Todos los personajes tienen mas de dieciocho años y pertenecen a Disney y Dana Terrace.


Dulces Travesuras


El refulgente color dorado del atardecer recién entrado bañaba cada esquina del aula en donde se encontraba. Desde el estante mas lejano hasta el escritorio donde se encontraba revisando y calificando las notas.

Paso una mano para acomodar su cabello rubio dando un fuerte y agotador suspiro provocado por la intensidad del día. No era nada fácil domar a niños salvajes y mucho menos enseñarles las artes mágicas sin que se aburrieran al instante. Aun así, una sonrisita se asomó dejando visible el diente faltante que a veces se negaba a mostrar.

Viró la vista hacia arriba, encontrándose en el ventanal con el fondo de las Nuevas Islas Hirvientes y los arboles que crecían y rodeaban toda la ciudad. Apenas si recordaba el tiempo en que permanecía a lado del emperador Belos y aunque ya haya sucedido lo peor, el mundo nuevo que mudaron de la anterior tenia un futuro prometedor donde nada de eso era necesario de recordar.

No tenia porque traer las memorias de aquel pasado, solo concentrarse en lo que el nuevo destino le brindaba.

En toda su vida, nunca creyó ser un maestro de magia y mucho menos…

—Mhm…

La vocecita carraspeó dándole la señal de que le pusiera atención allí en el marco de la puerta de donde provenía. Mas para su sorpresa en vez de encontrarse con el bello rostro de Willow, solo pudo ver una máscara, una dorada con una forma tan familiar que creyó nunca haberla usado antes.

—¡La mano derecha del emperador te ordena que contestes la razón de porque estas aquí!

La gota de sudor que caía por su frente no era precisamente por el calor, sino por la terrible vergüenza ajena que Willow le estaba dando por hacer una voz dolorosamente chirriante tratando de imitar un acento amenazador.

—Oh Willow…¿De donde sacaste eso?

—Oh, encontré esto en uno de los cajones mientras los chicos y yo buscábamos cosas para el obra que estamos ensayando. Creí que estarías mas emocionado jeje…

Aunque le era costoso de admitir, si estaba emocionado de ver eso aunque no de la manera que creía. Mientras Willow se acercaba podía sentir como algunos vagos recuerdos cruzaban por su mente y por un momento creyó escuchar la voz de Belos en su cabeza.

—Bueno… —dijo al tomar en sus manos ese pedazo de hierro— lo dejé aquí al momento de huir del palacio… no sabia donde ir, ni que comer y…

—Lo sé Hunter… —Willow froto sus cabellos dorados y se acerco dándole un besito en la frente sentándose encima de su escritorio —Eso quedó atrás ¿Cierto?

Observando su tallado, Hunter elevo la vista hacia donde estaba su prometida y alejo esas memorias dolorosas solo para enfocarse en la hermosa luz que irradiaba su sonrisa.

—Quedó atrás… —dijo, levantándose de su silla acercando sus labios a donde ella y depositando un delicado beso de agradecimiento.

La hechicera atrapo el mentón de su hombre en sus manitas y profundizo su contacto haciéndose mas apasionado, sin embargo una risilla cortó cualquier rastro de pasión entre ambos.

—Lo siento —dijo ella tratando de recomponerse de la risilla— Pero me acorde la vez que te conocí y ni siquiera sabia que eras la mano derecha del emperador. Ya sabes, te hiciste pasar por un estudiante y eso.

—Oh eso… —frotó su nuca, envuelto en vergüenza.

—Ay… Hunter, bueno, debo admitir que si fue un buen plan. Pero esa no era la manera correcta de llevarnos y lo sabes.

—¿Y que iba a hacer? Decir: "¿Soy el Guardia Dorado, les ordeno que ustedes suban al vehículo por que el Emperador se lo orden"?

Willow estallo en una carcajada, la vocecita disimulada hacia que la frase sea más cómica de lo que debería.

—No lo sé, podría funcionar… Hey~ me gusto eso que hiciste. Hazlo de nuevo.

—¿Que? ¿Hacer la voz de idiota?

—Si tontín, pero esta vez ponte la máscara. Quiero ver la humillación completa.

—No lo haré. —dijo, poniéndose de espaldas a ella y haciendo prevalecer el poco orgullo que le quedaba.

—Oh vamos, Hunter —susurró seductoramente detrás de su oreja —. Si lo haces… te daré un premio especial.

Derrotado por sus suplicas y curioso a la vez por lo que surcaba en la mente de Willow, Hunter se acomodo la mascara dispuesto a hacer el ridículo de nuevo.

—Esto es un desastre. ¡Aleja tus torpes manos de la Mano Derecha del Emperador Belos! ¡Tus intentos de seducción no funcionaran conmigo, jovencita!

