Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.
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Capítulo 8 Cuando rompió las cadenas.
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Morgiana despertó bastante temprano, tomó un baño y se dispuso a vestirse, al hacerlo reparo en las marcas que los grilletes dejaron en sus tobillos.
«-¿Es que nunca se irán?»
Le torturan numerosos recuerdos de Jamil, la crueldad y bajeza que poseía. Que ella fué por mucho una pertenecía de aquel sujeto. Pero también rememoró el instante en que Aladdin rompió sus cadenas. La primer persona que se arriesgó de esa forma por ella, una esclava que nada valía. La calidez se hizo presente en su pecho y se ruborizó.
Toc toc.
-Adelante-con su característico tono seco.
-Buenos días Mor-san-con una maravillosa sonrisa, a la que la otra solo asintió-¿Te sientes bien?
-¿Eh?
-Bueno, pareciera que has tenido una pesadilla. ¿Algo te molesta?
Quedó perpleja. ¿Cómo es que se da cuenta de las cosas aún cuando ella las guarda en lo más profundo de su corazón? Mentir sería faltarle al respeto, además de algo que jamás le haría a la persona que admira.
-Me preguntaba si las marcas en mis tobillos desaparecerán algún día.
-Oh.
El joven tomó asiento a su lado y paseó las yemas en la zona con curiosidad para luego encararla y sonreír sutil.
-¿Sabes Mor-san? Las cicatrizes y huellas en la piel son símbolos del alma. Algunos pueden pensar que son feas, pero demuestran lo mucho que la gente se esfuerza para seguir adelante. Yo también tengo una, ¿lo recuerdas?-asintió y colocó su mano en el abdomen.
-La que te hizo Arba-san el día que escapamos al continente oscuro.
-La has visto, ¿te da asco?-negó.
-Ya veo.
-¿Verdad? Es lo mismo que pienso de tus tobillos. Quizá nunca se quiten por completo aunque ahora no se notan tanto, ¿sabes por qué?-movió la cabeza en negación-Porque tu fuerte corazón las ayuda a sanar. No te preocupes Mor-san, eres muy linda. Tienes unas manos suaves, piernas veloces, ¡Hasta parece que vuelas! Incluso el color de tu cabello y ojos es fantástico-la mirada del magi llegó a los labios y comenzó a ponerse nervioso, lo que se evidenció con su rubor. Tragó duro.
-¿Qué ocurre?
-Mor-san, soy un tonto.
-No es verdad. Eres la persona más inteligente que he conocido-serena.
-Pero hasta ahora no me di cuenta de...
-¿De?
-Me gustas mucho. ¿Puedo besarte?
Se puso de pie más dispuesto que nunca a huir cuando ella le cogió de la muñeca y lanzó con fuerza al lecho.
-¡Ungh!
Quizá demasiada puesto que le hizo quejarse. Aladdin no tuvo ni tiempo de reaccionar porque la fanalis besaba sus labios con pasión, cerró los ojos dejándose llevar por el momento y sus mejillas adquirieron un encantador tono rosado. Ella hizo distancia aún sobre él, colocando las palmas a los costados y contemplandole como lo haría un cazador.
-Je je je eres increíble Mor-san.
-¿Por?
-Soy un magi, pero a tu lado me siento indefenso je je je.
-¿No te da miedo ser herido?
-Nop. Porque confío en ti. Aprendamos muchas cosas juntos. ¿Quieres salir conmigo?
-Bueno.
La peliroja le tomó en brazos para saltar por la ventana y luego sobre varios techos en un romántico paseo a plena luz del día donde más de un habitante de Kina les contempló con sorpresa.
-¡Ja ja ja ja ja!
«-Supongo que después de todo no soy tan bueno expresando las cosas. Cuando Mor-san se detenga le pediré formalmente que sea mi novia.»
Aladdin pasó los brazos por el cuello de su mayor y recargó el rostro sobre sus pechos, sin mala intención; solamente para apreciar mejor ese aroma a sándalo y libertad. El día que la "torpe esclava" rompió la última cadena y se hizo pasó en el mundo por sus medios, cuando halló la felicidad.
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Notas finales.
Me encanta que las chicas (y chicos) sean quienes consienten a chiquito bebé! TODO EL AMOR PARA ALADDIN! Je je je. Nos vemos la próxima!
