Dr. Stone no me pertenece es propiedad de Inagaki y Boichi, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.
~Incorrecto. ~
ADVERTENCIAS Y ACLARACIONES:
Este trabajo contiene temática de Incesto, aunque al menos lo es en apariencia debido a los vínculos que se hacen mención en la historia. Reitero, es sólo para fines en la trama de este Fic.
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Kohaku se humedeció los labios ante el nerviosismo latente de la situación en la que se encontraba, de alguna manera, conservó la compostura durante toda la velada y permaneció tranquila la mayor parte del tiempo.
Había visualizado este escenario en su mente de un millón de maneras diferentes, sin embargo a pesar de ello no sabía qué esperar.
Sus hombros se alzaron al tomar aire y soltar un suspiro. Ella observó a sus padres apenas con disimulo, sentados muy juntos en el otro extremo de la mesa, comiendo tranquilamente la cena que Kohaku preparó para la ocasión.
De alguna manera, tenerlos ahí reunidos después de no verlos durante varios meses fue gratificante y muy cálido; no pudo negar el amor que ella les tenía ni el amor que ambos compartían.
— ¿Sucede algo, Kohaku? —las cejas de la madre de Kohaku se juntaron en preocupación al verla tan abstraída, casi ausente.
—Sólo estaba pensando. —la aludida negó insistentemente con la cabeza al responder.
La última cosa que quería era preocupar a su madre.
—¡Querida! No la molestes, seguramente Kohaku sólo está cansada por el banquete que nos preparó esta noche —para realzar su punto, su padre hizo un gesto hacia todos los platillos sobre la mesa—. ¿No es así hija? Querías prepararnos algo especial a tu madre, a este viejo, a tu linda hermana y al mocoso engreído de tu hermano. —el rostro del hombre se iluminó entonces ante tal gesto.
Kohaku sin embargo no compartió la exagerada y tan característica animosidad de su padre, sólo pudo mirarlo sin saber qué decir sabiendo que el cansancio no era ni por asomo el motivo de su actitud esa noche.
Porque la fuente de su creciente nerviosismo y malestar se encontraba muy cerca, en esa misma habitación.
—En realidad… —quiso llamar la atención de los presentes, sabiendo que era ahora o nunca—. Los invité a cenar para darles una noticia.
Y funcionó, sus padres y sus hermanos la miraron.
— ¿Qué es lo que nos quieres decir, Kohaku? —esta vez, fue Ruri quien tomó la palabra. Enviándole una breve y significativa mirada a su pequeña hermana.
Pero también, sin que sus padres se dieran cuenta, a la persona que tenía junto a ella en el asiento contiguo. Fue un gesto efímero para los demás, pero no para Kohaku.
Ella sabía que a pesar de lo inocente que Ruri podría llegar a ser, también poseía una tremenda suspicacia y el don de poder leer a las personas y ver incluso más allá de lo que querían llegar a aparentar. No estaba segura desde cuándo Ruri supo la verdad y Kohaku se lamentó el no poder ocultar mejor las apariencias.
Fue una tonta sin remedio.
Pero enmendaría ese error, esa noche pondría un punto y final a esa situación.
—Nos estás asustando hija ¿pasó algo malo? —el tono alegre y juguetón de su padre quedó en el olvido entonces para adquirir un toque más serio y quizá preocupado.
Y el corazón de Kohaku se conmovió ante tal acción. No tuvo la menor duda de cuánto quería a ese hombre y que de igual manera él correspondía o incluso más a dicho amor.
—Byakuya por favor cálmate, Kohaku nos dirá lo que sucede.
—Pero Lillian… —el hombre miró brevemente a su esposa, quien se limitó a tranquilizarlo frotando sus hombros—. De acuerdo. Perdón por la interrupción hija, te escuchamos.
Kohaku no supo en qué momento se puso de pie pero no le importó, estuvo a punto de hablar pero algo la detuvo. Su corazón se aceleró en el momento en el que ella lo vio.
Senku estaba mirándola desde su posición en la mesa junto a Ruri, sin embargo, aquella mirada fue totalmente indescifrable. A diferencia de sus padres y hermana, él no había dicho nada, incluso durante toda la cena.
De hecho, esa era la primera noche después de mucho tiempo en la que ambos compartían el mismo espacio. Él había accedido casi a regañadientes y más como una orden de Byakuya a ir a esa cena.
—Kohaku por favor ya dinos qué pasa. —Lilian fue la que ahora se exaltó.
