N. del A: Esta historia será una adaptación libre de la segunda mitad del anime de Hellsing del año 2001, la cual transcurrirá durante el periodo de 30 años que la historia del manga se salta en el final. Esto significa que los personajes y sucesos de la segunda mitad del primer anime estarán adaptados a lo ocurrido en la historia canónica, además de agregar mi propia cosecha a la historia como es obvio.
Este será mi primer fanfic publicado en esta página, aunque ya he escrito pequeñas historias en otros lados, no siento que tenga demasiada experiencia, por lo que probablemente cometa errores en el proceso que espero sepan disculpar. Se aceptan todo tipo de críticas para así mejorar. Sin más, espero que lo disfruten.
N. del A. 2: Hellsing es una obra dirigida a adultos, y si bien soy consciente de que no todos respetan esto (yo mismo no tenía la edad recomendada cuando lo vi por primera vez) si hago aviso de que esta historia también tendrá los clásicos contenidos que la obra original tiene, por lo que están advertidos de la clase de contenidos esperados en este fanfic.
Disclaimer: El manga de Hellsing, el anime de Hellsing y Hellsing Ultimate, así como sus personajes y todo lo que contiene no me pertenecen. Todo es propiedad del autor Kouta Hirano, la editorial Shonen Gahosha, los estudios Gonzo, Satelight, Madhouse, Graphinica y Kelmadick.
Después de la guerra ¿viene la paz?
Londres, 08:00 hrs.
Los vientos eran silenciosos en su matutino correr, y así presagiaban el tipo de día que le esperaba a Inglaterra. La ciudad de Londres, una vez fue una de las ciudades más importantes de Europa, la capital de Inglaterra y el lugar donde vivían más de 6 millones de personas, pero no hoy, no después de la terrorífica invasión, no después de que los cielos se quebraran, los edificios temblaran y las calles sangraran; no después del ataque de Millenium y la invasión de la sección XIII, no luego de que el nivel de restricción 0 se liberara. Hoy, a casi un año de esa fatídica noche, el centro de Londres es una zona muerta, y las calles que rodean la ciudad sobreviven a duras penas. Los afortunados que pudieron sobrevivir esa noche, han abandonado sus hogares, millones de familias huyeron despavoridas tras que el infierno se calmara, y ahora Londres es solo el recuerdo de lo que alguna vez fue.
Ha pasado un año y como es obvio, el silencio que reina en las calles no es signo de paz, sino que es la muestra de todo lo que ocurrió, incluso algunos dirían que entre el viento matutino aun se pueden escuchar los gritos de agonía de los londinenses, y también los gritos llenos de terror que exhalaron las fuerzas del Ultimo Batallón de Millenium y los soldados de la sección XIII del Vaticano, que también perecieron gracias al inmenso poder de un solo monstruo, su nombre verdadero era Vlad III, el conde de Valaquia, conocido mundialmente como el empalador y mitificado como el vampírico Conde Drácula, aunque, en el recuerdo de varios, su nombre era otro, dicho nombre era Sir Alucard, la principal arma de la organización Hellsing, un vampiro al servicio de una de las familias más antiguas y poderosas, descendientes del mismísimo profesor Abraham Van Hellsing quien hace mucho tiempo logro domesticar a su más grande enemigo y convertirlo en su más fiel sirviente, ese monstruo, ese vampiro, fue el responsable de poner las cartas a favor de los londinenses esa noche, liberando todo su poder para acabar de una vez por todas con los ejércitos de Millenium, pero los hechos posteriores desencadenaron en la partida de Alucard. Un plan tan minuciosamente hecho por la mente del líder de Millenium, y ahora Alucard ya no estaba, ahora solo era un recuerdo, y ella sí que lo recordaba, la mujer que caminaba por las calles de Londres a dichas horas, era una de las personas que más lo recordaba. El nombre de la mujer era Sir Integra Fairbrook Wingates Hellsing, la ultima descendiente de la familia Hellsing y jefa de la organización Hellsing desde la muerte de su padre. Ella había sobrevivido a la batalla y fue la responsable de acabar con la vida del Mayor, el último remanente de Millenium, y ahora ella tan decidida como siempre fue desde niña, tomaba una larga caminata por las calladas calles de Londres.
