Capítulo 1. Llegada a Shiganshina

Eren miró a su alrededor, se sentía en paz en aquel campo tan verde y soleado; esos días eran sus favoritos así que respiró hondo y disfrutó de los rayos de sol en su rostro cuando escuchó que alguien le llamaba.

Se giró y vio a su preciosa novia la cual corría a su encuentro, los dorados cabellos de la chica era algo que siempre le había fascinado de ella. Con su alegre sonrisa, sus ojos brillantes y el entusiasmo que tenía en verle le hicieron, no pudo quedarse atrás y corrió él también para corresponder a ese abrazo.

Cuando llegó, la rodeó con sus brazos y reposó la barbilla en su cuello como siempre acostumbraba a hacer.

- Hay alguien a quien quiero que conozcas - dijo ella sonriente.

Él asintió.

Historia cogió su mano y le llevó a un gran árbol.

- Espera aquí - le dijo.

Tan pronto como se quedó a solas, el sol parecía haberse ocultado y aquel lugar parecía mucho más lúgubre de lo que parecía al principio. Se asustó y dio un paso atrás cuando encontró a Historia de la mano de una mujer cuyo rostro no conseguía ver.

- Ella es mi pareja ahora - anunció Historia, - pero podéis llevaros bien. Te quiero pero la prefiero a ella...

El corazón de Eren se quedó paralizado al escuchar esas palabras, quiso gritar cuando vio como aquella mujer rodeaba la cintura de su novia mientras ella se dejaba. Pero las palabras no le salían.

En aquel momento se levantó de la cama rápidamente con el pulso muy acelerado.

- Sólo es un sueño - se dijo a sí mismo, - sólo es un sueño.Sólo es un sueño.

Se levantó del sofá de su apartamento rápidamente, se sentía muy incómodo. Abrió la ventana para que el aire de aquella mañana de julio entrara en su hogar y fue a la cocina para servirse un vaso de agua.

Eren no pudo evitar coger el pequeño bote de pastillas para los dolores de cabeza, le hería soñar con eso una y otra vez. Estaba muy cansado de recordar cómo su novia le era infiel. Hacía cerca de tres semanas había sorprendido a su ahora exnovia en su cama con una mujer, fue uno de los peores momentos de su vida.

Si bien había experimentado la traición en muchas de sus vertientes, nunca esperó algo así de ella pues habían sido amigos desde que eran pequeños hasta que un día Historia le confesó sus sentimientos y decidieron iniciar una relación. Contra todo pronóstico, les fue mucho mejor de lo que los demás pensaron.

Y no es que Eren no la quisiera o no creyera estar enamorado de ella, es que aquella infidelidad ocasionó una caída en sus valores morales. Si alguien a quien conocía de toda la vida podía hacerle algo así, ¿qué le impedía a los demás hacerle lo mismo?

Eren arrugó la nariz, era muy temprano todavía. Tenía la entrevista de trabajo en unas horas y quería causar la mejor impresión de todas al decano de la Universidad Shiganshina, la cual se encontraba a unos veinte minutos de su nuevo apartamento.

Según le había dicho la secretaria, le recibiría a las doce de la mañana en su despacho para conocerle mejor así que salió con tiempo suficiente.

Cuando se fue acercando a la universidad se quedó sorprendido, él había estudiado en el extranjero a pesar de ser un ciudadano de Eldia, pero la Universidad Shiganshina era un lugar que siempre conseguía dejarle sin palabras. Había sido construido hacía cientos de años, según decían, estaba construido bajo una tierra habitada por titanes siendo este la seña de identidad de Eldia; cosa que siempre le había resultado divertida.

Minutos después de inspeccionar hasta el más mínimo detalle de la fachada, Eren entró y se dirigió al despacho de Dot Pixis. Venía a la entrevista de trabajo con los deberes hechos, había investigado mucho acerca del que era el decano de la universidad. Pixis era un hombre excepcional, licenciado en filosofía y letras y antropología como el primero de su promoción, numerosos artículos y libros escritos.

Alguien muy infravalorado por Eldia pensó Eren cuando terminó de leer el último libro de Pixis llamado "Ensayo sobre el don".