—Oh por favor Guardia Dorado, no me lastime. ¡No me haga daño por favor!

Ambos sabían que apenas estaban conteniendo su risa. Si, lo estaban aguantando bien, pero el seguir el juego era lo más importante y definitivamente se estaban divirtiendo.

—¡Por tu atrevimiento, serás castigada y llevada directamente ante el emperador para cumplir tu condena!

—¡Oh no! ¡Por favor, Guardia Dorado no haga eso! ¡Soy muy joven y bella para ser petrificada! —dijo, poniéndose una mano en la frente de manera dramática—. ¡Haré lo que sea para obtener su perdón!

Una corriente de nerviosismo y miedo empezó a recorrer el cuerpo de Hunter al observar cómo su chica bajaba de su escritorio aun en risillas y se ponía frente a él. Y no fue solo eso, podía sentir como el corazón se le salía del pecho al verle descender poco a poco, frotando sus hombros, su pecho llegando por fin a sus rodillas.

—¿W-Willow?

—¿Podemos llegar a un acuerdo? ¿Guardia Dorado?

El susurro caló dentro de él tan profundo que no pudo evitar que su cuerpo se tornase rígido, aunque cierta parte de su cuerpo se estaba poniendo mas rígido que él.

Los deditos de Willow treparon por los muslos de Hunter rozando su cintura, tomándolo de su cinturón y acercando su rostro seductoramente ante una mirada anonadada y nerviosa que su hombre le brindaba.

—¿Wilow? ¿Qué estás haciendo? Alguien podría venir, nos encont-

—Despaché al ultimo niño hace rato… —susurro, deslizando con una dolorosa paciencia la cremallera de su pantalón—. Nadie… descubrirá lo que estamos haciendo… ¿Acaso no le gusta? ¿Guardia Dorado?

Con la fuerza de voluntad a punto de quebrarse, Hunter ajusto su mascara y relajo su cuerpo lo mas que pudo. Esa voz, esa mirada de desbocada seducción que tentaba con besarla no hacia las cosas nada fáciles. Con un hondo respiro hizo lo posible por retomar su papel y actuar como alguna vez lo hizo, aunque en una situación completamente diferente.

—T-tus suplicas no servirán de nada… bruja salvaje… Tu- oh. —la prenda que contenía su dura masculinidad, fue deslizada revelando un erecto y firme miembro el cual Willow tomo con total delicadeza—. ¿Por qué no te rin-d?

—No me lleve con el emperador… por favor… —dijo, jadeante mientras deslizaba la mano de arriba abajo y enfocaba esos gloriosos ojos avellana intercalando su vista en los de él y en su erguida virilidad—. ¿Esta es la manera adecuada de convencerlo de lo contrario?

Las uñas de Hunter se clavaron en los apoyos de su silla, al sentir como los labios de su novia lamian y rozaban su miembro, impregnándolo de humedad y el delicioso zumo de su boca. Chupándolo con un ferviente ánimo, lo introducía y volvía a sacar de su boca mientras de su garganta brotaba un dulce bramido de satisfacción cada vez que lo hacia.

—Mmmhhh….

Cansado de ser un doloroso expectante, Hunter tomo la cabeza de Willow empujándola a profundizar su labor, mas hondo, mas profundo; al limite de su garganta ahí donde ella gemía de goce.

—Vamos… vamos…

Motivada por las caricias en sus cabellos, Willow incremento la velocidad de sus movimientos. Mas rápidos, mas profundos, haciéndolo disfrutar de sus labios y el sabor de su lengua. Ensimismada en su labor y degustando del martirio que estaba pasando Hunter, ella empezó a frotar los muslos interiores aferrándose a su pantalón como si reclamara todo para ella. Empujando contra sus rodillas temblorosas aquellos pechos que estaba orgullosa de lucir.

Un fuerte espasmo en el cuerpo de Hunter lo descolocó de su sitio, la sensación recorrido desde la punta de sus pies hasta la punta del ultimo de sus cabellos dorados. Estaba a punto de…

—Agh… ¡Basta!

La sorpresa de Willow no fue para más, la tiró de los cabellos alejándola de aquello que se suponía él estaba disfrutando. La sonrisa que se formo en su rostro al imaginar el jadeante perfil que tendría Hunter bajo esa mascara era suficiente para hacerle sentir orgullosa del poder que tenia sobre él.

Sin embargo aquel perfil del dulce muchacho que la enamoró desapareció en el instante en que unos brillantes ojos rojos se asomaron detrás de aquella mascara dorada.

—¿H-Hunter?