A cada paso que daba, el sonido de sus pisadas le recordaba lo ocurrido hace un año, y cada sonido en el concreto le traía a la mente un nombre distinto, Alucard, Walter Dornez, Pip Bernadotte, todos hombres que alguna vez trabajaron para ella y dejaron su vida esa misma noche. Sorprendentemente incluso venían a su mente los nombres de sus enemigos, Enrico Maxwell, Alexander Anderson, Yumiko Takagi, Schodinger, Zorin Blitz, incluso aquellos de los que desconocía sus nombres, el capitán de Millenium, el doctor de Millenium, y el Mayor, todos esos hombres y mujeres tenían una cosa en común, habían muerto la misma anoche a causa de una guerra, una guerra tan estúpida y banal como podía ser cualquier guerra en la historia de la humanidad, y fue a causa de esa guerra que ellos murieron, y fue a causa de esa guerra que Integra ahora recordaba sus nombres y rostros, porque así el recuerdo de lo que fueron seguía con vida. Pero, ¿Por qué Integra también recordaba a sus enemigos? La razón era simple, para no olvidar a los responsables de todo el caos, porque si ellos eran olvidados, era casi como ignorar todo lo que paso, y así olvidar a todos los inocentes y los no tan inocentes que perdieron la vida esa noche. Al menos así era como lo veía Integra, y ahora, con su caminata llegando a su fin, tras recordar a todos aquellos que conoció a causa de la guerra, ella se dirigió a su auto, pero al llegar no entró de inmediato, pues siempre en su rutina de caminar por Londres había un último paso antes de irse, y así como los días anteriores, Integra cumple cada uno de los pasos de su rutina, por lo que ni corta ni perezosa, pone su espalda contra la puerta delantera, mirando al horizonte, momento en el que enciende uno más de sus amados puros, y mirando el sol alzarse ante la ciudad, exhala una gran humareda, pensando que ese mismo panorama fue el que vio Alucard antes de morir, pero antes de que los pensamientos de Integra se perdieran pensando en la muerte de su sirviente, una voz interrumpe, sus pensamientos.
- ¿Sabe una cosa señora Integra? Si algún monstruo no la mata, todo ese humo lo hará –dijo la chica de cabello amarillo y ropas rojo burdeo.
- Creí haberte ordenado que te quedaras en la mansión –respondió Integra con su clásico tono serio.
- Ah, pues ya sabe señora, soy la responsable de protegerla ahora que el señor Walter y el maestro Alucard ya no están –respondió la chica con un tono despreocupado y alegre aunque sin saber lo que había desencadenado en Integra.
- ¡Niña estúpida! No traigas esos nombres a la conversación. Mis órdenes las debes cumplir al pie de la letra si no quieres que me enfade –dijo Integra con tono molesto y chillón mientras tiraba a su acompañante de la oreja.
- ¡Ay, ay, lo siento jefa! No quise mencionarlos –dijo la joven mientras intentaba zafarse de los agarres de su jefa.
- Además, no necesito un guardaespaldas a toda hora, Seras –añadió Integra a su argumento recuperando su tono habitual.
- Me disculpo otra vez mi señora, no volveré a desafiar sus órdenes –habló Seras con tono de derrota.
- Y otra cosa, no vuelvas a cuestionar mis hábitos y gustos –sentenció Integra moviendo su puro en la boca señalando a lo que se refería.
- Lo lamento señora, pero puedo protegerla de monstruos y humanos, pero lamentablemente no puedo salvarla del humo que llega a sus pulmones – dijo Seras con un tono divertido mientras mantenía una gran sonrisa en su rostro.
- ¡Argh niña tonta, déjame tranquila por un segundo! -gritó Integra mientras tiraba de las mejillas de su guardaespaldas.
- Werdón, señoga, werdón –intentó decir Seras mientras veía con miedo el rostro de su jefa.
Mientras la bizarra escena entre las dos mujeres tenía lugar, una misteriosa figura observaba desde el techo de uno de los edificios, mirando cada detalle y movimiento que Integra hacia. Llevaba haciendo eso desde la primera hora de la mañana, desde que Integra abandonó su mansión hasta ahora, recordando cada paso de la rutina de la jefa de Hellsing, todo para después reportarse ante su maestro. La misteriosa figura era un gato de oscuro pelaje y penetrantes ojos, teniendo como único objetivo en su no-vida, servir a su maestro fielmente para que este pueda concretar sus planes.
El Vaticano, 08:10 hrs.
