el bosque prohibido, tan mágico como peligroso, lleno de creaturas mágicas y extrañas plantas muy útiles para pociones.

un peculiar bosque no pasaría desapercibido para el ojo curioso y miedoso del ser humano sin magia, más no se debía preocuparse.

una poderosa bestia mágica protegía el bosque con una antigua magia ilusoria, que producía.

la bestia era solitaria sin familia, sin conocidos, sola en su guarida en el centro del bosque, completamente solo sin nadie mas.


los primeros rayos de sol entraban por un gran agujero en un enorme árbol muerto, la luz caía directamente en el rostro de una pequeña creatura, está hizo una mueca al sentir los rayos del sol en su rostro.

finalmente despertando la pequeña creatura del tamaño de un gato, se levantó.

la pequeña creatura era como un gato negro de pelaje brillante aunque algunos lo podían confundir con pelaje grasoso, la creatura podría pasar por un gato, si no fuera por las alas de murciélago que salian de su espalda.

el gato estiró sus patas como cualquier felino, para enderezarse y bostezar mostrando su fila de dientes peligrosos.

finalmente el felino, abriría los ojos de manera perezosa, mostrando unos ojos negros como el vacío mismo del vasto espacio, más su pupila como rendija era de un color morado brillante que irradiaba poder.

aquel felino era el guardián del bosque.

bien, día nuevo...— hablo el guardián, con una voz de adolescente, el guardián podía hablar todas las lenguas de todos los seres vivos.

el felino comenzó a caminar, al mismo tiempo que crecía de tamaño, al salir de su guarida, el guardián ahora tenía el tamaño de un león.

pronto el guardián comenzaría con su caminata matutina, para ver qué todo en el bosque estuviera en orden.

llendo hacia el norte, el guardián llegó a la zona de la colonia de los centauros.

no se acercó mucho pues no sé llevaba muy bien con aquellos, pues al guardián le fastidiaba la arrogancia y terquedad de los centauros creyéndose los dueños del bosque, el único al que el guardián respetaba era a un joven centauro llamado Firenze.

justo el rubio centauro se encontraba en la entrada de la colonia, dándose un saludo respetuoso inclinando la cabeza de parte de ambos, el felino continuo con su caminata por el bosque.

a mitad de camino el felino cazo un jabalí, y tras devorarlo decidió usar su alas, dando vuelo, pronto llego a la morada de las acromantulas, aunque el guardián pudiera tener una conversación civilizada con Aragog, sus hijos y esposa no eran igual, algunas veces habían tratado de devorarlo.

por aquello el felino prefería sobrevolar la morada y echar un vistazo.

luego continuo con su caminata matutina, tras checar todo el bosque y tener un encuentro amistoso con el semigigante.

siendo medio día, el guardián regreso a su guarida, el podía ser muy responsable a la hora de cuidar el bosque, pero seguía siendo un felino, por lo que dormía mucho.

y realmente no se sentía con ánimos, el felino siempre vivía en soledad y amargura, completamente solo.

entrando en su guarida y se acostó preparándose para una siesta, cuando ya estaba cerrado los ojos, fue perturbado por una explosión, su guarida se llenó de un gas verde.

y claro el pobre felino terminó inhalando el gas para hacer una mueca de asco y horror hasta incluso provocarle arcadas.

rápidamente salió de su guarida muy enojado, y los vio, tres chicos adolecentes riéndose montados en escobas, los tres con uniforme de Gryffindor.

el guardián muy enojado, gruñendo comenzó a crecer hasta tener el tamaño de un dragón.

para finalmente pegar un fuerte rugido incluso mayor que el de un Dragón, el único que chillo de miedo de los tres chicos fue el bajito y regordete, viendo que finalmente habían hecho su cometido, el que era el líder llamo a los otros.

—¡jajah! ¡es hora de la retirada, Canuto, Colagusano!—grito con emoción el chico de pelo azabache y anteojos.

