Todos los personajes y escenarios pertenecen a J.K Rowling
Este capítulo tiene contenido sexual explícito, está marcado debidamente el inicio y el final por si gustas saltar esa parte.
La primera lechuza desde Francia llegó a la Reserva 3 días después de la partida de Draco. Charlie estaba ansioso por leerla. Sabía que iba a extrañar a Draco, pero nunca pensó que tanto. Realmente se había acostumbrado a su presencia, sus comentarios sarcásticos y gestos elegantes.
-Apúrate, Charlie, ¿Qué dice la carta?- Dijo Sascha enfrente de Charlie.
-Sí sabes que la carta me la mandó a mí ¿Cierto?- cuestionó el pelirrojo con una sonrisa.
-Lo sé, pero seguramente nos mandó saludos. Además quiero saber cómo le fue en su examen y si sí le dieron el puesto que quería en el hospital.- dijo Sascha ansioso.
Charlie comenzó a leer en voz alta la carta de Draco, con tres pares de ojos atentos sobre él.
Charlie,
Saluda al trío de idiotas que seguramente tienes pegados a ti si la carta llegó a la hora de la cena como planeé.
Zoe, Sascha y Adrien jadearon indignados
-¡No dice eso!- exclamó Sascha intentando leer la carta.
-Es Draco Malfoy, claro que nos dijo eso- dijo Adrien rodando los ojos.
-Ya cállense y déjenme seguir leyendo o me voy a mi cabaña a leerla a solas- amenazó Charlie.
Todo en París va bien, tal y como lo recuerdo. Mi apartamento necesitaba una limpieza urgente, no puedo creer cómo se junta el polvo. En fin, no te escribo para aburrirte con datos innecesarios de limpieza.
Ya me dieron los resultados de mi examen, tenías razón (no te acostumbres a eso), saqué la calificación más alta en varios años de aplicarse el examen. Me gradué con mención honorífica.
-¡CLARO QUE SÍ! ¡ESE ES MI AMIGO Y MEDIMAGO DE CABECERA!- gritó Sascha emocionado. Charlie le dedicó una mirada amenazante para que se callara aunque estaba divertido por dentro. Él también se sentía enormemente orgulloso de Draco.- lo siento, continua.
En la sección de Heridas Provocadas por Criaturas Mágicas, las preguntas de quemaduras y cortes las realicé sin problema alguno. Tanto practicar contigo me sirvió para hacerlo con los ojos cerrados.
Sus amigos se rieron a carcajadas y Charlie se sonrojó mirándolos mal.
Hablando de eso, dime que no te has vuelto de lastimar en estos días. ¿Ya llegó el nuevo medimago? ¿Es bueno? Ya sé que no tanto como yo, pero al menos ¿no es un inepto como el anterior?
Sobre el trabajo en el hospital que te dije que quería, obviamente me lo dieron, todo gracias a mis excelentes calificaciones y algunas cartas de recomendación de mis profesores de Pociones Medicinales Avanzadas y Hechizos Médicos.
Empiezo oficialmente el próximo lunes; por ser el nuevo debo hacer guardia por varios meses, pero está bien, así veo cómo trabajan aquí y me familiarizo con los trabajadores y pacientes, me adapto al hospital y todo lo que esto conlleva.
No sé qué tan seguido pueda escribir durante estos meses ya que pasaré varias horas en el hospital y cuando no, querré estar dormido. Pero no te preocupes, nuestra cita del próximo mes sigue en pie.
Nos vemos pronto,
Draco Lucius Malfoy.
-Al rato le voy a escribir una carta para desearle suerte en su nuevo empleo- aseguró Sascha.
-Bueno, yo me voy, quiero contestarle ahora que tiene tiempo para leer las cartas.- dijo Charlie poniéndose de pie.
Llegando a su cabaña, Charlie agarró pergamino, una pluma y tinta y empezó su carta.
Querido Draco,
Planeaste muy bien tu carta, llegó justamente en medio de la cena. Debo decirte que se indignaron mucho por cómo les llamaste. Sascha amenazó con escribirte más tarde, seguramente te reclamará.
Sobre tu examen, sabía que lo lograrías, estoy muy orgulloso de ti. Te dije que estabas listo. Y sobre tu experiencia por mis constantes visitas a la enfermería, yo creo que merezco un premio que muestre tu gratitud por mi tan valioso aporte a tu educación y entrenamiento médico; podemos negociar las condiciones de dicha recompensa cuando nos veamos.
