Disclaimer: los personajes no son míos, les pertenecen a sus respectivos dueños.

.

.

.

.

.

Capitulo 6: Clímax

Parte I: Gritos de Guerra

-¿Por qué?

Amelie aún no podía razonar con lo que acaba de sucederle. Su esposo, el mismo que ayudó a escapar, trabaja con el enemigo y probablemente desde hace mucho. El shock seguía en ella, apenas podía mojarse la cara para sentir algo. Se miró al espejo sin parpadear, y lo golpeó con fuerza rompiéndolo. Los nudillos de su mano derecha quedaron manchados de sangre. El odio le dolía más que su cortadura, era entendible. ¿Era todo un plan orquestado, para probar si el experimento que le hicieron había funcionado? Dejando vivo a Gerald era obvio que no funcionó del todo. Años siendo la novia del francés, todo fue una mentira, una hermosa mentira.

Las tropas rusas que quedaron vivas eran aprisionadas en los camiones, las demás escaparon al Norte aún defendiéndose de los vehículos que iban tras ellos. El comandante Morrison hizo explotar los laboratorios que contenían a los clones sin desarrollarse, experimentos, y armas. El Fuerte de Agra fue tomado en su totalidad por la Resistencia.

-¡Esto fue suerte!

Junkrat se acercó a una de las fogatas que prendieron para hacer comida. Ian le dio una botella de agua.

-Los aviones ayudaron mucho. También el corte de luz. – Dijo el mitad lobo.

-Hicimos buen trabajo. – Dijo Baptiste.

-¿Dónde esta...? – Preguntó Angela Ziegler.

-En el baño… todavía está procesando lo que vio hace unas horas. – Le respondió el moreno.

-¿Ustedes sabían de que Gerald estaba con los malos? – Dijo Brigitte.

-Siempre lo supimos. Lo que no sabíamos era como decírselo. – Ian le contestó la pregunta.

-Jack nos dijo que no digamos ni A al frente de la violetita. – Ashe contestó con un trozo de carne en la boca. – Con respecto a su marido… ¡Bueno! Ex marido.

-Okey, es razonable; sería un golpe muy bajo si se le decía eso. Pobre muchachita. – Angela bajó la vista.

Amelie pudo escuchar la conversación desde lejos. No quería hablar con nadie, ni siquiera con el comandante. Se marchó a un rincón solitario, lejos de los soldados.

En la torre no había nadie, anteriormente la registraron sacando todo lo que había ahí; le pertenecía a un artillero por la artillería antitanques desarmada. Se sentó en el suelo, apoyando su cabeza en sus rodillas y su espalda en la pared, dejando que algunas lagrimas salieran.

-lo siento.

La mujer no vio que en la parte del techo destruido estaba Hanzo Shimada, mirando a las tropas desde ahí. De un salto aterrizó a metros de ella, dejando su arco en la pared. Se secó los ojos para que no viera lo débil que estaba en estos momentos.

-Creí que estarías comiendo. – Dijo ella levantándose.

-No tengo hambre… ¿Y tú? – Amelie negó la pregunta del tipo.

-Quería felicitarte por lo que hiciste con Baptiste, buen trabajo. – Hanzo se cruzó de brazos.

-Gracias. – Respondió fingiendo una sonrisa. – Bueno eh… debo irme…

Antes de que se marchara, Amelie se detuvo cuando Hanzo habló.

-Entiendo tu dolor. Ambos fuimos atacados por la tragedia, Amelie. A diferencia de ti, yo me rendí.

-¿Te rendiste? – Ella preguntó curiosa.

-Mi hermano murió en las guerras, no quería saber nada solo tomé y tomé para olvidarme de ese dolor. Quise hacer Seppukku, hasta que Jack apareció. Sé que la esperanza es un tormento, pero a veces, es necesaria. El motivo por el que volviste, me enorgullece.

-Entonces ¿Cuál es el motivo de esto?