—¡dalo por echo Cornamenta!—grito el azabache de cabello largo y ojos grises desafiantes y burlescos.

el chico de cabello marrón solo dió un chillido de miedo, pronto los tres comenzaron a volar alejándose y siendo perseguidos por el enorme y enojado felino.

dando volteretas y esquivando habilmente, los zarpazos y mordeduras del guardián.

mientras se burlaban del felino haciéndolo enojar más.

en un momento el azabache de pelo largo le había arrojado huevos crudos logrando darle en el rostro al felino dejándolo momentáneamente ciego mientras con sus patas trataba de quitarse el huevo crudo.

finalmente los tres chicos lograron salir del bosque.

con el enorme felino deteniéndose a unos metros de salir del bosque, logrando haberse quitado el huevo del rostro miraba enojado y con odio a los chicos que se burlaban en su cara.

bufando enojado, el guardián se giró y regreso gruñendo enojado.

aquellos chicos eran del grupo de los merodeadores, como se hacían llamar, los chicos se empeñaban en hacerle bromas desde que aquellos habían descubierto su existencia y su guarida.

incluso en las noches de luna llena venían a su guarida a molestarlo en forma de animales molestos.

el que más le molestaba era el perro con risa de hiena en su forma animal, lo odiaba con el alma.

el guardián se prometió quejarse más cuando se encontrará con Dumbledore a final de mes, cuando le reportaba como se encontraba el bosque.


con la llegada del invierno el guardián había entrado en su estado de hibernación, aún así aquel felino había despertado a las próxima llegada del año nuevo, debía vigilar que todo esté en orden.

estirando sus patas, mientras sacudía su pelaje el guardián salió de su guarida.

pronto sintió el frío aire del invierno, mientras entrecerraba sus ojos comenzó con su caminata diaria.

tras aquello llegando la noche sabía que comenzaba la luna llena, tendría que vigilar a la banda de estudiantes de que no hicieran estragos, por lo que con desgana se encamino hacia el área del bosque cercano a la casa construida para el hombre lobo.

pronto el guardián ya se encontraba esperando a la salida de la luna llena, fastidiado de tener que ser niñera de aquellos chicos.

el aullido se escuchó pero algo raro había pasado, el felino pudo escuchar unos estruendos venir de aquella casa.

y la vio.

una chica de cabellos rojos que se mesian ante el tempestuoso viento, corría despavorida y gritando de la casa internandose al bosque, detrás de ella el hombre lobo que tenía encima al animago de forma de perro mordiendolo tratando de evitar que el hombre lobo continuará con la persecución aunque en un descuido habría recibido un manotazo del hombre lobo.

el guardián diviso al ciervo con la rata entre sus cornamentas salir desespertado para seguir al hombre lobo.

el felino decidió no intervenir a menos de que fuera necesario aquello se lo había pedido Dumbledore, no involucrarse hasta no ser necesario.

el felino continuo viendo la persecución, pronto llegaron hasta un área alta, mientras la tormenta de nieve hacia presencia, el guardián conocía la zona, sabía que la peliroja se había metido en un lugar sin salida, en momento con el hombre lobo justo detrás de ella, este se le avalansaria a la chica, pero en una estocada el siervo con una embestida derribaria al hombre lobo.

la chica continuaría corriendo y sin ver hacia donde iba, la peliroja caería por el borde dónde acaba la zona alta rodando varias veces, el guardián rápidamente fue a socorrerla.

pronto la encontraría bastante herida, el miraría hacia la dirección del castillo la tormenta cubría la zona, no podía llevarla en ese estado hacia el castillo con el clima, sin más opción creciendo de tamaño, el felino tomaría con la boca a la muchacha y volando se encaminaria hacia su guarida.

ya en su guarida, el guardián dejaría delicadamente a la peliroja encima de un montón de hojas secas rápidamente sintiendo la tormenta de nieve, el felino sellaría su guarida.

con un quejido de dolor la muchacha se despertaría para luego gritar.

al darse cuenta que no estaba en medio de la nieve, la peliroja escaneado con la mirada dónde estaba finalmente la chica miro al guardián mientras se tensaba del miedo.

pronto la mirada de la chica se llenaría de lágrimas, mientras lamentaba haber dejado su varita en la casa de los gritos.

—oh, Dios no quiero ser devorada...—dijo entre lamentos la chica, mientras retrocedía con miedo hacia atrás mirando al guardián el cual comenzaría a caminar hacia la chica, llegando a chocar contra una pared la chica se cubriría con los brazos temblando.

más la peliroja abriría lentamente los ojos, para finalmente dejar de cubrirse al sentir como la creatura lamía la herida de su brazo.

ella abrió más los ojos sorprendida al ver que dónde la creatura había lamido su herida había comenzado a sanar.

