Fic
Historias de Albert y Candy
Presenta
Te Quiero a ti
Por Mayra Exitosa
Imagen de Lulú Mtz
Amar es tan diferente a querer, uno puede apreciar el amor, cuando menos lo espera, Candy había sido enviada a casa de los Cornwell con la amiga de sus padres, Elroy sabía que siempre había educado varoncitos, más tener una niña en su casa, debía ser algo bueno, sus padres estarían en el consulado alemán por algún tiempo y no querían que Candy perdiera su educación, por lo que fue enviada con una amistad de muchos años que estaba cuidando de algunos jovencitos en circunstancias similares.
Para Archivald y su hermano no había sido tan fácil quedarse lejos de sus padres, pero dejarlos con la tía abuela era más un castigo que un regalo, hasta que vieron llegar a su primo Anthony, fue que Stear y él se sintieron más animados, aunque cerca vivían los Legan familiares políticos de la tía Elroy, no era lo mismo conversar con ellos que con Anthony. El tío William acababa de salir de el instituto San Pablo y pasaría el verano con ellos, por lo que en la cena sentados los cuatro en el comedor esperaban la conversación seca de siempre de su tía Elroy.
- Tengo que informarles que he aceptado la visita de alguien muy especial. El rostro de Archie era de inconformidad, sabía que encontrarían la forma de colarse esos listos de los Legan, más con el tío William ahí no ería fácil que los dejaran, ya que con él no se podían tomar decisiones sin consultarle, esto porque pronto dirigiría el Clan Andrew y la tía abuela ya no podía mandarse sola como en los años anteriores. - ¿y ese alguien especial es vecino de aquí de Lakewood? Preguntaba el tío William dejando a los otros tres ansiosos por la respuesta. - Me temo que no, es la hija de unas amistades que se irán a Alemania por unos años y me han dejado la educación de la jovencita a mi cargo. - Comprendo, son los Fischer que solo tienen una hija y desean que se quede en custodia de la familia Andrew. - ¿lo sabías, hijo? - Por supuesto ellos pidieron mi consentimiento antes de enviar esa noticia con usted. - Ya veo, entonces no habrá ningún problema que se quede aquí. - No lo creo, lo que si quisiera es que se le cuidara bien, hay un enlace entre esa familia y los Andrew, por lo que me parece que les agradará que ella venga. Anthony que no había hablado por fin respondía, - Espero no sea tan exigente como Elizabeth, desea que todos sus caprichos sean concedidos.
Ese comentario dejo con la palidez a la tía abuela Elroy, haciendo que William se cubriera la boca con la servilleta para no decir nada. Terminando la cena los asistentes fueron para ayudar a cada uno a darse sus duchas y tener sus prendas listas para descansar excepto William quien se quedaba en el estudio leyendo, ya entrada la noche llegaba un automóvil de lujo, a lo que el miraba el reloj, notando lo tarde que era.
- Señor, la señorita Fischer acaba de llegar, al parecer tuvieron algunos contratiempos y viene dormida en el auto. - Si ya es tarde. Deje ir a recibirla. William fue hasta el auto, dando orden para que bajaran el equipaje y lo llevaran hasta su habitación, el chofer tenía muestras de haber sufrido lesiones, aseguraba que por poco no llegaban a su destino llamando la atención de William, la carta cerrada de los padres de Candy iba dirigida a él, la escondía en su saco, para luego ver que ella abría los ojos y lo miraba con una leve sonrisa, - Buenas noches. - ¡Hola princesa! Ya estas en casa, todo va a estar bien. - Gracias solo me lastime los pies. Uno de sus zapatos no estaba puesto, el brazo tenía rasguños y una de sus medias rotas, el la tomaba con delicadeza, en sus brazos y ella suspiraba ajustándose a su cuello. - Dejen el automóvil y pasen para ser atendidos, quiero escuchar todos los detalles. - Por supuesto señor.
William llevó al estudio a la pequeña sacaba una caja de su cajón y con un líquido desinfectaba su brazo y uno de sus pies. - Parece que tendré que quitar sus medias para limpiar las heridas de su pie. - Si señor. Con un rubor intenso al no llegar ninguna dama para atenderla, el introdujo sus manos quitando ambas medias y poniendo a la jovencita en un color granate. El pie estaba amoratado donde el propio zapato le había sido arrancado y en la pierna contraria solo tenía lastimada la rodilla. - ¿Sueles lastimarte seguido? - No se lo digas a nadie, si un poco. - Ya veo. No hay personal para que te lleven a dormir, te incomodaría si te llevo a tu habitación. - No me incomoda, se lo agradecería.
Candy subió en sus brazos, le dejo ropas de dormir como lo hacían para él al no tener personal femenino despierto a esas horas, le desabrocho su vestido y le pidió que se cambiara sola, a lo que le dio las gracias y lo acompaño con su vestido semi abierto a la puerta. - Muchas gracias, fue usted muy gentil, no regañe al chofer yo tuve la culpa. - Gracias por avisarme. - Que descanse.
Cuando hablo con el chofer, la mascota incógnita de Candy salto de una de sus valijas de viaje, hubo un alboroto precipitado, porque coincidía con otro de los animalitos a lo que uno de ellos fue sometido a la cajuela del auto, el otro escapó y ella intento ir por él, pero solo cayó en varias partes dejando que se fuera su mascota al no poder recuperarlos. - ¿Cuántas mascotas eran? - cuatro y solo hay una en la cajuela, pero no me atrevo a abrirla, señor. - Ya veo. Deje que me ocupe de eso, no puede quedarse el animal dentro. - Señor es una mofeta. El rostro del rubio se quedo estático, al no entender como no los había rociado el animalito restante y pudieron someterlo a la cajuela.
Continuará…
Gracias por sus comentarios en esta historia al darle oportunidad a esta y cada una de ellas, deseando sea de su agrado.
Agradezco mucho el respeto a mis escritos al no tomarlos ni usarlos en parte completa o parcial en otras historias,
plataformas o complementar con parte de ellos.
Sinceramente,
Un Abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
