SAVE Inuyasha au


Mobei Jun odiaba a los humanos.

A pesar de nacer débiles, eran capaces de gran destrucción. Además, eran naturalmente viles, dirigiendo su crueldad a todo, y, aunque los demonios eran igualmente capaces de realizar tales abominaciones, era simplemente diferente. Al fin y al cabo, los demonios solo usaban un tipo de violencia.

Por lo que Mobei Jun odiaba a los humanos.

Sin embargo.

Hacía ya tiempo que Mobei Jun había entablado relación con su humano. Su nombre era Shang Qinghua y era un maestro de una de las sectas más prominentes, pero a pesar de esto, no era muy fuerte, su poder era sútil, siendo quién se enteraba de todo lo que sucedía en la secta al llevar las cuentas, era buen espía, y por años le había sido fiel a Mobei Jun.

Así que Mobei Jun odiaba a los humanos, pero no a todos.

No a Shang Qinghua.


Shen Yuan había visto a su gemelo mayor hacer muchas expresiones diferentes a lo largo de su vida, muchas repetidas o similares, pero esta expresión era nueva.

No lo había pensado mucho antes de acercarse al viejo pozo en en terreno familiar, Shen Jiu estaba con él, recordándole de todo a o que debía prestar atención o de lo que debía cuidarse ahora que estaba entrando a clases presenciales tras una larga ausencia debido a sus problemas de salud, nada mortal pero si incoveniente. Todo había estado bien hasta que, tras un poderoso temblor, la tapa del pozo fue destruida y Shen Yuan fue arrestado al interior de este por una criatura grotesca.

Garras atravesaron su piel como agujas, y con su mínima fuerza intentó liberarse mientras caían suavemente en el vacío del pozo. La criatura le dio la vuelta, y se encontró frente a frente con el triple de brazos y ojos, una boca que se estiraba hasta las mejillas y piel seca grisácea. La boca se desencajó y una lengua larga y delgada le acarició la mejilla. La criatura chilló en éxtasis, abriendo aún más la boca para darle un buen mordisco.