Bueno, es hora de otro SonoHana, que muy mal me sentiré si no lo hago, y precisamente con las primas maravilla en la primera fila. Luces, cámara y acción.

Interrumpidas en la alberca

─ ¡Te alcanzaré, Kaede-chan! ¡Ya ves… que te alcanzo!

Kaede no responde y sigue nadando con todas sus ganas, logrando vencer sin sobresaltos a su prima. Han estado todo el día compitiendo entre sí para ver quién era la mejor nadadora en todos los estilos, y Kaede había resultado vencedora en todos los intentos. No es que fuera una consumada nadadora ni que fuese experta en algún estilo de natación en particular, si de hecho resultaba algo torpe dando brazadas, sino que simplemente tenía más fuerza que Sara para impulsarse y eso le bastaba, además que Sara estaba incluso más verde que ella en el dominio de la natación. Kaede incluso tuvo que ayudar a su prima en un par de ocasiones porque a veces Sara perdía estabilidad y parecía que se ahogaba, y en una de esas tuvo que darle respiración boca a boca a Sara por hacerse la ahogada (mal disimulada y hasta estiraba los labios cuando sentía la cercanía de su prima, pero igual Kaede le siguió el juego). Y ahora, luego de una nueva victoria de parte de Kaede, le tocaba ayudar a Sara a llegar hasta la orilla, pues la notaba bastante agotada y se limitaba simplemente a flotar.

─ Eres muy buena en esto, Kaede-chan.

─ No lo soy, Sara. Simplemente tuve suerte, pero por lo demás no hice gran cosa ─ responde Kaede algo sonrojada.

─ No importa. Igual me has sorprendido con lo que puedes hacer. Era de esperar de mi príncipe que muestre una gran capacidad.

─ No sigas, Sara, que me avergüenzo.

Una vez que ambas se terminan de salir de la piscina y van a echarse en las tumbonas para estar un rato nada más, ambas podían dedicarse a cosas más íntimas. Kaede todavía podía sentir a detalle cómo Sara hizo de las suyas cuando llegaron y quisieron cambiarse. Cerca de media hora estuvieron ambas desnudas, disfrutando la una del cuerpo de la otra hasta que se pusieron sus bañadores de dos piezas y empezaron a disfrutar de la piscina. El sitio había sido alquilado por Sara, así que no había nadie más si ellas no lo pedían. Era un momento perfecto para que ambas pudieran compartir otro de esos momentos tan propio en ambas. Sara estaba agotada, pero Kaede todavía tenía aliento, y además sentía que todavía tenía algo de ganas de hacerlo con ella. Se sentía una pervertida, pero si era con Sara, pues no podía importarle menos en ese momento.

Realmente tenía que agradecerle a Sara por hacerla así.

─ Sara, veo que te encuentras algo agotada.

─ Puede ser, Kaede-chan. Pero no importa, que con algo de descanso se me pasa pronto.

─ Tal vez, pero pensaba que mientras descansabas podríamos hacer algo para entretenernos un poco más, ¿no te parece?

Sara estaba un poco desubicada y no escuchó bien lo que le había dicho su prima, por lo que le resulta una sorpresa verla encima de ella, empezando a desabrochar lentamente su top y mirándola con unos ojos bastante inquietantes, llenos de deseo.

─ ¿K-Kaede-chan?

─ Tú descansa, Sara. Yo me hago cargo de todo, así que no hay razón para preocuparse.

Sara sonríe ampliamente y deja que Kaede la besara. Nunca era demasiado lo que podía sacar de momentos así con su prima y amante, pero en eso llegan unas personas para interrumpir la velada.

─ ¡Aquí estamos, onee-sama! Vamos a bañarnos juntas.

─ Comiendo ansias en esta ocasión, ¿eh?

Sara y Kaede se reincorporan con prisa al darse cuenta de la presencia de Nanami y Yuuna. Se supone que habían reservado la piscina para ellas solas todo el día, así que no se explicaba cómo es que venía más gente, aunque fuesen amigas.

─ ¿Sara-san, Kaede-senpai? Qué casualidad encontrarlas por aquí ─ Nanami se acerca a las primas y las saluda de manera respetuosa una vez que lo hace.

