_ JARVIS… quédate en la retaguardia… no hay que ser un genio para saber lo que va a…
Shin alzó las manos y concentró su energía. La gema brilló y la hizo cambiar de color, tomando un rojo brillante que la golpeó y la lanzó contra la pared.
_ … hacer.
No se había equivocado al pensar que iba a usar la gema también con ella. En sus anteriores encuentros, Venom la había protegido. Pero ahora estaba sola. Shin había usado los miedos y dudas de todos y cada uno de ellos para atraparlos. Y May sabía que eso sólo podía significar una cosa.
Justo frente a ella, la imagen de Spider-Man. Estaban solos. May lo ignoró por completo mientras trataba de calcular dónde debería estar Shin. Si confiaba en su sentido arácnido estaba segura de que podría encontrarla.
_ May, a mí no me des la espalda. _ Spider-Man le lanzó una red que ella logró esquivar sin demasiada dificultad.
_ Flaqueas, el original me habría dado. _ Bufó mientras entrecerraba los ojos. _ Ni te esfuerces, mi padre está muerto. No soy tan tonta como para caer en este juego.
Spider-Man cambió de actitud al instante, lanzándose a por ella con una agilidad pasmosa. May, sin embargo, le esquivó y le golpeó en la espalda, arrojándolo al suelo.
_ ¿Vas a matarme de nuevo, May? _ Escupió sangre en el suelo. _ ¿Vas a quedarte sola?
El cielo se oscureció repentinamente, comenzó a llover y el sentido arácnido de May se volvió loco. No pudo impedirlo. Se vio repentinamente atrapada en una enorme telaraña. La telaraña estaba llena de cadáveres. Trató de soltarse, pero fue totalmente incapaz. Spider-Man se levantó y le dio un golpe directo en el estómago.
_ Eres patética, May… no fuiste capaz de hacer nada. _ Otro golpe, directo a la cara. _ ¡Eres incapaz de proteger a nadie! ¡No puedes protegerte a ti misma, y mucho menos a tu madre!
Los golpes comenzaron a sucederse. El traje acabó hecho un desastre, rasgado y manchado de sangre. May comenzaba a sentir que iba a perder la consciencia.
_ ¡No eres capaz de nada, y por eso siempre vas a estar sola!
La arrancó de la telaraña y la tiró por el suelo. May no tenía fuerzas para resistirse a esas alturas. May se levantó. Spider-Man le dio otro golpe y la volvió a tirar al suelo. May volvió a levantarse. Y con la misma facilidad la volvió a tumbar.
_ Parece que te olvidas de algo… "papá" _ May escupió y manchó el suelo de sangre. _ Soy la hija de Spider-Man… No importa cuantas veces me golpees… yo siempre me levanto.
_ Y nunca estás sola…
A May el corazón se le saltó un latido al escuchar la voz de su compañero de nuevo directamente en sus oídos.
_ ¡Llegas tarde! _ Le espetó May, que no podía ocultar sus lágrimas de alegría.
_ Oh, te prometo que merece la pena… estoy mejor que nunca, Jennifer.
Su piel volvió a cubrirse, pero en lugar del habitual negro, el traje adquirió un tono blanco. May notó como una ola la envolvía, cómo las heridas que le había causado su "padre", terminaban de sanar. Antes incluso de que la enorme araña negra y las líneas del mismo color que adornaban los laterales del traje terminasen se acomodarse, May lanzó un ataque directo contra la imagen de su padre, que se desintegró al contacto.
May impactó directamente contra Shin Yang, que recibió el golpe con sorpresa y se vio proyectada sobre el jardín, dejando un enorme surco.
_ Sólo te lo voy a decir una vez más, Shin Yang. Deja a mi madre en paz… O no respondo de mis actos.
_ No te ensucies las manos… Es tarea mía, May.
May reaccionó, girándose. Tal y como imaginaba, JARVIS había estado conteniendo a la bruja. Pero la que respondió fue Aisha. Parecía que había conseguido salir del trance por sus propios medios. Cuando Shin se adelantó de nuevo, ella simplemente giró la mano, haciendo un pase. Ante los ojos de May, ambas desaparecieron.
Shin no se esperaba que su alter-ego desatara la dimensión espejo. Instintivamente trató de usar su anillo doble para salir de allí. Pero no lo tenía. Se le debió caer después del golpe que le había dado May, pero tenía un anillo doble completamente funcional a tan sólo unos metros. Entre los dedos de su alter-ego. Pero en cuanto se levantó, Aisha se lo quitó y cerró el puño a su alrededor.
_ Si das un paso más… lo destruyo. _ Aisha la miró a los ojos, con firmeza.
