantó las manos disgustado. – Venimos de un largo viaje y casi nos matan. Dile a tu robot que baje eso.

-Ashe… - Ian se puso firme, llegando a medir lo mismo que el robot BOB .

La albina alzó la copa de su sombrero con el dedo, sonriendo y mirándola. Apenas vino y ya se ganó varios malos vistos.

Ian los condujo hasta la habitación. Por lo menos dormir dos horas le bastaba. Baptiste dejó sus armas en el suelo y se lanzó al colchón, soltando un reconfortante suspiro. El mitad lobo los dejó solos. Amelie dejó su cosas en la mesa y al igual que el moreno, se acostó.

-Vaya saludos ¿No?

-tranquila Amelie, les costará tiempo que entiendan pero les agradará tu compañía.

-Como si fuera fácil, Bap… bueno, hasta dentro de unas horas.

-Si, descansa…

Se dio media vuelta y en minutos, se durmió. Amelie miró el techo; sacó la carta de Ana para mirarla. Ya estaba en la Tierra, solo faltaba encontrar a Fareeha, aún había esperanza. Después de guardarla, cerró los ojos.

A la izquierda y a la derecha; de un lado a otro, había solo oscuridad en el pasillo. En el suelo se encontraba un camino de sangre. Una gota de sudor recorrió su rostro hasta caer al suelo y mezclarse con el liquido carmesí. Al final de donde terminaba la luz de la lámpara, sentía que algo la miraba directamente. Entre lo oscuro, distinguió unos ojos amarillos. Podía pasar una fuerte brisa y ni siquiera los parpados se cerrarían. La única fuente de luz del pasillo, se apagó, y con eso, la figura de ojos amarillos, corría hacia ella.

Amelie despertó de golpe. Al frente suyo estaba Baptiste de pie con una mirada extraña, al igual que Ian que entró a la habitación. El reloj que colgaba en la pared daban las doce del mediodía. Ya durmió suficiente.

-¿Estas bien? Te vi sudando. – Dijo el moreno. - ¿Soñaste?

-… No, tranquilo. Tengo calor. – Mintió. - ¿Hay duchas aquí? Me quiero bañar y sacarme esta ropa sucia.

-Si Amelie, sígueme. – El mitad lobo se ofreció en llevarla.

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El agua recorría cada rincón de su cuerpo. Tras terminar de bañarse, se miró al espejo. Sintió nostalgia al ver tantas cicatrices en su piel, que las tanteaba con sus dedos. Miró el moretón que el clon le hizo en la universidad con el palo. Tambien recordó como fue, la culpa era del largo cabello que tenía. Amelie agarró las tijeras, y se miró otra vez al espejo.

Ian vio el nuevo look de la mujer morada al verla salir del baño. Su pelo le llegaba por debajo de los hombros, y lo tenia suelto.

-Tuve que hacerlo, Ian ¿Me queda bien?

-Te ves diferente, me agrada… Tengo que decirte algo, Jack me dijo que te llevara a su oficina.

-Seguro me va a interrogar ¿No?

-No hace falta responder eso. – Ian comenzó a caminar.

Las miradas prejuiciosas no podían faltar. Ella sintió una palmada en la espalda de parte de Ian, que la hizo levantar la mirada. Desde el principio supo que ella no era mala, fue un experimento como él. Baptiste abrió sus ojos de sorpresa al verla con distinto corte.

-¡Ey! Que bien te ves… Amelie, antes de entrar, hay personas que están un poco nerviosas.

-¿Nerviosas? – Repitió Amelie.

Recordó que cuando se fue de Mobius sin decirle a nadie, las alarmas se dispararon cuando se enteraron de que faltaba una nave en la base. Sin pensarlo, entró.

Dentro vio a un tipo mayor y canoso, que seguramente era Jack. Una terrible cicatriz pasaba de la frente hasta los labios. A diferencia de Gabriel Reyes, al comandante Morrison se le notaban los años. Amelie miró a las dos chicas que estaban sentadas y no pasó un segundo en reconocerlas.

-¿Angela? ¿Brigitte? – Ambas giraron al escuchar la voz de la francesa. - ¿Qué hacen aquí?

-¡Oh! Pensábamos que te había pasado algo.