Mientras tanto, a varios kilómetros de Londres, en las calles de la ciudad del Vaticano, un cura de piel pálida caminaba tarareando canticos religiosos, seguido de cerca de una persona de apariencia extraña al llevar vendas por todo su rostro. De pronto, el cura que iba delante detiene su andar, mirando su reloj por varios segundos hasta que finalmente abre la boca.
- Deberíamos apresurarnos Heinkel, eso si queremos llegar a tiempo a la ceremonia de mi ascenso –dijo el cura dirigiendo la mirada hacia su acompañante.
- Con todo respeto obispo Makube, estaríamos llegando a la hora correspondiente si usted no se hubiera quedado dormido –respondió la persona con la cara vendada.
- Ay vamos Heinkel, no seas tan exigente, este debería ser un día de celebración en Iscariote, y no lo digo porque hoy ascienda oficialmente a jefe de la sección XIII, sino porque hoy recibimos a los nuevos reclutas graduados del orfanato Alexander –dijo Makube con tono jovial.
- Sinceramente no entiendo porqué no usamos otros orfanatos para obtener reclutas, obispo Makube. Después de la muerte del padre Anderson, ese viejo orfanato debería obtener la paz y la seguridad de que todos sus niños vayan al paraíso, y no, renombrarlo en honor al padre Anderson no lo convierte en un nuevo orfanato si es lo que iba a decir –exclamó Heinkel con un tono seco, casi de desprecio.
- Por favor Heinkel, podrías demostrar un poco de positividad de vez en cuando. Además, las órdenes de que el antiguo orfanato Ferdinand Luke fuera rebautizado como orfanato Alexander fueron órdenes directas de su santidad el papa, y también lo fue el que los soldados de Iscariote se sigan formando ahí –explicó Makube.
- Eso es lo que somos obispo, soldados, soldados al servicio de Dios y a los que se nos quita la posibilidad de entrar al cielo, pero al final de todo, es nuestra decisión. Nosotros elegimos seguir este camino, pero no creo que el destinar un solo establecimiento a la formación de paladines sea lo más óptimo. Nuestros números se vieron altamente reducidos tras lo ocurrido el año pasado, y la Iglesia católica necesita soldados, ahora más que nunca –respondió Heinkel.
- Pues puedes agradecerle a Maxwell y sus delirios nuestra situación actual. Tú sabes tan bien como yo que el arzobispo que antes ocupaba mi lugar no estaba en sus cabales cuando invadimos Londres –explicó Makube con un tono de reproche hacia su predecesor.
- Las decisiones del arzobispo Maxwell estuvieron llenas de errores, con el tiempo he podido ver eso y con cada día que pasa encuentro más errores, pero no creo que la invasión de Londres haya sido un error, al contrario, era nuestro deber el acabar con los herejes, y una situación como la que se dio el año pasado solo pasa una vez cada mil años. Lamentablemente fuimos derrotados, pero en la próxima cruzada estaremos más preparados, y usaremos este periodo de paz para formar una Iscariote mucho más fuerte que antes, y así finalmente arrastrar a nuestros enemigos a los abismos del infierno –sentenció Heinkel subiendo el tono de su voz con cada palabra.
- Y así será Heinkel, así será. Por cierto, tengo unas preguntas que hacerte ¿me permites hacerlas? –preguntó Makube a su guardaespaldas.
- Usted es mi jefe ahora obispo, sea cual sea mi opinión al respecto, tengo la obligación de responder –dijo Wolfe.
- No lo veas como una obligación Heinkel, sino como una conversación entre amigos. Pero bueno, da igual, lo primero sería que si es que tienes una opinión tan firme sobre el orfanato, lo cual es entendible pues te criaste ahí, ¿Por qué no te quedaste como la persona a cargo? Tú conociste muy bien al padre Anderson, y podrías haber llevado las riendas tan bien como lo hizo él –cuestionó Makube.
- Mi vida es la de cualquier soldado de Iscariote, pertenezco al campo de batalla y a ningún otro lugar. Además, hay muchos recuerdos para mí en ese lugar, no quisiera volver a pisarlo en ningún momento de la vida que me queda. Y también, jamás seria ni la sombra de lo que el padre Alexander Anderson fue para esos niños. El padre Reinaldo es mucha mejor opción para los niños y ellos merecen algo mejor, no al monstruo en el que me convertí –respondió Heinkel con algo de pena en las últimas palabras.
- No digas eso Heinkel, no eres un monstruo, y tú sabes perfectamente quienes lo son, no te rebajes a su nivel –dijo Makube intentando calmar a su guardaespaldas.
