El camión se movía por la carretera a una gran velocidad. No tardarían demasiado en llegar. No llevaba piloto, JARVIS se estaba ocupando de conducirlo. El tráiler estaba equipado con todo un Taller y con una sala de reuniones, en la que en aquel momento estaba sentado todo el equipo a excepción de Darcy y, por supuesto, Aisha.

Había sido fiel a su palabra. Tras terminar con su propia responsabilidad para con Shin Yang, parecía no estar demasiado interesada en seguir colaborando con ellas. Y lo cierto es que Morgan no podía evitar lamentarlo, se sentía desnuda sin Darcy ni Aisha. Por otro lado, era mejor que se hubieran quedado en el fuerte. Alguien tenía que cuidar de Jane y asegurarse de estar controlando a May si decidía aparecer.

_ Y esta bruja… ¿Cómo de peligrosa es? _ Las palabras de Hela la sacaron de su ensimismamiento. _ ¿Tanta magia hay en Midgard? Pensaba que apenas soñabais con dominarla hasta que vi a tu amiga.

_ Esa es la peor parte, Hela… no tenemos ni idea. Podría ser incluso más poderosa que Shin… o no manejar más que un par de trucos de salón… con los magos nunca se sabe.

Hela parecía con intención de decir algo, pero se vio interrumpida por una repentina interferencia en la radio. La música relativamente tranquila que había estado amenizando la travesía se vio interrumpida por el rasgueo de unas guitarras y un coro de góspel. Empezó a sonar a todo volumen por todos los altavoces.

She's our shepherd (Ella es nuestro pastor)

And we're his Flock (Y nosotros somos su rebaño)

Morgan notó un leve estremecimiento que le recorría todo el cuerpo. Aquellas palabras, sin tener del todo claro por qué, le causaron temor.

_ JARVIS… Apaga eso. _ Ordenó Morgan.

_ Me temo que han interferido en nuestros sistemas, no puedo cancelar la reproducción, señorita Stark.

Now she's our shield (Ahora es nuestro escudo)

If you try to make us burn (Si intentas hacernos arder)

_ Bueno… no sonaba tan mal al principio… Ahora es otra historia. _ Comentó Cassie, bastante desencantada.

_ Creo que están intentando amenazarnos. _ A Hela aquello parecía divertirla, debía ser la única que podía sacar algo positivo de aquello. _ Es original, cuanto menos.

Now he's our keeper (Ahora es nuestro guardián)

To keep evil away from home (Para mantener el mal apartado de nuestro hogar)

_ ¿Nosotros somos el mal? _ Preguntó Cassie. _ He robado alguna cosa… pero de ahí a llamarme así.

_ Para mí es apropiado. _ Hela se encogió de hombros.

_ Callaos, estoy intentando romper la conexión. ¿No hay forma, JARVIS?

_ Estoy probando todos los posibles protocolos. No hay respuesta. Está acaparando todas las frecuencias y no me permite desconectar la transmisión.

Now She's our Mother (Ahora es nuestra madre)

And She'll make sure we won't be alone (Y se asegurará de que no estemos solos)

Y repentinamente… silencio. La canción se detuvo tan pronto como había empezado. Parecía una cosa pequeña, casi insignificante, pero Morgan notó que le temblaban las manos. Se suponía que tenía la mejor seguridad del mundo. Y esa canción había entrado en sus sistema como si tal cosa.

_ JARVIS… ¿Puedes rastrear el origen de la señal?

_ Me temo que no, Señorita Stark.

_ Este debe de ser uno de los trucos de la bruja. _ Comentó Hela.

_ Si lo que quería era dar grima lo ha conseguido. _ Cassie se estremeció.

_ Lo que quería era darnos un mensaje. _ Morgan se dejó caer en su silla. _ Nos ha dejado muy claro que está preparada… y que, si es necesario, se va a defender.

_ ¿Cómo sabe que venimos? _ Cassie se mordió el labio, Nerviosa.

_ No tengo ni idea. Nadie fuera de SHIELD debería saberlo.

Miró por una de las ventanas tintadas del camión. El exterior se veía nítido. El ambiente era cada vez más agreste. Se encontraban en una carretera solitaria en mitad de un bosque a estas alturas, probablemente tuviera baches. Si no fuera por el sistema hidráulico, probablemente estuvieran dando botes allí dentro.

_ Espero que sepas lo que estás haciendo, Morgan. _ Hela se mostró Severa. _ ¿Se te ha pasado por la cabeza hablar con esa mujer?

_ Por supuesto… Pero eso nunca funciona. _ Suspiró y se puso a repasar sus datos frente al ordenador.

Janet estaba sentada en la iglesia, sujetando el rosario con la mano derecha mientras murmuraba frente a la gran cruz que adornaba la vidriera. Jason le había dicho que no se preocupase, pero ella sabía que aquellas palabras estaban vacías.

