Capitulo 6: Clímax
Parte II: Katya
¡Necesitamos apoyo!
¡Fuego fuego!
¡Cúbranme!
¡MEDICOOO!
En ningún momento los disparos dejaban de oírse ni siquiera las explosiones. El campo de batalla se mezclaba el humo de la pólvora con los del fuego. En otros sectores las armas se hacían a un lado llegando a la lucha cuerpo a cuerpo entre los bandos. Jack Morrison disparó contra un pelotón que se escabulló entre las líneas. Su chaleco antibalas recibió varios impactos; una bala rozó su cabeza y otra traspasó su brazo izquierdo, eso no lo detuvo seguir luchando. Ashe le salvó la vida al abatir al francotirador enemigo que casi lo mataba.
-¡Tu brazo!
Angela se asustó al ver la cantidad de sangre que perdió el comandante tras derrotar él solo a ese pelotón. El viejo soldado soltó un quejido al levantarse.
-No tengo tiempo para sangrar, Angie.
-¡Déjame cauterizar por lo menos!
La doctora Ziegler supo que estaba en medio de una batalla y no se podía conseguir químicos que logre coagular la sangre de las venas. Tampoco era una salvaje y calentaría la punta de un cuchillo. Optó con calentar miel, que era lo más natural que había a mano.
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La torre de control estaba bien protegida y los hombres demostraban que la defenderían a toda costa. Ian y Baptiste divisaron unidades Svyatagor apoyando el fuego enemigo con los cañones. Sus cinco mil bajaban de diez en diez, aquellos Mechas rusos son temidos por esa razón, el poder de fuego. El disparo impactó cerca de ellos, lanzándolos metros atrás. El pitido era inevitable al igual que la ceguera momentánea que producía estar cerca de una explosión. Los arrastraron hasta estar seguros detrás de sus tropas. El moreno sintió como Ian lo subió al hombro para ir mas rápido, mirando a sus lados los cadáveres de sus compañeros como de algunos rusos.
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Era como un hormiguero, cuando uno moría salía otro a remplazarlo tomándole el puesto. Katya Volskaya monitoreaba la batalla desde el centro de comando junto a Gerard Lacroix. Los comandantes daban ordenes a sus tropas sin arriesgar su vida fuera de los muros. Con tan solo mirarlo, el oficial francés supo que su superior quería hablar en privado, lejos de los oídos curiosos.
-¿Cuánto le falta para que el cohete esté listo?
-En quince minutos, señora Volskaya. – Le dijo Gerard.
-La base caerá, te lo aseguro.
-¡Katya!
Gerard la nombró con descontento, es imposible que un puñado de rebeldes ganen la batalla aunque Katya supo que vendrían mas en cualquier momento.
-Escúchame Gerard: no tienen los vehículos para ir al espacio. Tenemos la carta bajo la manga; deja que "ganen" esta batalla, nosotros dos ganamos la guerra. Ve a preparar el cohete.
-¿También a ellas? – Gerard se notaba incomodo.
-Las necesitamos, no quiero intrusos. Además, fue el ultimo gran trabajo de Moira… actúa natural, nos vemos en un rato.
Katya Volskaya invitó a Gerard a que saliera del centro de comando, a lo que éste ejecutó la orden sin dudar. Ya sola con los comandantes, preparó su pistola con silenciador. La capa ocultaba el arma ante los ojos de los militares, pasando desapercibida. Al juntarse anteriormente con Bahamut Y Deadeye Joe, aprendió que hasta en sus filas puede haber traidores esperando, y no dejará pasar ese error. Los rebeldes tomarían la base, y pondrían de rehenes a los sobrevivientes y con ellos, todos los secretos.
" Un zorro para oler las trampas, y un león para enfrentar a los lobos"
Katya comenzó a eliminar a sus comandantes.
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Las defensas rusas notaban la tenacidad con la que eran atacados, son pocos soldados ni eso los detenía. Algunos notaron que la moral bajaba en alguno de ellos. El flanco derecho comenzó a debilitarse aun teniendo a unos Svyatagors apoyando. Se podía oler la avanzada enemiga. Los rebeldes lograron entrar a la base.
Jack Morrison al frente, y con heridas en su cuerpo, lideró a los hombres dentro de la zona asediada.
