TODOS LOS PERSONAJES Y ESCENARIOS LE PERTENECEN A J.K. ROWLING
El par de enamorados de ducharon rápidamente y se vistieron para ir al Mercado de Navidad Muggle.
Era un lugar muy pintoresco, se respiraba un aire navideño en cada calle. Había puestos de decoraciones hechas de madera y cristal. Compraron unas crêpes y demás alimentos de los productores locales. Vieron las casas iluminadas y compraron algunas cosas para obsequios navideños.
La noche llegó y ambos estaban exhaustos de tanto caminar. Decidieron volver a la y descansar.
Al entrar al salón, un pequeño elfo apareció con una pastel con una vela. En el pastel se leía "Felisidadez Xharli" en una caligrafía bastante desordenada. Charlie sonrió ampliamente enternecido, volteó a ver a Draco quién veía el pastel con una expresión difícil de interpretar. El pelirrojo supuso que no estaba precisamente feliz por la ortografía del pequeño elfo.
-Buenas noches, Amito Draco. Buenas noches, señor Weasley. -dijo el pequeño elfo con ojos brillantes y dando pasos tímidos acercando el pastel. -Feliz cumpleaños, señor Weasley, señor! El Amito le pidió a Croppy que preparara un pastel de chocolate al señor Charlie Weasley. Está contento con el trabajo de Croppy, Amo?- preguntó el elfo esperando la aprobación de Draco abriendo aún más sus saltones ojos.
-El pastel está… -empezó Draco buscando una palabra para definirlo- Perfecto.- dijo Draco al final con un suspiro rendido- Estoy seguro que al señor Weasley le agrada mucho, Croppy.- finalizó Draco haciendo que el elfo sonriera enormemente y sus ojos se llenaran de lágrimas. La pequeña criatura volteó a ver a Charlie con ilusión acercando el pastel un poco más.
-No hay pastel mejor, Croppy, muchas gracias- dijo Charlie soplando la velita.
El elfo parecía niño en día de Navidad de lo feliz que estaba de haber complacido a su amo y al invitado del amo. Dejó el pastel en la mesa y apareció un par de platos, cubiertos, un cuchillo para cortar la tarta, servilletas de tela y un juego de té.
Draco y Charlie se sentaron a la enorme mesa y disfrutaron del pastel que había preparado Croppy.
-Ese elfo es una ternura y gran pastelero-dijo Charlie comiendo feliz su rebanada.
-Es…sí, supongo que sí
-Gracias por este día, Draco. En definitiva el mejor cumpleaños en mucho tiempo.- aseguró Charlie besando su mano- En un poco más de una semana será Navidad ¿tienes planes?
-No realmente, bueno, tendré guardia en el hospital desde la mañana del 24 hasta el mediodía del 25. Lastimosamente la gente es más estúpida durante esos días. Alcohol más imprudencia no da un buen resultado. Siempre hay más ingresos durante estas fechas.- contestó Draco limpiando sus labios propiamente de las migajas inexistentes.
-¡Oh! Qué mal, creí que estarías con tus padres.- dijo Charlie con una mueca.
-No, como sabes, no he ido a la Mansión desde hace varios años.
-Lo sé, pero… bueno, olvídalo.
Al terminar de comer sus respectivos pedazos de pastel, Croppy y otra elfina aparecieron para limpiar todo. Draco se llevó a Charlie a la habitación para poder dormir.
Tanto Navidad como Año Nuevo, Draco se encargó de pedir sus turnos de guardia, esos que lo consumían por estar atendiendo idiotas por 30 horas seguidas; todo para poder tener una pretexto para ir no a la Mansión como su madre quería.
Los meses pasaron, todo iba tan bien entre Charlie y Draco, se seguían carteando, a veces hablaban por flú. Trataban de verse 2 veces al mes pero cuando uno no podía, el otro lo entendía, eso sí, tenían como regla el verse al menos 1 vez al mes.