─ Lo mismo digo, Nanami-chan ¿Cómo fue que ustedes entraron aquí? ─ dice Sara queriendo respuestas, pero tratando de no sonar impulsiva.

─ Mis padres son socios aquí, así que quise traer a Nanami y hacer una reservación ─ responde Yuuna mientras abraza a la pelirroja por atrás ─. Pero ahora veo que ya ustedes hicieron una reservación. Parece que a alguien se le olvidó hacer una anotación sobre ello.

─ Supongo ─ Sara asiente de acuerdo.

Las dos Kitajima suspiran algo frustradas. Hasta ahí había llegado la velada íntima en la piscina, aunque al menos podrían intentar pasarlo bien. Una tarde de diversión con amigas no podía contar como pérdida, después de todo, además que igual podrían aprovechar a estar esa noche en la habitación y compensar la interrupción. Incluso si Yuuna y Nanami tenían previsto quedarse también esa noche, lo lógico sería que ellas tengan una habitación diferente, y así no habrían más interrupciones.

─ Voy a tener que hablar con el administrador del lugar ─ Yuuna se ajusta una toalla que se había atado en la cadera ─. No está mal compartir el rato con amigas, pero me parece que aquí no hicieron bien su trabajo, y lamentándolo mucho tengo que reportarlo. Espérame aquí, Nanami. Vengo en un rato.

─ Ahí va, nuevamente en su faceta de presidenta perfecta ─ Nanami ríe divertida, y luego mira a las primas ─ ¿No les importa si intento nada un poco?

Kaede y Sara se encogen de hombres, así que Nanami se lanza al agua y se pone a chapotear. Por un momento daba la impresión de que se sentía como una niña, lo cual no estaba nada mal, si de hecho resulta divertido verla así. Sara quería unirse, pero antes de eso tenía que recuperar un poquito de energía, y qué mejor manera de hacerlo que abrazándose a Kaede, apoyando su cabeza sobre los enormes pechos de su prima y disfrutando de dicho contacto. Kaede desde luego ahora estaba otra vez con la timidez saliéndosele por los poros. La idea de ser vista en una situación tan embarazosa la ponía bastante nerviosa, incluso siendo consciente de que las únicas dos personas que iban a verlas seguramente están así a cada rato.

─ Ya vine ─ Yuuna regresa y se quita la toalla para en un rato ir al agua con Nanami ─. Tal parece que en el área de atención cambiaron de turno hace poco, y la señorita que las atendió olvidó presentar la reserva a su relevo. Nada grave, aunque igual el administrador se enfadó un rato. Propuso posponer una de las reservaciones, pero le dije que no pasaba nada. No sé cuándo ustedes podrán contar con otra oportunidad como esta, y Nanami y yo por lo menos no podremos estar todo el día aquí otra vez en lo que queda de mes.

─ ¿Acaso hubo consecuencias para la chica que nos atendió? ─ dice Kaede nerviosa.

─ Simplemente un llamado de atención. Al parecer es nueva y hay algunos detalles que necesita pulir, pero es ya es cosa del personal, por lo que nosotras no podemos hacer nada ─. Yuuna ahora mira hacia la piscina ─. Menos mal que le puse bloqueador a Nanami. Mira que lanzarse así al agua… Chicas, mejor hablamos al rato, que ahora mismo voy a nadar un poco.

─ No hay problema, senpai ─ le responde Sara ─. Kaede-chan, ¿qué tal si aprovechamos que Yuuna-senpai y Nanami-chan están en lo suyo para que nosotras tengamos nuestro momento a solas?

─ ¿A-aquí? ─ Kaede se pone roja y empieza a temblar mientras miraba a la otra pareja.

─ Claro que no. Me refiero a que vayamos a nuestra habitación y nos bañemos juntas mientras lo hacemos ¿Qué te parece mi idea?

Kaede traga grueso, mira a Nanami y Yuuna divertirse de lo lindo, lanzándose agua entre sí. En vista de que estarían en lo suyo un buen tiempo, Kaede no le veía nada de malo a aceptar la propuesta de Sara. Igual les harían un favor a la otra pareja al darles también su momento de intimidad, aunque Kaede no quería pensar en detalles ni nada por el estilo.

─ Bueno, supongo que no pasa nada si nos distanciamos un rato.

─ ¡Yay! Entonces vamos, Kaede-chan.

