Desconocido
C
–¡Serenity!
El roce de sus manos sobre mis muslos fue constante, hasta que abrí con tal lentitud los parpados. Parpadeé un par de veces hasta acostumbrarme a su rostro famélico.
–Diamante, ¿has enfermad...
El decaído beso parecía darme la respuesta. Trate de trasmitirle mi entrega pero lo que me rodeaba me distrajo. El mismo lugar al cuál me había llevado cuando él me secuestro. La misma cama, y la misma sensación de angustia que aquella vez.
–¡Me extrañaste! –me dio espacio para que me incorporara.
–¿Qué hago aquí?
–Bienvenida a nuestro reino mi amada Neo Reina Serenity.
–¡Yo no pertenezco aquí! –le grite y el se desvaneció encima de mi.
–Su energía esta casi drenada, el cristal negro no da nada sin exigir algo a cambio.
Zafiro, lo sostiene mientras yo me hago a un lado y con sumo cuidado lo recuesta. Pero su mirada a mi persona es tan terrible que puedo percatarme de sus intenciones de destruirme.
–Mi hermano volvio a vender su alma con tal de poseerte de nuevo. Nosotros no pertenecemos al pasado y la ofensa nos sigue exiliando pese a que estamos vivos.
–Yo... puedo remediarlo con el cristal de plata. Puedo devolverle su vitalidad...
–Eso es precisamente lo que mi hermano desea más que nada, Serena Tsukino, Sailor Moon, Neo Reina Serenity, ¿estás dispuesta a vender tu alma para desposarte con mi hermano y ser la reina de este reino maldito?
–Yo...
–La unión del cristal oscuro con el cristal de plata, borrara las barreras del tiempo y del espacio, la luz y la obscuridad reinaran en un mundo que ha sido abandonado por tu gracia, Neo Reina Serenity.
Sentí tal terror al escuchar sus palabras y su reclamo: Abandonar lo que he conocido por él.
Una sonora bofetada me distrajo de todo pensamiento. Zafiro, ni siquiera me inmuto para defenderme, colocaba un paño con agua con jazmín sobre la frente de Diamante.
–Maldita niña, no eres capaz de tomar tu responsabilidad sobre nuestro exilio y el mal estado de mi príncipe.
Esmeralda me jaloneaba con tal odio que solo podía sentir el tirón de mi cuero cabelludo, estaba a punto de caer al suelo cuando la mano de Diamante me sostuvo con tal fuerza que se escuchó el crujir de mi muñeca.
–¡Esmeralda, esta ofensa te va ha costar cara!
–¡Siempre soy yo quien paga por tu desprecio!
Sin decir más desaparece.
–Zafiro, déjanos a solas.
–¡Estamos hartos de verte destruido por esa!
Él también desaparece y temo estar a solas con él. Me zafe de su agarre y el fuerte dolor me hizo gritar. Diamante, se aferra a mi muñeca trasmitiendo una mejoría que se se cobra las pocas fuerzas que le quedan.
–¿Por qué, te haces daño por mi?
–¿Por qué nos reviviste? –dice en un susurro.
–¿A qué te refieres?
–Si no fuera por el cristal de plata, todos seguiríamos en el limbo. La amnesia es... –tratando de tomar aire– es uno de los efectos cuando utilizas todo el poder del cristal de plata para tu conveniencia.
No sabía que decirle, ¿yo los había revivido?
–Diamante, trata de retomar fuerzas, yo no me iré a ningún lado hasta que estés recuperado por completo.
–Zafiro, ya te dijo lo que buscó de ti.
–El cristal de plat...
–Reinemos cada una de las galaxias.
–Sólo quieres el poder del cristal...
–Quiero justicia, para mi y para el Clan Black Moon.
Lágrimas invadieron mi rostro, él no se inmuta.
–Reconozco que perdí el sentido de mi existencia, ahora sólo busco justicia, la justicia que nos debes.
–Es lo único que buscas en mi –sentí un profundo rencor– como todos nuestros enem...
–¡Y amar! –se queda estático viendo el dosel de sobre la cama.
Cierra los ojos y comienza a entonar una melodía, que reconozco al momento. La lejana melodía de aquel obsequió dado por mi primer príncipe.
–La recuerdas, una antiquísima canción de cuna. Cantada de madre en madre a sus hijos. La canción que anhelo le cantes a nuestros hijos.
Continuara...
C
Otro milagro, no me tarde en publicar el segundo capítulo. Realmente estoy inspirada. :D