Mucha suerte en tu nuevo trabajo. Demuéstrales el gran medimago que eres. No te preocupes por la cartas, lo entiendo, escribe cuando puedas.
Con relación a mis accidentes… no te puedo decir que me he mantenido intacto pero sólo fueron unos cuantos golpes, nada de qué preocuparse.
Al sanador no lo he conocido, pero los que han ido dicen que es bueno. Que ha estado usando las pociones que dejaste de más y está bastante sorprendido por la excelente calidad de estas. Yo no lo estoy en absoluto, con temor a aumentar tu para nada crecido ego diré que sé que eres un genio en pociones.
No puedo esperar a vernos en unas semanas, te extraño como no tienes idea.
Te ama,
Charlie.
Charlie estaba sentado en una mesa al fondo de la cafetería donde se quedó de ver con Draco, estaba tan distraído que no notó cuando una persona se pasó a su costado
-¿Está ocupado ese asiento?
-¡Draco!- exclamó Charlie poniéndose de pie y abrazando al rubio con fuerza.- Ven toma asiento. ¿Cómo estás?
-Bien, algo cansado por la Aparición pero feliz de verte ¿tú?
-Mejor ahora que te tengo aquí. ¿Quieres algo de tomar?- preguntó Charlie parándose para ir a la barra.
-No, de hecho tengo otros planes, ven conmigo- dijo Draco ofreciendo su mano, Charlie no lo dudó ni un instante y el rubio los Apareció en una calle adoquinada frente a un río.
-¿Dónde estamos?- preguntó Charlie admirando el paisaje frente a sus ojos. -En Strasbourg, Alsace
-¿Qué? ¿Francia? - dijo volteando a verlo- Mierda ¿y esa casa?- preguntó al ver la hermosa residencia a espaldas de Draco.
-Es una de las propiedades de herencia del lado Black- dijo Draco restando importancia-ven, quédate conmigo o no podrás entrar, tiene protecciones similares a las de la mansión Malfoy. Sólo miembros con sangre Black y sus invitados pueden ingresar.
-¿O sea que esta casa es tuya?- preguntó Charlie impresionado al ver el interior.
Era hermosa. Muy espaciosa, elegante y con varios muebles antiguos pero no descuidados. Tenía un magnífico candelabro al centro del recibidor. Los pisos y paredes eran de madera, había una larga alfombra oscura que conducía a una escaleras hacia el piso superior. Todo gritaba clase, dinero y poder.
-Sí, bueno… algo as. En teoría, es de mi madre, pero ella sólo reside en la Mansión Malfoy y esta casa no la han habitado desde hace décadas, así que me la "obsequió" cuando supo que vendría a Francia hace años, pero como te dije, yo quería hacer las cosas por mí mismo y pues… este lugar era mucho sólo para mí.- dijo Draco viendo el
interior de la casa.
-Sí, es… enorme- dijo Charlie anonadado.
-¿Quieres que te dé un tour rápido?- preguntó Draco
-Claro.
Draco empezó por la planta baja, donde estaba el pequeño estudio con un escritorio y 2 sillones de una sola plaza; el rubio explicó que solían cerrarse muchos negocios de la familia ahí. Siguieron al comedor que tenía una mesa enorme, Charlie podía meter a toda su familia ahí y sobraban lugares. Siguieron hacia un salón prácticamente sin muebles, Draco le dijo que hace unos siglos solían hacer bailes exclusivos para las mejores familias ahí, hacían presentaciones para futuros matrimonios sangre pura . Pasaron a la biblioteca que era espectacular, el pelirrojo no solía leer mucho pero ese lugar era de ensueño; dentro de la misma había un apartado que era el salón de té, pequeño pero no menos hermoso que el resto de la casa.
Draco lo llevó escaleras arriba hacia el dormitorio principal, asegurando que las otras 6 habitaciones eran bastante parecidas. Charlie tenía la boca abierta con la enorme habitación frente a él. Lujo era poco, nunca había visto una cama tan grande, tenía un gran cuarto de baño propio, un enorme vestidor que casi equivalía al tamaño de su cabaña en la Reserva.