A veces Charlie iba a París, otras veces Draco iba a Rumania, cuando tenían un poco más de tiempo, se encontraban en Alemania o Austria. Una ocasión fueron a visitar el viñedo de Blaise Zabini en Italia. Si Charlie creía que Draco no podía ser más sarcástico, irónico y con un sentido del humor más oscuro. Estaba equivocado, el verlo con Zabini, ambos tan parecidos que sólo se potenciaban mutuamente.
Era finales de mayo cuando escuchó en su ventana un ruido de una lechuza mientras hablaba por flú con Charlie.
-Espera, creo que tengo una carta- informó Draco acercándose a la ventana. Pero suspiró cansado al ver que no era una lechuza, sino un búho imperial bastante familiar. Abrió la ventana y lo dejó entrar, tomó la carta de su pata y el ave partió.
Vio el sobre en sus manos y se preguntó qué le reclamaría su padre ahora.
-¿Draco?- escuchó a Charlie en la chimenea
-Sí, disculpa estaba viendo que es otro sobre de mis padres.
-¿Y qué dice?
-No tengo idea, no lo he abierto.
-¿Y qué esperas?
Draco supo que Charlie lo haría abrirlo y leerlo, así que decidió no pelear y leyó la carta
-Mi padre EXIGE mi presencia en la mansión el próximo fin de semana. Precisa hablar conmigo urgentemente y reclama que deje de poner pretextos para no ver a mi madre.- dice Draco con desgano.
-Pues ve e investiga qué quiere- resolvió Charlie.
-Charles… ese fin de semana ya tenemos planes ¿recuerdas?- ESE fin de semana era el del cumpleaños de Draco.
-Lo sé, pero tus padres no te han visto en años, amor. Tal vez lo que tu padre tiene que decirte es importante. Nosotros nos podemos ver otro fin de semana y prometo compensar el retraso- dijo Charlie sugestivamente
-Dudo que sea relevante lo que mi padre tenga que decirme pero está bien… Iré.- anunció rubio sin ánimo dejándose caer en el sillón detrás de él.
•
••
•••
Era sábado por la mañana cuando Draco se estaba apareciendo en los terrenos de la Mansión Malfoy. Draco no tenía el más mínimo deseo de entrar, pero se lo había prometido a Charlie y confirmado a su madre, no podía fallarles.
Respiró profundo buscando valor en lo más recóndito de su ser y entró.
-Buenos días, Amo señorito Malfoy, el Amo lo espera en el estudio junto con la Ama- dijo un elfo haciendo una marcada reverencia apenas entró
-Bien, Bouncey, gracias, yo voy sólo puedes retirarte- el elfo lo miró extrañado pero asintió y se retiró, no sin antes hacer otra excesiva reverencia.
A paso lento pero decidido, Draco se encaminó al estudio de la mansión, lo que su padre tenía que decirle no podía ser nada si quería verlo ahí, de lo contrario lo esperarían en el salón de té.
Tocó la puerta y escuchó un "adelante". Tomó aire y entró.
Se iba a hiperventilar si seguía respirando profundo tan seguido.
-Padre, Madre-saludó Draco acercándose a besar la mejilla de Narcissa
-Hola, Draco ¿Cómo has estado?- preguntó su madre
-Bien, algo ocupado en el hospital, pero todo va bien.
-Me alegra, querido
-Padre ¿qué es eso tan importante de lo que quieres hablar conmigo y que exigía mi presencia tan urgentemente? -ironizó Draco
-Draco- amenazó Lucius por su tono- Te convocamos aquí debido a una carta cuyo asunto nos… intrigó y alarmó bastante. Desearíamos que pudieras aclarar su contenido.- dijo Lucius sacando un pergamino del cajón del escritorio y proporcionándoselo a Draco.
"Señores Malfoy,
Me atrevo a escribirles dado que poseo cierta información que estoy seguro será de su interés.