—wow...—la peliroja alzaría la mirada viendo el rostro concentrado del felino que se encontraba sanando la herida de la chica.

finalmente el felino retiraría su legua de la herida el brazo de la chica había sanado completamente.

el enorme felino dió un suspiro cansado, el sanar no era su fuerte y lo cansaba demasiado.

pronto se acostaría en el suelo.

la peliroja se levantaría pero luego haría una mueca de dolor, mirando hacia sus piernas pudo divisar como una de sus piernas tenía un enorme moretón al bajarse la media larga de su pierna izquierda.

suspirando la chica cojeando se encamino hacia la creatura perdiendole un poco el miedo al enorme felino ya estando frente lo tocaría suavemente haciendo que la creatura grupera molesto haciendo que ella retrocediera un poco.

—h-hola lindo gatito...¿no comes humanos?—pregunto con miedo la peliroja.

el guardián abriría los ojos notablemente somnoliento negaría con la cabeza, haciendo que la peliroja suspirara de alivio.

—¿puedes curar mi pierna como lo hiciste con mi brazo?—pregunto la chica.

más se desepecionaria al ver que el felino negaría con la cabeza.

finalmente ganándole el sueño, el guardián cerraría los ojos entrando en un profundo sueño.

—¡oye! espera—diria la peliroja para tocar el rostro del felino, pero este ya no respondería, con la peliroja suspirando.

mirando su alrededor la peliroja diviso la entrada de la guarida de la creatura, camino hacia ella mientras cojeaba llegando a la entrada diviso una capa de energía azul que protegía al parecer la entrada de la fuerte nieve, la peliroja haría una mueca al ver la enorme tormenta de afuera.

ella se acercó nuevamente a la creatura sin saber que hacer.

—esos tarados, por su culpa estoy atrapada con una bestia en medio de una tormenta, cuando vuelva voy a darle una paliza a black—dijo molesta la peliroja.

la peliroja sería interrumpida al escuchar la respiración profunda de la creatura, la chica escaneo a la enorme creatura ahora con curiosidad sintiéndose más valiente al saber que el enorme felino no la atacaría.

escaneo su rostro, uno típico de un felino con enormes bigotes por el tamaño descomunal del felino, aunque le causaba curiosidad las alas de murciélago que tenían le daba una clara diferencia de un gato normal.

aunque lo que más le llamo la atención fue el pelaje brillante del felino, sentía las ganas de tocarlo y acariciar.

y fue lo que hizo, acaricio al enorme felino, sus pelaje era tan suave, que la peliroja, no pudo evitar arrecostarse contra el felino sintiendo el pelaje suave.

no solo aquello, si no que la respiración del felino le traía una calma que solo encontraba en la biblioteca, pronto la peliroja comenzaría a sentir sus párpados muy pesados.

ante el suave pelaje y la respiración rítmica y tranquila del guardián la chica se había quedó dormida acurrucada contra el enorme felino.


la peliroja comenzó a abrir los ojos encontrando la luz del día filtrándose en el lugar.

bostezo y se frotó los ojos, pronto con los sentidos completamente despiertos, la peliroja se daría cuenta que estaba acostada al lado del enorme felino, ella rápidamente se levantó lo que fue una equivocacion al sentir el dolor en su pierna ella dió un quejido.

pronto sintió como el felino se movía, lo vio, sus ojos se encontraron con uno de los del felino, un enorme ojos de color negro profundo con pupila rasgada morada la miraba fijamente.

—h-hola...—dijo la peliroja sin saber si realmente la creatura pudiera dialogar con ella pues no creía que ella pudiera hablar su idioma, aún así sabía que si la entendía a ella.

el enorme felino se levantó y se estiró como cualquier felino.

—¿crees que ahora puedas curar mi pier...?—la peliroja dejo de hablar al ver a la creatura girarse sin prestarle atención, pero luego el felino escarbó en un agujero y al voltearse se acercó a la chica, pronto varias frutas silvestres cayeron frente a la peliroja.

ella abrió los ojos, su estómago gruño por comida, lo que la hizo sonrojar.

—oh...yo, emm, gracias—dijo la peliroja, el felino simplemente le señalo hacia la comida con un gesto de la cabeza, mientras se sentaba y miraba fijamente a la peliroja.

incómoda ante la mirada intensa de la bestia, la peliroja comió las frutas.

al ver que la peliroja había comido el felino se acercó, y se inclino hacia la chica y finalmente lamio la herida en la pierna de la chica.

pronto la magia había echo su efecto curando la pierna de la chica quien le sonrió al guardián.

