Hola amigos míos, soy Yuzu Araki

Luego de un tiempo retorno para traerles otro one shot esta vez de unas parejas menos vistas de la serie, bueno más bien, una de mis parejas menos vistas favoritas. En una ocasión yo dije que si Nico y Maki pueden estar juntas, ¿Acaso de alguna manera sus primogenitoras también lo estuvieron o lo estarían?

Entiendo que shipeen a la señora tomate con la directora y mamá de la kotorra pero a mi criterio también se le puede shippear con la mamá de la idol número uno del universo siete y alrededores y que mejor forma que poner parte de la imaginación y un poco de romance con tal de recalcar aunque fuese un poco.

Bueno, ya explicado esto, comencemos con esta idea salida de mi mente luego casi una semana sin sacar algo nuevo.

Espero que lo disfruten

Yuzu y fuera

PD: En estos momentos faltan 5 one shots más para llegar al famoso número de la bestia

PD2: El 666 será un rikolino digno de Satanás

PD3: ¿Quién es la más infortunada en estar con un súcubo? ¿Nico, Yoshiko o Kasumi?

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Dos mujeres estaban sentadas en lo que podría ser una pequeña como sencilla sala de estar, eran ese tiempo donde después del año escolar los hijos se iban de vacaciones a algún lugar para pasar el fin de su curso quizás con su familia o con sus amigas, eso pasó con sus hijas las cuales fueron de vacaciones hacia un conocido lugar que habían escuchado de la prefectura de Shizuoka, exactamente en una posada o hotel y se iban a quedar a hospedar junto con sus amigas que hicieron en el transcurso del año.

En el caso de una, aparte de la ausencia de su hija, su esposo se fue de negocios algo que para ella no le afectaba en nada teniendo en cuenta que solía ser así en las épocas finales de año, no había un solo momento en que la pareja no podía estar con su hija por esas cuestiones por lo que tenían a alguien de confianza que hacía favores en ese tipo de situaciones cof cof Vestirse de Santa cof cof cof.

Pero en su caso particular recientemente había encontrado una buena opción y más cuando se encontraba una amiga del pasado que en ocasiones daba las puertas abiertas cuando algo malo le pasaba sea con su familia, su matrimonio o algún problema personal. Ahora ambas mujeres miraban su novela favorita a eso de las horas de la tarde, era otro día más donde ambas tenían toda la pequeña casa para ellas solas y disfrutar tanto las vacaciones como su tiempo a solas.

Justamente fue en una de las escenas de alguna de sus novelas favoritas cuando la pelirroja del dúo abrazó fuertemente el brazo de la pelinegra la cual no se despegaba para nada de la mirada de la pantalla, ella por nada no se perdería una de las mejores cosas que pasaban en el mundo y lo sería más mejor teniendo a alguien cercana.

Luego de lo que parecía ser una gran eternidad dicha novela se acabó dejando a otra pero esta era de las que se vieron en antaño y fueron la sensación en su momento por lo que Yazawa apagó el televisor ya que posiblemente no había nada más que ver o quizás quería pasar un pequeño tiempo de caridad con la mujer que vivía con ella desde hace algunos días.

La pelinegra mayor se percató del fuerte contacto que mantenía Nishikino sobre su brazo derecho, era como ver a una de las amigas de su hija emocionarse por cosas propias de su edad pero no podía evitar conmoverse al ver ese lado que solamente podía conocer de su viejo amor y que podía disfrutarlo a plenitud.

-Akane…- Sus carmines brillaban mientras su corazón quería brincar fuera de sí- Me cuesta creer que seas una señora de sociedad, da algo de ejemplo

-Pero contigo no puedo hacerlo, Sakura- Su rubor hacía algo de juego con su cabellera mientras no evitaba esa sensación que le causaba su estadía en esos últimos días- Es que me cuesta creer que me reúna contigo luego de tanto tiempo y de esta manera

-Yo también estoy contenta de pasar un buen tiempo contigo, cielo

-Ay, Sakura…

-Supongo que pudo el destino de todo que ambas estamos pasándola genial en nuestras vacaciones

La pelirroja movió su cabeza en forma de negación mientras no dejaba esa sonrisa de oreja a oreja

-Sakura, todavía eres una romántica, ¿no?

