Capitulo tres:

No podía decir que su vida era complicada, bueno, eso era impreciso, en estos tiempos trabajando como sirvienta para William las cosas eran relativamente simples, has tu trabajo, compórtate cuando hay invitados, no mucho más, pero uno no tenía que ver muy atrás para encontrarse con todas las dificultades que tuvo que pasar en el pasado. El incendio, su tiempo en el psiquiátrico y todo el año que estuvo en el orfanato, aunque ahora mismo eso solo eran malos recuerdos como diría Bumby

Gimió de disgusto ante ese recuerdo y sacudió la cabeza para alejar del todo aquella imagen del doctor. Soltó un suspiro y siguió dirigiéndose hacia el baño, William había salido como de costumbre y ella ya había terminado por hoy, en este momento se encontraba muy ansiosa por tomar un baño caliente.

Llego hasta el primer piso y fue hasta el baño vestida nada más que con un largo camisón en caso de que alguien llegara de improvisto, al llegar al baño ya la esperaba la tina blanca y prístina llena de agua caliente. Dejo caer el camisón y no tardo en meterse en la bañera.

Un largo y satisfecho suspiro escapo de su boca cuando se hundió en el agua, necesitaba esto, finalmente poder relajarse después de un arduo día de trabajo, ser sirvienta será simple pero no le quitaba lo agotador. Pasó un largo rato con Alice en la bañera simplemente relajándose, estaba chapoteando con las manos cuando de la nada a sus oídos llego un ruido de campañillas y el viento soplar

Frunció el ceño profundamente con molestia al mismo tiempo que se hundía hasta los hombros en el agua cubriendo por completo su pecho desnudo, "¿ahora aparte de fastidioso también eres un pervertido?" le dijo a Cheshire

"no me mal interpretes Alice, pero no eres mi tipo" respondió el gato acompañado de una risa jocosa

La pelinegra giró su cabeza para mirarlo por encima del borde de la tina, estaba sentado frente a la puerta del baño sin hacer nada, solo la miraba con esos ojos amarillos honestamente inquietantes y esa sonrisa estirada.

"¿Qué sucede ahora?" pregunto sin ánimos para charlas filosóficas y esas cosas que a él le encantaban hacer para fastidiarla

"algo que de hecho necesita tu atención" dijo de manera criptica, Alice ahora lo miro con curiosidad, pero sin dejar su ceño fruncido, "la mayor parte del país de las maravillas se está recuperando, algunas partes están bien del todo, pero algunos rastros de la corrupción de Bumby siguen por ahí causando estragos, debes eliminarlos antes de que vuelvan un problema más grande" explico el gato gris, su tono no dejaba de ser burlón, pero tenía una nota seria por detrás

La pelinegra soltó un largo suspiro, temía tener que hacer algo como esto de nuevo, pero el país de las maravillas era su responsabilidad, lo que le paso y lo que le pasara, "bien, me encargare, ¿Dónde comenzamos?" pregunto

"justo debajo" respondió Cheshire antes de desvanecerse en el aire. Alice no comprendió al principio, pero lo hizo cuando miro el agua y noto un tenue brillo azulado al mismo tiempo que esta se enfriaba rápidamente. no lo pensó mucho y tomo una gran bocanada de aire antes de hundirse por completo en la bañera

Se sintió caer a gran velocidad, pero ya estaba acostumbrada a ese vértigo, abrió los ojos y lo primero que noto fueron las algas a su alrededor, luego le vino una profunda oscuridad para más tarde dar paso a grandes medusas, algunas eran rojas y tenían picos encima, otras eran azules con espirales y otras blancas que solo flotaban.

Fue desacelerando lentamente hasta tocar el fondo marino con los pies descalzos, miró a su alrededor y se dio cuenta que estaba en las profundidades ilusorias además de que estaba usando su traje de sirena

"¿es aquí el problema?" pregunto a nadie en particular

"de hecho lo es, irónicamente el último en alcanzar la corrupción de Bumby es el último lugar del cual se ira" dijo repentinamente Cheshire detrás de ellas, lo que normalmente sucedería fuese que se hubiera sorprendido como mínimo, pero ya estaba demasiado acostumbrada a que el gato apareciera de la nada como para hacerlo ahora

Alice estaba contemplando el abismo bajo ella cuando a sus oídos llego un ruido viscoso, como el del alquitrán, se giró ya sabiendo que era, frente a ella al menos media docena de ruinas insidiosas surgían del suelo, las cuencas de muñeca vacías de aquellas criaturas se fijaron en ella y comenzaron a acercarse amenazadoramente.

