Descargo de responsabilidad: Los padrinos Mágicos no son de mi propiedad, son propiedad de su autor y a mí no me pagan por hacer eso, es sólo con fines de entretenimiento.

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"Tal vez y sólo tal vez, yo puedo ser diabólicamente malvado y extremadamente inteligente. Pero a pesar de todas esas virtudes que poseo en todo mi perverso ser, mi querida Clarice y torpe anti-hada. Aún no puedo entender, este gran amor diabólico que poseo por ti." _Anti-Cosmo

Todo había empezado bien y totalmente tranquilo para el brillante genio malvado Anti-Cosmo, pues él se había levantado temprano de su cómoda cama. Bastante despejado de sus ideas derrotistas, que desde hace días lo asechaban en soledad.

Por culpa de ese dientón, sus contrapartes mágicas y su estúpido bebé Poof, para que de esa forma el jefe de las anti-hadas. Pudiera crear por fin un extraordinario plan malvado, que acabaría de una vez por todas con ese niño de gorra rosada y sus tontos reversos inútiles que no lo dejaban en paz.

En cada maldito plan que él realizaba contra ellos, provocando aquellos fracasos repetitivos en el que su familia se enfrascaba y ya lo tenían cansado. Aunque nunca se rendía, por más que él y su hijo Foop fracasaran.

Pero mientras Anti-Cosmo se paseaba por todo su enorme castillo lujoso, tomando con sus manos una tranquilizante y deliciosa taza de té. Dirigiéndose hacia su estudio, volando hacia allá con mucha determinación y serenidad.

Que casi el de ojos verdes no poseía con él, pero al entrar a su estudio. Aquella serenidad y seguridad, se habían desvanecido de un momento a otro por completo.

Para solo dejar un rostro impresionado y molesto con el ceño fruncido, pues si hubiera sido en otra ocasión, en otro lado, con otras personas y en otro mundo. Anti-Cosmo se hubiera sentido totalmente contento y orgulloso de su malagradecido hijo, pero en aquel momento de profunda y descomunal ira.

Estaba completamente furioso con ese ingrato fruto suyo que se suele llamar Foop, al haberse metido con su estudio y desorganizar todas sus cosas. Poniéndolas totalmente de cabeza, exactamente como si fuera un magnífico día martes o viernes 13.

Pues todos los anti-mágicos, sobre todo su cortita anti-familia. Sabían de sobra que nadie se debía meter ahí para nada, al menos que él estuviera allí adentro para supervisar que no hicieran nada fuera de lo común en su incómodo estudio y así no se molestara con nadie.

Así que, al ver como todo estaba completamente desorganizado y esparcido por todo el lugar. Anti-Cosmo sólo alzó rápidamente su mano derecha, sacando con prisa su barita mágica al aire.

Dejándola a relucir con un par de brillos obscuros anti-mágicos, blandiéndola con gracia y estilo. Para así empezar a levantar y limpiar todo su estudio, dejándolo todo listo con un fuerte: (¡ANTI-PUF, LINPIEZA INSTANTÁNEA!)

Para poder crear su plan maligno contra todos, liberando a todos los seres anti-mágicos que Tiene a su cargo con todo su malvado ser he inteligencia absoluta. Mientras el tiempo pasaba lentamente con tranquilidad, él implementaba su maravilloso plan en aquel lugar contra todos los seres que no provinieran del mundo anti-mágico.

Y después de que él creara su plan maligno, se encargaría de su desagradecido y gruñón hijo. Gritándole con fuerza, así como su alimaña se lo merecía.

Pero claro, eso vendría mucho después. Pues primero tenía que aprovechar que su amada Anti-Wanda y su fastidioso producto del mal Foop, no estarían por hoy en el gran castillo elegante.

Pues ellos habían salido de compras por un gran rato, por lo que no volverían hasta después de unas horas. Cuando él estuviera un poco más tranquilo y ya estuviera terminado su gran plan, para poder implementarlo como debería.

Aunque claro, eso no le haría olvidar lo enojado que estaba con su fastidioso y malagradecido hijo Foop, junto con el regaño que nadie podría evitar que él le diera a su molesto primogénito malvado, egocéntrico, mandón y antipático bebé.

Así que luego de que Anti-Cosmo terminara de escribir su plan maléfico contra todos, él solo puso firmemente en el escritorio sus papeles y la pluma que estaba usando para escribir su malvado y genial plan. Acomodándose perfectamente en la silla en donde estaba sentado firmemente, para solo quitarse su monóculo de ojo delicadamente.