El pasado mes de diciembre me pareció ver a su hijo, Draco Malfoy, en compañía del mago Charlie Weasley y me atrevo a mencionar que de una forma demasiado… íntima; en un pueblo MUGGLE francés. En ese momento resolví no darle demasiada importancia creyendo que sería un error o caso aislado.Pero hace no muchas semanas, volví a ver a su hijo con el mismo mago en las mismas condiciones, esta vez en un pub de mala muerte en un pueblo mágico rumano, cerca de la Reserva de Dragones de dicho país.
Me atreví a hacer ciertas indagaciones y descubrí que su hijo, mantiene una relación romántica con Weasley desde el año.
Creí que esto sería de su interés dada la animadversión y diferencias de ambas familias. Considero que deben prevalecer las buenas costumbres, elegancia y clase que siempre han caracterizado a la Familia Malfoy, sobre todo hoy en día, en este mundo con tanta decadencia y falta de principios en la sociedad mágica.
Sin más por el momento, se despide un consternado ciudadano.
J.C.M."
Terminó de leer Draco sintiendo la ira e indignación crecer dentro de él.
-¿Te importaría explicarnos qué..?- comenzó Lucius
-¿Me mandaste seguir?- interrumpió Draco con una combinación de incredulidad y molestia.
-Claro que no, Draco. Esta carta la recibimos hace unos días, no reconocemos esas iniciales y no hay más indicio que nos permita conocer su identidad.- informó su madre. -¿Es cierto lo que dice ese mago?
Draco comenzó a analizar la situación, no viendo motivo por el que su madre pudiera mentir, volteó a ver a su padre que estaba serio estudiando sus reacciones.
-¿Y qué si lo fuera?- desafió Draco mirando fijamente a su padre.
-Draco, compórtate.- volvió a amonestar Lucius- En dado caso de resultar cierto. Me vería en la responsabilidad de exhortarte a terminar cuanto antes ese indigno e indecoroso… idilio- expresó Lucius con asco.- Así como apremiarte a tener presente tu lugar y compromisos. Sería bueno que vayas dejando los juegos y nimiedades atrás. Los Greengrass han sido demasiado comprensivos y transigentes. Tienes que hacerte cargo de tus obligaciones; ocuparte de los negocios familiares, casarte con una mujer educada, recatada y apropiada, al igual que tener al siguiente heredero de la familia.
Cuando Lucius terminó de hablar, Draco se rió mordazmente.
-Padre, ¿te estás escuchando al hablar? Esto es una vil y completa sandez - dijo Draco obteniendo un jadeo de su madre y un semblante disgustado casi furioso de su padre
-Draco, no hables así. ¿Dónde están tus modales? - regañó Narcissa
-Madre, tú lo has oído. ¿Estás de acuerdo con lo que está diciendo?
-Querido, ambos sólo deseamos lo mejor para ti y tu futuro.
-¿Lo mejor? ¿Y ahora sí saben lo que eso es?- preguntó a su madre notando el rápido y leve estremecimiento al hacer alusión al pasado y las decisiones que tomaron por él.
-¡DRACO LUCIUS MALFOY! ¡No te permitiré que le hables así a tu madre, nosotros…- sermoneó su padre iracundamente.
-¡NO! El que no va a permitir aquí soy yo. No voy a permitir que dictes en mi vida. Estoy cansado de esto, Lucius. Por años me dijiste lo que debía hacer y lo que no. Prohibiendo y mandando a tu antojo. Tomando decisiones que según tú eran lo mejor. Fuimos torturados por eso. Casi morimos por eso. Estuviste en Azkaban una vez y casi vuelves ahí llevándonos a madre y a mí contigo por eso.
