DGM no me pertenece.
Okaeri
Esperar y esperar. Eso es lo que Road Kamelot había hecho en los últimos 35 años y ya estaba bastante cansada de ello, ¿cuánto tiempo más tenía que esperar por él? Él había decidido ayudar a Neah, pero le había prometido que volvería.
Pero, ahí seguía, esperando y esperando. Incluso cuando ellos luchaban por su vida en el arca, ella solo esperaba a Allen. Estaba entusiasmada de verlo y aunque él no la recordaba, no le importó y lo recibió con un beso. Había soportado 35 años sin un beso, ya era necesario.
Hasta que, al fin, el gran día llegó.
Allen le sonrió con esa hermosa sonrisa que solo él poseía, ella solo quería correr hacia sus brazos y besarlo nuevamente, pero en lugar de eso, lo golpeó en el estómago. ¿Tantos años de espera y regresaba como si nada?
—Eso dolió, Road—se quejó el chico.
—Idiota, te tardaste demasiado.
Él rio.
—Lo siento, tardé más de lo planeado.
Ella le sonrió al fin y le dio un pequeño beso en la frente.
—Bienvenido de regreso, Allen.
—Estoy en casa, Road.
Fue Allen quien en esta ocasión se acercó para darle un beso. La había extrañado tanto, a pesar de que ella siempre estuvo a su lado cuidándolo y esperando su regreso.
Para Road ese era el "bienvenido de regreso", que más deseaba pronunciar y el que marcaba el regreso de Allen a su vida.