Tras años de dedicación a su vocación de profesor, el señor Pixis se había visto obligado a renunciar a sus clases. Su delicada salud estaba empezando a dar síntomas de que debía bajar el ritmo por lo que él se quedaría con sus quehaceres como decano mientras buscaba al candidato idóneo que pudiera sustituirlo.

Procesos burocráticos aparte, Eren sabía que se había saltado algún que otro procedimiento al ofrecerle una entrevista, la Universidad Shiganshina era una universidad pública pero Pixis se había mostrado muy interesado en conocerle; le había descrito como un diamante en bruto. Con ese pensamiento se sentó en la sala de espera mientras veía los cuadros cuidadosamente enmarcados en la pared cuando el sonido de una serie de alumnos llamó su atención. Se levantó para mirar por la ventana y sonrió.

A él le hubiera gustado volver atrás en el tiempo y poder disfrutar de su etapa universitaria tal y como lo hacían ellos pero estuvo muy centrado en ser el mejor, sacrificando así su vida social. A sus veintisiete años estaba más cerca de ser alumno que de profesor pero su carácter siempre se asimiló más al de una persona adulta.

Estaba inmerso en sus pensamientos cuando la voz de Pixis llamó su atención.

- Puede pasar, señor Jaeger - dijo mientras aún se encontraba dentro de su despacho.

Su corazón se alteró demasiado, aquella sería una gran oportunidad laboral, por fin podría dejar atrás esos trabajos mal pagados y las clases particulares a niños problemáticos. Debía dar lo mejor de sí, causar una buena impresión y conseguir ser un digno sucesor de Pixis.

- Con permiso - respondió entrando.

Una vez a solas, el director de la Universidad de Shiganshina se giró y le sonrió asombrado.

- Es usted más joven de lo que pensé que sería - comentó, - por favor - dijo ofreciéndole un asiento frente a él y así lo hizo. - Debo confesar que estoy un poco nervioso, he leído tanto de usted que me sorprende que esté aquí delante.

- Yo también - admitió él.

Una estridente risa salió de la garganta de Pixis, risa que Eren intentó continuar.

- Supongo que estará preguntándose porqué le hago la entrevista. Esto es una universidad pública, normalmente no es lo habitual - comentó encendiendo un pequeño puro que le ofreció pero que él rechazó. - Pero lo cierto es que muchos de los profesores han utilizado publicaciones suyas durante la impartición de sus clases y eso llamó mi atención.

Eren escuchó sorprendido.

No pudo evitar celebrar que su trabajo, algo que había salido de su propia mente, fuera contenido recomendado para profesores de universidad.

- Me sorprendió que muchos de ellos siempre mencionaban a un tal Eren Jaeger, no solo un departamento de la universidad sino varios - añadió Pixis mientras echaba el humo. - Así que hice lo que muchos me aconsejaron y leí uno de sus artículos publicados.

Él miró con curiosidad.

- ¿Y qué le pareció?

- Me enfadé - respondió el hombre. - Yo solía ser como usted, yo era quien hacía las reflexiones que todos escuchaban y recomendaban. Por desgracia tuve un accidente el año pasado que me obligó a estar postrado en la cama, momento que aproveché para leer todo su contenido y acabé maravillado. Recibimos un profesor suplente que cubriera mi asignatura pero resultó siendo un fracaso absoluto.

- ¿El señor Shadys? - Preguntó curioso.

Pixis abrió los ojos sorprendido.

- ¿Lo sabía?

- Es un autor muy asociado a su nombre, señor - respondió. - Da otra perspectiva a sus reflexiones.

Tuvo que morderse la lengua para no reírse al ver a Pixis haciendo un gesto con sus puños, parecía muy enfadado.

- ¡Ese Shadys es un cretino! - Se quejó. - Le daré el trabajo, Jaeger, demuéstrame que puede hacerlo mejor que él

- ¡Sí señor! - Respondió él compartiendo su efusividad.

- ¡Coja la tiza y la pizarra y deme una clase a mí! ¡Haga que me interese!

Quizás se emocionó demasiado.

Respiró hondo, se levantó y caminó hacia la pizarra que había detrás de él.

- El pensamiento simbólico es exclusivo y crucial, tanto para los humanos como para la cultura. La cultura me gusta definirla como un continuum extrasomático y temporal de cosas y hechos dependientes de la simbolización - dijo escribiendo las palabras. - Y se preguntará, ¿qué es la cultura? Consiste en herramientas - añadió, -implementos, utensilios, vestimentas, ornamentos, costumbres, creencias, rituales. Las obras de arte y el lenguaje son cultura.