Charlie estaba muy confundido, no tenía idea de porqué Draco los había traído a ese lugar. Era hermoso, de eso no hay duda pero no veía el motivo por el que su novio quisiese que lo conociera.
-Dray… ¿Qué hacemos aquí?- preguntó Charlie viéndolo fijamente -Pasaremos aquí el fin de semana
-¿Qué? ¿Por qué? Yo… no traje ropa para cambiarme. Draco yo…
-Respira. Tengo planes para nosotros este fin de semana. Ahora, hazme un favor y abre ese armario de ahí- dijo Draco señalando un mueble al fondo de la habitación.
Charlie no muy seguro hizo lo que Draco pidió, encontró una pequeña caja con un pequeño moño color rojo, el Gryffindor la tomó y volteó a ver a Draco que parecía nervioso de la nada.
-¿Qué es esto?
-Ábrelo y descúbrelo.
Charlie quitó el moño y abrió la caja. Había en hermoso anillo plateado con forma de un dragón enroscado sus ojos eran de esmeraldas. En el interior tenía grabadas las letras "D.L.M."
Dentro de la caja donde venía el anillo, había una cadena que simulaba escamas de dragón.
-Feliz cumpleaños, Charlie- dijo Draco atrayendo la mira del pelirrojo.- Es un anillo a juego, yo tengo el otro- dijo mostrando su mano con un anillo idéntico al suyo pero al verlo bien, losojos de ese dragón eran rubíes.- Sé que en el trabajo no puedes traer anillos; por seguridad, por eso la cadena, para que puedas colgártelo. Pedí que le pusieran un hechizo de protección. No es para que vayas y te tires de un quinto piso. No te va a hacer inmortal ni nada de eso. Simplemente evita que te desangres rápidamente si resultas herido. No te quemarás gravemente con la exposición al fuego, sentirás el calor y se irritará tu piel pero nada serio si sólo es un roce, NO TE QUEDES EXPUESTO A LAS LLAMAS. Si alguien te quiere hacer daño se calentará como alerta. Si pierdes la consciencia por accidente, mandará un aviso al portador del otro anillo, en este caso yo. Es sólo… un apoyo al nuevo medimago de la Reserva, sé lo imprudente que puedes llegar a ser y…
-Draco… esto es… increíble pero… la única joyería con ese tipo de magia es la hecha por duendes. Todo lo hecho por duendes cuesta una fortuna. No puedo aceptar esto. Esto es demasiado- dijo Charlie con los ojos llorosos por la emoción. No podía creer que Draco se haya tomado el tiempo y esfuerzo de buscar un regalo de cumpleaños para él, uno que lo protegería de esa manera. No podía creer que Draco se haya acordado de su cumpleaños, ni él mismo se acordaba que era su cumpleaños. No podría creer que Draco se preocupara tanto por su bienestar para llegar al punto de hacer eso. De verdad apreciaba ese enorme y bello gesto, pero no podía aceptarlo.
-No digas tonterías, claro que puedes. Lo compré para ti, tenía algunos ahorros de mi antiguo trabajo y vendí algunas cosas que ya no usaba. Quiero que lo tengas.- dijo Draco colocando el anillo en la cadena y poniéndolo en el cuello de Charlie.
-Esto es… - Charlie miraba el anillo colgando de su cuello y suspiró- Gracias, Draco. Es realmente hermoso- dijo con una sonrisa, viendo al platinado a los ojos.- ¿El tuyo también está grabado?
-Sí. Tiene "C.W"- dijo mostrando el interior de su anillo.- Ahora, tu anillo, no digas qué hace ni que fue fabricado por duendes; puede que alguien intente robarlo si se entera. Si lo ven y preguntan di que es una baratija, una buena imitación.- sugirió Draco.
-Claro, no te preocupes. Oye… con respecto a quedarnos aquí por el fin de semana… Tenemos un problema, bueno… dos. Problema número uno;- dijo levantando su dedo índice- no traje ropa dado que no me avisaste que saldríamos de Rumania…
-No hay problema. Le mandé una lechuza a Zoe ayer pidiendo que sacara un par de mudas de ropa de tu armario sin que te dieras cuenta y me los mandara. Están en el vestidor de ahí- dijo Draco tranquilamente.