Y así limpiarlo con delicadeza exacta, volviéndoselo acomodar en su rostro con demasiado cuidado para no romperlo o lastimarse. Terminando de hacer eso con paciencia y seriedad, abriendo y cerrando sus cajones del escritorio con mucha rapidez y agilidad.

Para buscar un libro que leer, que fuera bastante entretenido como para que llamara su atención. Mientras esperaba que los 2 dueños de su maléfica y eterna vida y corazón, regresaran a su castillo malvado con algo nuevo que contarle, aunque fuera de lo más insignificante para él.

Así que, al seguir moviendo sus cajones con velocidad, Anti-Cosmo solo se pudo fijar en una cosa. Como en el penúltimo cajón del lado derecho del escritorio, sobre salía una foto de la segundaria anti-mágica Anti-Carlín Babuchas.

Enmarcada con mucho cuidado, sin que nadie lo pudiera saber excepto él. Tomándola firmemente entre sus diabólicas manos azules, mirándola con mucha nostalgia y cariño.

Pues él jamás podría olvidar, como se había atado al enamorarse de esa pequeña anti-hada de acento sureño y pocos modales. Que le había robado el anti-corazón, sin importarle lo imperfecta, desarreglada y tosca que esta fuera con todo y con todos.

Pero que al ver la foto enmarcada con ellos jóvenes sonriendo jubilosos, hacia la cámara que en ese momento Anti-Blonda estaba manejando con precisión. Anti-Cosmo solo veía atento, como en la fotografía esa anti-hada completamente imperfecta se convertía en esa anti-hada perfecta que él nunca había soñado en toda su maléfica vida.

Pero de la que su corazón se había enamorado perdidamente, así como un gato negro trae la mala suerte a quien lo ve. Mirando como en esa foto antigua, su querida Clarice brillaba con todo y su imperfección.

Estando arreglada con un maquillaje un poco mal colocado, vestido azul fuerte, zapatillas de color carbón algo desgastadas por el uso, una coleta mal puesta, una sonrisa boba con esos dientes disparejos y unos brillantes ojos rosas de mirada alegre he inocente, que, por cierto, no era tan común de ver en aquel anti-mundo desdichado. En donde ella y él vivían, tomada de la mano firmemente por el anti-hada más prodigioso de la segundaria anti-mágica.

Vestido con un traje gris, moño azul marino, peinado elegante con su fleco, sus ojos verdes brillantes por la maldad, zapatos formales carbón y una sonrisa ladeada que completaban su atuendo, dirigiendo con disimulada alegría hacia su querida anti-hada Clarice. Mientras un poco lejos de ellos, pero aún visible en la foto de ambos.

Se podía notar aún anti-padrino, mirando a su ahora esposa con ojos de nerviosismo, amor y miedo. Al ver al anti-hada más distraída de todas Anti-Wanda, tomada de la mano alegremente del anti-padrino más inteligente y prodigioso en todo el colegio Anti-Cosmo.

Mirando hacia la cámara que los enfocaba, para aquella foto que duraría para toda su eternidad. Y así, al reconocer al sujeto detrás de ellos.

Anti-Cosmo solo dijo con su tono de voz elegante y británico, junto con Una sonrisa ladeada de sus labios perversos. Sin dejar de ver la foto que lo condenó y lo liberó de su pesada anti-familia, que no lo quería como deberían querer a un hijo.

–¡VAYA, ¡VAYA, ANTI-JUANDÍCIMO! Parece que yo me terminé quedando con Anti-Wanda, ¿Quién lo diría?

Y al decir esto último con mucha alegría y maldad, Anti-Cosmo solo volvió a decir seriamente. Sin perder su acento británico que tanto lo caracteriza y le da su tono culto y especial, respondiéndose al instante.

–Ash, en verdad no lo sé con certeza. Pero lo que en realidad si se, es que, aunque suene extraño, yo sí la quiero profundamente.

Aunque a veces, sea una gran cabeza de alpiste. Y me eche de cabeza ante nuestros enemigos mágicos, sin que en serio lo sepa o desee hacerlo.

Pues es demasiado ingenua y torpe, que, aunque lo intentara. Nadie le creería en verdad, a pesar de que hablara en serio.

Ya que, si no existiera en mi malvada vida, yo tengo por sentado que no llegaría lejos en mis planes diabólicos ante los seres que nos marginan. Y no es que no pudiera sólo con mi inteligencia magnífica, maldad extrema, gran astucia y poder totalmente descomunal, si no que sin ella a mí lado.