Sin mediar ninguna palabra, Hunter se puso de pie y en lo que pareció un fantasma color amarillo, arrojo a Willow sobre su escritorio. Ahí, tirada y sintiéndose una muñeca de trapo Willow observo el oscuro semblante que es asomaba sobre ella. El cabello dorado y desordenado caía en cascada sobre su mascara y se aproximaba a su mentón, a su cuello a sus pechos.

Y sin advertencia alguna el Guardia Dorado, abrió con enfurecida actitud el escote de Willow quien no ponía oposición debido al temor y miedo que estaba sintiendo.

—Esta muy concentrado… Guardia Dorado…

Aquel susurro no hizo mas que encender lo que Hunter trató de esconder hasta ahora. Con una rabia salvaje y en total silencio observó con deleite el hermoso encaje del brasier de su novia, el cual adornaba las enormes montañas que siempre le enloquecían y que ahora no perdían su efecto.

Con una indómita pasión, se arrojó entre ellos siendo embriagado por el aroma y el olor que siempre le enloquecían. Tomándolos y frotando con fuerza por sobre las telas que la cubrían… las cuales deslizaba poco a poco, segundo a segundo.

Cuando el color oscuro de un pezón logró asomarse, Hunter no perdió tiempo y arremetió ante él, rodeándolo con sus labios y succionando el sabor de Willow. No tuvo que esperar para terminar de bajar la prenda para hacer mas sencilla su tarea la cual era acompañada frotando su mano izquierda en el enorme pecho gemelo. Con las manos entre las hebras amarillas de sus cabellos, Willow le frotaba y arrimaba la boca descubierta por la mascara para que no se perdiese ninguna mota de ella. De su sabor.

El temor que sintió hace segundos atrás se había desvanecido y ahora era solo el sentido del placer el que se había apoderado de ella.

Sin embargo los segundos de temor que sintió estaba lejos de terminar.

Creyendo inofensivo al provocador de su lujuria, éste tomo sus manos en un agarre fuerte que acomodo por sobre su cabeza, directamente en el escritorio dejándola indefensa ante aquel monstruo sediento de sus pechos. Sus dedos giraron en un circulo y brillaron para desaparecer, el conjuro que creyó seria un simple hechizo de desplazar prendas, se convirtió en uno que ensombreció su entorno y una sombra que se cernía sobre sus manos las cuales aferraba con fuerza a su escritorio. Estaba atrapada.

—¿Guardia Dorado…? ¿Esta es la forma en que trata a sus cautivos?

—¡Silencio! ¡Ahora mismo, no se te permite hablar!

Willow trató de esconder su miedo ante la intimidante voz de Hunter, que casi nunca sonaba intimidante. Solo alcanzó a reaccionar cuando sintió como las medias negras que llevaba eran desajustadas y deslizadas por el grosor de sus muslos reluciendo su delicioso color blanquecino y de las cuales apenas se hacía perceptible un temblor.

Con la ropa interior colgando desde un tobillo, el Guardia Dorado trepo por las tímidas piernas que eran perladas por un sudor delicioso mezclado de pavor. Al llegar a sus muslos, presiono con fuerza sus muslos y los abrió de par en par dejando a su vista el glorioso tesoro que sus extremidades escondían con recelo. Con velocidad la tomo de la cintura y, completamente fuera de control la arrastro para si mismo impactando por fin ambas caderas. Sus intimidades chocaron superficialmente ansiosos por juntarse de una vez por todas, mas esta fue solo una fuerte provocación por parte del profesor de magia.

Agitando su miembro por fuera como si fuera una varita mágica, el enmascarado froto de arriba abajo la intimidad de Willow provocando suspiros pesados e irregulares. Los muslos sostenidos por las manos de su hombre temblaban de goce y deseo tratando de acercarlo mas y procurando que hiciese lo que tanto deseaba.

—Entre, vamos…. Hágalo Guardia Dorado…

Aun sin ceder a sus suplicas, las manos subieron por su cintura, tocando el abultado abdomen de su amante llegando a sus enormes pechos descubiertos que eran adornados por unos erectos botones que apuntaban directamente a él. Con prisa los presiono y froto, degustándose de tu volumen, de su forma y del delicioso sonido que emitía Willow cada vez que los presionaba con fuerza.

Y cuando empezó a sentir como su miembro era impregnado por la humedad de su amante, el enmascarado entró suavemente en el interior, suave, lento, con cariño y cuidado. Mas el gemido de goce que emitió su cautiva al segundo de hacer esto le estalló en los oídos, no pudo mas que dejarse llevar por la pasión que tenia contenida. Penetró con fuerza, salvajismo; dominado por sus deseos de hacerla suya.

—¡Oh si…!