-¿Qué? ¿Zoe cuándo..? Pfff olvídalo… Ok, segundo problema…- dijo Charlie levantando ahora también el dedo medio junto al índice- ¿Qué vamos a comer? No somos grandes cocineros y no vi nada cerca de aquí.
-Charlie, no te preocupes por nada, todo lo tengo fríamente calculado. Hay un pueblo muggle no tan lejos de aquí que quiero visitar contigo. Según me informé, durante diciembre hay un Mercado Navideño con muchas decoraciones, música y alimentos,
podemos comer por ahí, o en su defecto, la casa cuenta con un par de elfos que podrían hacernos algo.
-¿Pueblo Muggle? Necesitamos dinero muggle, Dray
-Deja de preocuparte, ya te dije que pensé en todo. Ya cambié algunos galeones a euros. Ahora, ya no más preguntas y relájate, saldremos más tarde a vagar por el pueblo muggle y mañana por el pueblo mágico.- dijo Draco rodeando a Charlie con sus brazos y besándolo suavemente- Y si no mal recuerdo, en tu primer carta hace un mes, me dijiste algo sobre ¿un "premio" por tu "apoyo" en mi entrenamiento? ¿Tienes algo en mente o… prefieres que decida yo?- dijo Draco seductoramente comenzando a dejar besos, mordiscos y succiones por el cuello y mandíbula de Charlie.
-Yo… ammm… decide tú- dijo Charlie sintiendo como su miembro comenzaba a despertar. -Muy bien… fuera ropa y a la cama, señor Weasley- ordenó Draco
Charlie comenzó a quitarse la ropa sin dejar de mirar a Draco que sólo se retiró una capa para el frío. El resto de la ropa la dejó intacta. El rubio sólo lo observaba con una sonrisa torcida y una mirada hambrienta.
A Charlie sólo le quedaba por quitar el bóxer y Draco seguía 100% vestido. El pelirrojo estaba muy confundido. ¿Habrá malinterpretado las palabras de su novio de alguna manera?
-Draco, ¿quieres que yo te..?
-TODA la ropa fuera y a la cama, Charles- repitió Draco mortalmente serio, pero sus ojos brillaban con lujuria.
Charlie terminó de desvestirse y caminó hacia la cama, sentándose en la orilla de esta.
-Recuéstate en el centro bocarriba.- ordenó Malfoy sin moverse de dónde estaba.
Charlie titubeó un momento pero hizo lo comandado.
Draco se movió al vestidor del cuarto y regresó con una pequeña mochila, la abrió y sacó una venda de tela color negro. Charlie no tenía idea de qué estaba pasando, Draco no decía nada y sólo se empezó a acercar a él con mirada depredadora.
-Dray… ¿qué ha..?
-Silencio. No hables hasta que te lo indique- comandó Draco.- Dame tu brazo derecho-Charlie lo hizo dudando. En un segundo Draco levantó su brazo y amarró su muñeca a la cabecera de la cama, el pelirrojo todavía no terminaba de procesar cuando Draco ya estaba atando su otra muñeca en alto.
-Draco ¿Qué estás haciendo? - preguntó Charlie alarmado
-Tranquilo. ¿Confías en mí?- cuestionó Draco mirándolo a los ojos y con una mirada más amigable que hace unos momentos.
-Sí- contestó Charlie sin dudar
-Bien, entonces relájate y disfruta, yo me encargo de lo demás. ¿Te lastiman las muñecas?
-No, es incómodo pero no duele
-Bien- Charlie estaba atento a qué haría Draco a continuación pero nunca esperó que su siguiente movimiento fuera vendarle los ojos. No podía ver nada, absolutamente nada. Empezó a sentir como su pulso se aceleraba, se obligó a respirar profundo. No había nada que temer ¿cierto? Estaba con Draco, él nunca le haría daño. "Relájate y disfruta" recordó Charlie
Una vez su respiración volvió a la normalidad, empezó a poner atención con los sentidos que le quedaban restantes, dado que el tacto y vista estaban fuera de combate.
Escuchó ligeros ruidos en la habitación. Eso era… ¿ropa cayendo al suelo?
Sintió un extremo de la cama hundirse bajo el peso de algo… o alguien.
Poco después sintió cosquillas en su mandíbula y cuello, no supo identificar el objeto. El suave roce siguió por su pecho, rodeó sus pezones, puso especial atención en cada uno. Subió y bajó por sus brazos, siguió su recorrido hacia su abdomen, dando un par de vueltas por su ombligo.