Se pudo ver el desorden de las tropas rusas ya que al perder uno de los muros se dejaron llevar por la confianza de que nunca iban a lograr penetrar las líneas. Varios batallones se organizaron para hacerles frente.
-¡¿Dónde mierda está Junkrat cuando lo necesito?! – Jack refugió detrás de los bloques de concreto.
-¡Esos mecas nos harán trizas si continúan saliendo de ese hangar! – Ashe miró por la mira de su rifle. - ¡Sabía que no iban a llegar!
-"¿Tan poca fe nos tenían?"
-¿Ese es..? – Angela miró el comunicador al oír esa voz.
Los refuerzos que escucharon el discurso del comandante llegaban distintos tipos de vehículos y corriendo desde las montañas. Divisaron una nave que iba directo al hangar de donde salían las unidades pesadas haciéndola volar por los aires, fabricando una enorme explosión disparando fragmentos de metal a todos lados.
Ashe iba a disparar contra un soldado pero éste fue abatido por una flecha directa en la cabeza. Hanzo se bajó del jeep de un salto junto con Junkrat armado con un lanzagranadas.
-Alcanzamos al grupo que iba hasta aquí ¿Qué sigue?
-¡¿Y Amelie donde está?! – Le preguntó Jack - ¡¿Y Brigitte?!
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Ian recargó su arma después de seguir disparando contra el enemigo que se oponía a dejar la torre de comunicaciones. Los refuerzos reorganizaron un contraataque después de que un Svyatagor sea destruido por un misil que vino del cielo. El mitad lobo alzó la vista, viendo a una figura sobrevolando entre los disparos. Aterrizó en un área segura mientras Brigitte Lindholm activó su escudo, protegiendo a un atónito Ian.
-¡Cúbrete tonto!
La pelirroja protegió la retirada mientras retrocedía. Él esperó a que esa mujer se revele, siendo la mismísima Amelie Guillard detrás de esa armadura conocida.
-¡Amelie! Creí que no vendrías.
-No los iba a dejar solos. – Le dijo a Ian.
-¿Viste el caos que se está armando? – Baptiste se acercó a ellos ya lucido – Los rusos se comportan un poco raro ¿Dónde están sus comandantes?
-Se asustaron, tal vez… Ey ¿Y ese temblor? – Brigitte miró el suelo, seguido de los demás.
Ambos bandos sintieron el temblor, los rusos sabían que era en cambio los rebeldes quedaron expectantes a lo que vendría. Una plataforma a emerger desde la tierra lejos del combate. Junto con ella, un cohete acoplado. El fuego comenzó a salir de los propulsores, pasando por los túneles que daban lejos de la base empezando a dejar el suelo.
¿Un cohete?
Esa pregunta resonó en la cabeza del comandante Morrison hasta el ultimo soldado. Ian, Baptiste, Brigitte, Angela, Ashe, Hanzo y Jack sabían muy bien quien iba en ese vehículo espacial, incluso Amelie.
¡Estando tan cerca! No podía dejar pasar esa oportunidad de confrontarla. ¿Dónde iría Katya Volskaya? ¿Tendría otro punto donde organizar otro ejercito? No va a malgastar este momento. Acumulando la energía en los propulsores, Amelie se dispuso a alcanzar el cohete, con los gritos del grupo advirtiéndole de que no vaya; haciendo oídos sordos, aumentó la velocidad. Volaba entre la batalla que aún continuaba hasta llegar a agarrarse del metal.
-"¡¿Amelie eres tú?! ¡Regresa aquí! ¡ES UNA ORDEN! ¡AMEL..!"
Jack Morrison maldijo al notar que cortó la comunicación.
Pudo ver como el cielo se volvía oscuro y las estrellas se hacían mas visibles. Se le hacía mas difícil respirar, hasta podía ver la curvatura de la Tierra. Después del cuarto intento, logró romper una abertura y entró al cohete.
Cuanto anhelaba este momento.
…
¿Qué sorpresa le esperaría en las esquinas? En estos momentos deseaba apoyo, la ira la hizo actuar. Se acercó al cristal en donde podía ver a la Tierra. Dejó restos de la armadura de Fareeha ya que se quemaron, solo el pecho tenía cubierto. Amelie recargó el rifle y continuó corriendo.