—muchas gracias, gatito—dijo con felicidad y gratitud la peliroja.

el enorme gato gruño ante el apodo.

—gracias, pero ya me tengo que ir...—hablo la peliroja mientras se le vantaba y comenzaba a caminar, más grito de sorpresa al verse envuelta por la enorme pata del felino.

—¡oye! ¡déjame ir!—grito la peliroja, mientras trataba de escapar del felino, más este negaría con la cabeza a la petición de la peliroja.

pronto la peliroja sintio como el felino se acostaba envolviendola.

—no puede ser...—la peliroja suspiró con derrota al verse atrapada, el felino nuevamente se habia quedado dormido.


el guardián poco a poco fue abriendo los ojos, mas los abrio ampliamente al no sentir a la chica que habia rescatado, el se levanto rápidamente y la busco, pero ella ya no estaba.

el felino maldijo, la chica muy seguramente se habria ido hacia el castillo, el problema era que si la chica se iba por la ruta directa terminaria entrandose en el nido de acromantulas, y los hijos de Aragog seguro se la cenarian.

rapidamente salio de su guarida y abrio sus alas, para despegar velozmente siguiendo la ruta directa, esperando encontrarla antes de que se pusiera en peligro.

pronto llego al nido de acromantulas muchas de ellas trataban de atrapar a la peliroja que trataba de esquivar lo mejor que podia.

el guardián se avalansaria hacia el suelo aplastando a una acromantula que esta apunto de atacar a la peliroja.

el felino miro por unos segundos a la temerosa peliroja, para girarse mirando los hijos de aragog que se habian quedado quietas mirando al felino.

el silencio era palpable.

el cual seria roto por el chillido de una de las acromantulas, pronto todas se avalanzarian para tratar se atacar.

el guardián creceria en un gran tamaño para comenzar a atacar a las arañas con zarpasos y mordidas destrozandolas y matandolas, mas el felino tambien sentiria mordidas de algunas.

en sus piernas sintiendo el veneno entrar en su sangre.

gruñendo lograria tumbar, a algunas acromantulas.

mientras continuaba con la batalla, destrozando a las acromantulas.

pronto daria una pisada aplastando a la ultima acromantula que habia seguido a la peliroja.

el guardián respiraba fuertemente mientras se giraba para ver a la chica, la cual establa compeltamente petrificada.

el felino sintio sus patas desfallecer mientras sus vista se nublaba, teniendo como ultima vista a la peliroja, diriendose hacia el.


la peliroja se encontraba acostada en la era medica de hogwarts, sus respiración era tranquila, mas su sueño seria interrumpido por unos golpecitos en su rostro, al abrir los ojos se encontraria con la mirada seria del felino que la habia salvado.

ella se incorporó poco a poco, recordando como habia visto caer al enorme gato, el cual se habia encogido hasta el tamaño de un gato normal, habia decidido llevarlo para salvarlo del veneno.

habia logrado llegar al castillo pero recordaba haberse desmayado en la entrada.

—¡oh! ¡estas bien! —grito la peliroja, para abrazar al gato quien maullo de dolor, haciendo que la peliroja lo soltara.

—lo siento, lo siento—se diculpo rapidamente la peliroja.

la peliroja, se dejo caer nuevamente hacia la camilla suspirando.

—por cierto gracias...—dijo la peliroja sin esperar respuesta.

de nada...—

la peliroja abriría los ojos levantandose para mirar al gato completamente sorprendida.

—¡puedes hablar! ¡¿por que no hablare antes?!—dijo sorprendida, mientras el gato se lamia las patas.

yo...no suelo hablar con muchas personas, siempre estoy solo...—dira el gato desviando la mirada.

la peliroja suavisaria su mirada sonriendo para acariciar la cabeza del felino.

—bueno ya no estas solo, podemos ser amigos y hablar—diria con una sonrisa la peliroja.

el gato la miraria fijamente, el nunca habia tenido amigos, era una propuesta unica.

¿de verdad?—pregunto con duda el felino.

la chica asentiria con la cabeza agrandando su sonrisa.

—si claro, podemos ser amigos, tu me salvaste, podemos aprender a conocernos, mi nombre es lily—diria la peliroja.

soy...severus—diria el felino desviando la mirada mientras una casi inexistente sonrisa apareceria en su felino rostro.

pues el gato murciélago, ahora sentia un poco de calidez, mientras sentia su soledad desparecer.

pues la bestia habia conocido a un bello lirio.