El comandante Morrison miró toda la escena; tanto Angela como Brigitte envolvieron a Amelie con un fuerte abrazo, que respondió de la misma forma. ¿Acaso la francotiradora del régimen del coronel Bahamut, dejó de ser el enemigo? Esa prueba de afecto que estaba viendo, lo confirmaba.

-¿Cómo me siguieron? – Amelie preguntó sorprendida.

.Eggman descifró las coordenadas de la nave que robaste. – Dijo Brigitte. - ¿Estas loca en venir sola hasta aquí? Menos mal que te encontraron ellos primero.

-Digamos que si. – La mujer morada sonrió.

-¿Ya te metiste en problemas? – Angela Ziegler se sorprendió. – No importa, lo que me alegra ahora es verte bien… ey, te cortaste el pelo. Te queda bien… ey, Jack quiere hacerte unas preguntas.

-Si seguro que si. Después seguimos hablando, Angie. ¡Ah! Y otra cosa mas: gracias por venir hasta aquí.

-Sabes que nos preocupamos por ti, Amelie. – Le respondió.

Antes de dejar la habitación, Angela la abrazó; y Brigitte le dio unas palmadas en la espalda. Baptiste cerró la puerta, dejando a Amelie y al comandante a solas. Le ofreció una silla para que se sentara, después de que él lo haya hecho. Ambos quedaron cara a cara; para poder dejar las cosas claras.

-La última vez que te vi, portabas tu rifle y tu uniforme de Talon. Nos intentabas matar cuando lo que quedaba de Overwatch allá en Suiza, escapaba de los soldados de Reaper. – Amelie tragó saliva al escuchar esas palabras fuertes que salían de la boca del comandante. Luego de una pausa, Jack continuó hablando. – Ahora te veo aquí, sin la mas mínima influencia del régimen sobre tu mente. No se que habrá pasado allí en ese mundo, Mobius, pero lo que haya sucedido, o lo que habrás visto, te colocó en el camino correcto… - La mujer sólo pestañeó. Morrison siguió. – Angela me dijo que estás aquí por una promesa.

Amelie asentó la cabeza. – Si. Antes de morir, la capitana Ana Amari me entregó una carta escrita por ella misma, para su hija Fareeha. Habíamos sitiado una isla flotante, y las naves de Bahamut tenían acorralada cada esquina. Me infiltré hasta donde se encontraba Ana.

-¿Por qué lo hiciste? Desobedeciste las ordenes de tu superior.

-Los nativos de la isla llamados Equidnas, alojaron a Brigitte, Vectorman y Ana para protegerlos del coronel. Cuando llegamos, les dio un día para entregar a los rebeldes o toda la isla iba a ser destruida. – Amelie cerró su ojos unos instantes, al recordar la batalla de Angel Island. – Me encontré con Ana en una de las casas.

-¿Qué pasó después? – Preguntó Jack cruzando sus dedos.

-Lo… primero que me dijo si podía abrazarme, le dije que si. Le advertí sobre la masacre que perpetraría Bahamut pero, ella insistía en quedarse a defender a los equidnas. Luego me preguntó si podía hacerle un favor, que ella no podía hacer, entregar la carta.

Jack suspiró con desanimo. - ¿Cómo fue que..?

-Falleció después de haber ayudado a vencer al coronel Bahamut y sus tropas en la batalla de Central City. Brigitte y un habitante de Mobius, Ivo Robotnik la asistieron… no sobrevivió, Jack… lo siento. – Amelie bajó la vista.

-Y… ¿Hana, Ray Poward, Vectorman?

El silencio de la mujer morada era la respuesta. El comandante separó sus dedos y apretó su puños. No serviría de nada descargar su impotencia con la mesa, o incluso con Amelie. Como lo hizo en todos estos años, se tragó la rabia.

-Ninguno de nosotros tiene la culpa, fuimos victimas de un dictador. Años luchando, sobreviviendo… llorando… - Jack suspiró, viendo por la ventana. – Estamos en la cuerda floja, Amelie. El mundo se divide en dos bandos: Nosotros y ellos. Dependemos de una victoria, y tú llegaste en el momento crucial. Pero antes de decirte nuestro plan, quiero que me cuentes todo lo que viste, como está Gabriel Reyes, lo que sucedió con Bahamut, Deadeye Joe y su ejercito, por favor.