Los había sentido. Casi podía escuchar el traqueteo que producía el camión contra los baches de la vieja carretera, o el sonido de los frenos cuando se detuvieron en la estación de servicio. Morgan se acercó a la tienda. Tan sólo quería una Pepsi. Notaba cómo la tendera la miraba fijamente.

_ Usted no es de por aquí, ¿Verdad? _ Le preguntó, mientras dejaba el refresco sobre el mostrador.

_ No, sólo estoy de paso… ¿Tanto se me nota?

_ Bueno, vivimos en una pequeña comunidad, todo el mundo se conoce. _ Dijo, mientras le acercaba el datáfono. _ Y su cara no me suena. ¿De dónde es?

_ Nueva York. _ Contestó, pasando la tarjeta.

_ Vaya, eso está muy lejos. ¿Qué la trae aquí? _ Le entregó la factura.

_ Trabajo. _ Respondió Morgan. _ Muchas gracias.

_ De nada, que dios la bendiga. _ Se estremeció al escuchar esas palabras.

La mujer la miró fijamente mientras abandonaba el establecimiento. En realidad, ni siquiera quería tomarse la Pepsi, quería comprobar qué iba a encontrarse allí. Aquella mujer había sido amable, pero la forma en la que la miraba, tan alerta… la había hecho estremecerse.

Y sin embargo todo eso quedó en segundo plano cuando, unos kilómetros más adelante, JARVIS paró el vehículo repentinamente, frenando en seco, de forma que todas se tambalearon en el interior del vehículo.

_ JARVIS… ¿Por qué has parado?

_ Hay una persona en la carretera, señorita Stark. He tocado el claxon, pero no se aparta.

_ Está bien. Saldré yo. Esperad aquí. _ Ordenó.

Sentía una responsabilidad. Lo último que quería era ser una líder, y se había visto atrapada en ello. Cuando salió y se encontró de cara con Janet Jones, sintió un estremecimiento. La mujer estaba vestida con un peto de trabajo manchado de barro. A su espalda, un arco. Le era familiar.

_ Así que tú eres Janet Jones. _ Tragó saliva. _ Pensé que iba a ser más difícil encontrarte.

_ La buena gente de esta comunidad es trabajadora, se preocupan los unos por los otros, y yo no soy excepción. No quiero que despliegues tus robots por aquí le espíes a todos. No cuando sé que vienes a por mí. Eso no es justo con ellos.

_ Eso es muy… comprensivo por tu parte, supongo. _ Morgan miró a los ojos a Janet.

Pero fue cuando Janet devolvió la mirada cuando ella se dio cuenta de algo.

_ No lo sabes… has venido hasta aquí y no lo sabes. _ Janet mostró incomprensión. _ ¿Por qué has venido a buscarme?

_ Estuviste en la Torre de los Vengadores… borraste varios ficheros. Hay una bruja que ha estado atacando a la ciudad de Nueva York… y nos consta que tú posees poderes compatibles. Eres nuestra única sospechosa y nuestra mejor pista.

Janet se llevó los dedos al puente de la nariz, aquello parecía divertirla. De hecho, se rio un poco al pensar en ello.

_ Eso no explica las incursiones que se realizaron antes. _ La miró, cruzándose de brazos. _ Pero tú no sabes nada de eso. No tienes idea de por qué me perseguían. Y eso es lo que yo no me esperaba.

_ Sí que eres telépata… _ Murmuró Morgan. _ JARVIS… ¿Es cierto que han enviado gente a localizar a Janet antes?

_ No figura nada en los registros de Natasha, señorita Stark.

_ Parece que no soy la única que borra archivos en tu edificio, Morgan. _ Suspiró Janet. _ ¿Qué dicen tus registros sobre Rachel Smith?

_ Fallecida en acto de servicio. _ Ratificó JARVIS.

_ ¿En qué misión? _ Morgan observaba a Janet en silencio, pues parecía saber exactamente lo que estaba buscando.

_ El ID no se corresponde con ninguna misión registrada.

_ Anda… eso es curioso… Se supone que murió buscándome a mí… no es que esté realmente muerta, pero… eso es lo que debería decir.

_ ¿A dónde quieres llegar? _ Morgan miró a Janet indecisa.

_ A que te ocultan cosas, Morgan. Tienes un topo. Alguien que vino en mi busca… alguien que te ha puesto a ti en mi búsqueda… Porque yo no he atacado a nadie en Nueva York… ni he tramado nada en tu contra… vale, está bien, asusté un poco a una persona, pero nada más. Porque lo que más me interesaba era precisamente no meterme en tu camino.

_ ¿Y eso por qué?

_ Porque quiero una vida tranquila. Vivir en mi casa con mis hijos y cultivar mis melocotones. Es todo lo que me interesa.