Me sentiría un tanto vacío, ya que Clarice realmente me sabe escuchar perfectamente. Aunque no me entienda con bastante exactitud, alentándome a seguir con mis diabólicos planes de dominar todo, sin importarle que mis planes maléficos fracasen uno tras otro.

Realmente es raro hasta para mí, así como para todo ser anti-mágico el decir todas esas tonterías sobre el amor. Pero mentiría si dijera que no las siento: en mi agrio, perverso, putrefacto y malvado anti-corazón, que hace muchos años yo no esperaba tener, pero poco después parecía que sí tenía.

Aunque Anti-Dinki asegurara que todo ser vivo tiene dentro de sí, muy a pesar de que yo lo negara firme. Hasta antes de que yo la encontrara y de que me diera un hijo algo gruñón, completamente fastidioso y malagradecido conmigo y con ella, bu-bueno aún más conmigo.

Pero que, al fin y al cabo, es cuidado y querido por los 2. Aunque yo jamás se lo diga o exprese ante él o ante nadie, por mi renuencia a mostrar cariño a las personas que no sigan mis reglas.

Y después de decir eso con algo de dulzura en su voz, Anti-Cosmo solo guardó la foto de ellos 2 jóvenes de nueva cuenta en el penúltimo cajón del lado derecho del escritorio. Cerrándolo con tranquilidad, para luego recargarse en la silla negra del escritorio.

Hasta que escuchó un fuerte portazo proveniente de la entrada de su castillo (¡BLAM!) escuchando 2 voces muy familiares para él. Una sureña voz de mujer calmada, inocente y vivaz, junto a una hostil voz de niño que gritaba sin importarle nada o nadie en dado caso.

–¡CLARICE…! ¡DIGO, MAMÁ! ¡YA TE DIJE QUE YO NO VOY A PONERME ESE ESTUPIDO TRAJE DE ABEJITA!

–Pero sí te verás muy lindo, mi pequeño retoño futuro genio malvado.

Se le había escuchado decir a Anti-Wanda con su típico tono campesino bastante alegre, mientras se escuchaba otro grito bastante fuerte para él y sobre todo para Anti-Wanda que suele asustarse con facilidad, junto a un sirviente que le respondía a la otra persona algo inseguro con una burla de grito para Anti-Cosmo.

–¡YA TE DIJE QUE NO, CLARICE…! ¡DIGO, MAMÁ!

–O-Oye, n-no le grites así a tu madre.

Se le había escuchado decir tímidamente aquel sirviente de voz latina, mientras Anti-Cosmo se levantaba de la silla rápidamente con el ceño algo fruncido. Tomando con sus manos bastante despacio su delicioso té, para después flotar con sus alas de murciélago hacia la puerta del estudio junto con su té.

Dirigiéndose hacia donde se habían originado esos gritos insolentes, para así regañar aquel producto suyo bastante desvergonzado y suficientemente molesto. Pero mientras Anti-Cosmo se dirigía hacia la puerta para parar lo que sea que estuviera pasando allá abajo en la entrada del gran castillo, él solo escuchaba como su hijo foop volvía a gritar fuertemente con mucha seriedad y autoritaria voz, hacia aquel sirviente mejicano, de vulgares ojos rojos, complexión musculosa, cabello azul fuerte en coleta y tez azul clara un poco tímido.

–¡ESTO ES ENTRE CLARICE…! ¡DIGO, MI MADRE Y YO! ¡ASÍ QUE NO TE METAS! ¿Quedó claro?

–S-Si… l-lo siento mucho, se-señor Foop.

Y al escuchar eso, por parte de Anti-Juandícimo y esa insoportable voz latina que poseía. Anti-Cosmo solo se pegó fuertemente en su cabeza con la palma de su mano, pues no podía creer lo tonto he inútil que era Anti-Juandícimo, para esos momentos de tensión tan cruciales para su familia y súbditos.

De verdad era en esos momentos, en los que Anti-Cosmo pensaba seriamente con mucha frialdad. Mientras se dirigía hacia la puerta muy decidido, abriéndola y cerrándola con un pequeño movimiento de barita.

Escuchándose ligeramente el rechinido y el cerrar de esta, mientras él solo seguía volando hacia la entrada del castillo rápidamente. Sin dejar de pensar en aquello con enfado, esperando a que no se hiciera un alboroto más grande en su maléfico hogar.

(Pero, ¿Cómo diablos lo contraté a él para que fuera mi sirviente cuando creé este castillo? Si realmente es un inútil anti-padrino para controlar todas las situaciones que se le presentan enfrente de su cara, a pesar de que tiene esa fuerza muscular que podría imponer.)

