¡Saludos queridos lectores!

Este pequeño Oneshot corresponde al Día 27: Objeto perdido/olvidado SasuKarin Month Junio 2021


Cuando Sasuke llegó a la guarida de Orochimaru, supo que su vida ahí no sería sencilla y que todos los recuerdos de su familia y amigos se quedarían atrás. Claro, esto había sido elección propia y siempre fue consciente de que las cosas serían así; es más, podría decirse que esa condición ya la había comenzado a adoptar con lo referente a su familia cuando el Barrio Uchiha quedó clausurado tras la masacre, pero a veces deseó poder tener algo que lo tuviera conectado con su familia.

No era como si no pudiera rescatar fotos, objetos o documentos del Barrio, el propio Hokage le había ofrecido la opción, pero el joven decidió no tocar nada de allí porque también era consciente que aferrarse a esos recuerdos podría ser un obstáculo para completar su venganza. Después de todo, casi todos sus recuerdos estaban empapados de la presencia de Itachi y necesitaba dejar de lado los buenos momentos con su hermano para poder concluir su objetivo.

Ahora esperaba que estando en la guarida de Orochimaru, la tarea de cortar todos sus lazos fuera más sencilla, pero el destino quiso que no se perdiera todo.

—Sasuke-kun, ella es Karin-chan, será tu compañera mientras se adaptan a la guarida —Orochimaru le presentó a Sasuke a una chica bastante tímida.

—¡Tú eres el chico que me salvó! —exclamó Karin muy sorprendida de ver a Sasuke pues, aunque apenas y lo distinguió aquel día en los exámenes chunnin, ella podía reconocer su chakra en cualquier lado.

—¿Ya se conocían? Eso hará las cosas más sencillas —siguió Orochimaru— Van a vivir juntos hasta que ambos puedan defenderse solos.

—Prometiste darme poder —advirtió Sasuke.

—Y lo haré, pero si van solos por la guarida, no sobrevivirán. Necesitas estar vivo si quieres que te enseñe cómo ser más poderoso —señaló el sannin— Además, Karin será una gran compañera para ti, no sólo porque ya conoce los alrededores, sino también porque podrá ayudarte con tu entrenamiento —sonrió ampliamente— Por cierto, ella también va a ayudarte mucho para evitar que te encuentres con tus antiguos compañeros. Ni siquiera se te acercarán.

Sasuke no pareció contento con la indicación, pero no objetó y por alrededor de seis meses que convivió con aquella chica pelirroja que se esforzaba por ser más dura para sobrevivir, había resultado no sólo más agradable de lo que parecía, sino que era hábil como compañera de equipo de inteligencia y sus habilidades únicas de rastreo y curación, habían sido más que útiles.

Estos dos últimos puntos eran muy importantes, pues físicamente no era muy fuerte, pero sus habilidades particulares habían sido las que la habían ayudado a sobrevivir en un ambiente tan hostil como lo era esa guarida que parecía ser un laberinto que cambiaba por sí mismo todos los días y de no ser por ella, quizá habría muerto en más de una ocasión al no esperar la aparición de algunos presos que lo superaban en fuerza y habilidad.

Con tan poco tiempo, Sasuke se había permitido confiar en ella aun cuando no quería admitirlo y sabía de antemano, no sólo porque ella se lo dijo, que ella confiaba en él. Sin duda, ello los había convertido en un buen equipo, algo a lo que, según él, había renunciado, pero en lo que había caído en su compañía.

Había que decir que él quería objetar y pedir a Orochimaru que no volviera a ponerlo en un equipo fijo, y no porque ella le molestara, sino precisamente, quería alejarse de ella porque le simpatizaba, pero para ese entonces, Sasuke podía entender que, si los tenía juntos, era porque el sannin no invertía todo su tiempo a entrenarlo, así que la ausencia del hombre los ponía a él y a su compañera en peligro si no tenían al menos un compañero confiable.

No fue sino hasta cumplido el año, que Orochimaru prometió entrenarlo de tiempo completo, momento en que lo hizo separarse de la chica. Sin embargo, antes de que ello ocurriera, los envió a una misión juntos, en la que, habían terminado por entrar a un lago subterráneo para escapar de un derrumbe.

Al salir del agua, la misión ya había concluido exitosamente, pero había que hacer un viaje de un par de días para volver a la guarida y su prioridad en ese momento fue secarse antes de pescar un resfriado.

Como era de esperarse en una situación como aquella, ninguno de los dos llevaba toallas o una muda de ropa, así que habría que hacer lo que cualquier shinobi haría en esa situación: prender una fogata y poner la ropa cerca para que se secara mientras ambos tomaban calor del fuego para no enfermarse.