_ Eso puedo entenderlo perfectamente. _ Morgan se cruzó de brazos. _ Escucha, yo sólo quiero entender lo que está pasando. Si realmente tengo un topo, necesito descubrir quién es. Y tú pareces tener muy claras cosas que a mí se me escapan.

_ Tengo experiencia en traiciones. _ Janet se encogió de hombros. _ Es una de las muchas razones por las que me mantengo apartada. Y antes de que me lo preguntes, sí. Voy a ayudarte. La persona que está detrás de todo esto está claro que está interesada en mí. Por mucho que me apetezca quedarme al margen es algo que no puedo hacer. Pero tengo una condición.

_ Dime. _ Morgan tragó saliva.

_ No quiero que investigues nada sobre mí. Tienes que prometérmelo, Morgan. Y no me mientas, lo sabré.

_ Te lo prometo. _ Lo cierto es que Janet le daba miedo. Había algo en su tranquilidad que la espantaba. Si quería que la dejaran en paz, estaba de acuerdo. _ Entonces… ¿Podemos quedarnos?

_ Supongo que es lo más apropiado. Pero te lo pido por favor… no molestes a esta gente. Esto es culpa mía y no quiero que ellos lo paguen.

Morgan asintió lentamente y se dirigió hacia el interior del camión. Las chica la estaban esperando.

_ ¿Te fías de ella? _ Preguntó Cassie.

_ Aún no estoy segura. ¿Tú qué crees?

_ Por primera vez en mi vida, yo tampoco lo estoy. _ Dijo Hela. _ He visto los ojos de esa mujer a través de las pantallas… y no he sido capaz de ver nada.

_ ¿Nada? ¿Cómo que nada?

_ Nada en absoluto. _ Ratificó Hela. _ Los pensamientos de esa mujer no están a mi alcance. Sus secretos son sólo suyos.

_ Bueno, pero ha aceptado nuestra premisa… y ha hablado conmigo. Eso nunca pasa… me ha descolocado.

Era noche cerrada cuando la bruja apareció en aquel callejón. Se movía con soltura sobre la calle adoquinada. Su contacto no le había mentido. Había magia en aquel ambiente. Estaba claro que Janet Jones era una bruja, y a juzgar por lo que estaba sintiendo, era una bruja poderosa.

Su teléfono empezó a vibrar y, con frustración, se llevó el auricular a la oreja. Estaba empezando a desesperarse, se le acababa el tiempo y aquellas interrupciones no ayudaban en absoluto.

_ ¿Qué ocurre ahora?

_ Han descubierto nuestra intromisión. Janet y Morgan planean trabajar juntas. Tenemos que actuar ya. Cumple con tu parte o todo esto podría desmoronarse.

_ No cumpliré con mi parte hasta que no haya acabado con Janet Jones.

_ Piensa en ello… si las cuatro se ponen en tu contra, ¿Qué posibilidades tienes? ¿Vas a correr ese riesgo?

_ Por supuesto. _ Contestó. _ Sigue siendo más peligroso que no asegurarme de que tú no puedas acabar conmigo cuando te suelte.

_ Respuesta entendible… iré planificando opciones para tu casi inevitable muerte. _ Suspiró su interlocutor.

La mujer se adentró en el pueblo. La casa de Janet estaba en lo alto de una colina, frente a su plantación de melocotones, era bien visible. Tan sólo tenía que encontrarla cuando se hubiera descuidado.

Janet había vuelto a casa, había acostado a Faith y se encontraba fregando los platos. Jason estaba mirándola en silencio, lo que acababa de decir le había dejado tocado.

_ ¿Recuerdas lo que tienes que hacer, si me ocurre algo? _ Le preguntó, de nuevo.

_ Sí, pero…

_ ¿Qué tienes que hacer? _ insistió.

_ Llevar a todos al refugio de la montaña hasta que pase la tormenta. Pero mamá…

_ Que no se te olvide, Jason. Cuento contigo. _ Sonrió, con tristeza. _ Tengo un mal presentimiento. Y ahora ve a dormir, estarás cansado.

Cuando Jason subió a su cuarto, Janet emitió un suspiro, terminó de fregar los platos, los dejó secándose y se dirigió hacia el exterior. Notando el aire golpeando su rostro y moviendo su pelo, pareció relajarse. El olor a Melocotón la sosegaba.

_ No sé quién eres, pero sé que estás ahí. _ Dijo, sin mirar a ningún lugar en particular. _ Voy a darte esta oportunidad para que te marches, para que dejes de buscarme y me olvides. Si fuera tu, la cogería. Detesto la violencia… no quiero tener que hacerte daño.

Entre los melocotoneros la bruja se estremeció. Sintió una poderosa energía rozarla. Y supo que era una enemiga formidable. Pero por eso mismo… no podía echarse atrás.