Dejar de huir
Había dejado pasar mucho tiempo sin tomar una decisión, sabía que ella se cansaría en algún momento de intentarlo y no podría culparla, cuando él no mostraba ningún interés.
Llegó a su casa y fue recibido por Tyki.
—Oh vaya, ¿a quién tenemos aquí? Esto sí es raro.
—Quiero hablar con Road dijo directamente.
El Noah sonrió pícaramente.
—Esto es aún más inusual, ella está en su habitación, yo te llevo.
Allen siguió al Noah a pesar de saber de qué se estaba burlando de él, su sonrisa en el rostro lo decía todo. Tyki lo llevó hasta una habitación del segundo piso, en la cual tocó a la puerta.
—Road, tienes visita.
Se escucharon unos pasos adentro y la puerta se abrió.
—¿Una visita?
La chica notó enseguida de quién se trataba.
—¿Qué haces aquí? —preguntó con total incredulidad.
—Solo quiero hablar un poco contigo a solas.
Tyki entendió la indirecta y se fue.
—Entonces, pasa Allen.
Road lo dejó pasar y el chico entró, escuchando la puerta cerrarse detrás de ella.
—¿De qué quieres hablar?
—He decidido que voy a dejar de huir de ti.
Road frunció el ceño sin entender nada.
—¿De qué hablas?
No pudo reaccionar cuando Allen la tomó con fuerza de la mano y la arrojó sobre la cama para después adueñarse de sus labios con fiereza. La chica no se podía mover por el peso de Allen sobre ella porque tenía bien sostenidas las manos.
—¿Qué es lo que haces? —le preguntó apenas pudo hablar.
—Ya te lo he dicho, decidí dejar de huir de ti.
Allen la besó una vez más con la misma intensidad. Road no entendía del todo lo que ocurría, pero ése definitivamente era el cielo, así que no dudó más y se entregó al chico que la sacaba de sus casillas. Puso los brazos alrededor de su cuello y lo atrajo más para profundizar aquel contacto.
Unas horas después, la luz del sol entraba por la ventana de la habitación. Road ya estaba despierta y jugaba con el cabello y rostro de Allen aún dormido.
—Su nariz es tan linda, y sus ojos me encantan, su boca es tan suave—decía mientras lo tocaba—es tan lindo.
Supo que estaba despierto al verlo sonreír.
—Lindo, ¿eh?
—Mucho.
Allen rio y Road aprovechó que ya estaba despierto para decirle algo.
—Te quiero tanto, Allen.
—Yo también te quiero, Road.
La chica feliz, lo besó profundamente.
—Espero que lo hayas entendido bien.
—Después de haber venido repentinamente aquí y decirme que ya no huirías de mí, por supuesto.
Pero, el momento quedó arruinado, cuando escucharon a Sheryl gritar fuera de la habitación.
—Allen Walker, sigue ahí dentro con mi hija, ¡lo sé!
Allen se puso de pie lo más rápido que pudo, temiendo por su vida y salió a un pequeño balcón que tenía la habitación, mientras Road cerró las cortinas y se hizo la dormida, en ese instante entró Sheryl y Road fingió despertarse con el ruido que hizo su padre.
—¿Dónde está? —exigió saber Sheryl.
—¿Quién?
—¡Allen Walker!
—¿Allen? Él se fue anoche. ¿Qué podría estar haciendo Allen aquí a estas horas?
—¡Eso quisiera saber! Profanando la pureza de mi dulce y pequeña hija, ¿cómo se atreve?
—Exageras padre y no saques conclusiones apresuradas.
—Eso le dije—mencionó Tyki junto a la puerta—era más probable que tú lo profanaras.
Sheryl gruñó al escuchar a su hermano y se puso a buscar. Abrió el armario, entró al pequeño baño, buscó bajo la cama y nada, termino por rendirse y se retiró enfurruñado.
Tyki lo vio irse y antes de seguirlo, miró a Road levantando una ceja, ella solo rio y el Noah lo comprendió todo.
—Dile que tenga cuidado.
—Creo que te escucha.
Tyki se fue riendo, su sobrina era muy traviesa.
Road se apresuró a cerrar la puerta y ponerle seguro para después abrir el balcón para que Allen volviera a entrar.
—Me voy antes de que Sheryl sospeche de mi presencia e intente matarme.
—No se lo perdonaría.
—Pero eso no significa que no quiera intentarlo.
Con un beso rápido, Allen se despidió con la promesa de que volvería cuando tuviera alguna idea de cómo ganarse la confianza de Sheryl.