Ella parpadeó cuando las palabras de su madre no le llegaron y luchó contra el impulso de seguir mirando a Senku. Eran tantas cosas que estaban pasando por la mente de Kohaku en ese momento que no sabía cómo empezar y la preocupación y consternación de sus padres y hermana no le hicieron la tarea más sencilla.
—Titán me propuso matrimonio hoy —contuvo la respiración tras soltar la noticia, pero contrario a lo que su familia esperaría, la premisa en sí careció de cualquier resquicio de emoción—. Y solicité a la liga de lucha de Japón mi traslado a Estados Unidos para los próximos enfrentamientos, estaré en América cuando menos dos años… me iré el próximo mes. —a ella prácticamente se le quebró la voz al decir la última frase.
Y el peso de esa decisión hundió su corazón. No quería irse y abandonar a sus padres y a su hermana, así como tampoco quería casarse con Titán.
Pero tenía que hacerlo.
— ¡Mi amada hija se va a casar! —Byakuya se levantó del asiento en un estado eufórico y de exaltación para posteriormente acercarse a Kohaku y envolverla en un enorme abrazo de oso—. Siempre pensé que Ruri sería la primera en darnos la noticia de su boda con Chrome pero parece que serás tú la primera que deje a este viejo —a pesar de la enorme sonrisa, un par de lágrimas de alegría empañaron la visión del hombre—. Aunque no pierdo la esperanza con tu hermana y Chrome… ya que Senku es un caso perdido por lo amargado que es.
La sola mención de Senku trajo a Kohaku de vuelta a la realidad y entonces lo miró de nuevo, sin embargo, a diferencia de su estoica y apática apariencia anterior, en ese instante Kohaku pudo ver el atisbo de un sentimiento en el semblante del científico. Quizá leve confusión y desconcierto.
Pero también, tras una fracción de segundo, enojo. Un sentimiento tan impropio en él.
Ella apartó la mirada del que a palabras y ante los ojos de cualquiera, era su hermano. Tenía las emociones revueltas en su interior. Kohaku jamás podría ver a Senku como lo que un par de papeles y la sociedad decían que era, ni tampoco decirles a sus padres que era él el principal motivo por el que quería marcharse.
— ¿Aceptaste?
— ¿Te vas a ir?
Cuestionaron Ruri y Lillian respectivamente y Kohaku simplemente asintió en contestación.
—Kohaku… —dijo Ruri apenas en un suave susurro cargado de incertidumbre por la noticia y quizá también aflicción.
—Titán y yo tomamos la decisión de mudarnos juntos en América —los ojos azules de Kohaku se encontraron con los de su hermana cuando ésta iba a decir algo más—. Aun no tenemos una fecha para la boda pero quizá sea en unos meses, de cualquier forma les haré llegar las invitaciones. —sonrió con tristeza.
De nueva cuenta el silencio se hizo presente y por un instante Kohaku tuvo la sensación de que el tiempo se había detenido.
"Es lo mejor" pensó ella.
Sin embargo, el sonido chirriante de la silla al arrastrase fue ensordecedor. Sin vacilar, Senku se levantó de su asiento ante la atenta mirada de los demás.
—Si es todo lo que ibas a decir, entonces me voy. Tengo trabajo en el laboratorio que abandoné por venir a esta cena. —apartándose un paso, Senku les informó en un tono frío y meticuloso.
Su familia estaba acostumbrada a su actitud, anteponiendo el trabajo y la ciencia ante todo, no obstante, Kohaku advirtió una molestia inusual en su voz que nada tenía que ver con la falta de profesionalidad al abandonar el trabajo por esa noche.
Entonces una visión familiar acudió a la mente de Kohaku: la mirada aprehensiva y las palabras esquivas de Senku después de cruzar y transgredir la delgada línea en su confusa relación.
Sin duda, el vínculo que se había forjado entre ambos nada tenía que ver con los lazos de hermandad que se esperaba tras el matrimonio entre sus padres. Sí, ella amaba a Byakuya como a un padre aunque éste no lo fuese, e incluso a Lillian como a una madre a pesar de ser simplemente su tutora legal después de la muerte de sus verdaderos padres cuando ella y Ruri apenas tenían nueve y once años.
Pero después de que Byakuya y Lillian contrajeran matrimonio y ellas se mudaran a Japón para vivir en la casa de los Ishigami, e incluso tras todos esos años de convivencia, Kohaku jamás pudo ver a Senku como a un hermano sino como al hombre por el que se sintió atraída y al que deseaba.