Y al seguir quejándose enfadado dentro de su mente por su incompetente empleado, Anti-Cosmo solo escuchaba con atención. Como su querida esposa Anti-Wanda volvía a decirle a su ingrato hijo Foop, haciéndole muy feliz de la vida unos cuantos ademanes con las manos con ese espantoso acento sureño que poseía.

Y que cuando se habían vuelto novios, él había intentado quitárselo a regañadientes con muchísimo esfuerzo. Sin llegar a nada en realidad, pues todos sus esfuerzos parecían inútiles frente a ella.

Pero que durante los días en el que ella lo usaba en su cara, restregándosela una y otra vez como una dulce y cálida caricia en su piel. Anti-Cosmo se había resignado a intentar quitárselo de su amada Clarice cabeza de chorlito, pues entendió que esos inútiles intentos de quitarle ese acento, realmente habían sido en vano.

De todas maneras, eso era parte de ella y de su personalidad, recordándole a diario lo que él ya sabía desde que la conoció hace muchos años atrás. En la segundaria Anti-Carlín Babuchas, cuando ella y él aun eran un par de adolecentes anti-hadas.

¡SÍ! Él realmente la amaba con todo su anti-corazón de ser anti-mágico, por lo que enserio no podía ser de otra manera para él. Aunque eso no era lo que le gustase, porque contradecía todo lo que era él, creando un perfecto equilibro de maldad que sólo él entendía.

–Pero, hijo Foop. Este hermoso traje me funciona bien para verme como esas modelos flacuchas, lo malo es que tengo estos dientes un tanto disparejos. ¡Y QUE YO SI ME ALIMENTO!

–¡ESO NO ME INTERESA, CLARICE…! ¡DIGO, MADRE! ¡YA TE DIGE QUE NO ME PONDRE ESE RIDICULO TRAJE Y Ya ESTÁ!

Se le había escuchado decir de nueva cuenta a su pequeño insolente producto Foop, mientras Anti-Cosmo volaba aún más aprisa por los pacillos de su enorme castillo. Dirigiéndose junto con su tasa de té en manos con más velocidad hacia la entrada, para así regañar a su hijo y aquel torpe sirviente que no servía para nada.

Recordando dentro de su mente, porque Anti-Juandícimo había sido contratado por él como sirviente. Pues era muy obvio, que Anti-Cosmo solo lo hizo para restregarle en la cara.

Como tipo tortura a ese mexicano supuestamente atractivo, lo que él con su enorme inteligencia y refinada voz de británico podía hacer y quitarle sin esfuerzo. Restregándole fuertemente una y otra vez la familia que posiblemente pudo haber tenido con la despistada Anti-Wanda, pero que nunca consiguió ni conseguirá gracias a él.

Al haberla enamorado con sus finos encantos británicos y elegantes de anti-hada culta, que por muy atractivo que fuese él no podría ni igualarlo jamás. Así que, al seguir volando hacia ellos con una sonrisa perversa por ese recuerdo maléfico, Anti-Cosmo apareció en la entrada de su castillo.

Mirando fijamente a su campesina esposa, a su malagradecido primogénito y a su incompetente sirviente, diciéndole seriamente con una leve subida de voz hacia el mexicano inútil, tímido y fastidioso. Mientras Anti-Wanda y su hijo Foop lo miraban algo sorprendidos, teniendo su hijo un fuerte ceño fruncido.

Mientras por parte de su esposa, había una sonrisa de lado a lado un tanto boba con sus dientes disparejos. Ante su aparición en la entrada bastante repentina, que le había alegrado más su día.

–¡ANTI-JUANDÍCIMO, REALMENTE ERES UN GRAN INCOMPETENTE! ¡ASÍ QUE QUIERO QUE TE LÁRGUES DE AQUÍ AHORA MISMO! Déjame hablar con mi (familia) asolas seriamente, ¿Quieres? ¿Al menos que desees que te saque a patadas?

–S-Sí claro, y-ya me voy señor. Y-Yo no quiero que usted me lastime, s-señor Anti-Cosmo.

Se lo dijo su sirviente tímido, mostrando su acento mexicano muy nervioso. Agachando su cabeza con algo de temblor en forma de temor y respeto, mientras Anti-Cosmo lo fulminaba con su mirada verdosa y diabólica. Esperando su partida rápida que todos implementan ante sus órdenes, diciéndole seriamente con llamas en los ojos.

