Todos los personajes y escenarios le pertenecen a J.K. Rowling


Charlie amaneció al día siguiente más feliz de lo que podía recordar haber estado algún día. Se estiró levemente y buscó a cierto rubio a su lado, pero la cama estaba vacía. Se incorporó y buscó en el piso su ropa interior y pantalones. Cuando salió del cuarto, le llegó un aroma a café recién hecho. Se dirigió a la pequeña cocineta que tenía la cabaña y se encontró con Draco dándole la espalda, recargado contra la barra y una taza en las manos. Sólo vestía unos pantalones de descanso.

Charlie se acercó en silencio y lo abrazó, colocando su barbilla en su hombro.

-Buenos días- saludó Charlie besando suavemente su cuello

-Buenos días. ¿Cómo amaneciste?- preguntó Draco girando levemente su cabeza para verlo.

-Mejor que nunca- sonrío Charlie escondiendo su rostro en el hueco entre el hombro y cuello de Draco, olfateando su delicioso aroma.

-¿Café?- ofreció el rubio estremeciéndose por las cosquillas.

-Sí, por favor- dijo Charlie soltándolo sin mucho ánimo para que pudiera servir la bebida.

-Aquí tienes- dijo Draco dándole la taza y un beso en los labios- No quise despertarte pero necesito café por las mañanas para estar medianamente tolerable.- explicó pasando sus brazos alrededor de la cintura de Charlie en un abrazo y colocando su cabeza en el pecho del otro.

Charlie se sorprendió por el acto pero no dijo nada, no queriendo arruinar el momento y que Draco lo tomara como burla o algo así. Simplemente lo rodeó con el brazo que tenía libre y dejó un beso en su sien.

-Tranquilo, no me despertaste. ¿Quieres tomar un baño?- preguntó Charlie alejando su cara para tratar del verlo a los ojos.

-Sí, ¿lo tomamos juntos?- dijo Draco mimosamente

-Claro- aceptó Charlie con una sonrisa y besando cariñosamente sus labios.

¿Quién lo diría? Draco Malfoy era de los que se acurrucaban y les gustaban los mimos después del sexo…

Ambos se bañaron entre besos y caricias tiernas e inocentes, nada que insinuara a más. Se terminaron de arreglar y fueron a desayunar en forma al comedor. Aunque en la cabaña tenían una pequeña estufa, ninguno de los dos era un gran cocinero.

Los días se fueron volando y al final de las dos semanas, había un aire nostálgico por toda la Reserva. Todos sabían que Draco se iba esa tarde y a pesar del carácter serio, sarcástico y a veces malhumorado de Malfoy, todos le agarraron afecto; además de ser un gran medimago que ayudó a muchos de ahí.

Estaban en el punto donde se activaría en menos de 10 minutos el Traslador que llevaría a Draco de vuelta a Francia.

-Bueno, Draco, cuídate y gracias por cambiar mi opinión. No eres un inútil como el sanador anterior.- dijo Zoe despidiéndose con un abrazo de Draco.- Suerte en Francia.

-Gracias, Ionescu, cuida que Weasley deje de intentar perder alguna extremidad en cada día de trabajo.- dijo Draco

-¡Ja! No prometo nada, es un imprudente

-Oigan, sí saben que estoy aquí ¿verdad?- dijo Charlie indignado

-Lo sabemos- dicen al mismo tiempo Draco y Zoe con una mirada y sonrisa cómplices.

-¡Doc! Gracias por todo, te vamos a extrañar por acá- dijo Sascha dándole un abrazo a Draco y dándole un collar con un colmillo de dragón, muy parecido al que tenía Charlie- para que no nos olvides- explicó el ruso con una sonrisa

-Draco, yo no te extrañaré ya que trataré de visitarte cuando vaya a ver a mi familia a Francia.- declaró Adrien dando un abrazo al rubio.

-Ok… ¿eso es una amenaza, Dubois?- bromeó Draco con una sonrisa ladeada y enarcando una ceja

-Sabes que me extrañarás- dijo Adrien haciéndose el ofendido

-Lo que te permita dormir por las noches…-dijo Draco

-Bueno, bueno, dejemos que los tortolitos se despidan- dijo Zoe jalando a Adrien y Sascha dándoles privacidad a Charlie y Draco.

-¿Sí empacaste todo? ¿No olvidas nada?-preguntó Charlie a unos pasos del rubio

-Sí, mamá- se burló Draco

-Bueno… sólo me aseguraba-dijo Charlie mirando a todos lados menos a Draco, metiendo las manos en los bolsillos del pantalón.

-¿Así dices adiós? ¿Ni siquiera un abrazo o un "te extrañaré" como los demás?- cuestionó Draco medio en broma medio en verdad.

-No es un adiós, es un hasta luego, nos seguiremos viendo sólo que menos seguido- aseguró Charlie volteando a ver a Draco rápidamente- Y sabes perfectamente que te voy a extrañar- dijo Charlie acortando la distancia y atrayéndolo en un abrazo apretado, escondiendo el rostro entre el hombro y cuello de Draco- sólo que intento hacerme el fuerte y no llorar hasta que te vayas- murmuró contra su piel.

-¡Ja! Está bien, ya sé que los Gryffindor son unos sensibleros de primera- dijo Draco regresando el abrazo apretado.

Se quedaron un par de minutos en silencio, sólo abrazándose. Cuando quedaban solo 2 minutos para que se activara el Traslador, Charlie rompió el abrazo y besó a Draco, recordando el sabor de su boca, la textura de sus labios. Una lágrima resbaló por su mejilla.

Draco se apartó y limpió la lágrima del rostro de Charlie.

-Tranquilo, nos veremos en un mes, durante nuestro fin de semana libre- aseguró Draco

-Lo sé- susurró Charlie conteniendo las lágrimas en sus ojos anegados de ellas, dio un rápido beso en los labios del otro y añadió- Te voy a extrañar. Te amo- le dio otro corto beso- Te mandaré lechuzas tan seguido como pueda. Ya vete que si no nunca te dejaré ir- intentó sonreír Charlie.

Draco le dio un último beso y en cuanto se alejó, se activó el Traslador. Una última mirada a la Reserva donde pasó los últimos 12 meses de su vida, a los 3 dragonolistas despidiéndose con la mano de él; personas a las que ahora podía llamar amigos. Y unna última mirada a su lloroso novio y partió de regreso a París.


Nota de la autora:

A partir de aquí empezará a haber saltos en el tiempo, les marcaré los meses o años que vayan pasando para que no se pierdan.

Este es el capítulo más corto que he subido, mañana subiré otro como compensación.