Ella lo amaba. Y a pesar de la constante negación y el rechazo de sus propios sentimientos, él también la amó. Senku se encargó de demostrarle ese amor cada vez que estuvieron juntos.
Un amor eclipsado por el estigma social de lo incorrecto.
O al menos así fue durante casi cuatro años. Como el sujeto lógico que Senku se suponía debía ser, fue él quien puso fin a esa relación y posteriormente impuso cierta distancia con ella. Pero Kohaku jamás le reprochó nada ¿cómo hacerlo? Sabiendo que ese sentimiento no tendría futuro alguno y que sólo era un error.
El sentimiento de culpa que sentía era casi insoportable.
No amaba a Titán pero Kohaku al menos esperaba poder llegar a hacerlo y sacar a Senku de su corazón. Era lo correcto, se repitió un millón de veces.
Alejarse de él era lo mejor que podría hacer, la distancia quizá lograría arrancar el insistente y molesto sentimiento.
—Pero hijo ¿cómo que ya te vas? —Byakuya se le quedó mirando con incredulidad, desconcertado por el hecho de que Senku se retirara sin siquiera dedicarle un par de palabras a Kohaku tras la noticia—. ¿Y sin felicitar a tu hermana? Lillian hemos criado a un niño sin modales. —medio lloriqueó el hombre.
Lillian palmeó de nueva cuenta el hombro de su esposo a manera de confort antes de mirar a su hijo, quien parecía más que dispuesto a salir de ahí.
—Estoy segura que Senku está demasiado ocupado con ese nuevo proyecto en el que está trabajando para JAXA. —Kohaku intervino, apelando al trabajo de Senku para tratar de evitar otro incómodo momento.
Ella sintió que la embargaba una nueva oleada de remordimiento ¿Cómo afectaría a la carrera de Senku si alguna vez se supiera lo que había pasado entre ambos?
¿Y a ella?
Lo amaba tanto para permitir que algo como eso sucediera.
Lo miró y el corazón, el estúpido corazón de Kohaku dio un salto ante la manera en la que él de igual manera estaba mirándola. Con la misma intensa con la que siempre la veía antes de que sus labios se apretaran contra los suyos, firmes e insistentes cada vez que se hundían en un beso mientras estaban en la privacidad de su habitación.
Y ella entonces supo que a pesar de todo ese tiempo y de la distancia que ambos habían impuesto para controlar sus sentimientos, el deseo aún seguía latente. Sin embargo, como si de la llama de una frágil vela se tratara, ésta inmediatamente se apagó dejando tras de sí una estela de reproche y lo que Kohaku podría catalogar como dolor.
El ceño de Senku se frunció.
—Debo irme. Hablaremos luego, Leona. —él simplemente se limitó a decir antes de darles la espalda a todos y salir de ahí.
Pero Kohaku pudo ver en los ojos de Senku la promesa tácita de que aún quedaban un par de cosas por aclarar y decir.
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N/A:
No sé de dónde salió esto, honestamente era algo que estaba rondando con molestia por mi mente… se suponía que era para lo del Día Riko pero a final de cuentas decidí no subirlo… y ahora subo esta parte sólo para ver qué aceptación podría tener… la segunda parte obviamente es el Lemmon, pero lo subiré dependiendo de la aceptación que esto tenga… es decir, sólo si ustedes quieren…
Porque como les digo, es un tema que la verdad es algo… bueno ya saben, sé que hay quienes no les gusta este tipo de temáticas y en mi caso realmente estoy haciendo una excepción enorme al escribir esto porque en realidad no es algo que suela hacer o tocar en los Fics…
Pero reitero, es una idea rara que no me ha dejado en paz desde que vi la temática de "Amor prohibido" para la asignación del día Riko del grupo de Senku y Kohaku…
Subiré el Lemmon sólo si ustedes quieren, entonces déjenme saber sus opiniones en los comentarios… ya saben, igual acepto tomatazos XD
En otro asunto… Los Spoilers del Manga me tienen de los nervios y me haría extremadamente feliz que nuestra amada OTP hermosa y preciosa se hiciera Canon, pero si eso no sucede, no importa… mi amor y estoy segura que el amor que muchos y muchas de ustedes le tienen a la Shipp no morirá… incluso si no es Canon mi amor por el Senhaku seguirá ardiendo con la intensidad de mil Soles!
Y bueno eso es todo por ahora u.u