Ese objeto suave y alargado que le daba tantas cosquillas estaba recorriendo cada centímetro de su cuerpo. Llegó a su cadera y la rozó horizontalmente, tentó su entrepierna varias veces sin llegar a rozarlo realmente, haciéndolo desear gritar que lo tocara de una buena vez; pero en vez de eso, siguió hacia sus piernas para terminar en sus pies. Luego no sintió nada.
Pasaron varios segundos en los que Charlie no oía ni sentía nada. ¿Draco se habrá ido?
¿Qué habrá sido eso con lo que lo recorrió a cuerpo CASI entero? Se sentía como una pluma pero… no como con las que escribían, era más suave, más delicada
Charlie no terminó de pensar en qué podría haber sido el objeto cuando sintió algo helado sobre su ombligo que lo hizo sobresaltar y jadear de sorpresa. El objeto fue retirado de su piel. Ahora lo sintió sobre su labio inferior y fue apartado después de recorrerlo. El Gryffindor lamió su labio y supo a agua.
Ahora lo sintió sobre su clavícula izquierda pasando a la derecha, bajando a sus pezones y haciendo el mismo recorrido que el objeto anterior. Se sintió estremecer por lo frío del pequeño ¿cubo?
Draco siguió pasando el objeto por el centro de su abdomen, pasándolo por su cadera, rodeando sus genitales sin llegar a tocarlos justo como antes. Esta vez ni sus brazos ni piernas fueron tocados.
E igual que antes, tuvo unos segundos donde nada pasó.
Sintió una pequeña presión sobre sus labios, era… algo firme. Abrió lentamente su boca y el objeto entró en ella, era dulce… era… ¡chocolate! Era el dedo de Draco con chocolate. Charlie lo lamió y chupó. Draco lo retiró de su boca, el pelirrojo trató de seguirlo pero con sus muñecas atadas no tenía mucho movimiento. Poco después sintió algo líquido y tibio cayendo sobre su pecho y abdomen.
No supo qué era. De nuevo.
Pero antes de pensar en ello, sintió unos suaves y tersos labios sobre su piel. Una cálida lengua transitando el camino que había dejado el líquido anteriormente. Draco lo estaba lamiendo. Le estaba recorriendo el cuerpo con su boca de distintas maneras.
El pecho y abdomen lo lamía. El cuello y brazos los besaba, su cadera e interior de los muslos daba suaves y sensuales mordidas.
El cuarto se había llenado de olor a chocolate, era sutil pero Charlie tenía los sentidos híper estimulados.
*****EMPIEZA CONTENIDO SEXUAL EXPLÍCITO******
No supo exactamente cuándo pero su miembro estaba totalmente despierto para ese punto.
Draco tomó sus piernas y las flexionó y separó, apoyando sus talones sobre la cama. Colocó una almohada o cojín bajo su cadera. La boca de Draco siguió repartiendo besos y mordidas en el interior de sus muslos, dejando totalmente ignorada su erección. De pronto, sintió algo húmedo y suave contra su culo, rozando su entrada.
Charlie se estremeció y saltó al sentir el contacto. Al segundo, un par de manos tomaron suavemente sus caderas y lo acariciaron.
Lo que supuso que era la lengua de Draco comenzó a lamer por encima de su entrada desde su perineo hasta el escroto. Y Charlie soltó un gemido.
Después de varias provocaciones, Draco comenzó a lamer en círculos su ano y alrededores. Poco a poco comenzó a hacer presión con la lengua y de la nada sintió un dedo lubricado comenzar a entrar en él. Eso fue… extraño por decir lo menos. Él nunca había sido el receptor de dicha preparación.
Se sentía completamente raro pero no le disgustaba.
Para este punto estaba jadeando y gimiendo desesperado. Su pene goteaba presemen y moría por tocar a Draco, por verlo, por besarlo.
Un segundo dedo ingresó y ambas falanges presionaron tortuosamente su próstata haciéndolo gritar de placer, trató de retorcerse pero la mano en su cadera lo impidió. Un tercer dedo entró en él y la boca de Draco finalmente recordó la existencia de su pene. Lo lamió y lo engulló.