De todos modos volverían al rato, y las chicas que se quedaban eran de plena confianza, así que Kaede y Sara dejaron sus cosas despreocupadamente mientras se iban a la habitación para "relajarse" juntas.


Habitación de Kaede y Sara

Ninguna de las dos quiso perder el tiempo y fueron juntas al baño. De todos modos habían venido mojadas por el agua de la piscina, así que igual no querían mojar las sábanas de la amplia cama que les había tocado. De todos modos el baño no era una mala opción. Era un lugar amplio, y la bañera tenía espacio más que suficiente, si de hecho podían caber fácilmente cinco personas. No querían imaginarse la clase de clientes y socios que venían a este lugar para pasar el rato con su compañía, especialmente porque ninguna de las dos necesitaba a nadie más en ese sentido.

Sara se despoja de sus piezas de traje de baño de un solo tirón, mientras que Kaede iba a un ritmo un poco más sosegado. Craso error, pues aquello la había dejado con la defensa baja, y Sara no deja ir su oportunidad para abrazarla y agarrarle los pechos a Kaede cuando todavía iba a la mitad de bajarse la mitad inferior.

─ ¡Kya! ¡Sara…!

─ Jeje. Te atrapé, Kaede-chan.

─ E-eso fue tan repentino.

─ Te descuidaste, y ahora podremos hacer lo que no nos dejaron empezar en la piscina.

Kaede no podría estar más de acuerdo con la propuesta, pero la manera en que Sara se daba el gusto empezando a pellizcar sus pezones la desarmaba completamente. El rojo de su rubor iba ganando terreno en su cara a medida que Sara continuaba jugando con ella, y eso que apenas estaba comenzando. Sara era bastante buena en lo que hacía, aparte que se sabía de memoria dónde y cómo tocar para obtener la reacción más sensible posible de parte de Kaede.

A Kaede le empiezan a temblar las piernas. No era para menos, si es que el manoseo que le propinaba su prima era mucho más de lo que era capaz de soportar. Sus pezones se estaban endureciendo cada vez más, y Sara seguía atacándolos con saña a la vez que apretaba aquellas tetas tan prominentes. Sara se ríe mientras iba apretando esas masas tan perfectas y grandes.

─ Es una lástima que yo no pudiera tener un busto como el tuyo, Kaede-chan. Eres bastante afortunada de tener algo así.

─ N-no son tan especiales, si es que además son pesadas…

─ Tal vez, pero eso no te impidió ganarme en todas las veces que nadamos, así que igual lo llevas bastante bien ─ Sara ahora empieza a morder el lóbulo de la oreja derecha de Kaede ─. Y ahora tus tetas están en mis manos, y no las dejaré ir tan fácil, muajaja ─ complementa dejando salir una risita infantil que pretendía ser malévola.

Ya en ese punto se volvía difícil, muy difícil, mantenerse en pie de manera normal, por lo que Kaede apoyaba sus manos mientras Sara hacía de las suyas. No tenía escapatoria alguna de las pervertidas manos de su prima, así que sólo le quedaba resignarse y dejarse llevar por las sensaciones que iba recibiendo a medida que Sara avanzaba con sus manoseos. Una de las manos de Sara empieza un lento y placentero recorrido cuya meta era más que clara. Va rozando la piel de Kaede con la punta de sus dedos, sintiendo a detalle la piel todavía húmeda de ese plano y exquisito abdomen, pero Sara no quería detenerse, así que continúa, llegando así al bajo vientre de Kaede, con sus roces va haciendo cosquillas en la zona pélvica, y finalmente llega hasta donde quería, y sin perder el tiempo usa un dedo para frotarlo contra la entrada de su prima, no olvidando prestarle atención a su botón.

Era algo injusto. Se suponía que Kaede iba a hacer esto cuando ambas estaban en la piscina, pero aquella interrupción imprevista había volteado completamente la situación antes incluso de que se lograra dar. Ahora era ella quien sentía cómo Sara la tocaba de manera lenta y deliciosa, generando corrientazos con cada frote de sus dedos. Sara se estaba deleitando con esa deliciosa tortura llena de placer que le estaba procurando a su prima, y pronto se decide a ir un poco más lejos al introducir no uno, sino dos dedos. Va introduciéndolos lentamente, permitiéndose palpar la cavernosa humedad de Kaede, y sólo cuando los ha llevado hasta el fondo es que procede finalmente a moverse de manera rápida.