"espero que no hallas olvidado como pelear" dijo Cheshire antes de desvanecerse en el aire

"nunca" dijo Alice mientras la espada vorpal aparecía en su mano lista para cortar y masacrar, en ese momento la pelinegra se lanzó de frente contra sus enemigos. Naturalmente las ruinas quisieron atacarla, pero ella era demasiado rápida para ellos, el enorme cuchillo corto con una precisión y saña mortífera las cabezas de muñeca, Alice savia de sobra que atacar los cuerpos de brea no servía

Fue solo cuestión de minutos que todas las ruinas estuvieran muertas, de repente otra ruina apareció de nada nada, flotando en el aire con cuatro brazos y arrojando pedazos de metal ardiente hacia ella, la pelinegra fue capaz de esquivarlo antes de precipitarse sobre la criatura, hizo aparecer su pimentero y le disparo tantos granos como aquella cosa pudiera resistir, que no fueron muchos.

Mas ruinas fueron manifestándose a medida que Alice eliminaba a más. Pero lejos de ser un problema la pelinegra demostró ser completamente capaz manejar a todas y cada una de ellas, cuantas más aparecían más mataba, en ningún momento lograron abrumarla con sus números

Las pocas runas lo suficientemente inteligentes para darse cuenta que simplemente atacar no servía comenzaron a huir, en cuestión de minutos solo quedaba Alice

"dudo mucho que esas hayan sido todas" se dijo a si misma Alice, empezó a dirigirse en la dirección que huyeron las ruinas con la esperanza de encontrar más de ellas y eliminarlas, sin embargo, no logro seguirles el rastro, se habían desvanecido en cuestión de segundos, "¿Dónde se metieron?" se preguntó

De la nada alguien hablo detrás de ella llamando súbitamente su atención, "¡ho, gracias al cielo que llegaste!, estaba preocupado de que no volverías a ver mi teatro de nuevo" dijo la voz, Alice se giró y se encontró de cara contra el carpintero, aparentemente seguía vivo por desgracia, no había cambiado nada desde la última vez que lo vio.

"vamos, ven rápido, tengo un increíble número que debo ensayar y requiero de alguien mas para…" comenzó a decir el enorme hombre pelirrojo antes de ser cortado abruptamente por la pelinegra, esta fue hasta donde estaba él, tomo una de las correas de su overol y tiro hasta dejar la cabeza del carpintero solo un poco más arriba que ella, no estaba yendo a por su cara, sino a por su cuello. Apoyó la espada vorpal en la tráquea del hombre, parecía querer hacerle un agujero en la cabeza con la mirada

"cierra la boca, todavía no eh olvidado como me usaste para aquel macabro espectáculo" dijo, todavía estaba enojada de que la utilizo aquella vez, y con justa razón

"a-ah, tranquila Alice, ya no soy aficionado a las tragicomedias, mi genio va por otra parte ahora" dijo el carpintero con las manos en el aire en señal de rendición

Alice todavía estaba intentando matarlo con la mirada cuando lo soltó, aunque tuviera ganas matarlo no la ayudaría en nada. "no tengo tiempo para ti necesito encontrar a donde fueron esas cosas y acabar con todas" dijo comenzando a alejarse

"cierto, si yo fuera ellas también correría lejos a donde no pudieras encontrarme, iría al abismo probablemente" dijo el hombre pelirrojo de forma pensativa y con una mano en la barbilla. La pelinegra se detuvo abruptamente y dio media vuelta para verlo, en ese momento el carpintero se dio cuenta de lo que había dicho y rápidamente trato de correr, lamentablemente para él Alice se deshizo en un montón de mariposas azules las cuales volaron a toda velocidad hacia el carpintero, luego volvieron a unirse hasta reformar a la pelinegra, está apuntó de nuevo al hombre con la espada vorpal mientras decía "¿a dónde ibas?" muy inocentemente, pero con una nota amenazante detrás

"ahah, ¡a-a ningún lado por supuesto, de hecho, estaba por enseñarte el camino hacia el abismo!" dijo el carpintero dando media vuelta y comenzando a marchar, "perfecto" dijo Alice con una sonrisa amable que en el fondo no lo era para nada.