3 horas después…

Jean Baptiste se acercó a la mesa donde se encontraban Angela Ziegler, Brigitte Lindholm e Ian. Habían conversado de donde venían las mujeres. Era otra civilización en otro lado del multiverso, como lo explicó la pelirroja. La doctora mencionó que los militares del planeta Mobius vendrían, cuando su flota de cruceros espaciales esté lista. El que estaría asombrado en su totalidad por ese descubrimiento científico, sería Winston. Las mujeres y el mitad lobo dibujaron caras largas. Baptiste tosió.

-Les traje algo para que coman, carne asada. La lechuga está un poco pasable, así que no me hago cargo si se van al baño.

-Gracias chico. – Dijo Ian agarrando un poco de comida.

-¿De donde sacaste la carne? – Preguntó Brigitte.

-Es de… vaca… - El moreno sonrió.

-Ah, no sabía que las vacas tienen pata de conejo. – Angela usando sus dedos levantó un miembro del pequeño animal que mencionó.

-la carne de vaca está escasa, ya no me acuerdo el sabor de una buena hamburguesa con queso. Ni del tocino. – baptiste se sentó, y comenzó a comer.

-¿Doctora Ziegler?

La mujer giró al escuchar su nombre. Al ver a Daehyun se sorprendió al notar que ah crecido.

-¡Daehyun! Hay, no sabes cuanto me alegra verte. – Le demostró su cariño con un abrazo. – Haz crecido muy bien, muchachito ¿Dónde estabas?

-Estaba en el taller… ¿Eres tú, Brigitte?

-Hola muñeco. – La pelirroja se acercó y le revoloteó el cabello al mismo tiempo que lo rodeaba con los brazos. – Te extrañé.

-también las extrañé mucho, chicas… ¿Vienen con Amelie? – Preguntó el joven.

-En realidad, vinimos después. Hay una historia con ella. – Angela habló después de tomar agua. - ¿ya habrá terminado de hablar con Jack?

-Quiere estar tranquilo de que lo que contamos, concuerde con lo que dijimos. – Brigitte se encogió de hombros. – No nos ven por años, tiene razón en hacer eso. ¿Qué opinas, Ian?

-Opino lo mismo. Lo que me parece extraño, es que me hables tan natural. No soy el Ian que viste en Egipto. – Dijo el mitad lobo un poco ansioso.

-Ian, vengo de un planeta que tiene animales que hablan. No tengo porqué asustarme al verte así. Moira solo te cambió de cuerpo. Tú sigues siendo… bueno, tú. – Brigitte apoyó su mano sobre la de Ian, acompañada de una sonrisa.

Baptiste tensó su cara, y miró de reojo a Daehyun. La pequeña risa de la doctora hizo que brigitte e Ian dejasen de mirarse, y alejaron las manos.

Los cinco pudieron ver a Amelie y a Jack caminando juntos, aún intercambiando palabras. Hubo una pequeña pausa, luego el comandante dijo al parecer una oración, y se marchó. La francesa colocó su manos en las caderas, y bajó la vista, como pensando en algo serio. Después de eso, se acercó al grupo.

-Jack Morrison me dio una misión.

El líder de la resistencia tenía un contacto en el desierto del Sahara, que tiene información sobre Fareeha Amari. Su tipo, es un traficante de explosivos que merodea esa zona. Cambia armamento por comida y rara vez por piedras preciosas. Luego del intercambio, seguiría la misión, llevándola hasta Oriente. ¿Un ataque directo a una fabrica de clones? Amelie al escuchar quien dirige esa instalación, no dudó en aceptar el trabajo. Tendría cara a cara a la que la volvió un arma. ¿Tendría las agallas de asesinar a Moira Odeorain y Katya Voslkaya en pleno dominio enemigo?

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Continuará

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Capitulo cuatro listo! Al fin le di un poco a los fanfics xdddd perdon si tardo en hacerlo, ya el tiempo me juega en contra lpm. Ya le quedan cuatro capitulos mas a esta historia. Como habia mencionado, no la quiero alargar mucho. Ademas ya tengo mas fanfics que hacer antes de que empiecen las clases. Gabito, si lees esto, sos un capo xd y le voy a mandar para adelante a BTTF. Bueno, nos leemos luego y que tengan buen fin de semana. Hasta pronto!