-No te rindas. – Hanzo se marchó primero.

El distante arquero japonés era muy seco al hablar pero al igual que como dispara sus flechas, daban en el blanco. Supo el dolor que Amelie sentía en estos momentos; eran problemas distintos e igual golpe. Estando tan cerca de la verdad, no se rendiría.

-Hanzo, escucha… ¿Hanzo?

Amelie se percató de que estaba sola. Ni siquiera hizo ruido al marcharse. Se acercó al borde viendo a los demás reír con alegría en sus caras. Destruyeron una base enemiga muy importante. Con esto las tropas marcharían al Paso Diatlov, ultimo bastión del régimen militar de Bahamut. ¿Estaría lista para la batalla final?

.

El la mañana, los soldados se preparaban para marchar hacia el destino. Los vehículos se movilizaban junto con los tanques robados del fuerte. Unas prefirieron asegurar el lugar y el resto se irían con el comandante. En el jardín del fuerte, se formó un circulo con los más importantes miembros de la Resistencia que trazaban los planes de ataque cuando llegue el momento.

-Yo no puedo ir.

-¡¿Qué?! – Gritaron todos al escuchar la tranquila decisión de Junkrat.

-¡Ey! Tengo una granja, y debo ver si mis robots tienen baterías. Espero que el pajarito no tenga hambre. Puedo irme, regresar con mas explosivos y después ir para allá.

-¡No puedes irte ahora! – Dijo Ian. – Estamos así de ganar, necesitamos al experto en explosivos.

-Me alagas, peludo, pero primero debo ir a mi casa. – El viejo se rascó su barba. – Puedo agarrar una de esas motocicletas que había en el taller de aquí. Daehyun puede hacerle unas pequeñas mejoras para ir mas rápido.

-Tendrás una quincena para ir a Egipto e ir para el Paso Diatlov. – Jack Morrison le dio permiso, a medias. – Quiero que llegues ahí cuanto antes.

-Yo.. iré con él. – Dijo Amelie, llamando la atención de los demás.

-¿Tú también te vas? – Baptiste quedó sorprendido. – No es momento de que te vayas ahora.

-haría falta una francotiradora más. – Ashe la observó sosteniendo su rifle.

-Quiero asegurar de que regrese. – Dijo la francesa.

-Mierda. – Morrison tronó su cuello. – Brigitte, Hanzo, ustedes dos vayan con ellos. Asegúrense de que sigan vivos y cuando tengan todo listo.

-¿Y nosotros? – Preguntó el moreno junto con Ian a su lado.

-Vienen conmigo, Angela también incluyendo a Ashe y Bob. Nos vamos en tres horas, ustedes deben irse cuando Daehyun tenga las motos listas.

Jack se marchó. Estaba nervioso y ansioso para discutir con ellos. Dejó su arma en la cama y se acercó a la radio, no para dar un mensaje a sus tropas sino a todos lo que estén dispuestos a pelear la batalla final. Sacó una foto de su bolsillo, eran todos los miembros de Overwatch, su vieja familia. Fue como ver una hermosa fantasía. Acercó el micrófono a la boca, mojó sus labios con la lengua, y habló.

-Para el que tenga la línea principal encendida…

En varias partes del mundo donde unidades pequeñas se escondían llamaban a sus compañeros, para escuchar al hombre que enfrentó por años al régimen. Aumentaron el volumen de los parlantes, con los oídos atentos a las palabras que se modulaban.

-… pido que me escuchen. Tanto como ustedes y yo, quiero que esta maldita guerra termine. Fueron años durísimos para el que hacía frente al enemigo sin temor a que no regresara a casa, o a vivir. Ellos nos verán marchar hasta Diatlov, abrirán fuego contra nosotros sin piedad. Querrán que nos vayamos pero no, serán ellos los que huyan. La muerte está acechando, ustedes tienen miedo ¡Yo tengo miedo! No quiero que otra generación o la siguiente, o la que le sigue se arrodille ante un dictador. Es el momento de atacar como uno solo, unidos somos indestructibles. ¡Pelearemos y venceremos! Les diremos a nuestros hijos, nietos, bisnietos que nosotros peleamos para salvar a la humanidad. Es momento de hacer historia, muchachos… Comandante Jack Morrison, fuera.