El cohete se acopló en un vehículo que no supo que era, todavía. Amelie apoyó su cuerpo en la esquina de una caja, viendo cada rincón en donde estaba ahora. Había tubos y cables por todos lados, hasta pudo ver que las instrucciones en las paredes estaban en ruso. Maldijo al no aprender mucho más que "arriba las manos" o "alto".
Acercó su dedo índice al gatillo del rifle tras escuchar unos pasos que provenían de la plataforma. Oyó otros detrás suyo que continuaron alejándose de ella.
-¿Sabes porqué lo hice?
Amelie reconoció esa voz.
Gerard se acercó a la orilla de la plataforma junto con otra mujer a la que ella quedó sin voz al verla ¡Era un clon suyo! Detrás de una grúa apareció otro clon suyo. ¡Dos Widowmakers! A diferencia suya, ellas tenían el cabello largo y un uniforme táctico negro ajustado. La de abajo le apuntó a la cabeza, la otra quedó alerta al lado del francés.
-Antes de que nos cacemos, conocía a Katya y sus planes con Bahamut. Teníamos un mejor plan para la humanidad ¿La Guerra Omnic? La creamos nosotros. Noiman cambió códigos en las maquinas militares. Después el gran golpe, el coronel hizo lo que otras naciones no: erradicó el crimen y la corrupción.
-¡¿A costa de vidas?! ¡¿La excusa de un dictador cliché!? ¡¿Ahí viene la parte en donde justifica los asesinatos masivos, la extinción de los Junkers?! ¡¿Estuviste en Mobius como ejecutaba una orden de atacar una aldea!? ¡MERDE! ¡HASTA MATÓ CHICOS!
Amelie se protegió detrás de las cajas. Ahora las dos Widowmakers estaban listas para matarla.
-¡Y no creerás las cosas que cometió Deadeye Joe depués!
-Sabemos que Joe es o era un caso especial. – Gerard comenzó a caminar lentamente. – Cuan mayor sufrimiento, mayor paz. Bahamut pensó que la humanidad pedía a gritos un mal necesario. Los humanos como tú y yo necesitamos ser fuertes. Con el ADN de la Célula Alien, podemos crear desde cero a un humano cien veces mejor que el de ahora. Seremos perfectos, pero tú no estarás ahí para presenciarlo.
Gerard chasqueó los dedos y las Widowmakers activaron sus visores.
Amelie supo que el francés se iría, dejándola sola con sus clones. Nunca pensó que se enfrentaría a ella misma de esta forma. ¿Era alguna clase de prueba? ¿Para seguir adelante tenía que vencer una parte suya? Creía que siempre fue débil toda su vida, ahora era tiempo de cambiar las cosas, era tiempo de finalizar esto.
Cargó su rifle, comenzando a pelear contra sus clones.
Las Widowmakers se esperaron esa reacción, respondieron de la misma forma. Una se desplazaba con el gancho mientras la otra buscaba un nuevo punto para disparar. Amelie saltó y rodó por el suelo, contraatacando a la que quedó colgada usando otra caja como escudo. Le quedaban dos cargadores al rifle.
-Lo que faltaba. – Murmuró. – Si hago est… ¡AAH!
Las balas impactaron en los bordes de la caja, haciéndola que se ponga más en el medio.
Amelie no podía esperar a que sus clones se quedaran sin balas, eran astutas. Se movía mientras disparaba a la que estaba colgada del cable que también respondía de la misma forma. Se topó con una. De no ser por su reacción, el tiro le habría pegado en la cabeza. Hizo el cañón del rifle a un lado, la golpeó con la palma de su mano en el mentón con el mismo brazo para después lanzarla al piso con una patada directo al estomago.
-¡Escúchame! ¡No se que te dijo Katia, pero tienes que..! ¡EY!
Su clon le lanzó un cuchillo e inmediatamente se puso de pie. Amelie se vio atrapada. La tenía encima, y las manos le cortaban la respiración. Tomó el cuchillo y se lo clavó en la Cien. La empujó a un lado y mientras recuperaba aire, vio al clon sin vida con la sangre brotando de la herida que le hizo. Quedaba una.