Por años seguí tus disposiciones sin objetar porque "era lo mejor para mí y mi futuro" porque "era lo correcto". ¿Y adónde me llevo eso? ¿ADÓNDE? ¿A obtener esta maldita marca?- dijo Draco levantando su manga izquierda- me llevó a ser odiado y rechazado. Porque no te mientas, Lucius. El que te mandó esa carta sólo es un imbécil que supo cómo llegar a ti, por medio de tu "renombre". Pero de eso ya no hay nada. Ustedes han estado aquí por todos estos años, pero allá afuera, en la realidad; la Familia Malfoy es odiada y repudiada por la sociedad mágica inglesa. Nos escupen por las calles. Somos peor que cualquier enfermedad. Si tienen la oportunidad, nos lanzarán alguna maldición por la espalda.
Así que no, no voy a seguir tus órdenes nunca más. Seré el Draco que yo quiero. Tomaré mis propias decisiones y si me equivoco pues que así sea. Por eso decidí irme y hacer todo por mí mismo, para que no tengas oportunidad de echarme nada en cara.
¿Crees que es una nimiedad el ser medimago? Pues no sabes nada. En Francia, mis maestros de la Escuela de Medimagia me respetan por mi excelente rendimiento, dedicación y calificaciones. ¿Acaso te enteraste que me gradué con mención honorífica? ¿Que fui el mejor promedio en DÉCADAS en el examen de graduación?
Que tanto en Rumania, en la Reserva de Dragones donde hice mis prácticas médicas como en el Hospital General de Magia de París me gané el respeto y estima de pacientes y compañeros por mi impecable ejecución, profesionalismo y habilidad.
¿Quieres que deje a Charles Weasley? A la primera persona que me trató amablemente, a la primer persona que me trató con respeto, sin codicia. Al único que no me miró como si fuera mierda. El que me defendió. El que me trató como persona. Todo esto después de la guerra a sabiendas del bando en el que estuvo mi familia, a sabiendas del tatuaje que tengo en el antebrazo, a sabiendas de que este mismo bando mató a su hermano menor, desfiguró a su hermano mayor y por poco destruye a su familia. A pesar de todo, me trató sin prejuicios, me dio una nueva oportunidad. Me enseñó a vivir, a amar, a ser yo mismo sin miedo.
No Lucius, no voy a dejar a Charles Weasley ¿entiendes? Y me importa poco si no lo apruebas, si piensas que es indigno lo que hago, a qué me dedico y con quién estoy. Ya no soy un niño.
Cuando Draco terminó de desahogarse, se dio cuenta que respiraba agitado. Su padre lo miraba entre enojado, abatido y pensativo.
-Lo siento, madre, pero no puedo quedarme todo el fin de semana- dijo Draco antes de que alguno abriera la boca. Se dio media vuelta y salió de esa casa que tantas pesadillas le traía.
Quería alejarse de ahí. Necesitaba alejarse de ahí. Y se Apareció en su departamento en Francia. Lleno de frustración, furia y tristeza empezó a aventar cosas. Su magia se descontroló y de alguna forma que no puede explicar, su vivienda terminó destrozada.
Estaba de rodillas en el suelo, llorando; cuando unos brazos lo rodearon. No fue necesario voltear para saber quién era. Podría reconocer esos brazos, esa voz y ese aroma donde fuera.
-Sssh, respira, amor, respira- dijo Charlie acariciando su espalda.
Draco se recargó contra el cuerpo del pelirrojo, dejando salir todo su dolor, cólera y frustración; mientras Charlie lo mecía como a un niño pequeño.
Pasó alrededor de una hora cuando Draco se calmó totalmente y volteó a ver al pelirrojo que aún lo abrazaba.
-¿Cómo supiste que estaba aquí?
-No lo sabía. Desde media hora antes de que llegara, el anillo empezó a hacer cosas raras. Unos segundos después oí tu voz desesperada, en llanto, llamándome. Al principio no supe qué hacer, pensé que estabas en la mansión y alguien te estaba haciendo daño, pero sabía que no podría entrar. Me desesperé al no saber qué te pasaba o cómo ayudarte. Decidí venir a ver si encontraba alguna pista de cómo llegar a ti. Y te encontré.- explicó Charlie peinando tiernamente el cabello rubio con sus dedos y dejando un beso en su sien. -¿quieres hablar de ello?- preguntó Charlie con cuidado.