Rusia. Paso Diatlov. 04:13 hrs

La guerra se acerca. Las tropas se preparaban al enterarse de la caída del fuerte de Agra. Cada soldado tomaba un rifle de asalto como los ingenieros colocaban las cargas a los Svyatagors. Pequeños cuerpos protegían la torre de control, posicionada en las montañas, teniendo una visualización de toda la base militar. Las primeras líneas frontales como traseras se encontraban listas. Se mantendrían pacientes, hasta que el enemigo asome su cabeza por la nieve.

Dejando atrás Agra, el pequeño grupo tomó una nave que era la mejor forma de ir mas rápido, fijó curso hasta Egipto. Amelie miró por la ventana como el sol se alzaba sobre todos, dedujo que estarían sobrevolando territorio arábico. Pasó unos días, ya las tropas deben estar cruzando el Mediterráneo uniéndose con los demás soldados que se encuentren.

-¿Crees que ganemos? – Brigitte arqueó las cejas. – Espero que seamos suficientes para derrotar a esa perra.

-Mientras no tenga un arma secreta, todo en orden. – Dijo Junkrat. - ¿Sabes quien estaría al frente? Torbjorn y Reinhardt.

-Lo sé, estarían encantados de pelear con ustedes. – La pelirroja frotó sus manos, bajando la mirada.

-Toma el control, Hanzo ¿Quieres?

Junkrat dejó el mando al copiloto, pasando frente a Brigitte animándola con unas palmadas en el hombro con una sonrisa. Se acercó a Amelie que seguía perdida en su mente. Él se sentó a junto soltando un suspira y llamándole la atención.

-¿Algo que decir, preciosa?

-Es verdad… no. ¿Qué estamos buscando?

-Llenaré la nave con los mejores explosivos, voy a debilitar las murallas de la base.

-Fareeha se enojará si uso su armadura. – Amelie lo miró.

-¡No! Le sorprendería si te ve con eso puesto, y más si estas de nuestro bando.

-Entre nosotros, Junkrat ¿Dónde está?

Se la quedó viendo cuando le preguntó, haciendo que Brigitte hasta Hanzo desde el espejo retrovisor lo mirasen. Sólo tensó su boca.

-Aunque fueran mis más cercanos familiares, no puedo decirlo. Ella fue muuuy especifica con su perfil… Te propongo algo: Cuando termine la guerra, te doy las coordenadas de su casa.

-¿O sea nunca? – Amelie relajó sus hombros con desanimo.

-¡Ey! No seas pesimista. Enfrentaste muchas cosas hasta llegar aquí ¿Te rendirás ahora?

-No…

-¡Esa es mi Amelie! – Junkrat la animó.

Tenía razón. Pasó por un infierno con tal de cumplir una promesa y cerrar un capitulo de su vida. De todas formas, no dejó pasar lo que dijo Junkrat con respecto a Fareeha Amari. No quería maquinar lo peor para ella ¡Fuera pensamientos negativos! Con tan solo llevarle la carta de su madre…

Dejó que el sueño haga su trabajo, se merecía un poco de descanso después de tanto correr por aquí. Cerró sus ojos soltando un pequeño bostezo.

Al pasar unos días en los cielos, llegaron a Egipto. La granja estaba en orden y Browny como Bastion seguían operando con sus baterías al 50%. Como se había hablado, Junkrat buscó sus mejores explosivos sacándolos del escondite hasta afuera con la ayuda de Hanzo. En otro punto, Amelie y Brigitte se acercaron hasta donde estaba la vieja armadura de Fareeha Amari. La pelirroja apoyó su mano en ese perfecto metal que fue construido por los mejores ingenieros que hayan existido. Amelie agarró el casco con forma de pico de pájaro, colocándoselo.