El gran hombre pelirrojo la guio por los escarpados acantilados y grietas del fondo marino, fue un completo laberinto, si la pelinegra no hubiera tenido al carpintero como guía lo más probable es que se hubiera perdido por completo. Fue al cabo de un rato largo que finalmente llegaron al "abismo", el nombre le quedaba bien pues se trataba de una gigantesca grieta en el suelo de kilómetros de largo, adentro solo había oscuridad, la luz no penetraba más profundo

"vamos" dijo de repente Alice dispuesta a entrar en la grieta sin pensarlo mucho

"¡ah no!, ¡no voy a entrar ahí, ninguna amenaza puede obligarme!" respondió el carpintero con evidente miedo en su voz, "ahí hay cosas malas Alice, más que solo ruinas, además no creo que puedas pelear sin ver" dijo

Aunque no le agradara tenía que admitir que tenía razón, entrar así a aquel lugar no era un buen plan, pero no podía simplemente no hacer nada, de repente se le ocurrió una idea, no necesitaría entrar si hacía a aquellas cosas salir.

"esa sonrisa no me inspira confianza" dijo el hombre pelirrojo al ver la sonrisa maliciosa y astuta de la pelinegra. Alice hizo aparecer en su mano un pequeño reloj de bolsillo, pero eso no era lo importante, sino el sombrero que apareció de repente en la otra, la pelinegra lo arrojo al abismo y espero unos momentos hasta que este se hundió tanto que no logro verlo mas, en ese momento presiono el botón en el reloj y una fuerte explosión resonó en toda la grieta

"con eso será suficiente" dijo Alice sacudiéndose las manos y haciendo aparecer nuevamente la espada vorpal

"¡estás loca mujer! ¡loca!" grito espantado el carpintero y no tardo nada en dar media vuelta y salir corriendo lo más rápido que pudo

"cuento con ello" dijo casi en un susurro la pelinegra. La explosión hizo precisamente lo que esperaba, en menos de un minuto decenas de ruinas comenzaron a salir, primero fueron pequeñas larvas de brea, eran muchas más de las que esperaba, pero al mismo tiempo demasiado frágiles para comprenderle un verdadero peligro, luego fueron las voladoras, mucha pimienta más tarde ya no estaban. Más y más de esas cosas salieron de la grieta sin fin y Alice comenzaba a pensar que puede que no haya sido una buena decisión, lentamente la estaban abrumando, sus números eran demasiado altos y para empeorar barias ruinas más fuertes aparecieron, tenía que lidiar con enemigos que no caían tan fácilmente mientras al mismo tiempo debía esquivar a otros que se dedicaban a molestarla, no podía esquivar una sola vez porque cuando lo hacía al instante tenía que moverse porque tenía a otra ruina en la cara. Aunque tuvo una pequeña suerte, sus enemigos solo se amontonaban a su alrededor por lo que cuando quería tomar aunque sea un mínimo respiro lo único que tenía que hacer era salir como mariposas de la maraña de cabezas de muñeca y brea y de esa forma tener aunque sea unos segundos para respirar

Ciertamente uso todas sus armas, su tetera era especialmente útil porque podía acabar rápidamente con decenas de enemigos en solo segundos, "esto se volvió malo muy rápido" pensó para sí misma, tan centrada estaba en las ruinas frente a ella que se acercaban se preparó para luchar de nuevo, pero algo la golpeo en la pierna, Alice rápidamente miro hacia abajo para ver una de esas larvas de brea pegada a su pierna.