El clon que quedaba se movía por las cajas, saltando sobre ellas. Aterrizó al lado del cuerpo de la Widowmaker rodeada de sangre. Amelie le dio en la cabeza con la culata de su rifle. Su oponente hizo a un lado el cañón y la golpeó en el mentón seguido de una patada. ¿Le hizo lo mismo? Comenzó con un zigzag hasta desarmarla, ahora venían los golpes. Es como mirarse a un espejo. A diferencia del clon muerto, ésta era mas inteligente. Amelie atacaba y ella esquivaban contraatacando en el proceso. Ambas se quedaron atentas, con los puños listos. Amelie amagó y su contrincante retrocedió el torso al mismo tiempo que alzó la rodilla. ¿Realmente era su clon? ¿Acaso era idéntica? Si venció a una, puede con la otra.
Optó por una postura ofensiva a lo que su clon percibió que sería atacada. Amelie dio el primer paso lanzando un puñetazo, haciendo que su oponente responda con una patada giratoria. Esquivó el golpe y girando su torso, pudo darle un codazo en la nariz, continuando con su pie hundiéndolo en las costillas. Amelie tenía la ventaja ahora. El clon sintió un par de huesos rotos y vio como los nudillos rompían su nariz. De un salto acompañado de un grito, la francesa acabó con su clon rompiéndole la clavícula con otro codazo, para luego romperle el cuello.
El clon quedó inmóvil, sin reaccionar. Amelie victoriosa alzó el pecho, tomando su rifle y empezando a correr, para finalizar esto.
…
La avanzada aliada era invencible, tomaron control de la torre de comunicaciones mientras tanto continuaban adentrándose más en la base rusa. El enemigo oponía una envidiable resistencia con los solados y artillería atrincherados en posiciones estratégicas, alargando su derrota. Con un herido pero motivado comandante Morrison ordenó el ataque final. Todas sus tropas incluyendo a sus pares se movían en formación tenazas, dejando paso la artillería motorizada en el medio.
En ambos frentes, vieron que el cielo comenzó a iluminarse con una luz proveniente del espacio…
Unos minutos antes…
Amelie cargó su rifle. Las gotas de sudor recorrían su piel morada, pasando por heridas y mezclándose con sangre. Se apoyó contra la pared y entró en la Atalaya. Una especie de cañón colgaba del techo que apuntaba a la Tierra, conectado con cables a un generador encendido y al cien por ciento. Escuchó que el altavoz se activó.
-¿Sabes lo que siempre eh querido de todo esto? Empezar de cero. Toda esta cosa de orden total costó muchas vidas, dinero y lo más importante: tiempo. Bahamut tenía una visión romántica de su propósito aunque no sea muy bien recibida por la mayoría. En cambio yo, prefiero la perfección humana. ¿Te piensas que los clones eran sólo para uso militar? ¿Y desaprovechar la mente de los que cloné? Los imperfectos como los que viste en Venecia y en otras partes del mundo fueron daños colaterales, y de una forma u otra tenía que deshacerme de ellos.
Amelie vio un Svyatagor bajar hasta la plataforma en donde se encontraba. Katya Volskaya, su piloto, se preparó para hacer lo que tendría que haber hecho hace mucho: asesinarla.
-¡COMO LO VOY A HACER CONTIGO!
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Amelie sintió el temblor de los pasos mecánicos de la Svyatagor con la piloto echándose una carcajada. Levantó el brazo derecho activando el mecanismo Gatling descargando las balas. La francesa comenzó a correr en círculos con los proyectiles impactando muy cerca suyo; ni siquiera había algo para cubrirse sólo contaba con su destreza y agilidad.
-¡Todos tenían razón sobre ti: nos ibas a traicionar! ¡Debí dejar que Deadeye Joe te matara cuando estabas con nosotros!
-¡No duró mucho! – Le respondió Amelie.
Ella disparó contra el cristal de la cabina, quebrando el vidrio y haciendo que la visión de Katya disminuyera, sabiendo lo que quería.
La rusa activó el cañón desde la cabina, haciendo que disparara el rayo en la Tierra. No iba a dejar que ni Amelie ni de la Resistencia contando con su propia gente ganara.
…
El disparo destruyó gran parte del hangar haciendo que las tropas rusas como los soldados de Jack Morrison corrieran por sus vidas. Ambos bandos no entendían lo que pasaba, ni siquiera se vieron venir ese movimiento desesperado de Volskaya por obtener la victoria a toda costa. El caos entre ellos volvió al ver que otro disparo venía hacia ellos.