─ A-ahhh... Sara, esto es tan... ¡Kyaa! Se siente tan bien viniendo de ti...

─ Me alegra saber que te gusta, Kaede-chan. Eso me anima a intentarlo más y más.

─ ¡Auuuhhhh! ¡Ahhhh!

A esta altura ni siquiera era suficiente apoyarse contra la pared. Kaede va resbalando hasta quedar en cuatro patas, y Sara se pone encima de ella para continuar en lo que estaba, jugando con el busto de Kaede con una mano e introduciendo los dedos de la otra en la intimidad de su prima. Kaede estaba cada vez más sensible. Sara era bastante efectiva a la hora de darle estímulo, y su disposición a detenerse lucía nula. No iba a bajar el ritmo hasta ver a Kaede sucumbir completamente ante el clímax de su propio placer.

Sin detener sus acciones, Sara se va quitando poco a poco de encima de Kaede. El objetivo era tener ante sí la feminidad de su prima delante. Se lame los labios ver cómo se había humedecido aquella parte tan conocida y a la vez tan codiciada por ella. Era el momento idóneo para saltar al siguiente paso, y ahora usa sus manos para sostener y separar un poco los glúteos de Kaede para así no tener ningún problema a la hora de lamer sus labios inferiores. El efecto de las lamidas no se hace esperar. Kaede alza sin querer la voz al momento de soltar sus gemidos de placer. En ese punto estaba completamente fuera de sí, perdida ante el mar de sensaciones que Sara le provocaba concentrándose en un único punto de acción.

─ Kaede-chan... Tus sonidos son tan sucios... ─ Sara introduce brevemente su lengua y lo va moviendo mientras lo saca ─ Deliciosa como siempre. Vamos córrete, Kaede-chan. Quiero ver cómo te vienes. Vamos, deja salir todos tus jugos de amor.

Como si aquello se tratara de una orden, Kaede sentía que en cualquier momento sería receptora de un nuevo orgasmo. Arrastraba las yemas de los dedos contra el suelo con más y más fuerza a medida que su clímax iba tomando cuerpo para finalmente estallar dentro de ella.

─ S-Sa-Sara... E-esto me está... Haaahhnn... No-no aguanto más... Me vengo, me vengo ¡Me vengo! ¡AAAAAGGGGHHHHHMMMM!

Sara pega su boca a la entrada de Kaede y recibe gustosa el néctar que sale disparado al tiempo que Kaede explotaba de placer. El sabor la empalaga. Parte de esos jugos escapaban de su boca y se escurrían por su barbilla, pero no importaba, pues el placer de Sara al probar la corrida de Kaede no iba a ser menos. Kaede se desploma en el suelo, respirando con dificultad, pero pronto recupera la normalidad en sus inhalaciones y exhalaciones, solo para darle una mirada retadora a su prima.

─ Hiciste trampa, Sara. Yo iba a continuar con lo que intenté iniciar en la piscina.

─ Oh, Kaede-chan está actuando infantil. Es tan adorable, aunque mi Kaede-chan genial y cariñosa sigue siendo mi favorita ─ dice Sara entre risitas y sacando la lengua.

Kaede se sienta en el suelo, y ambas se echan a reír. A Kaede le hacía gracia ver cómo se había descuidado ante la siempre impulsiva Sara. Se besan cariñosamente y aprovechan para empezar a bañarse.

Claro está, Kaede no iba a dejar las cosas así. También quería disfrutar del cuerpo de Sara, y eso es precisamente lo que hace aprovechando el momento. Abraza estrechamente a Sara y la besa apasionadamente al tiempo que agarra su trasero, y una de sus manos se cuela entre las piernas de la modelo para meter dos dedos en ella. Los gemidos de Sara no se hacen esperar, aunque Kaede se las arregla para acallarla por medio de su beso. La batalla campal entre ambas lenguas ya resultaba intensa desde los primeros segundos. A Kaede le encantaba saborear la saliva de su prima y amante, y con la mano que no operaba en la raja de Sara se dedica a pegar el cuerpo de su prima al suyo. Los pechos de ambas se aplastaban mutuamente, y ambas abren ligeramente los ojos. Contemplar el gesto de placer de Sara generaba el mismo gozo en Kaede, animándola a ir todavía más lejos.