El insignificante enemigo no hizo verdadero daño, pero eso no fue lo que la perjudico, sino fue el hecho de que debido al golpe tubo que hincarse sobre una rodilla, esto les dio tiempo a las demás ruinas de abalanzarse sobre ella. Rápidamente estaba totalmente cubierta, no un solo centímetro de ella asomaba por fuera de la brea y partes mecánicas y lentamente mas se iban sumando

La estaban asfixiando, presionándola con todo el peso de sus cuerpos, no la golpeaban, no la quemaban, solo la aplastaban, pero algo se rompió. Todas y cada una de las ruinas salieron volando al tiempo que de entre ellas salía Alice con un poderoso y estridente grito, su piel era banca como el papel al igual que su vestido, lloraba sangre y sus brazos estaban manchados de sangre también, había entrado en histeria

No tardo ni un segundo en lanzarse hacia sus enemigos son una sed de sangre renovada por completo, no le importo ser cortada, golpeada, quemada, nada, no sentía dolor alguno, solo quería matar, matarlos a todos sin dejar a uno solo de ellos. De repente algo más grande salió de la grieta, una ruina más grande que cualquier otra que haya visto, la ruina suprema, aparentemente tampoco había muerto

El enorme monstruo le rugió con fuerza y ella en respuesta hizo lo mismo, todavía en histeria ambos se abalanzaron el uno al otro, listos para destrozarse sin piedad, un combate feroz y brutal de la voluntad de Alice de sanar y su impulso de autodestruirse

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La ruina suprema era mucho más fuerte que cualquier otra ruina con la que halla peleado antes, por algo tenía ese nombre y a pesar de haber quedado debilitada de la última vez que pelearon ella y Alice todavía dio una gran batalla

Alice se secó el sudor de la frente, la histeria era muy útil sobre todo cuando se encontraba rodeada, pero no era para siempre, en medio de su pelea contra la ruina suprema el modo histeria se acabó y volvió a la normalidad, tuvo que pelear contra aquella cosa sin una ventaja. Al final pudo derrotarla, pero estaba muy cansada, sentía como su cabeza palpitaba dolorosamente, el pecho se le cerraba y le constaba cada vez más respirar

"bien hecho, las que quedan no suponen un riesgo y desaparecerán con el tiempo" dijo Cheshire pasando junto a la pelinegra, por su lado estaba estaba doblada sobre si misma y con las manos en las rodillas. La cabeza le daba vueltas.

"¿Por qué… me siento…así?" preguntó Alice entrando en pánico, algo le estaba pasando y sabía que era

"oh Alice, creí que ya lo habrías entendido a estas alturas" dijo el gato con esa maldita sonrisa aun en su rostro, sus ojos amarillos se clavaron en ella mientras caía al suelo de rodillas, le faltaba el aire, no podía respirar. De un momento a otro se recostó en el suelo sosteniendo su garganta, tratando de respirar mas no obtenido aire. "los sueños y la realidad son más parecidos de lo que la gente piensa" termino el gato sentado frente a la pelinegra cuya vista se desvanecía poco a poco

Todo fue negro por unos segundos, en sus oídos había un zumbido peculiar, el mismo que se escucha al estar sumergida en el agua. El negro era cada vez más sofocante, podía darse cuenta como la conciencia se le escapaba de entre los dedos

"¡no puedo respirar! ¡voy a morir!" grito en su mente presa del miedo, se sentía como una niña sola en la oscuridad, perdida y sin esperanza, hasta que una fuerza inesperada la salvo.

William tomó a Alice y la hizo salir de agua rápidamente, "¡Alice!" le gritó a la pelinegra medio desmallada, al ver que no reaccionaba la sacó por completo de la bañera y la dejo en el suelo del baño, abrió su boca con las manos y le dio respiración boca a boca, "¡reacciona por favor!" le dijo completamente alterado y fuera de sí. Le siguió haciendo respiración boca a boca y la sacudió con fuerza para que reaccionara, pero ella no lo hacía, repitió el proceso una y otra vez y cada tanto acercaba su oído al rostro de la pelinegra para intentar escuchar su respiración. En una de esas ocasiones pudo oír un ligero gorjeo desde lo profundo de su garanta

Necesitaba sacar el agua de sus pulmones de alguna manera, en el momento se le ocurrió, "lo siento Alice" dijo para si antes de darle un fuerte golpe en pecho. Para su gran suerte y alivio funciono, el golpe hizo finalmente a Alice reaccionar, abrió los ojos como platos y se giró a un costado antes de vomitar toda el agua que pudo

