Disclaimer: Los personajes de esta historia no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi, autora de InuYasha.
Aclaraciones:
*Este fanfic participa en la dinámica Flufftover del 2021, actividad propuesta por EsdeFanfics y de InuYasha Fanfics en facebook
* Esta serie de oneshots están intercalados en distintas épocas de la cronología oficial y no siguen un orden específico.
* Definitivamente habrá divergencias con Hanyo no Yashahime (no soporto eso de que InuKag no viera a su hija crecer, lo lamento)
* La clasificación de cada oneshot puede ir desde el K al M.
1. Mariposas
Tema:Contacto visual
—¿Segura que no quieres llevarte mis apuntes de matemáticas, Kagome-chan? —ofreció Ayumi extendiendo hacia su amiga su cuaderno de color verde decorando con flores amarillas. La aludida sonrió al mismo tiempo que negaba con un suave movimiento de cabeza.
Ambas amigas permanecían a los pies de la larga escalinata que llevaba al templo familiar donde vivía la joven Higurashi.
—Ya Eri-chan me ha hecho el favor de prestarme el suyo. Pero te lo agradezco mucho Ayumi-chan —le respondió educadamente, a pesar de lo terrible tentador que era contar con los apuntes de dos de sus amigas en lugar de solo una, no se quería arriesgar a perder los dos al mismo tiempo en la era Sengoku si es que las cosas se complicaban por culpa de algún monstruo inoportuno.
Ya le debía un par de libros al pobre de Hojo-kun por esa clase de "monstruos inoportunos"
La joven de oscuros rizos le devolvió la sonrisa al mismo tiempo que bajaba su mano—. En ese caso, nos vemos el lunes —se despidió moviendo la mano que mantenía libre de un lado a otro—. ¡Esfuérzate para poder pasar el examen!, ¡tú puedes Kagome-chan!
Kagome, un poco avergonzada por la enérgica muestra de ánimos que acababa de darle su amiga, se despidió de ella imitando el movimiento que había hecho con su mano derecha.
—¡Ah! ¡Y recuerda no pelearte con tu novio! —Ayumi gritó de forma un poco, bastante, impertinente mientras se alejaba a pie de la escalinata, provocando que Kagome se congelara por un segundo.
«...uff…»
No se dio cuenta en qué momento había contenido tanto aliento para soltar aquel suspiro tan pesado. Antes de subir los peldaños que conducían hasta su casa.
Infló las mejillas con enfado, Ayumi acababa de recordarle que, justo antes de volver a su casa para poder presentar sus exámenes de historia y biología, había peleado de nuevo con InuYasha por esa terquedad suya de no dejarla irse.
InuYasha podía ser tan pesado y obstinado si se lo proponía, y en esa ocasión en especial sí que lo había propuesto. Colmándole la paciencia al límite de pelearse con él a gritos para terminar con la cara del medio demonio besando el frío suelo de tierra de un Osuwari.
Sin pretenderlo, dejó escapar otro suspiro.
Después que ella consiguió regresar a casa, tres días atrás, InuYasha no se había ni siquiera asomado, no había regresado por ella.
«Tan terco y obstinado como era orgulloso»
Uy, es que ese necio de verdad la sacaba de quicio, renegó frunciendo el entrecejo. Primero tratando de acaparar por completo su tiempo para después desaparecer por pura irritación.
Llegó hasta la cima de la escalinata, re-acomodó su mochila color verde en su espalda y caminó rumbo a su casa al ritmo más casual que fue capaz.
Detuvo abruptamente su camino cuando, al pasar por el Goshinboku, se dio cuenta que InuYasha, de espaldas a ella, estaba debajo de la sombra que el gran árbol sagrado proyectaba a esa hora de la tarde.
Desde esa distancia parecía bastante despreocupado, simplemente de pie con los brazos cruzados, en una posición común en él cuando no se encontraba en alerta por posibles enemigos.
Antes de que ella lo llamara, el hanyo dio la media vuelta para mirarla, probablemente se había dado cuenta de su presencia gracias a su buen olfato.
Una sensación en el fondo de su estómago revoloteaba cuando él puso sus ojos sobre su mirada. Una sensación cálida la recorrió haciendo que se le olvidara por completo que estaba enfadada con él.
Habían vuelto las mariposas, había vuelto a caer.
Como una boba le sonrió, sinceramente contenta por verlo ahí—. InuYasha, qué bueno que estás aquí.
El rostro del medio demonio por un momento dejó su aspecto serio para dar paso a una mueca nerviosa, notó cómo dejó de verla a los ojos desviando sus ojos a otro punto sin importancia al mismo tiempo que sus mejillas se colorearon de un notorio rojo.
—Date prisa —le dijo sin detener su lucha interna por detener su sonrojo—. Los demás nos están esperando.
Kagome, sin borrar la sonrisa que había provocado InuYasha en ella, asintió con energía a su petición. Acercándose a él para irse juntos a su época.
N.A: Estoy muy emocionada por participar en el flufftover. Tengo la intención de cumplir con tantos días como me sea posible, por supuesto si puedo cumplir con todos me sentiré mucho mejor conmigo misma.
También quiero verlos como un ejercicio a mi creatividad y así poder trabajar en otros fanfics que tengo en emisión con más soltura.
¿Me gané algún review? ¡Espero que sí!
Les mando un beso.
-Kao