Siendo un par de adolescentes de catorce años, había muchas cosas que podrían ocurrir en una situación como aquella, pero se trataba de Sasuke, un chico frío y Karin, una joven que, si bien ya no era la misma chica tímida de cuando se vieron por primera vez, aún existía pudor y en un acuerdo mutuo, se sentaron juntos de espaldas al otro.

—¿Qué crees que hará Orochimaru-sama con este mineral? —preguntó Karin a su compañero, porque y pese a estar acostumbrada, el silencio en esa situación que significaba su último día juntos, la hacía sentir incómoda.

—No lo sé.

—Recuerdo haber oído a Kabuto-sempai decir que querían construir una máquina, pero les hacía falta un conductor de no sé —siguió Karin mientras veía el pedazo de mineral que sostenía en las manos— Quizá esto sirva para eso ¿No crees? Algo así como el oro o el cobre que conducen la electricidad.

—Tal vez —respondió Sasuke y ni siquiera sabía por qué, en otro momento sólo se habría quedado callado.

Hubo silencio entre ambos después de eso, pero Karin seguía nerviosa, sin mencionar que estaba triste, pues sabía que ellos se separarían como compañeros.

—¿Volverás a Konoha cuando consigas tu venganza? —preguntó ella para volver a disipar el silencio.

—No sé.

—Si lo haces ¿me llevarías contigo?

—Pensé que seguías a Orochimaru —respondió Sasuke confundido, pues se había dado cuenta que la chica parecía agradecida con el sannin.

—Aunque siga a Orochimaru-sama, Oto es como mi aldea, sólo puedes confiar en unos pocos y todos te usarán a su beneficio —explicó Karin, pues en ese año, ella ya le había contado a él su historia y aunque él no había profundizado en la suya, la chica podía sentir el peso de sus breves explicaciones sintiendo las emociones de su chakra al contarlas— Konoha suena acogedora, amistosa y cálida. Si puede haber un lugar allí para mí, me gustaría ir.

—No sé si Konoha me recibiría de nuevo —respondió el chico y no porque se estuviera planteando si era lo que quería hacer o no después de su misión, sino porque no quería decirle no a la chica, pero tampoco podía prometerle que lo haría cuando ni siquiera podía garantizar que sobreviviría.

—Si son como lo que me dice tu chakra, seguramente lo harán.

Todo volvió a quedar en silencio y no se pronunció más nada hasta que la ropa se secó.

—Iré por comida —anunció Sasuke que sólo le faltaba la camisa para terminar de vestirse, pero al halar de su prenda que colgaba de una rama, ésta se agitó, y ésta, a su vez, sacudió la chaqueta de la chica que estaba colgada en el mismo lugar. Del bolsillo, salió un medallón de oro que el chico reconoció enseguida— ¿Y esto?

Él se había girado hacia la chica que intentaba ponerse la blusa apresuradamente, pero Sasuke estaba más interesado en la joya que en haber alcanzado a ver parte de su sostén.

—Es algo que encontré —respondió ella sonrojada y vistiéndose apresuradamente.

—¿Dónde? ¿Cuándo? —exigió saber. Estaba agitado por el descubrimiento.

—Hace como seis años, en mi aldea durante el festival del bosque. Busqué a los dueños, pero mamá dijo que había demasiada gente de fuera por el festival y que quizá no podría encontrar al dueño. Aun así lo intenté, pero mucha gente me mentía diciendo que era suyo y algunos quisieron acusarme de ladrona —explicaba Karin que enseguida notó la agitación en el chakra de Sasuke, obviamente él lo reconocía, por ello le siguió explicando— Mamá estaba preocupada de que me metiera en más problemas por las acusaciones y me pidió que lo dejara en cualquier sitio. Ella vio que no quería hacerlo, me parecía muy bonito y aunque las iniciales no significaban nada para mí, quería conservarlo, así que me dijo que si me deshacía de él, ella me compraría uno que significara algo para nosotras —el tono de ella comenzó a oírse triste— No sé por qué, pero no quise tirarlo y comencé a llevarlo conmigo. Me prometí tirarlo cuando mamá me regalara el que me prometió, pero… ella murió antes de eso y decidí conservarlo como si mamá me lo hubiese dado. Antes lo usaba en el cuello, pero cuando comenzaron a usarme para sustituir a mamá, tuve que guardarlo en mis bolsillos. Aunque no me lo dio, es el único recuerdo que tengo de ella.

Sasuke apretó el medallón en su mano. Estaba muy agitado con el hallazgo porque ese medallón era de su madre.