Draco suspiró apoyando su cabeza contra el pecho de su novio.
-Mi Padre… eso tan importante que quería hablar conmigo era discutir sobre mis responsabilidades como heredero sangre pura… se enteró de nuestra relación y… claramente no se lo tomó bien. Me dijo que lo que hacía era una nimiedad, un juego. Que nuestra relación era indigna y vergonzosa. Me "exhortó" a terminar contigo y volver a la mansión a "tomar mi lugar"- resumió Draco, con lo último que dijo sintió a Charlie tensarse. Volteó a verlo a los ojos, tomó su mejilla y añadió- lo mandé a la mierda, bueno… no literalmente pero sí le grité un montón de cosas que ya no recuerdo. Está demente si cree que voy a dejar lo mejor que me ha pasado en la vida.
Charlie sonrió conmovido y lo besó.
-Te amo, guapo.- dijo Charlie con un guiño.- ¿Cómo se enteró tu padre? ¿No está detenido en la mansión?
-Algún imbécil lambiscón le mandó una carta a mis padres.- bufó el rubio recolocando su cabeza contra Charlie- Nos vio en tu cumpleaños en el pueblo muggle. Y después en el pub en Rumania. Es un idiota cobarde, mandó la carta casi anónima, sólo firmó con "J.C.M"- renegó Draco.
Charlie se quedó callado y frunciendo el ceño. Draco lo volteó a ver ante la falta de respuesta.
-¿Qué pasa?- inquirió el Slytherin.
-¿Dijiste "J.C.M"?
-Sí, ¿por qué?
-Puede que esté equivocado pero… No, olvídalo, no es posible.- Negó Charlie
Draco se alejó levemente del pelirrojo para acomodarse y verlo mejor
-No, dime. ¿En qué pensaste?
-Es que… las iniciales "J.C.M"… Jimmy… su nombre es James Connor Myers, tiene sentido que nos haya visto en el pub, varios dragonolistas lo conocen; pero ¿el pueblo muggle?
-Ese cabrón- dijo Draco enojado
-No es seguro, Dray. Además, ¿qué ganaría con escribirle a tus padres? ¿Y por qué a tus padres?- razonó Charlie tratando de calmar la creciente furia de novio.
-¿Por qué? ¿POR QUÉ? A ese estúpido NUNCA le caí bien, sabe del antagonismo de nuestras familias, está obsesionado contigo, nosotros lo entregamos en la Reserva por su ataque y lo despidieron. Tenía la esperanza de que mis padres me hicieran dejarte, lo cual intentaron. ¿Necesitas más razones?- Enumeró Draco poniéndose de pie.
-Amor, cálmate. Supongamos que fue él, no importa, no logró su cometido. Seguimos juntos.- dijo Charlie levantándose del suelo y agarrando a Draco por los brazos para detener su andar.
-Cierto, tienes razón. No importa lo que haga ese estúpido, nosotros seguiremos juntos.- decretó Draco
-Hmmm así que de nuevo me das la razón… y tú qué decías que no me acostumbrara- bromeó Charlie
-¡Agh! Cállate, pesado presuntuoso. Es obvio que de pasar tanto tiempo conmigo, algo se te iba a pegar.- dijo Draco rodando los ojos
-Jajaja ¿y yo soy el presuntuoso? Ok. Ahora deja de pelear y ayúdame a acomodar tu apartamento.
Draco vio por primera vez su piso después de su despliegue de furia y abrió los ojos sorprendido
-¿Yo hice esto?
-Me temo que sí, pero no es nada que unos cuantos hechizos no arreglen- dijo dando un suave beso en sus labios.