Entro y salió una y otra vez, consumido por sus ansias de poder. Disfrutando de la estreches de Willow, de sus pechos que lo enloquecían y de su voz que a cada instante le pedía más y más. La frecuencia de sus movimientos se incrementó haciendo todo lo posible por que su masculinidad entre lo mas profundo en ella, y mientras mas lo hacia podía sentir como ella lo apretaba gustosa y apasionada, envolviéndolo de los fluidos de su placer.

—¿¡Te gusta esto!? ¿Bruja salvaje? —gritó, empujando su miembro en la profundidad de Willow, mosqueándose de su actitud tan pasiva comparada a lo que era hace segundos. Ella no ejercía poder sobre él, él lo hacía sobre ella.

En su disfrute de placer, Willow no dudó un minuto en dejar salir la voz de sus labios, pidiendo más, implorando que acelerara embriagando los oídos de su captor en un dulce ruego de sus gemidos de placer.

—¡Hunter!

Mas ante la sola pronunciación de este nombre, el Guardia Dorado se detuvo completamente, pausando sus movimientos y dejando confundida a su amante que hasta ese momento disfrutaba de sus embestidas. Fue ahí que de las ranuras de aquella mascara dorada unos profundos ojos carmesíes se asomaron observando a la provocadora mirada de Willow cuyos asustadizos ojos no sabían que sucedía.

—¿¡Quién es Hunter!?

Willow no pudo mas que parpadear confundida, pero no pudo pensar en nada porque al segundo siguiente de esta frase, su cuerpo fue tomado nuevamente por él. Los movimientos se intensificaron y lo que antes era un baile lento se había convertido en un castigo al cual estaba sometida.

Sus caderas chocaron con un salvajismo voraz, emitiendo el ruido libidinoso de sus actos que resonaban en todo el aula y que impacientaban mas al hombre que imploraba respuestas una y otra vez.

—¡¿Quién es Hunter?! ¡¿Es que me engañas con alguien más?!

Con los muslos abiertos y con contracciones debido a su pasión, Willow solo se limito a disfrutar con deleite como ese hombre entraba y salía de ella, pero con rastros visibles de temor tanto en sus ojos como en su cuerpo.

—¡Eres tú! ¡Tu eres Hunter! ¡Eres mi Hunter!

Incrementando la velocidad de sus movimientos, él se arrojo sobre ella deslizando su mascara y quitándosela por completo, arrojándola a donde fuera revelando el rostro de cabello dorado que la había enamorado. Se besaron, se besaron con fogosidad mientras la unión de sus cuerpos continuaba frotándose. Willow logro liberarse del amarre sombrío y lo tomo entre sus manos, frotándose de él con necesidad y excitación.

Penetrándola con fervor e incitado por los labios de Willow, Hunter sentía como cada extremidad de su ser era llenado por una corriente eléctrica que subía y bajaba, lo sentía y en el momento en que supo que ésta llegaría a su cintura y cadera redujo sus movimientos evitando por un segundo lo inevitable.

—Willow… —susurró apenas entre el contacto de sus labios. Mas ella solo asintió entendiendo la señal de lo que se avecinaba.

Hunter se movió más rápido, la sensación de su cuerpo dominada por el placer lo hizo tomar con mas fuerza las caderas de Willow quien esperaba expectante como su hombre dejaría sobre ella el delicioso fluido de amor.

—Fuera Hunter… ¡Fuera!

Y así lo hizo, en un sonoro grito de goce, ambas voces se juntaron en una sola, un orgasmo muto que se hizo evidente al momento de que Hunter saco su masculinidad y sus jugos varoniles rociaron la entrada de Willow, una viscosa muestra de su cariño y amor.

Las piernas de Hunter dudaron un poco en mantenerse rectas, pero logro apoyarse con los brazos sobre Willow que apenas podía recuperar el aliento. Unos cinco segundos después ambos lograron mirarse y tan solo pudieron darse un tierno beso de enamorados, contagiándose una leve risilla de como las cosas fueron a terminar así.

—Eso fue… interesante…

Willow lo tomó de una mejilla con cautela reparando en lo agitada que estaba y de un momento a otro le dio un pellizco.

—Auch…

—Eso fue por asustarme.

—Lo siento.

Willow se rio suavemente, lo comprendía y no era necesario más regaño.

—Esta bien, me lo cobraré cuando a la próxima debas tratarme de "Capitana"

—¿Qué?


Bien, debo admitir que esto fue muy divertido de hacer, mas que todo porque fue producto de un meme en mi pag y si, esto resulto como deseaba. Sabemos que ambos se quieren pero explorar una faceta mas adulta y jugetona tambien es divertido y con una personalidad como la de Hunter quien es una personita un tanto especial para ver los errores del pasado, y de como tenia su actitud, fue interesante que lo adoptara como un juego de rol de esa forma xD