Ima hitori janai
Capítulo 2:
A partir de ese día, siempre almorzaban juntos en ese lugar y poco a poco comenzaron a conocer más del otro.
Pero, Lavi tenía que advertirle a su amigo.
—Debes tener cuidado—le dijo ese mismo día al terminar las clases.
—¿De qué?
—Lenalee y su grupo ya notaron tu cercanía con Road.
—¿Crees que ellas…?
—Es bastante seguro que planean hacerle algo para que se aleje de ti, si no las hubiera detenido lo hubieran hecho hoy.
Allen ahora estaba preocupado por la seguridad de Road.
Pocos días después, Allen llegaba a la escuela, cuando Lavi lo interceptó.
—¡Ve al gimnasio ahora! Lenalee se llevó a Road con ella. Puede ser peligroso.
El chico ni lo pensó y corrió hasta dónde su amigo le indicó.
Road estaba acorralada contra una esquina del gimnasio, Lenalee no la dejaba moverse y sus cómplices se situaban detrás de ella.
—¿Qué es lo que pretendes? —le susurró amenazadoramente sobre su rostro.
—¿A qué te refieres? —preguntó totalmente en calma, mirándola a los ojos.
—Como si no lo supieras, ¿por qué estás tan pegada a Allen?
—¿Acaso te incumbe? A ti nunca te he visto cerca de él, ni siquiera sé quién eres.
—Claro que me incumbe, porque Allen es mío.
—¿Segura? Yo no lo creo.
Lenalee se estaba enojando más y más. Jamás esperó ese tipo de reacción de esa chica.
—Seguro que lo único que buscas es revolcarte con él.
Road rio descaradamente.
—¿Revolcarme con él? ¿No será eso lo que tú quieres? Pero, como tus vanos intentos de conquista no te han funcionado en lo más mínimo prefieres amenazar a otros.
—¡Eres una…!
—Allen nunca se fijará en una chica con un alma tan podrida como tú, él es demasiado para ti.
Eso enfureció aún más a la chica.
—¡Me las vas a pagar!
Tomó a Road de su blusa y con la otra mano estaba a punto de golpearla, Road ni siquiera se asustó ni se movió, pero Lenalee no pudo golpearla al sentir que alguien tomaba con fuerza su muñeca.
—Suéltala…—gruñó Allen.
Las cuatro jóvenes ahí presentes, se sorprendieron con el tono y la mirada enfadada de Allen. Nunca lo habían visto así. La chica soltó a Road, pero Allen no la soltó a ella.
—¿Qué se supone que estaban haciendo?
—Nosotras…—Lenalee no sabía qué decir para defenderse.
—¿Acaso creen que con esto me acercaré a ustedes? Ustedes son basura para mí, no vale la pena ni mirarlas.
—¿Y a ésta qué? ¿A ella si vale la pena mirarla?
—No la veo haciendo estas bajezas como ustedes, además ella tiene nombre.
—Cómo te atreves…
—Yo creo que deberían parar—interrumpió Lavi.
—Grabé todo—y mostró su celular. Allen decidió seguirle el juego.
—Si no quieren que ese video llegue a manos del director, nunca más se acerquen ni a mí ni a Road, ¿entendieron?
Las tres lo miraron ofendidas, Allen soltó a Lenalee y se fueron aprisa de allí.
—¿En serio lo grabaste, Lavi? —le preguntó cuándo las chicas se alejaron.
—Solo el final, pero es suficiente.
—Gracias.
—¿Estás bien, Road? —le preguntó acercándose a ella.
—Estoy bien, no te preocupes.
Lavi notó enseguida que toda la atención de Allen estaba en Road y que él sobraba allí, así que le dejó su mochila y se fue sin decir nada.
—¿Segura que estás bien? ¿No te lastimaron?
—Estoy bien, en verdad, pero—Road dudó un momento—¿viste todo?
—Solo escuché una parte porque Lenalee gritaba, pero lo único que vi fue que casi te golpea, lo siento, es mi culpa, no sé por qué están obsesionadas conmigo.
—Tú no tienes por qué disculparte por ellas.
El tono serio con el que Road habló dejó a Allen sin palabras, nunca la había escuchado así.
—Gracias—susurró por último Road, sin mirarlo, mientras recogía sus cosas y comenzaba a caminar.
Ese mismo día, al finalizar las clases, Allen aún un poco preocupado por lo ocurrido y por su extraña actitud distante, se ofreció a llevarla a su casa.
—Está muy nublado, ¿trajiste paraguas?
—No, pero llegaré a mi casa antes de que empiece a llover.
—Yo sí traje paraguas, te acompaño.
—No es necesario, Allen.
El chico ni siquiera pudo intentar prestárselo, porque ella se fue corriendo. Lavi quien vio todo a lo lejos, se acercó a su amigo.