_ Si haces eso tú también te quedarás atrapada aquí. No se puede salir de aquí sin uno, lo sabes tan bien como yo.
_ Recuerdo cada lección que Strange y padre me enseñaron, sí. Desde que tengo uso de memoria. _ Aisha sonrió, nostálgica. _ Pero si lo destruyo tú te quedarás aquí… conmigo… hasta que ambas muramos.
_ No harías eso.
_ ¿No lo haría? Tú eres toda mi corriente de malos pensamientos. Mis deseos de venganza… mi dolor… mi egoísmo. Todo ello está contigo. ¿De verdad crees que no lo haría?
_ Entonces… ¿Qué es lo que quieres?
_ Hacer un trato, por supuesto. _ Aisha se sentó en el suelo. _ Yo no te expulsé de mi interior… alguien lo hizo. Mi padre me enseñó a controlarte. A luchar contra mis demonios, no dejarlos campar a sus anchas.
_ Nunca conociste a tu padre. _ Le espetó Shin.
_ Wong es mi padre. Él me crio, me dio un hogar y un propósito.
_ Martin Li es nuestro padre… y Spider-Man lo asesinó. _ El brillo negativo de su presencia se intensificó.
_ Lo que importa, Shin… es que la única forma de que te deje salir de aquí… es que volvamos a ser lo que nunca debimos dejar de ser.
_ ¿Y de verdad crees que estando en tu interior vas a poder fingir que no existo? Voy a estar en cada uno de los pasos del camino, Aisha.
_ Ese es mi regalo y mi maldición, Shin. Ya lo acepté cuando descubrí tu existencia.
_ Está bien… _ Extendió la sonrisa. _ Esperaré mi momento.
_ Espera sentada.
May estaba en silencio absoluto cuando Aisha finalmente apareció justo frente a ella. Estaba distinta, más decaída.
_ ¿Estás bien? ¿Qué ha sido de Shin?
_ No te preocupes, May… está donde tiene que estar. No volverá a molestar a tu madre… ni a ti.
_ ¿Seguro?
Aisha asintió. Desvió la vista hacia Hela y Cassie, que estaban empezando a despertarse. Había sido fácil decirle a Shin que se haría cargo de todo, pero volver a sentir toda esa rabia fluyendo en sus entrañas… era difícil. Extrañaba a su padre, él le habría dicho lo que necesitaba oír. ¿Por qué no admitirlo? También extrañaba a Strange.
Y quién sabe si serían esos sentimientos los que provocaron que algo cálido se colocara alrededor de su cuerpo. Tardó un segundo en darse cuenta de que se trataba de la capa de levitación… se le escapó una risa tonta.
_ Sabes, para ser una capa eres un poco chaquetera.
_ Bueno… si está todo listo por aquí…
May dio un impresionante salto y se balanceó hasta la azotea más cercana. Hacía tiempo que no saltaba tanto. Decididamente, Venom no le había mentido. Estaba mejor que nunca.
_ Señorita Parker, le ordeno que se detenga de inmediato. _ JARVIS adelantó los brazos. _ No me obligue a disparar.
_ Ya… creo que paso. Tengo cosas que hacer.
May saltó por encima del edificio e inició un balanceo. Hela ni se movió del sitio, cruzando los brazos. Cassie no terminaba de entenderlo. Aisha no se dio por aludida. Sólo JARVIS inició la persecución tras ella.
Los repulsores del robot funcionaban a pleno rendimiento. Y, sin embargo, no lograba alcanzar a May, que se movía entre los edificios con una celeridad que ridiculizaba a los registros que tenían de su padre. Y cuando giró la esquina, había desaparecido.
Escaneó usando el registro facial, buscando a May… los diferentes diseños de su traje… no tuvo éxito. May no estaba entre la enorme marabunta de personas que se encontraban allí.
_ JARVIS… retírate… _ Suspiró Morgan. _ Ya sabíamos a qué nos exponíamos.
Mientras se daba la vuelta, JARVIS no reaccionó a una de las muchas personas que lo estaban mirando. Una muchacha con una larga melena casi plateada, vestida con el uniforme de una escuela elitista que, con la tranquilidad de la que se sabe ganadora, se giró y continuó su camino.
_ ¿Somos los putos amos o sólo me lo parece a mí?
_ Yo lo soy, lo tuyo es discutible, Jenny.
May… Jenny… ambas o ninguna… le resultaba difícil saberlo a esas alturas. En cualquier caso, fuera quién fuera, se echó a reír.
_ Anda, vámonos a casa… ¿Quiere sushi? A mí me apetece.