-¿Romántica?- Alzó una ceja algo incrédula- Yo no me considero así pero si quieres que sea romántica entonces haré algo así- En eso extendió su mano libre hacia una pequeña libreta que estaba encima de la pequeña mesa de noche, luego buscó quizás al azar o de manera selectiva hasta dar con un escrito de varios párrafos que ahondaban una pagina

-¿Qué estás haciendo?

-Siendo romántica- Fijó sus ojos sobre el escrito y leyó lo siguiente:

El rojo de tu cabello como el de la sangre

Que corre al corazón y ase que te quiera sin razón

El rojo que significa pasión que en tu caso es diferente

Tú me inspiras solamente ternura y emoción hacia mi corazón

El rojo de tu cabello que es tan bello como un atardecer

Que es tan bello como una rosa roja al amanecer

Tan bello como el fuego que enciendes en mí pecho

Tan puro como si fueras un ángel bajado del cielo

Por qué te amo! Por qué te amo! por qué me mata la soledad

Por qué miro el rojo y siento que estas en ese lugar

Por qué te quiero por qué te adoro por qué te anhelo

Por qué es el color de tu pelo es el color del amor

Me alegra que ese sea el color de tu cabello

Pues desde lejos te veo y siento que vuelo

Pero al elevarme en el cielo trato de hablarte

Y dolorosa es la caída pues vuelo muy alto

Pelirroja querida pelirroja amada déjate querer

Quiero estar contigo ven te invito a mi jardín

Corta la flor que más te agrade no tengo lujos

Pero si mi amor sin condición

La pelirroja al oír la prosa de los labios de su amante hizo un tierno puchero mientras desviaba la mirada cosa que le causó gracia a la que emuló ser un poeta sencillo.

-¿En serio tenías que hacerlo tan literal?

-Dijisteb que debía ser romántica y lo hice, siempre hacen eso

La otra adulta suspiró pesadamente mientras comenzaba a tranquilizarse.

-Al menos lo que me leíste fue muy lindo de tu parte- Sus manos se juntaron con las de la otra la cual no podía evitar ese brillo que emergía de esos amatistas que en un pasado hubiese querido amar aunque las cosas no se dieron por aquel entonces- ¿Sabes Sakura? Cuando me leíste ese lindo poema me di de cuenta de que a pesar de que nos hayamos casado y tenemos hijos, nada ha cambiado desde entonces.

-Efectivamente tengas razón, puede que no seamos las jóvenes que fuimos pero…- Una mano tomó el mentón de la otra mientras una mano acariciaba suavemente su mejilla propia- Aun así siento que lo nuestro aun tiene que seguir y para eso quiero averiguar más estando contigo, ¿No es así, Akane?

-Si…- Asintió quedamente mientras se sentía morir por esos hermosos carmines

-¿Puedo?

-Mis labios son tuyos

Unió su mano libre juntando a la mano contraria que calentaba su mejilla mientras acercaba lentamente sin perder de vista esos carnosos como brillantes labios de viva manzana. La pelirroja se dejó tentar por el olor de primavera ardiente que emanaba su amada compañera mientras esta se privaba de la vista para deleitarse con el roce de los labios ajenos.

Finalmente la distancia fue a cero y ambos rostros se unieron mientras que hubo sonido ni presencia que perturbaba aquel momento eterno para ellas aunque en el entorno real era un simple instante. Sus rostros empezaban a calentarse y sus mejillas riborizadas empezaban a arder, sus lenguas comenzaban a unirse mientras que unas manos tomaban la espalda de la más grande.

Nishikino sentía que aquellos viejos tiempo de amorío, aquella era donde entre las sombras sus corazones solo se desbordaban para ser ocultas entre cuatro paredes vacías y duras había regresado aunque ya no era como antes, quizás el tiempo cambió para bien y mal las cosas pero de alguna manera aquello que creyó muerto en su interior volvió a florecer.

Luego de aquel fascinante contacto que arrebataba su oxigeno se miraron muy cerca entre ellas, ninguna de las dos no evitó sonreír como evitar ese pequeño instante de nostalgia. Yazawa extendió su mano para sentir los hilos rojos de su amada la cual se conmovió ante el hermoso trato que le daba su amante.

-Sakura, eres una chica tan mala

-No lo soy, es tu culpa que lo sea

-¿Qué motivo tienes para culparme?

Los carmines de la pelinegra se encendieron mientras que los amatistas de su compañera estaban siendo víctimas de un conjuro, no cualquier conjuro sino que uno que tenía forma propia y nombre.

-Yo lo sé y tú lo sabes, siempre asientes a las cosas después del hecho