-Creo que es un poco chico para mi. – Opinó.

-Te queda justo. – Brigitte la miró con atención. – Junkrat dijo que nos iremos cuando sus robots estén cargados. Tenemos una pelea que ganar.

-Ey ¿No te molestaría hacerle unas modificaciones al traje? – Amelie esperó a que ella respondiera su pregunta.

Brigitte Lindholm sonrió, con eso bastó para afirmarlo.

-Hagamos un poco de magia.

Junkrat dejó listo para irse a excepción de sus maquinas. El pequeño pajarito se posó en su dedo mientras lo llevaba a la comida que sacó de su bolsillo. Hanzo se cruzó de brazos al verlo que se preocupaba por el animal. Si el Junkrat de antes tendría un pájaro como mascota, lo usaría de prueba para sus bombas. Hanzo ladeó la vista al ver que Brigitte salió del taller, ya que no la veía hace unas horas. Tanto él como el viejo quedaron sorprendidos al ver a Amelie con la armadura de vuelo de Fareeha.

-A ver Amelie, haz la prueba de vuelo.

Brigitte miró como ella apretó los botones del antebrazo, comenzando a quedar suspendida para luego salir disparada al cielo. Aterrizó usando los propulsores de los pies bajando lentamente hasta tocar arena. No le era difícil manejar este tipo de trajes ya que aquí y en Mobius había tecnología similar. Se atrevió a volar rozando el suelo con los propulsores al máximo, levantando vuelo. Fijó una piedra como blanco de practica. El traje venía equipado con pequeños misiles ubicados en sus hombros como en sus alas. Los dos misiles impactaron en la piedra, destruyéndola por completo. Regresó hasta el taller demostrando que puede pilotear el traje de respuesta rápida de Fareeha Amari. Aterrizó apoyándose son sus pies y mano, mirándolos con determinación.

-¿Estamos listos?

Paso Diatlov.

04:58 hrs

Jack Morrison no podía esperar mas. Las fuerzas enemigas reforzaron sus líneas y hubo mucho movimiento dentro de la base según los informes de los espías que vigilaban la zona. Con sus tropas, con las del fuerte de Malta, con las tropas venidas de la base de España formaban un ejercito de veinticinco mil hombres. Diez mil atacarían por los flancos ya que el acceso principal estaba fuertemente armado. Los otros diez mil atacarían por el Oeste, donde era la entrada de vehículos. Los cinco mil irían por la torre de control ubicada en las montañas, siendo el ejercito más importante que tenía la misión de dejar sin comunicación al resto de la base. Contaba con ese numero para acabar con el ultimo bastión del Régimen. El equipo aéreo no atacaría hasta que las tropas en tierra inicien primero.

-Jack, debes tomar una decisión. – Le dijo Baptiste.

-los jets están esperando, pero no llegó el resto del ejercito. – Ian miró a las tropas. – y aun no llega Junkrat, ni Brigitte, Hanzo, ni Amelie.

-Como me gustaría que GUN este aquí para ayudar. – Angela Ziegler miró al cielo decepcionada.

Jack se dejó llevar por la brisa que pasó por su cara, refrescando su mente. Miró a los hombres y mujeres que estaban ahí esperando que dirá u ordenar a continuación. Ellos hasta él mismo sabía que el enemigo estaba ahí esperando pacientemente un ataque. Éste es el día; no esperaría ni un minuto más. Colocándose su casco, las tropas empezaron a formarse. El ataque empezó a las 05:03.

Los rusos oyeron gritos que venían de las montañas con el sonido de vehículos pesados a su marcha. Las alarmas sonaron. La batalla comenzó.

.

.

.

.

.

Continuará…

.

.

.

.

.

Ya estamos a 2 capítulos de terminar el fic. Prepárense para el final de esta parte del FicVerse.