Tras su desastroso encuentro con Gojo el sábado, un domingo horripilante arrepentida de existir, finalmente era lunes y "volvían a la escuela". Llegó un poco antes de la hora y no le sorprendió ver ya a Megumi allí, conversaron un tanto, y al rato llegó Yuji. Ahora, los tres hablaban de cosas sin sentido hasta que el último faltante arribó.

- Mochi mochi -entró a escena Satoru, estirándose tan peculiarmente como él lo hacía; sentadillas bajas y estirando completamente una pierna y luego la otra.- Okairi -le respondieron a coro, aunque ella un poco más bajo, sintió que su corazón volvió a agitarse.

- Mis queridos alumnos, hoy les tengo una sorpresa -Itadori empezó a bailar caricaturezco de fondo, con los ojos brillantes, mientras Nobara y Megumi miraban escépticos al adulto.- ¡Ahora! ¡Entra en escena, Kento Nanami! -se corrió a un costado, con una rodilla en el suelo y los brazos completamente extendidos moviendo las manos, en ese momento el susodicho apareció caminando por los adoquines.

- Buenos días -mencionó educado tocando sus gafas, que carecían de brazos.- ¡NANAMIN! -gritó Yuji saltando a él al mismo tiempo que fue cacheteado olímpicamente por el de terno blanco.- Agradecería que no hubieran muestras de cariño tan eufóricas. -mencionó tosco.

Megumi prestaba atención a la escena mientras Nobara miraba alucinada al rubio, "por fin alguien con buen gusto" pensó.- Bueno bueno, hoy lo invité para entrenar, puesto que se nos vienen un par de misiones importantes. -mencionó Gojo colocándose a la par.

- ¿Lo llamaste para hacer tu trabajo? -lo miró con los ojos entrecerrados e insidioso Megumi.

- Nein -respondió Gojo negando, iluminado, con un pulgar arriba.- No nos engañas -comentó Yuji integrándose a escena nuevamente. Satoru negaba ahora con su índice derecho levantado y moviéndolo de un lado a otro, todavía iluminado.

Nobara lo observó atenta hasta que este volteó la cabeza a su dirección, pero no supo qué decirle. Gojo simplemente también le levantó el pulgar, aún con una imaginaria iluminación de fondo, y una sonrisa zorruna. La cara de Kugisaki se desplomó con una notoria gota gigante en su frente, "al menos está actuando normal, eso es bueno". De repente su taquicardia y rubor desaparecieron, tal vez el famoso episodio del sábado quedó en el pasado.

- Satoru me ha contado que son grandes promesas, Itadori-kun có... - fue interrumpido por Gojo- Nanami, me gustaría que te confrontes con Kugisaki - ¿Eh? -cuestionó la nombrada. Itadori y Fushiguro miraban intrigados.

- Me gustaría verla a prueba, ¿está mal acaso? -inquirió el peliplata.- Por mí no hay problema. -respondió educado Nanami.- ¡Iku! -contestó Nobara con un brazo flectado, dando a entender su fuerza.


Estaban una frente al otro, a una distancia notoria.- ¡Comiencen! -gritó Satoru bajando su brazo izquierdo, que estaba en altura, como si fuera un referí. Lamentablemente, todos hicieron caso omiso de su acción, y de él en general.

- Kugisaki-san, mi ritual tiene que ver netamente con la fuerza. Se llama Técnica de proporción, puedo trazar una línea imaginaria en mi oponente y acestar un golpe crítico en la porporción 7:3 de esa longitud. Para ello suelo usar esta espada -le enseña su arma al mismo tiempo que la menciona.- Ahora, no usaré esta técnica porque puede ser mortal.

Nobara sudó frío, mal que mal Nanami era un hechicero de primer grado, algo no menor.- Pues tenemos muchas cosas en común Nanami-sensei, yo también uso un objeto maldito para mi ritual. -acto seguido Nobara sacó su martillo- ¡Déjame presentártelo! -espetó al mismo tiempo que sacaba sus clavos y los martilló en el aire, saliendo disparados con energía maldita en dirección a Kento.

Él simplemente, en dos movimientos casi invisibles, los apartó con su cuchilla. Hubo uno ruido sordo, y estos cayeron esparcidos en el suelo.

- Así que así serán las cosas -mencionó mientras se aflojaba la corbata y se quitaba su chaqueta, revelando sus brazos musculosos.- No te subestimaré entonces. -dicho esto corrió a una velocidad suprahumana.

Kugisaki se alteró, decidió esperarlo en posición con su martillo cuzado fente a ella. Comenzaron una álgida pelea con sus respectivos objetos malditos, Kento tenía la fama de convertir golpes en destellos negros, lo cual sería muy malo para ella si sucede.

Visibilizó una patada de él, la cual esquivó abriéndose de piernas hacía el suelo, iba a martillarle una pierna pero Kento saltó hacia atrás rápidamente evitando el ataque. Nobara aprovechó de repetir el primer ataque que hizo, pero ahora solo arrojó tres clavos- ¿otra vez? -cuestionó serio su contricante, apartándolos con un solo sablazo.

- ¡Horquilla! -cantó Nobara chasqueando sus dedos y haciendo explotar estos, que habían quedados suspendidos aún sin caer al suelo tras ser golpeados por Nanami.

Todos observaron atónitos al rubio tras la explosión.- Vaya, se me olvidó no subestimarte. -respondió este un poco magullado. Ambos cargaron contra el otro para volver a golpear sus armas.

- ¡STOP! -apareció por teletransportación Gojo frente a ambos, haciéndoles frenar.- Ya me parece suficiente, no dejaré que sigas golpeando a mi alumna, descriteriado -mencionó solemne a Nanami, logrando que sus alumnos lo miraran desde el fondo desdibujados en blanco y con cara de disgusto, y esquivando por segundos también un cuchillazo de Kento a su cabeza.

- Te recuerdo que tú me pediste esto. -respondió el rubio ajustándose la corbata y yendo por su blazer.

Satoru estaba dándole la espalda a Nobara en este diálogo, pero luego volteó y extendió su brazo para colocarle una mano encima de su cabeza, sobándola como caricia. - Lo hiciste excelente. -le dice sonriendo, orgulloso.

Nobara sintió que sus mejillas se enrojecieron.