Pixis asintió.

- La cultura tuvo su origen cuando nuestros antepasados adquirieron la capacidad de simbolizar libre y arbitrariamente, de dotar - dijo haciendo énfasis - de significado una cosa o hecho. De captar y apreciar tal significado.

Una hora y media después, Eren soltó la tiza.

Miró todo lo que había escrito. Su letra se entendía a la perfección, había resumido la materia de la asignatura en un esquema que incluso le sorprendió.

Antes de darse la vuelta encontró a Pixis acariciando su perilla en un completo silencio mientras asentía.

- Le felicito, Jaeger - fue lo único que dijo. - Es usted un digno sucesor.

Levantó una ceja justo cuando aquel hombre mayor le abrazó.

- Sígame, le enseñaré mi pequeña universidad. Fue construida después de años de guerra entre Marley y Eldia - le explicó. -Seguro que ha escuchado alguna vez que estas nuestras tierras fueron pobladas por titanes.

Eren asintió.

- Nos encontramos bajo los cimientos de esos titanes -rió, - este lugar se ha convertido en mi hogar. Espero que algún día también usted pueda considerarlo como tal - añadió.

- Muchas gracias por esta oportunidad, señor, no le decepcionaré - le aseguró.

-Por favor, llámeme Dot - respondió ofendido. - Le pasaré el programa de la asignatura, hasta que empiece el segundo cuatrimestre, podré darle algunas indicaciones. El temario que los muchachos utilizarán es este - dijo entregándole una serie de libros.

- ¿Tantos? - Preguntó sorprendido.

- Mi consejo es que les venda el libro lo mejor que pueda, probablemente no todos pero la gran mayoría sentirá curiosidad - dijo guiñándole un ojo. - Bienvenido, Eren - le despidió.

Con una sonrisa en la cara, se despidió de Pixis y cargó con todos los libros a su apartamento. Hacía mucho que no se sentía tan feliz como en aquel momento, por fin había conseguido el trabajo de sus sueños.

Miró dubitativo su coche cuando entró por el garaje, quizás podría darse un capricho, tan solo era un día el que usaría para celebrar que lo había conseguido. Dejó los libros en el maletero y se fue muy seguro de sí mismo a su lugar favorito de Eldia.

Tardó cerca de media hora hasta que paró en un puesto de hamburguesas y compró la más grande que vio para comérsela en la zona marítima de la isla. Al fin podía tener la tranquilidad económica que ese trabajo le permitía, podría ser el profesor de aquellos chicos y emocionarles de la misma que sus profesores le emocionaron a él.

Pensó en llamar a su hermano Zeke para contarle la noticia pero sintió que se había ganado aquel día para disfrutar en soledad.

Después de un día en la playa, volvió a su apartamento con una sensación de felicidad que nadie podía quitarle cuando oyó que alguien llamaba a su puerta. Extrañado, miró el reloj, era muy tarde como para que alguien fuera a visitarle.

Abrió con cuidado cuando vio a Historia de brazos cruzados detrás de la mirilla.

Parecía que ahora que habían cortado ella tenía más interés en él que cuando estaban juntos, decidió que igual no se daría cuenta de que estaba allí así que optó por ignorar su llamada.

- Sé que estás ahí, Eren, vi la luz desde abajo.

Eren bufó, no tuvo más remedio que abrir la puerta.

- ¿Qué haces aquí? - Le preguntó cansado, - tengo cosas que hacer, no tengo tiempo para hablar de lo que sea que quieras hablar conmigo.

- Vengo a recoger mis cosas que me dejé aquí - contestó Historia, - ¿me dejas pasar o no?

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hola de nuevo! Estoy últimamente muy inspirada y con muchas historias en mente así que voy a aprovecharlo al máximo, jajaja. Es una historia que se me ocurrió cuando terminó la cuarta temporada de Shingeki no Kyojin, a diferencia de Naruto, no les conozco tanto así que por eso está ambientada en la actualidad con toques de su mundo.

Espero que os guste porque a mí es que Eren me apasiona y Reiner más, ¿cuál es vuestro fav?