Morgan suspiró. May se había escapado. No creía que fuera peligrosa, pero engañaba. No podía olvidarse de qué se la había acusado, a qué señalaban las pruebas. Y le destrozaba tener que darle esa noticia a MJ. Se dirigió al despacho de Darcy y la encontró trabajando, concentrada.
_ Oye, ¿Tienes un minuto? _ La miró. _ Necesito comerme una hamburguesa con alguien.
_ Claro, eso tiene prioridad, ni que estuviéramos salvando al mundo.
Darcy dejó lo que estaba haciendo y la siguió al tejado, la verdad es que estaba muerta de hambre, pero estaba tan concentrada en su trabajo que ni siquiera se había parado a pensar en ello, así que cogió la hamburguesa que le ofreció Morgan y le dio un buen bocado. Sentadas en la azotea se quedaron un buen rato simplemente comiendo.
_ ¿Está mal que no me importe? _ Preguntó Morgan.
_ ¿El qué? _ Darcy atrapó con los dientes un pepinillo que intentaba escaparse.
_ Que May se haya escapado. Se supone que es una criminal peligrosa y ahora está suelta. _ Suspiró. _ Pero… no sé, es una niña.
_ Hela está convencida de que es inocente. Se ha empeñado en que extraiga el audio de la grabación que tenéis… es bastante fuerte, por cierto.
_ ¿Qué crees que va a cambiar eso? _ Preguntó Morgan. _ Tú la has visto… la forma en la que…
_ Bueno, es lo que se me da bien, Morgan. Quizá descubramos algo que no sepamos. _ Le pasó la mano por los hombros. _ A veces una persona es mucho más de lo que parece.
Morgan tardó un buen rato en separarse, se había quedado embobada mirándola a los ojos. Cuando lo hizo, se había puesto roja como un tomate.
_ Pero no descuides lo demás. Aisha me ha dicho que Shin no trabajaba sola. Al parecer hay otra bruja suelta por la ciudad. Seguro que no trama nada bueno.
_ Ya podían habernos tocado Aliens… son más fáciles… la magia… es un asco. _ Darcy se terminó la hamburguesa. _ Pero es lo que nos ha tocado. No te preocupes. Lo arreglaremos.
_ Mira que has ganado confianza rápido, Darcy.
_ No, la verdad es que no… pero lo aparento de puta madre, ¿A que sí?
Darcy se fue a su cuarto aquella noche con una sonrisa en los labios. Estaba contenta con la forma en la que se estaban dando los acontecimientos. Sin embargo, su sonrisa se convirtió en una leve mueca cuando llegó a su cuarto y se encontró con un gran paquete sobre la cama. Y sobre este, una carta. Apartó la carta un segundo y se detuvo a observar el contenido de la enorme caja.
_ ¡No me jodas!
Era una noche oscura en aquel piso. Aquella mujer llevaba ya un buen par de horas esperando el retorno de Shin cuando su teléfono sonó. Una voz modulada respondió al otro lado.
_ Me temo que tu amiga ha caído en combate. ¿Vas a volver a tu plan original?
_ No es una opción. _ Respondió la mujer, mirando por los ventanales del piso. _ Aisha no me sirve… Precisamente a causa de Shin. Ella no tiene la pureza que yo necesito.
_ Eso es un atraso importante para nuestros propósitos. _ respondió la voz. _ ¿Debo asumir pues que deberíamos volver a mi plan?
_ ¿A la tal Janet Jones? ¿Tenemos la certeza de que es lo que busco?
_ Todo encaja con los atributos que me indicaste. Me consta que está capacitada para la telepatía.
_ Es un principio, supongo. ¿Qué vas a hacer? ¿Encauzar a más agentes de Shield para que la busquen?
_ Aún mejor… Creo que le derivaré el caso a los Vengadores.
_ ¿Y funcionará, no se darán cuenta? _ La mujer sonó dubitativa.
_ Tú deja que yo me haga cargo. En un par de días estarán en ello.
_ Muy bien. Confío en tu palabra.
_ No olvides tu parte.
En esos momentos, la camioneta de Janet Jones había aparcado frente a su casa. Tenía una sonrisa en los labios mientras descendía del vehículo. Era imposible no tenerla. Estuvo menos de una semana fuera, y aún así, nada más bajarse pudo ver a su hija salir de la puerta de casa y saltar a sus brazos. La atrapó con la maestría que sólo da la práctica y le dio un beso en la frente.
_ Mamá, prométeme que no vas a volver a irte.
_ Jamás, pequeñuela… jamás. _ La retuvo entre sus brazos, ocultándole la expresión de preocupación que compartió con su hijo.