–¿Y qué rallos estás esperando, Anti-Juandícimo? ¡LÁRGATE AHORA MISMO!

–Y-yo no estoy esperando nada, y-ya me voy señor.

Se lo había dicho rápidamente el mexicano de pelo azul, para solo después alzar su barita por los aires con su mano derecha y con un fuerte y gran (¡ANTI-PUF! ¡MIEDO!) Desapareciendo de su maléfica vista, dejándolo solo con su esposa y su hijo para que pueda hablar con ellos con toda calma como él había pedido.

Mientras dirigía su vista hacia su esposa campesina y su hijo gruñón, sonriéndoles malignamente de lado ante tal acción de su sirviente inútil. Preguntándoles con seriedad a los 2 seres que él observaba con atención, aun sosteniendo su deliciosa taza de té entre sus manos refinadas y algo toscas.

–Y bueno, Foop, Anti-Wanda. Van a decirme, ¿Qué es lo que está pasando aquí?

–¡OH, MI QUERIDO COZZIE!

Se lo había dicho efusivamente su esposa Anti-Wanda, aventándose hacia sus brazos. Abrasándolo fuertemente por el cuello y cintura con sus brazos y piernas, plantándole un fuerte beso en los labios con mucho amor.

Mientras Anti-Cosmo la miraba con los ojos desorbitados por la sorpresa en ellos, ante el arrebato tan cariñoso que ella estaba teniendo con él. Tirando la tasa al suelo por accidente, rompiéndose por el choque de la taza contra el suelo duro del gran castillo.

Y el líquido caro y esquicito que Anti-Cosmo no había terminado de beber, se había derramado por el piso del castillo. Manchando un poco la alfombra roja que dirigía hacia el pacillo, dejando también rastros de tasa rota en la alfombra.

Mientras su hijo Foop los miraba con una mueca de fastidio y asco, sacando la lengua de fuera muy aborrecido ante tal acción de sus progenitores. Diciéndoles seriamente en forma de mandato, en el momento en el que apartaba la mirada.

–¡AY, QUE ASCO! Díganme cuando terminen de hacer estupideces, para que me den de comer.

Y al decirles eso a sus padres con un asco evidente en su rostro, Foop solo se iba volando hacia el pacillo del castillo. Para poder meterse a su habitación tranquilamente, antes de que su padre reaccionara y lo regañara por lo que sea que haya escuchado en la entrada de la mansión terrorífica.

Aunque en realidad él nunca escuchaba a su papá, desde que él había nacido en el mundo anti-mágico hace muchos meses. Y la única que enserio escuchaba, era muy tonta y consentidora con él.

Que nunca se daba cuenta el gran poder que tenía sobre él al ser su madre, pero sobre todo al notar el afecto que Foop le tenía. Pero bueno, mientras su querida mamá lo consintiera todo el tiempo.

Dejándolo hacer lo que quiera cuando él quiera, lo demás no importaba en realidad. De todas maneras él si quiere a su padre anti-mágico, aunque nunca en verdad se lo dejaría saber.

Pero sinceramente lo quiere a su manera cruel, pues al fin y al cabo es su familiar. Algo que jamás Anti-Cosmo sabría, ya que era la manera de que Foop pudiera hacer sus maldades.

Y mientras Anti-Cosmo veía como su fastidioso hijo Foop, se alejaba por el pacillo del enorme castillo anti-mágico. Él solo les decía con una pregunta seria, se parando delicadamente a su esposa Anti-Wanda de él.

–Espera un momento, Clarice. Quieres decirme, ¿A dónde vas, hijo malagradecido?

–Pues a mi habitación, ¿Qué no se ve obvio?

Se lo había dicho Foop seriamente, después de la seria pregunta de su padre. Mientras Anti-Wanda volteaba a ver a su esposo y a su hijo al mismo tiempo con una alegría inmensa en sus ojos brillantes, en el momento en el que Anti-Cosmo fruncía el ceño molesto.

Diciéndole un poco enojado, tratando de mantener la compostura. Limpiando lo de la taza rota en el suelo, al sacudir ágil su barita con un rápido y sencillo (¡ANTI-PUF! ¡LINPIESA RÁPIDA!) Y este se limpiaba velozmente, sin dejar rastro en el suelo de su perfecto y gran castillo maléfico.

–Y quieres decirme, hijo insolente, ¿Quién te dio la orden de irte?

–Nadie me da órdenes, padre, yo no las necesito para nada porque en un futuro no tan lejano seré el gobernante del mundo.

