SJ, padre de SY, regresa en el tiempo tras su muerte


Shen Qingqiu solía creer que su mayor error siempre había sido la tonta confianza que ponía en los demás, su peor defecto, su inquebrantable lealtad a Yue Qingyuan, su Qi'ge que lo abandonó sin explicación alguna. Se había asegurado de no cometer los mismos errores, aunque, al parecer, le era imposible deshacerse de tan deplorable defecto.

Defecto que acarreó a su segunda vida.

Fue con su muerte que se dió cuenta de sus verdaderos errores, aunque las personas a su alrededor, sus hermanos marciales, compartían la culpa, él tampoco era inocente, y eso le costó todo.

Su secta, su hermano, su hijo…

Cuando se dió cuenta que había regresado en el tiempo, se juró a sí mismo que permitiría que esta vida terminara igual.

Su cuerpo aún dolía por su última desviación de qi. Mu Qingfan le había ordenado descansar, por lo que ahora se encontraba descansando en cama, con su hijo de 12 años atendiendole y asegurándose de que realmente no hiciera ni el más mínimo esfuerzo.

Shen Qingqiu había llorado cuando despertó a media desviación para ver a su hijo, preocupado pero vivo y saludable, aún un jovenzuelo con cara de bebé, sin su espada espiritual. Shen Qingqiu no pudo evitar tomarlo en brazos y besarle su cabello mientras lágrimas rodaban por su rostro.

Otro discípulo se apresuró a traer a Mu Qingfang. Shen Qingqiu ya había perdido el conocimiento cuando el Señor del pico Qian Cao llegó. Después de volver a despertar, y tras ser revisado por el doctor, Shen Qingqiu se había quedado en cama con su hijo aún en brazos, y tras conversar un poco descubrió en qué época de su vida estaba. Era muy tarde para negarse a aceptar a Luo Binghe como discípulo, esa pequeña bestia ya debía de llevar allí un mes, seguro ya hasta se había ganado el corazón de su inocente hijo. Quería simplemente echarlo de la secta y ahorrarse muchas jaquecas, pero sabía que eso solo le causaría más problemas. Tenía que resignarse a lidiar con esa bestia y al menos asegurarse de que, si quería tomar a su querido Shen Yuan como su esposo, su harén se quedaría en el único dígito de 1, una sola pareja y ya. Su querido niño no sería parte de un harén.

-¿y cómo está esa pequeña bestia?

-ba, su nombre Luo Binghe

-Mn ¿y cómo está? ¿han habido más problemas con él?

Shen Yuan vió la expresión de infelicidad de su padre al hablar de su discípulo menos querido, pero como había sido el propio Señor de pico quién sacó el tema, decidió responder honestamente.

-Binghe no es el problema, él es un buen chico, adorable y obediente como una ovejita negra - sonrió, sus mejillas tornándose rosas -Está dando su mejor esfuerzo para aprender y mejorar, ah! De hecho es muy listo, aprende rápido y

-A'Yuan

-Él no es el problema, los demás discípulos… A los otros no les agrada Binghe por alguna razón… … Baba…

-¿Mn?

Shen Yuan tenía el ceño fruncido -Baba, lo echaron de los dormitorios, se está quedando en la cabaña… Baba, sé qué Binghe no te agrada pero… la habitación conjunta está vacía…

Shen Qingqiu recordaba está conversación, había tenido una similar en su primera vida, se había negado por completo a permitir que la pequeña bestia se mudara tan cerca de él y su hijo, había resultado en una gran discusión que duró días, y aunque volvieron a hablar después de unos días nunca lograron reconciliarse por completo.

Suspiró, irritado -Mañana, se puede… Mudar… Allí mañana

Emocionado, Shen Yuan se lanzó a los brazos de su padre, una acción difícil, pues su padre ya lo estaba abrazando.

-¡Gracias baba! ¡Eres el mejor!

Shen Qingqiu se negó a sonreír, pero, en su corazón, sintió que una herida se curaba un poco, como si le hubieran puesto un bálsamo.

Cuando al día siguiente observó al par de jóvenes limpiar la habitación para que el menor se mudara allí casi se arrepiente de su decisión, la forma en que miraba a su querido hijo le causaba náuseas e ira.

¿¡Que ovejita negra!? ¡Ese es un cachorro de lobo!

Pero cuando esa misma tarde probó la comida probada por el mocoso todas sus quejas desaparecieron.

Permitiría la presencia de la pequeña bestia, pero lo mantendría bien vigilado.