─ Ka-Kaede-chan... Esto se siente bien... Ahhh... No puedo contenerme... ¡Haaaahhhnnn! Síii... Kaede-chaaaan...

─ ¿Lo estás disfrutando, Sara? ¿Te está gustando?

─ Síii... Mucho, Kaede-chan ─ Sara por momentos sentía la vista nublada a causa del placer, y con la poca fuerza que conseguía concentrar se abraza a Kaede ─. Tus dedos se sienten fantásticos... S-siento cómo se abren paso dentro de mí. Esto es fantástico. No-no te detengas, Kaede-chan.

Esos ruegos eran música para los oídos de Kaede. No había manera de decirle que no si así se lo iba a poner, así que mueve con mayor fuerza sus dedos y procura llegar más profundo. Iba motivada a devolverle todo el placer que acababa de darle, y hasta el momento lo estaba logrando estupendamente. Ni siquiera recordaban dónde estaban, ni qué hacían allí, ni a quiénes se habían encontrado recientemente. Ese momento era para ella y nadie más, y eso nadie se los iba a negar. Sara gime todavía más fuerte. Era la señal de que iba a correrse. Kaede sonríe al notarlo.

─ ¿Vas a venirte, Sara? ¿Te vas a venir porque estoy usando mis dedos para hacerte sentir bien?

─ ¡Sí! Me vengo, Kaede-chan! ¡Me vengo por sentir los dedos de Kaede-chan dentro de mí! ─ Sara empezaba a poner los ojos en blanco, pues el placer era demasiado para lidiar con él ─ ¡Me vengo, Kaede! ¡Me vengo, me vengo, me vengo, ME VENGOOOOOO!

Incapaz de resistirlo más, Sara aprieta con todas sus fuerzas tanto los hombros de Kaede con su abrazo como los dedos de ésta con el apriete de sus paredes internas. La mano de Kaede queda completamente empapada con los jugos de amor de Sara, y Kaede contempla sonriente a su amante que se hubiera desplomado de no ser por el abrazo que la mayor le daba con cariño.

Todavía no habían terminado, pero tenían que bañarse si iban a salir más tarde. Iba a ser un baño con numerosas interrupciones.


Una hora después

Kaede y Sara se habían cambiado, luciendo conjuntos de estilo hawaiano. No iban a nadar más, pero igual querían seguir aprovechando la estadía en la cercanía de la piscina. Después de todo, aún les quedaba todo el día por delante.

─ Chicas, me alegra verlas tan animadas ─ las saluda Yuuna, la cual tenía un gesto radiante ─ ¿Qué quieren hacer hoy?

─ Pensé que vendría bien que jugáramos voleibol ─ Sara alza una pelota de playa muy contenta ─ ¿Qué nos dices, Nanami-chan? ¿Nanami-chan?

La mencionada yacía tirada en una de las tumbonas, con su traje de baño algo movido y con el rostro bastante rojo. También daba la impresión de estar fuera de sí, lo cual decía bastante sobre lo que Yuuna le había hecho mientras Kaede y Sara se habían ausentado. Puede que al rato se sume al juego, pero habría que darle unos cuantos minutos para que se recomponga, que jugar las dos primas Kitajima contra Yuuna sola no parecía muy justo. Sara se acerca a Nanami y empieza a picarle la mejilla con un dedo para despertarla.

─ Se ve... algo agotada ─ dice Kaede sonrojada por saber qué tenía así a Nanami.

─ No se preocupen. Sólo denme un minuto para ayudarla a levantarse mientras ustedes esperan en la cancha que está por allí ─ Yuuna señala un campo que normalmente se usa para jugar tenis, pero que por el momento podía servir para jugar voleibol ─. Nanami. Despierta, Nanami.

─ Ha-haaa... Onee-sama... ─ Nanami abre lentamente los ojos, todavía sin darse cuenta de la presencia de las primas ─ ¿Cuánto tiempo ha pasado?

─ Diez minutos, creo. Por cierto, Sara-chan y Kaede-san nos han invitado a jugar ¿Qué tal si nos unimos a ellas?