- Lo que usted diga, siguiente pregunta –dijo Heinkel buscando cambiar el tema.
- Por supuesto, mi siguiente pregunta es ¿Por qué aun llevas tu vendaje? Los doctores ya dijeron que tus heridas sanaron y ya no eran necesarios –dijo Makube con mucha curiosidad.
- Creo que usted ya conoce la respuesta obispo. Las llevo por vergüenza, vergüenza hacia mí por haber sobrevivido por sobre mis camaradas, vergüenza por haber regresado como algo que no era, por haber regresado siendo "esto" –explicó Wolfe con tono despectivo.
- Ya veo, entonces supongo que llevaras esta "vergüenza" el resto de tu vida. Pero no deberías avergonzarte de vivir para luchar otro día, además ahora serás tú quien lidere a Iscariote hacia la batalla ¿no te da gusto? –preguntó el obispo aunque sabiendo que no obtendría respuesta- Bueno, solo preguntaré una última cosa.
- Bien –dijo Heinkel con un tono neutro.
- Ya que hoy llegaran los nuevos reclutas, creo que es buen momento para que escojas a tu nuevo compañero ¿no? –inquirió el obispo sin pensar en la reacción que tendría Heinkel.
- ¿Sabe una cosa? Aun puedo protegerlo aunque vaya delante suyo, será mejor que apresure el paso si no quiere llegar tarde –respondió Wolfe con una notoria molestia mientras se adelantaba a su jefe.
Y mientras los dos miembros de Iscariote seguían su camino, una figura felina observaba a ambos, sin ser detectada y al igual como su aliada en Londres, tenía la misión de llevar información a su maestro, para que pronto se pusiera en marcha el plan que arrasaría con protestantes y católicos por igual.
En alguna parte del continente oscuro, 10:30 hrs.
Las dos observadoras felinas llegaban a las afueras de una cueva, donde antes de entrar vuelven a unirse en una sola criatura y adoptan la forma de una joven mujer, tras lo cual hace ingreso en la penumbra de la húmeda cueva, siendo recibida por otra mujer, aunque esta de apariencia humana desde el principio, la cual no tarda en interrogar a la recién llegada.
- ¿Tuviste éxito en tu misión querida Carmilla? –preguntó la mujer de cabellos rubios.
- Así es querida Laura, la misión fue todo un éxito, tanto los miembros de Hellsing como los de la sección XIII están intentando reconstruir sus fuerzas en este supuesto tiempo de paz, sin sospechar nada de lo que les caerá encima, son demasiado ingenuos para ver –respondió la mujer de cabello negro.
- Entonces ha llegado el momento de informar a nuestro maestro –dijo Laura.
Y juntas las dos caminaron hasta el centro de la cueva, lugar donde se encontraba meditando una imponente figura de piel oscura, una presencia maligna que inspiraba miedo con cada movimiento de su cuerpo. Al llegar cerca de dicho monstruo, ambas mujeres hacen una corta reverencia antes de hablar.
- El momento ha llegado maestro –dijeron ambas al unísono.
- ¿Todo está en su lugar? –preguntó el monstruo al ponerse de pie.
- Exactamente maestro, las fuerzas de los protestantes y los católicos están confiados y debilitados, el momento de atacar llegó –respondió Carmilla.
- Perfecto, entonces preparen a nuestras fuerzas –ordenó la criatura al mando mientras reía entre dientes.
- Así se hará, maestro Incognito –obedecieron las dos mujeres.
N. del A: Y con eso termino lo que espero que resulte en una entretenida historia del universo de Hellsing. Si les soy sincero, la historia de Incognito vista en el primer anime siempre me pareció de los puntos más flojos de la serie, aunque si he de decir que sus personajes me parecían muy buenos y llamativos, y por eso he tomado la decisión de escribir mi fanfic alrededor de ellos. Como aclaración, los personajes de Carmilla y Laura están sacados de un relato de vampiros llamado Carmilla, el cual sirvió como inspiración para crear al personaje de Laura que se vio en el anime y el cual decidí usar con algunos cambios.
N. del A. 2: Si ven que las partes que tienen a Heinkel Wolfe como protagonista están escritas de una forma un tanto extraña, eso es porque tomé la decisión de mantener el género de Heinkel de forma ambigua como ha sido la intención de Kouta Hirano desde que se lanzaron las OVAS, y así también no interfiero con ningún headcanon que puedan tener respecto al personaje.