Se lo había dicho arrogantemente, cruzando los brazos en su pecho su pequeña lacra. Mientras Anti-Cosmo lo miraba con una sonrisa maléfica y con algo de ironía en sus labios perversos, diciéndole sarcásticamente a su odioso hijo. Y su querida esposa desaparecía de su lado con un gran (¡ANTI-POOF!) apareciendo junto a él de nueva cuenta con una cara más sonriente y un sándwich en sus pies.

–Si claro, sabandija gruñona. Eso ya lo veremos dentro de unos días, semanas, meses o años, pero por ahora hijo mío. Mejor dime, ¿Por qué por todos los días de mala suerte tú y tú madre se andaban gritando?

–Claro que eso va a pasar muy pronto, padre, aunque tú no lo creas. Y bueno, sobre el grito de Clarice…. Digo, mamá y yo. La verdad es que no importa, en serio. I si de verdad eso es todo, papá, entonces me largo a mis aposentos.

Lo había dicho Foop serio, alzando los brazos sin darle mucha importancia. Mientras su madre fingía prestarles atención a los 2, comiendo con sus pies aquel sándwich que había traído con un (¡ANTI-POOF! ¡AMVRE!)

Para después decir felizmente con la boca llena, ingiriendo su sándwich lentamente. Viendo a su hijo y a su esposo que se miraban con ojos fulminantes y retadores, tensando el ambiente del castillo.

–Yo te digo, querido Anti-Cosmo. Lo que sucede… es que yo había conseguido… uno de esos trajes que me hacen ver… como esas modelos flacuchas que tanto aparecen en… esas revistas famosas de modas.

–Llega al punto, Clarice.

Se lo había dicho el rápido, interrumpiéndole al ver como su esposa no avanzaba con su relato y su hijo Foop decía seriamente.

–Bueno, padre, mientras tú sigues escuchando a Clarice… Digo, a mamá, yo me largo de aquí, ¿Okey?

–Ni lo creas, hijo ingrato.

Y al decir aquellas palabras con una sonrisa torcida algo burlona, Anti-Cosmo solo alzó su brazo derecho con barita en mano. dirigiéndosela directamente hacia su hijo, mirándolo desafiantemente.

Mientras esta brillaba fuertemente con un tono obscuro azulado y con un rápido (¡ANTI-POOF! ¡ATRAPADO!) rodeaba a su hijo con un brillo morado. Dejándolo paralizado en aquel lugar, en el momento en el que aparecían cadenas rodeándolo y encadenándolo al suelo. Y este solo se podía quejar, diciéndole con una mirada llameante repleta de ira.

–Pero, ¿Qué diablos me hiciste?

–Sabes, hijo, a mí no me gusta (usar la fuerza con nadie) Pero si es necesario, sabes que la usaré sin importarme nada. Así que, supongo que ahora entiendes que no te puedes ir todavía, ¿Cierto, Foop…? Aunque creo que de todas maneras, tú no tienes de otra ahora mismo.

Se lo había dicho seriamente con una sonrisa sarcástica y una expresión mordaz, mientras su hijo lo miraba con grandes llamas en sus 2 ojos malévolos repletos de rabia hacia él (muy literalmente) Y su padre lo miraba con expresión satisfactoria, diciéndole a su esposa seriamente con voz más calmada.

–Bueno, ahora que ya me encargué de esto. Ya puedes continuar, Clarice. Pero por favor, llega al punto rápido.

–Sí claro, mi querido Cozzie. El punto creo que es… que yo le compré uno de esos trajes… a nuestro retoño, ¡PERO ÉL NO SE LO QUISO PONER, PARA NADA!

Se lo había dicho con la boca llena y un puchero tierno de queja al ir por el segundo sándwich, haciendo que Anti-Cosmo solo la mirara atento. Girando los ojos con un brillo burlón y algo maléfico, diciéndole felizmente con una pregunta algo curiosa he interesada.

–¡OH, YA VEO! Es una buena idea, Clarice. Pero dime, ¿Que traje es el que trajiste aquí?

–¡VAYA, VAYA! Que tú digas, que lo que dice Clarice… Digo, mamá, es una buena idea. Es bastante extraño, incluso hasta para mí, ¿No lo crees, padre mío? Al menos de que tu glándula fligli se esté arreglando de nuevo, así como Clarice… Digo, mamá, me había comentado hace algunos días que te sucedió en el pasado.

Se lo había dicho Foop a Anti-Cosmo, volviendo a cruzar sus brazos con socarronería. Reflexionando un poco algo pensativo con una sonrisa en su rostro, para después desaparecer las llamas de sus ojos.

Lanzándole una mirada de astucia a su padre con un gesto desafiante y sarcástico, mientras Anti-Cosmo lo observaba con ojos serios. Frunciendo el ceño levemente, diciéndole secamente como una advertencia fuerte y sincera de mandato.

–¡OH! Muy, pero muy gracioso. De verdad, hijo ingrato. Pero mi glándula fligli está perfectamente mal, así que no es tan raro que yo reconozca las ideas que pocas beses le aparecen a tu madre en su cerebro de alpiste. De todas maneras, ella de vez en cuando puede sorprendernos con hechos que ni yo esperaría. Así que si tu vuelves hablar sin que yo te de la palabra, entonces te amordazaré, ¿Te queda muy claro, Foop? O tendré que repetirlo de nuevo.

–Si claro, ha ja, padre.

Se lo había dicho seriamente con el ceño excesivamente fruncido, desapareciendo su sonrisa. Mientras Anti-Wanda terminaba su sándwich, desapareciendo con un (¡ANTI-PUF!)

Para después aparecer de nuevo junto a su marido, trayendo con ella una bolsa negra en mano con otro veloz (¡ANTI-POOF!) Diciéndole felizmente con un brillo de emoción extrema en sus ojos rosas, junto a ese fastidioso acento campirano que era tan de ella al hablar con todos en cada momento.

–Tranquilo, Cozzie, ya no regañes a nuestro pequeño retoño.

–Está bien, Anti-Wanda. pero dime, ¿Qué es lo que traes en esa bolsa? ¿Acaso son más sándwiches para ti?

Lo había dicho Anti-Cosmo con una pregunta interesada, haciendo que su amada Anti-Wanda le sonriera ampliamente. Diciéndole muy contenta, al volando de un lado a otro con mucha emoción en sus 2 ojos rosas llenos de vida.

–No, claro que no, mi querido y lindo Anti-Cosmo. Esto contiene el precioso traje que le compré a nuestro querido hijo, del cual te había mencionado alegremente hace un rato… ¿O había sido ayer?

–¡OH! Ya veo, Clarice. Y dime, ¿Podrías mostrármelo?

Se lo había dicho con un brillo diabólico en sus ojos y una sonrisa excesivamente siniestra, mostrando sus colmillos filosos de vampiro. Ante ese gesto con mucha sed de venganza, mirando a Anti-Wanda y luego a Foop.

Mientras que su adorada secuaz flotaba aún más alto por la gran alegría que sentía, al ver que su malvado esposo Anti-Cosmo. Se mostraba aún más interesado de lo habitual, en lo que ella había hecho durante ese día, cuando ella había salido con su adorado y preciado hijo.

Así que al verlo a los ojos, Anti-Wanda solo le dijo felizmente. Sacando de la bolsa negra rápido, un bulto negro y amarillo con antenitas diminutas. Extendiéndole toscamente el traje de bebé en forma de abejita, mostrándoselo a su queridísimo marido con mucha emoción en todo su ser de anti-mágico.

–Por supuesto que sí, Mi querido Cozzie, tómalo y velo.

–Muchas gracias, Anti-Wanda… ¡OYE, ESTO ES PERFECTO!

Lo había expresado con un término muy emocionado, después de tomar entre sus manos aquel trajecito de bebé en forma de abeja que su esposa había traído de las tiendas. Y que por cierto no era tan común de ver en él, por muy feliz que este estuviera de algo que haya hecho.

Mirando a su hijo con diversión y algo de malicia en su rostro, así como si ese pequeño bebé de bigote le debiera algo que pronto le pagaría. Que incluso hasta su esposa dejaba su sonrisa a un lado, para solo mirar a Anti-Cosmo con seriedad.

Tensándose un poco ante la mirada que le dirigía a su querido hijo, aunque ella no entendiera por qué su esposo lo miraba así. Mientras Foop solo miraba a su padre con algo de sorpresa al verlo tan sonriente, preguntandole un cuestionamiento algo asombrado.

–Pero, ¿Qué rallos te pasa? ¿Por qué me miras así?

–Ya lo verás, hijo ingrato.

Y al decir eso con una sonrisa de lado, Anti-Cosmo solo alzó su barita anti-mágica al aire con su mano derecha, brillando en un tono morado obscuro fuerte y con un gran (¡ANTI-PUF! ¡CAMBIO DE IMAGEN!) Desataba a su hartante hijo, poniéndole aquel traje de abeja rápidamente con mucha alegría.

Carcajeándose al instante de verlo vestido así, diciéndole entre risas escandalosas. No tan normales para él y para cualquiera que lo viera, en aquellas situaciones en las que Anti-Cosmo solo quería venganza.

–¡JAJAJA! Pues ahora de verdad, yo supongo Que con esto aprenderás. ¡JAJAJA! A así no volverte a meter con mí estudio, hijo malagradecido. ¡JAJAJA! Y ya de paso ser un poco más respetuoso con los que te dieron la vida.

–Muy gracioso realmente, padre, ¡SE ME VE FÍSICAMENTE HORRIBLE! Pero bueno, debo admitir que eso no me lo esperaba, de verdad que no.

~No, por supuesto que si te lo esperabas~

–¡NO, CLARO QUE NO ME LO ESPERABA!

~Vamos, era tan obvio que nuestro padre hiciera eso con nosotros. Ya que estaba molesto, después de que pusimos patas arriba su estudio.~

–Bueno, de todas maneras no importa. Ya que con un movimiento de mi biberón, yo lo desapareceré de mi cuerpo. ¡Ah! Y por cierto, ¿Cómo centellas supiste que fui yo?

Y después de decir eso con sus cambios múltiples de personalidad, Foop solo extendió su brazo con biberón en mano, agitándolo fuertemente con un (¡ANTI-POOF! ¡DE REGRESO A LA NORMALIDAD!) Para luego ver que seguía estando todo igual en su cuerpo, pues ese patético trajecito seguía adherido a su cuerpo de bebé malvado.

Así que al volverlo a intentar con un fuerte (¡ANTI-PUF!) y otro (¡ANTI-PUF!) Así una y otra vez, hasta que él se cansó de usar su magia con tantas fallas en sus intentos.

Para quitarse ese estúpido disfraz de tontos, mirando a su padre fulminantemente. Y Anti-Cosmo solo le decía con su gesto normal de cínico genio malvado, respondiendo la estúpida pregunta obvia que le había lanzado su fastidioso hijo.

–Mira, mi pequeño hijo. Yo sabía que fuiste tú, porque llevo más de 1895 años de casado con tu madre. Y realmente sé con algo de seguridad, que ella no entraría a mi estudio. Al menos de que yo esté presente y de permiso, ¿Lo entiendes verdad, hijo Foop? ¡Ah! Y por cierto, seguro que te preguntarás, ¿Por qué demonios no puedes quitarte ese traje que tu mamá nos hizo favor de traerte?

–Sí, claro que me lo pregunto. ¡TE EXIJO QUE ME DIGAS! ¿Por qué no me lo puedo quitar?

Se lo había dicho muy molesto con resignación en su par de ojos lilas, mirándolo con enfado. Mientras su madre lo veía dulcemente muy emocionada, aventándose hacia su hijo. Para después abrasarlo con fuerza, mientras gritaba alegremente. Subiéndolo y bajándolo con efusividad extrema, al cargar a su hijo entre sus brazos.

–¡AY, MI BEBÉ! Te ves muy guapo y elegante con ese traje.

–Verás, pequeña lacra. Ese traje no te lo puedes quitar, porque lo modifiqué con mi magia en forma de castigo. gracias a la idea que tu madre me dio al traértelo y querer que te lo pusieras, para que veas que nadie se mete con mi estudio y así aprendas a no entrar a él sin que yo lo diga, ¿Queda claro?

Lo había dicho con una sonrisa complacida llena de satisfacción, mientras su hijo empujaba a su madre bruscamente. Llorando un poco ante lo que le habían hecho, diciéndoles tristemente. Mientras se alejaba de ellos hacia su habitación y sus padres se reían de él alegremente muy divertidos ante su acción.

–¡PERO, ESTO NO ES JUSTO!

–Claro que es justo, diviértete en ese traje, hijo.

Lo había dicho felizmente, sin parar de sonreír. Pues a pesar de que su hijo Foop quisiera hacer todo sólo, siendo muy desobediente en el proceso.

Y de que a pesar de que su amada esposa Anti-Wanda fuera una campesina tonta, que casi siempre arruina sus maravillosos planes. Anti-Cosmo los amaba a ambos con toda su perversa alma y vida infinita, pues ellos siempre compartirían en su mundo de maldad desdichado.

Un formidable parte de su tiempo, un espacio infinito de su castillo y de su corazón anti-mágico, que a nadie más que a ellos les daría. De todas maneras, él realmente lucha y no se rinde tan fácil por ellos. Y claro que también por toda su raza, de seres tan marginados como él y su familia.

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20 de enero de 2022