Por su lado William se sentó en el suelo al tiempo que soltaba un suspiro aliviado cuando vio a la pelinegra finalmente moverse, nunca antes había sentido tanto alivio en su vida. Devolvió su vista hacia Alice para verla aun tosiendo agua, se puso de pie y tomo una toalla antes de cubrir a la pelinegra con ella

"¿estás bien?" le pregunto, ella solo asintió mientras tomaba la toalla para cubrirse un poco mas

"s-si, estoy…" comenzó pero tuvo que hacer una pausa para toser de nuevo, "…bien, gracias por ayudarme" termino de decir Alice

"ven, vamos a tu habitación" dijo William ayudándola a ponerse de pie. Ambos salieron del baño y se dirigieron al cuarto de la pelinegra, sin embargo, Alice no podía dar más de unos pasos antes de que sus piernas se rindieran y casi callera al suelo de no ser por el castaño a su lado, al final fue necesario que ella se apoyara en él para no caer, subir las escaleras fue de hecho imposible para ella así que William la cargó todo el resto del camino al estilo nupcial

El castaño la dejo suavemente en la cama para su alivio, él también se sentó en la cama pero a los pies de esta, fue incómodo para los dos la situación, pasada la euforia del momento Alice finalmente se dio cuenta de que no estaba usando nada más que la toalla que William le dio, estaba prácticamente desnuda y totalmente mojada frente a él, era vergonzoso a mas no poder y si en este momento pudiera saltar por la ventana lo haría, pero estaba demasiado débil como para hacer esfuerzos en este momento, por su lado William tuvo que hacer esfuerzos para no mirar a Alice más de lo debido, cuando se calmó luego de todo lo sucedido le fue imposible no admirar a la pelinegra, ella era de verdad hermosa y muy bella, un rostro precioso que no necesitaba maquillaje o accesorios para acentuar su belleza, era en realidad demasiado guapa para su bien, y para el de él, luego estaba toda la situación, la adrenalina aun circulaba por su sistema, y ella estaba allí, desnuda y aparentemente indefensa ante él

Tuvo que hacer un esfuerzo titánico para mantener los estribos y no decir alguna estupidez o peor aún, hacerla.

Un silencio incomodo surgió entre ambos, no sabían que decir hasta que el castaño finalmente rompió el hielo, "yo… ehm… iré a buscar el brasero… para calentar la habitación" dijo mientras se ponía de pie rápidamente y se iba de la habitación

"a-ah, s-si, claro" dijo Alice avergonzada. William se fue con bastante prisa dejándola sola, paso unos minutos en silencio, se recostó en la cama, tomo la almohada y con ella ahogo un grito de vergüenza, ¿Dónde están los suelos que se desmoronan y los enemigos monstruosos cuando los necesitas?

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Había pasado un día desde el accidente en el baño, normalmente a esta hora ella todavía estaría limpiando y encargándose de la casa, sin embargo, William había insistido muy firmemente que se tomara un descanso por lo menos por hoy y que él se encargaría del resto

"puedo cuidarme solo enserio, ya soy un niño grande" fueron las palabras que uso, al final logro convencerla y ha estado en cama desde que despertó, no iba a quejarse de tener un día libre, aunque se sentía raro simplemente no hacer nada

Bajo el libro que estaba leyendo cuando sintió que alguien golpeaba la puerta de su habitación, "¡pasa!" grito en respuesta, la puerta se abrió dejando entrar a William el cual cargaba con un juego de té de porcelana completo y listo para usarse sobre una bandeja de plata

"hora del té" dijo el castaño de una manera campante y de buen humor

"oh, no puedo creerlo, sabes hacer te" dijo Alice tapándose la boca con una mano y fingiendo sorpresa, su empleador solo le dio una mirada plana, por su lado la pelinegra sonrió mientras guiñaba el ojo en una expresión socarrona

Pasado eso ambos comenzaron a tomar el té sentados en la cama, charlaron de lo que fuera, bromas fueron y vinieron, en realidad les agradaba este momento, tan pacifico, ojalá durase para siempre

"nunca me permitas decir que el trabajo de una sirvienta de fácil" dijo William cuando Alice le preguntó que estuvo haciendo hasta ahora