…
Amelie tenía que apurarse, Katya perdió la cabeza. No le importaba quien esté ahí abajo, ni amigo o enemigo. Continuó disparando contra el cristal, haciendo que Katya quede expuesta. El Svyatagor rugió como una bestia furiosa, expulsando vapor de los tubos. Por centímetros casi era aplastada por uno de los pies, si cortaba los cables que movían las piernas de la maquina de guerra, descartaría un problema menos.
-¡Hagámoslo!
Ella corrió en dirección hacia Katya, intentando evadirla con el brazo izquierdo. Deslizándose por el suelo, apuntó contra los engranes principales, y disparó. El Svyatagor quedó sin una pierna con la que no podía moverse.
-¡NOOO! ¡Está atascado!
En su desesperación, Volskaya comenzó a disparar contra todos lados, provocando un incendio tras disparar a los tableros de su arma. Las luces rojas empezaron a iluminar todos los rincones de la Solneglaz junto a un sonido de alarma. Katya notó que Amelie estaba a punto de matarla, haciendo que se moviera de un lado a otro. De no ser que se haya movido para su izquierda, la rusa ya tendría ese cuchillo en su cuello. Al sacársela de encima, le disparó otra ronda de balas.
Amelie tras esquivar la mano del Svyatagor, se trepó en él y corrió por encima, lanzándose hacia su piloto.
El metal traspasó el traje y la carne, para terminar atravesando el corazón. Katya quedó anonadada y sin poder hacer ya mas nada. La francesa tenía una expresión de un animal enojado que no se podría describir con simples palabras.
-Por mis padres, por todos, por Fareeha… por Ana.
Giró el cuchillo produciendo una inevitable muerte. Katya sintió el metal cortado su carne, sus venas y su corazón, lanzando sangre por su boca junto a una falta de aire excesiva.
-V… Vdova…
Amelie ni se inmutó cuando el Svyatagor cayó hacia atrás, quería asegurarse de que su piloto esté muerto. Katya Voslkaya dejó éste mundo.
La francesa quedó con la mente en blanco tras acabar con ella, sólo las alarmas la hicieron entrar en razón. Al verla unos momentos, Amelie le escupió la cara, después soltó un enorme suspiro. Bajó de la maquina y tomando su rifle, se dispuso a encontrar una capsula de escape.
Una voz anunciaba la destrucción de la Solneglaz, quien diría que la propia Katya sería la autora del final de su arma tanto como su plan de empezar de cero. Pasó por un puente que con una caída de más de cien metros. Al escuchar unos pasos detrás suyo, Amelie dio la vuelta con su dedo puesto en el gatillo de su rifle quedándose apuntando a Gerard Lacroix.
-¿Qué sigue ahora?
-Saca la mano de ahí Gerard, es una advertencia. Todo fue una mentira desde el día que te conocí… ¿Por qué?
-¿Acaso no lo entiendes? Lo hicimos todo por mejorar el futuro, tu futuro.
-Conocí a un loco que hacía todo por su meta… Gerard, yo te amaba. Viví una vida de mentira, vi morir a personas que me querían. ¿Qué mas tengo que hacer para sufrir?
Gerard por un instante colocó su mano en la empuñadura de su arma, para luego recibir un disparo directo a su pierna. Amelie caminó hasta dejar el puente, dejando al hombre en él.
-Debiste quedarte en ese bote, Gerard.
Él gritó su nombre, mientras con sus manos tapaba el agujero donde entró la bala, con la sangre saliendo de ella. Ya era muy tarde. Amelie sintió una lagrima que recorría su rostro. Continuó corriendo hasta la capsula, dejando atrás su pasado.
…
La Resistencia como los rusos vieron una gran explosión en los cielos, la Solneglaz ya no existía. Sabían quienes estaban ahí, ambos bandos. ¿Era una derrota o una victoria? Y si era una victoria ¿A que costo fue? Las tropas enemigas dejaron las armas para entregarse a sus vencedores, con la cabeza a agachas. Tanto Ian como Baptiste, Hanzo y Brigitte como Angela y Jack hasta Junkrat miraron hacia arriba ¿Amelie habrá sobrevivido?
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Continuará…
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Estamos a un paso del final de este fanfic, gracias a todos por leer esta historia hasta las ultimas paginas. Nos leemos en otros proyectos.