Antes de entrar a la academia, sus padres lo llevaron de vacaciones a las Aguas termales, Itachi no fue porque estaba en una misión. Él siempre creyó que era una especie de celebración que le habían hecho por entrar a la academia, pero después supo que sólo fue una excusa de sus padres para intercambiar información que usarían para su levantamiento. Sin embargo, a sus ojos, fue una salida familiar en la que, por accidente, había sido responsable de la pérdida de ese medallón.

El medallón era una joya importante para sus padres, pues, en resumen, era la promesa de su padre que le había hecho a su madre de pedirle matrimonio después de que a ambos les asignaran una misión muy peligrosa en diferentes equipos.

La joya era un recordatorio de que ambos habían luchado por sobrevivir para estar juntos, así que su madre no se quitaba el medallón a menos que fuera necesario, como en las aguas termales, dónde estaba prohibido meterse al agua con algo encima que no fuera una toalla.

Sasuke, sabía lo importante que era ese medallón, por eso cuando estaba jugando en el área de juegos y oyó a un trabajador decir que alguien se estaba robando cosas de los lockers, él quiso avisarle a su madre. El problema fue, que justo cuando quiso advertirle, sus padres estaban por encontrarse con sus informantes dentro de unas aguas privadas y no le prestaron mucha atención cuando lo dejaron de nuevo en el área de juegos.

No era de extrañar, que tal cuestión frustró al niño, pero a pesar de ello, él seguía preocupado por el medallón, así que se escapó del área de juegos para buscar la joya.

Un niño de ocho años pudo colarse fácilmente por un área privada, así que no era de extrañar que un ladrón rondará el lugar. El problema fue, que cuando Sasuke consiguió sacar el medallón del locker, los informantes y sus padres oyeron el ruido y creyeron que alguien los había traicionado. Claro, no pasó mucho tiempo para que descubrieran al pequeño, pero los informantes no se lo tomaron a bien y se desató una pelea.

La lucha no duró demasiado, empezando porque ninguno tenía nada encima más que una toalla, ninguno de los dos bandos quería llamar demasiado la atención y aunque ambas partes preferían escapar, los informantes eran los que necesitaban huir con más prisa, pues eran criminales poco conocidos que tenían las de perder contra la palabra de los Uchiha.

Por ese pequeño incidente, Sasuke, que traía el medallón en la mano, terminó por soltarlo sin querer cuando su madre lo tomó para alejarlo del peligro y en el caos, la joya se quedó atrás cuando sus padres salieron del sitio con él en brazos para señalar a los informantes como criminales a los encargados del lugar y tratando de desligarse de ellos.

Fugaku y Mikoto regañaron a Sasuke por no haberse quedado en el área de juegos, se enfadaron mucho y estaban sorprendidos por su desobediencia, pero el enojo se volvió frialdad, especialmente de parte de su padre, después de contarles el por qué lo había hecho y no encontrar la joya.

Sasuke nunca supo qué pasó con el medallón, supuso que quizá uno de los bandidos lo tomó y se lo llevó o quizá, uno de los trabajadores lo encontró y negó haberlo visto cuando preguntaron por él. Cualquiera de las dos opciones, no era de extrañar que la vendieran al ser una joya de oro, quizá alguien la compró y fue al festival de la Hierba dónde lo perdió y Karin lo encontró.

No entendía cómo era que después de todos esos años, el medallón volviera a sus manos de una forma tan inverosímil.

—¿Era tuyo? —preguntó Karin después de que él se quedara en silencio largo rato.

—No.

—¿Quieres devolvérselo a quien le pertenece? —preguntó inquieta, porque, aunque ella sabía que en cualquier momento podría aparecer el dueño, seguía siendo un recuerdo ligado a su madre.

—Voy por la comida —fue la respuesta del chico alejándose de allí con el medallón en la mano.

Karin no dijo nada y no preguntó más cosas, porque en su chakra podía identificar tristeza y enojo. Había demasiadas emociones al ver esa joya como para no saber que significaba mucho para él y aunque deseaba conocer el motivo, no tocó el tema cuando él regresó.

Aquella joya era un recuerdo ligado a su madre, aunque fuera sólo por casualidad, era lo único a lo que podía aferrarse, pero después de sentir todas esas emociones de Sasuke, ni siquiera se atrevía a pedírselo de vuelta, porque mientras el vínculo entre ese medallón y su madre se lo había dado ella al objeto, todo indicaba que las cosas eran más profundas para él.

El resto de la misión la pasaron mayoritariamente en silencio, pues Karin podía notar que Sasuke seguía muy afectado por el medallón y que, a pesar de que lamentaba que ese día sería el último que estarían juntos como compañeros y había esperado que fuera menos distante, prefería no empañar más ese último día irritándolo.