—¿Qué pasó?
—Es que siento que me está ocultando algo.
—Todas las chicas tienen secretos, Allen.
—Pero siento que éste es muy importante y que necesita ayuda.
—No te desesperes, ten paciencia, dale tu confianza y ella te lo contará todo.
—Supongo que tienes razón.
Los siguientes días, Allen se la pasó pensando en esos detalles.
El viernes por la tarde, antes de regresar a su casa, le tocó turno para llevar las libretas con las tareas de sus compañeros a la sala de maestros, pero en el camino, su maestro de física, le pidió de favor que dejara unos documentos en su cubículo. Caminaba tan distraídamente, que sin querer, se le cayó una carpeta que el profesor le había dado, preocupado por haberlo dañado, lo levantó enseguida, estaba bien, pero la primera hoja se había movido un poco, así que con cuidado, la acomodó en su lugar, sin embargo, notó el nombre de Road en la lista, se fijó bien que decía, pero solo era una lista con los datos personales de los compañeros de su salón, después de todo el profesor de física, era el encargado de su clase, no iba a hacer nada más, pero la curiosidad fue demasiada y leyó los datos de Road.
—Vive bastante cerca, no lo sabía. Pero ¿qué estoy haciendo? Esto puede considerarse hasta un delito.
Se auto regañaba, cuando unas voces cercanas lo sobresaltaron, eran dos de sus profesores que hablaban en la sala de maestros. Más calmado, estaba dispuesto a entrar a la sala y dejar las libretas, pero escuchó algo que lo detuvo.
—No entiendo cómo puede hacerlo.
—¿Qué más puede hacer?
—Ya sé, pero yo en su lugar no podría soportarlo.
—No creo que ella esté muy bien de todas maneras.
—Debió cambiarse de casa, ¿no crees?
—¿Y con qué dinero? Aún es joven para trabajar, rentar una casa es caro.
—Pero ¿has notado como ha cambiado ahora que se lleva con Allen?
—Tienes razón, ese muchacho ha sido buena compañía para ella. Me alegra mucho que encontrara un amigo como él.
—Sí, él es buen muchacho, espero que siempre la acompañe.
Allen comprendió plenamente que hablaban de Road, sobre todo cuando lo nombraron a él, pero, ¿de qué hablaban exactamente? ¿eso era lo que Road le estaba ocultando? Espero unos minutos afuera, para que no lo descubrieran espiando, y luego entró a la sala.
Mientras se acercaban al final del semestre, cada día tenían más y más tareas y trabajos que entregar, en uno de ellos fue necesario reunirse fuera de clases para terminarlo a tiempo.
—¿Puede ser en tu casa, Allen? —algo en su tono de voz le hizo ver que esa era la única opción para ella.
—Claro, no hay problema.
Al salir de la escuela, se dirigieron a casa de Allen y una vez que entraron, Road saludó como es costumbre.
—No hace falta que saludes, no hay nadie.
La chica lo miró confusa.
—Vivo solo, mi padre adoptivo murió cuando yo tenía 10 años.
Road no supo qué decir ante esa información.
—Desde ese día, un amigo de mi padre me cuidó, es como mi maestro, pero él viaja mucho, así que casi nunca está. Esta casa la rentaba Mana, así que ahora yo la pago con la herencia que me dejó.
Después de la explicación y de que Allen le sirviera un aperitivo, iniciaron con la tarea. Todo salió muy bien, pero Road no paraba de pensar en la situación de Allen. ¿Cómo lo hace? ¿Cómo ha podido superarlo? ¿Cómo puede sonreír así, a pesar de estar solo?
Cuando terminaron la tarea y Road estaba por irse, visualizó algo que se le hizo conocido, sobre una mesa, había una fotografía. Al ver que Road la miraba, Allen se acercó y la tomó para mostrársela mejor.
—Él es Mana, mi padre—le señaló a un hombre con una enorme sonrisa—y ésta es su familia, por algunas razones que desconozco, ésta es la última foto que se tomó con ellos, ya que rompieron con su relación, lamentablemente todos ellos murieron el año pasado en un accidente, yo fui con mi maestro a su funeral, intenté localizarlos para que fueran al funeral de Mana, pero no lo logré. A la única persona que no conozco es a la bebé que la mujer tiene en sus brazos—y tal y como Allen dijo, en la foto había una dulce joven con un bebé de apenas pocos meses—no sé qué fue del bebé, pero sé que está vivo. Sabes—continuó Allen—, la primera vez que te vi, me recordaste a Mana, él también tenía los ojos dorados como tú y por esta foto sé que todos sus familiares también con excepción de la mujer.
Esa noche, Road se fue a casa totalmente pensativa.
—Allen es el hijo adoptivo de Mana…
