Realidades
Disclaimer: Todo pertenece a Stephen King.
Esta historia participa en el reto multifandom del foro Alas negras, palabras negras con las tablas de tiempo y de objetos y los prompts nacer y flor.
Hacía mucho que quería escribir de Susannah porque era la única del cuarteto que me faltaba por explorar.
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A veces Susannah despierta y no sabe dónde está. Piensa por un momento que al abrir los ojos verá el destartalado piso de Detta Walker o el bosque del gran oso o quizá el horrible calabozo donde Odeta Holmes pasó los peores días de su vida.
No solo le pasa recién levantada. Durante el día se encuentra a menudo llevándose la mano al costado en busca de su pistola o pensando en llamar a Andrew para que la lleve a algún sitio. No le da mucha importancia. Al fin y al cabo, Susannah ha sido tantas personas a lo largo de su vida, Odeta, Deta, la pistolera e incluso en parte Mía, que es normal tener esa clase de confusiones. No le duran mucho. Vuelve a su realidad y sigue como si nada.
Algunos días todo le resulta demasiado irreal. Casi espera volver a encontrarse en el Nueva York de los años sesenta o ver de nuevo a Roland. Tiene que reconocer que lo echa de menos. Fue un buen din y Susannah espera de corazón que le vaya bien, que haya encontrado su torre y haya subido hasta el último piso.
Qué hay en el último piso de la torre oscura es una pregunta que se hace con bastante frecuencia. De vez en cuando incluso se arrepiente de haber abandonado la búsqueda porque no llegará a saberlo nunca.
Esas elocubraciones sí que no le duran nada. Si hubiera seguido con Roland lo más probable es que hubiera muerto. Además, no tendría con ella a Jake y a Eddie. No son exactamente su Jake y su Eddie, están mucho menos rotos que ellos, pero en el fondo sí que son los mismos.
Ellos dos son lo que le quita a Susannah todas sus dudas. Cuando piensa en sus otras vidas, en todo lo que fue y lo que pudo ser, solo tiene que mirarlos para saber que de todas las realidades en las que ha vivido, esta es la definitiva.
Ha pasado su existencia entre una personalidad y otra, viviendo varias vidas, cambiando, cayendo y volviendo a nacer. Es como en uno de esos juegos en los que se deshoja una flor,"Me quiere. No me quiere" o en su caso "Ahora soy esta. Ahora no". Le parece una metáfora la mar de poética teniendo en cuenta que ahora sabe que todo el universo puede contenerse en una rosa. Pues bien, a su rosa solo le queda un pétalo y ese universo, el universo que ella ha escogido, es más que suficiente.
Lo sabe, pero eso no la hace olvidar que hubo otros universos, otras realidades, otras "ella". Sabe que no lo olvidará nunca y no desea hacerlo. Conoce su pasado y su presente, conoce el nombre de su padre y el rostro de su madre. Todo eso debería ser suficiente para dar forma a su realidad y construir al fin su propio futuro.