Ahuecó sus mejillas y empezó a succionar con fuerza. Sintió la fina nariz de Draco contra su pubis y su miembro estaba en la garganta del rubio. MIERDA. Charlie se sentía en el paraíso. Se sentía tan, taaan cerca.
Y justo cuando creía que iba a correrse, Draco dejó de estimularlo por todos lados. No hubo ni sintió nada.
-¿QUÉ MIERDA?- se quejó Charlie
De repente sintió que la venda de sus ojos era removida y vio a Draco, colocado entre sus piernas, totalmente desnudo, los ojos casi negros con un pequeño aro plateado alrededor. Una sonrisa torcida y burlona.
-Última oportunidad. ¿Quieres que me detenga?- preguntó Draco con la voz más seductoramente ronca y grave que haya escuchado en sus 32 años de vida.
-¡NO! Ni se te ocurra. Hazlo, te necesito ahora- rogó Charlie
Draco sonrió ampliamente y lo besó, mientras poco a poco se hacía camino dentro de Charlie quién después de cómo lo había preparado Draco no sintió tanto dolor como creyó. Tal vez estaba demasiado distraído con esos hermosos ojos grises que lo miraban con pasión, lujuria y deseo pero en ellos también veía cariño, ternura y entrega. Sentía las manos de Draco recorrer sus costados.
-¿Estás bien?- cuestionó Draco suavemente.
-Perfecto, puedes moverte- murmuró Charlie.
Draco comenzó con movimientos cadenciosos y suaves, besando su hombros, cuello y labios de vez en cuando. A veces mordía el lóbulo de su oreja. El ritmo comenzó a incrementarse el velocidad e intensidad. Ambos jadeaban, gemían y suspiraban.
-Dray… Draco… déjame tocarte, por favor… necesito tocarte- suplicó Charlie apretando el material que apresaba sus muñecas.
Draco pareció meditarlo un instante pero terminó agarrando su varita e hizo un movimiento rápido liberándolo. Charlie ni raudo ni perezoso llevó sus manos al rostro del rubio para acercarlo a un beso apasionado. Movió sus manos a su abdomen, las llevó a su espalda y en un momento cuando Draco dio en ESE punto de completo placer para el pelirrojo, no pudo evitar clavar sus uñas en la espalda de su novio quien gruñó encantado por su reacción.
Charlie movió sus manos y las pasó por los brazos que se apoyaban a cada lado de su cabeza. Su mano derecha buscó la mano izquierda del rubio y entrelazaron sus dedos. Ambos estaban tan cerca del clímax. Conectaron sus miradas sintiendo demasiado, en ese momento tanto física como emocionalmente. Draco embistió unas veces más y ambos se corrieron gimiendo el nombre del otro. Draco se dejó caer sobre el cuerpo sudado de Charlie, ambos tenían la respiración agitada.
**** FIN DE CONTENIDO SEXUAL****
El pelirrojo soltó la mano de Draco y lo abrazó tiernamente. Draco respiraba en su cuello pausadamente, levantó su cabeza de su hombro, lo miró por largos segundos como queriendo decir algo pero sin saber cómo. Juntó sus frentes, cerro los ojos y dijo…
-Te amo, Charles Weasley
El pelirrojo no lo podía creer. Sabía que Draco lo quería y se preocupaba por él; lo demostraba en sus cartas, en sus gestos y detalles. Para mucha gente, Draco podía parecer frío, superficial, incluso egoísta o insensible, pero eso sólo era para la gente que no lo conocía, que no sabía leer cada una de sus facetas.
Draco era desconfiado y receloso, por eso mismo no se abría fácilmente. Pero no significaba que no sentía; era todo lo contrario, Draco sentía intensamente, con su corazón completo, protegía a los que amaba con su vida, los procuraba y atendía. Pero su educación aristocrática no le permitía hablar sobre sus sentimientos o externarlos públicamente. Por eso mismo no creyó que Draco se lo dijera, no por ahora al menos.
Charlie enternecido tocó su mejilla y besó sus labios ligeramente.
-Te amo, Draco Malfoy
Nota de la autora:
Aquí el capítulo prometido ayer.
La parte de las cartas, por algún motivo no me dejó conservar las sangrías que había hecho en documento y se notara más qué era carta y qué el resto de los diálogos o historia, pero bueno, espero que se pueda comprender bien.