Nanami todavía se notaba algo aturdida, pero de manera mecánica llega a asentir ante la propuesta de la rubia. Bastó poco más de un minuto para que la rubia consiguiese que Nanami espabilara lo suficiente para levantarse y acompañarla. Lógicamente, la primera ronda enfrenta al equipo de Nanami y Yuuna contra Kaede y Sara.

─ ¿Estás lista, Sara?

─ Sí, Kaede-chan.

─ ¿Lista para darlo todo, Nanami?

─ Creo que sí, onee-sama.

Y la partida de voleibol daba comienzo. Al final gana el equipo de Kaede y Sara, aunque el margen de dicha victoria fue bastante cerrado. El factor determinante era lo debilitada que se encontraba Nanami, y es que estaba incluso estaba más agotada que Sara. La segunda ronda es entre senpais contra kouhais, y ahí el resultado fue apabullante, no solo por la obvia superioridad física de Yuuna y Kaede, sino porque Sara y Nanami se distraían fácilmente al ver los cuerpos de sus respectivas parejas cuando saltaban, haciendo especial énfasis en el movimiento de sus prominentes bustos, y quien más se distraía en ese sentido (y de manera notoria) era Sara, así que Kaede y Yuuna casi no tuvieron oposición en su camino la victoria. La tercera ronda juntaban a Nanami y Kaede contra Yuuna y Sara, y nuevamente la paridad se hacía presente en el duelo, aunque al final gana el equipo de Yuuna y Sara.

─ Qué mal. Las he perdido todas ─ se pone a refunfuñar Nanami.

─ Tranquila, Nanami-chan. Sólo tuviste algo de mala suerte. Seguro que para la próxima ganas ─ le dice Sara animada.

Nanami hace un puchero, y las cuatro chicas se siguen divirtiendo por el resto de la tarde. No había sido exactamente lo que ambas parejas habían esperado cuando vinieron, pero eso no quitaba que lo habían pasado bastante bien.


Por la noche

Las cuatro estaban nuevamente en las tumbonas, disfrutando de la comida que el servicio del lugar les había traído a petición de Yuuna. La luna brillaba a plenitud, reflejándose en las ondeantes aguas de la piscina, y una ligera música de fondo servía para darle un cierre a la velada lo más cercano posible a ser ideal.

─ A pesar de todo, debo decir que me divertí mucho, chicas ─ dice Sara sentándose ─. Ha sido diferente a lo que creí que sería, pero igual ha sido genial.

─ Lo mismo opino ─ responde Nanami ─. Ha sido un día divertido y lleno de emoción ¿Verdad que sí, onee-sama?

─ Completamente de acuerdo, Nanami ─ Yuuna se estira un poco y se levanta ─. Creo que ya es algo tarde. Nanami y yo saldremos temprano mañana porque tenemos cosas que hacer.

─ Digo lo mismo ─ Kaede también se levanta ─. Sara, tenemos que irnos a dormir.

─ ¡Entendido, Kaede-chan!

Ambas parejas se despiden entonces, y cada una toma rumbo a su respectiva habitación. Era hora de irse a dormir, pero...

─ Kaede-chan, ¿qué tal si antes de dormir nos divertimos un poco? ─ dice Sara con un tono juguetón.

─ ¿Eh?

─ Vamos, Kaede-chan. Ahora que vamos a estar solas hasta mañana, sería un desperdicio no sacar provecho a nuestra oportunidad.

─ Haa. Sara, eres realmente insaciable.

─ Jeje. Y eso que hemos estado con Yuuna-senpai y Nanami-chan. De haber estado solas todo el día hace rato que habríamos perdido la cuenta de las veces que lo haríamos el día de hoy.

─ De eso no tengo la más mínima duda, Sara.

Sin más que decir, Kaede y Sara se disponen a otra ronda de sexo hasta caer completamente rendidas, no importándoles si iban a lamentarlo por la mañana. Yuuna y Nanami iban a lo mismo, aunque cada pareja se ocupaba de su respectivo asunto.

Fin


OS completo. Un poquillo raro, pero hecho con cariño, además que tenía un buen rato sin publicar nada nuevo (le puesto absolutamente todo mi empeño a las historias largas). En todo caso espero que lo hayan disfrutado aunque sea un poco, que viva el amor y se me cuidan mucho.

Hasta otra