Por su parte, Sasuke no dejaba de pensar en su familia tras el reencuentro del medallón e incluso, pensando en que ese medallón estaba menos ligado a su hermano en sus recuerdos pensó que podría ser ese algo familiar que le diera consuelo en su soledad, pero pensar quedárselo, no le hizo olvidar que aquello también tenía un valor sentimental para Karin.

Desde los ocho años, unos meses después de perder ese medallón, Sasuke se mantuvo de pie sin usar ningún objeto como soporte para seguir adelante, especialmente porque todos los objetos tenían algún peso sobre Itachi del que quería olvidar sus lazos, ahora tenía en sus manos un artículo que de alguna forma podía conectarlo con su familia sin la sombra de su hermano, pero llegaba en un mal momento, porque desde que decidió irse con Orochimaru, había decidido renunciar a cualquier lazo.

—Bien hecho chicos. Realmente hacen buen equipo, pero ahora que ya pueden andar solos por la guarida, tengo asignaciones nuevas para ustedes —habló Orochimaru cuando la niña le entregó el mineral que habían ido a buscar— Karin, Kabuto te enseñará tus nuevas tareas así que preséntate a primera hora mañana en el laboratorio de la sección 1A, si haces las cosas bien, serás nuestro apoyo en otros laboratorios —la chica asintió— Y Sasuke, como lo prometí, a partir de mañana estaremos entrenando arduamente, así que hoy duerme bien, porque esto no será como los juegos de Konoha.

—Vas a tener que conseguir una bata, verás mucha sangre. Vayan a dormir —advirtió Kabuto a la niña antes de seguir a Orochimaru que ya se iba y ninguno de los niños dijo ni hizo nada hasta que quedaron solos.

—Buena suerte con tu entrenamiento —Karin forzó una sonrisa, porque, aunque se seguirían viendo mientras trabajaban en el mismo lugar, las probabilidades de morir seguían latentes en un lugar como ese y la pelirroja tenía miedo de que si, se despedía más emocionalmente, condenaría al azabache o a ella misma— Sé que te vas a hacer muy fuerte.

Cuando la pelirroja no recibió respuesta, dio las buenas noches dispuesta a ir a su habitación, pensando que seguramente Sasuke haría lo mismo.

—Karin, espera.

—¿Sí? —ella no dudó en girarse hacía él.

—Guarda esto —le entrego el medallón.

—Pero…

—Si vuelvo a Konoha, vendré por el medallón y te llevaré conmigo —le aseguró con su expresión estoica, pero ella sabía que hablaba enserio.

—Te estaré esperando —Karin sonrió y lo besó en la mejilla antes de huir corriendo. Era la primera vez que hacía algo como eso y se avergonzaba, pero también se sonrojó porque supo que la acción no fue pasada por alto por él.

Tras el beso, Sasuke supo de inmediato que dejar el medallón en manos de Karin y separarse de ella era lo mejor, pues, aunque Orochimaru dijo que los puso juntos sólo para que sobrevivieran en la guarida, él no tardó mucho en darse cuenta que lo hizo para que él volviera a formar lazos. Si bien no tenía claro del todo por qué el sannin quería hacer eso, el azabache teorizó que quizá lo hizo para asegurarse de que él realmente había abandonado Konoha o incluso, con lo sádico y mezquino que era, para tener un rehén en su contra.

Ahora ya no importaba, porque él estaba soltando esos dos lazos que sólo recuperaría si lograba su objetivo, y cuando hablaba de soltar los lazos, no se refería a que no se volverían a ver, la guarida y quizá los entrenamientos y misiones los cruzarían de nuevo, pero permitirse encariñar era tema aparte. Lo mismo pensó aún dos años después cuando había decidido reclutar a Karin para su venganza por sus habilidades.

Sasuke quiso negar que aún con los años, el cariño que sintió por ella como compañera aún latía y no se daba cuenta que eran los momentos de riesgo, como los que pasarían en su travesía, los que estrechaban los lazos con ella y sus demás compañeros.

Poco se daba cuenta, que, así como perdió el medallón de su madre y lo recuperó de la forma menos probable, los lazos que dejó atrás iban a volver a él.

FIN


Espero que la historia les haya gustado, me agrada mucho explorar algunas partes de ese pasado en la guarida de Orochimaru. Me habría gustado ver ese reencuentro en el manga o en el anime, pero ya que no hubo, seguiré especulando con historias como esta n.n

De antemano, agradesco sus comentarios n.n