"no es para tanto" respondió la pelinegra antes de darle un sorbo a su te, "solo debes limpiar toda la casa, cocinar, recibir invitados, ordenar todo, lavar la ropa…" continuo y siguió enumerando sus quehaceres más frecuentes

"si…, no es para tanto" dijo el castaño sudando copiosamente, hasta ahora solo había hecho la mitad de todas esas cosas

"igualmente, ¿Cómo hiciste tiempo para revisar tu correo?" pregunto Alice sabiendo lo lleno que siempre estaba el buzón con correspondencia para William, "¿lo hiciste no?" volvió a preguntar

"pues…" dijo el castaño, lo cierto es que no había tocado su correspondencia en todo el día, ya estuvo bastante ocupado con las tareas de Alice como para echarle un vistazo a las cartas que llegaron, y las que todavía no vio de ayer y anteayer. La pelinegra soltó un suspiro derrotado, "ve, o te vas a atrasar más de lo que ya estas" le dijo

"está bien" dijo William sabiendo que tenía razón y discutir con Alice nunca terminaba bien, se puso de pie y se dirigió a la puerta para salir, en un momento a otro paso junto a los dibujos que la pelinegra tenia colgados en su pared.

Como artista podía darse el lujo de admirar el arte de otros y juzgar, los dibujos de Alice eran cuanto menos regulare, por lo general la gente común no sabía dibujar a menos que se empeñara y practicara mucho, los dibujos de la chica estaban hechos con crayones y parecían haber sido hechos por un niño, no serán una obra maestra pero ciertamente tenían imaginación, el que más le llamo la atención fue uno donde se retrataba una escena de fiesta del té típica, se encontraba una niña de cabello negro con un hombre mucho más alto, tenía un enorme sombrero a cuadros negro y blanco, una camisa de fuerza desatada y lo que parecían ser barios engranajes incrustados en su cuerpo

Fue lo más original que alguna vez haya visto en un dibujo si era sincero, aun así, se vio obligado a irse de la habitación por la imperiosa necesidad de revisar su correspondencia. Al final llego a su oficina y ni bien se sentó en su escritorio miro a la pila de cartas sobre él, soltó un suspiro derrotado y se puso a leerlos a todos.

Estaba tomando otra carta cuando noto el sello en ella, era el sello de la galería que exponía su arte, soltó otro suspiro esta vez molesto, sabía exactamente de qué se trataba. Desde hace días el dueño lo ha estado presionando para que haga una pintura, en algunas semanas llevaría a cabo una exposición para la gente más importante de la ciudad y quería una pintura suya en ella

"necesito una sátira, algo que deje ver la industria como es, sucia, llena de avaricia y usura" fueron las palabras que uso

En verdad hacer lo que le pedía seria sencillo si no fuera porque ahora mismo no se le ocurría nada, necesitaba pensar en algo rápido o se quedaría sin tiempo para pensar en cualquier cosa.

Leyó a carta y efectivamente como él pensaba el dueño le estaba preguntando como iba el progreso, la habría tirado si no fuera porque la necesitaría más tarde, tomo papel y pluma y le escribió una carta en respuesta diciendo que estaba trabajando en ello

Cuando termino la carta la dejo a un lado para que la tinta secara y se quedó mirando a la nada por unos minutos, vio el papel sobre su escritorio y de la nada la inspiración surgió.

Tomo un lápiz y comenzó a dibujar, al principio fueron garabatos, bosquejos, pero lentamente fue tomando forma, a su mente volvía el dibujo de Alice. Sonrió de repente

Ya lo tenia

Fin del capítulo:

NOTA:

Hola, ¿todo bien?, espero que sí, seré breve porque estoy escribiendo esto a las once de la noche y tengo sueño

No tengo noticias en realidad, lo próximo que publicare será el capítulo trece de "ladronzuelo" así que lo esperan tranquilos que estará listo dentro de poco

Espero que les haya gustado este capítulo, perdón por los errores de tipeo que encuentren

No tengo más que decir, espero que la hayan pasado bien, las reseñas me sirven mucho para mejoras así que si gustas dime que te pareció el capítulo o la historia.

¡un saludo y hasta la próxima!

FIN DE LA NOTA: