Disclaimer: Los personajes de esta historia no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi, autora de InuYasha.
Aclaraciones:
*Este fanfic participa en la dinámica Flufftover del 2021, actividad propuesta por EsdeFanfics y de InuYasha Fanfics en facebook
15. Hogar
Tema: almas gemelas
«Ahora ya no estás solo»
Jamás olvidaría cuando Kagome le dijo eso, y realmente se preguntó si ella conocía la fuerza con la que esas palabras se le clavaron en el corazón.
En el corazón que creyó muerto, en el corazón que solo sabía dudar de las intenciones de quienes se le acercaban y que no encontraba valor ni siquiera en cosas que antes le hubieran parecido tan ridículas como una noche estrellada o la puesta del sol terminando con un día más.
«Cuando conocí a Kagome, recuperé mi corazón perdido»
Cuando estaba con Kagome el simple hecho de ver la tarde pasar le parecía entretenido, los nervios de estar cerca de ella a veces le jugaban en contra, pero no quería bajo ninguna circunstancia que ella se alejara de él. Nunca más.
Porque pasar tres años sin ella había sido una tortura espantosa.
Sin sonrisa.
Sin su mayor calma, sin quien en más confiaba.
No quería volver a sentir ese vacío jamás.
El sabor del sake ceremonial le dejó una suave sensación de ardor en la garganta cuando lo tragó, sin poder evitar giró su vista hacia Kagome quien vestida a su lado con un fino kimono color blanco, había dado un trago parecido al que había dado él a su copa de sake. Intentó no reír cuando la sacerdotisa hizo una ligera mueca al percibir lo fuerte del licor que él mismo había notado.
Reír con ella era de las cosas que más disfrutaba hacer.
Cuando estaba con ella, era como cuando el verano llegaba a la región alejando la crudeza del frío.
Ella pareció sentir su mirada sobre ella, así que giró su vista para encontrarse con él. La forma en la que le sonrió hizo que tuviese que arrugar la nariz para evitar sonrojarse.
Quería que le sonriera toda la vida.
Por eso hoy se casaba con ella. Por eso hoy la tomaba como esposa.
Porque ella había nacido para él y él había nacido para estar con ella.
Porque Kagome, antes, ahora y para siempre era su hogar.
