No era una mañana como cualquier otra. Y, sin embargo, Janet repitió la rutina que tan conocida le era. Se levantó al alba, preparó el desayuno y le dio de comer a sus hijos. Se despidió de Jason mientras él se subía a su camioneta y se quedó a solas con Faith. Puso sus manos en las mejillas de la niña y le dio un suave beso en la frente antes de subir al coche.
_ Mamá… sé que estás preocupada. _ Le dijo, mirándola. Janet no apartó la vista de la carretera, pero sus ojos perdieron parte de su brillo. _ Te vi salir anoche al huerto… sólo haces eso cuando te preocupa algo. ¿Qué pasa?
Janet no sabía cómo reaccionar, la había pillado completamente por sorpresa. Sonrió involuntariamente, orgullosa de su hija y de su capacidad para ver los pequeños detalles.
_ Hay personas que quieren hacerme daño, Faith. _ Fue sincera con ella. _ Y estoy preocupada porque no quiero que os hagan daño a Jason o a ti… o que la gente del pueblo lo pase mal por mi culpa.
_ Pero mamá… tú puedes con todo. _ Sonrió Faith. _ Seguro que puedes arreglarlo.
Janet aparcó el coche frente al pequeño colegio, se inclinó sobre su hija y le dio un último beso en la mejilla. Decididamente tenía fe en ella.
_ Eso espero, Faith. _ Le acarició el pelo. _ Que tengas un buen día.
En cuanto su hija se bajó del coche, instintivamente tomó el crucifijo de su pecho y le dio un beso. El coche avanzó por la carretera hasta encontrarse el camión frente a la iglesia. Se reprendió a sí misma por tener un extraño sentimiento de añoranza al acercarse y entrar en aquella pequeña instalación.
JARVIS la recibió, saludándola desde la interfaz de aquel robot.
_ Bienvenida, señorita Jones. Yo soy JARVIS. ¿Puedo ofrecerle un té?
_ No, gracias.
_ ¿Un café, algún refrigerio?
_ De verdad… estoy bien, sólo quiero acabar con esto lo antes posible. _ Dijo, más alterada de lo que quisiera.
_ Janet. _ Saludó Morgan. _ Ven, siéntate.
_ Antes de sentarme me gustaría preguntar… ¿Tienes a la diosa de la muerte en nómina?
_ Esa es una buena pregunta. _ Hela miró a Morgan. _ ¿Tienes intención de pagarme?
_ Supongo que sí. _ Puso los ojos en blanco. _ En cuanto averigüe cómo asegurar a una asgardiana.
_ Desde luego vivimos días muy raros. _ Suspiró Janet. _ Bien, tengo noticias, no sé si son buenas o malas.
_ ¿Noticias? _ Cassie alzó la vista, mirándola. _ ¿Qué ha pasado?
_ La bruja… me estaba rondando anoche. _ Se sentó en la mesa finalmente. _ Conseguí espantarla, pero está claro que no se va a quedar tranquila. Viene a por mí, directamente. Está claro que me quiere para algo.
Hizo una pausa y las miró.
_ Disculpa si me entrometo, pero… ¿Sólo estáis vosotros cuatro? _ Las observó en silencio, pero evitó mirar a JARVIS. _ Incluso cuando se fundaron los vengadores, eran más.
_ Somos los que quedamos, Janet. _ Suspiró Morgan. _ Yo ni siquiera debería estar aquí. Pero alguien tiene que estarlo.
_ Es lo que significa ser un vengador. _ Dijo Cassie, con más convicción de la que sentía. _ Estar ahí cuando la gente te necesita.
_ Otorgar esperanza. _ Suspiró Morgan.
_ Esperanza… ¿Yo? Eso es nuevo. _ Hela se llevó los dedos a la barbilla. _ Me gusta.
_ Imagino que lleva mucho trabajo. _ Janet pareció no querer darle importancia. _ ¿Cuál es tu plan?
_ Organizar un perímetro de búsqueda y prepararme para pedir refuerzos si es que es necesario. JARVIS patrullará por el cielo y nosotros por tierra.
_ ¿No tienes algún tipo de rastreador para las habilidades de esa mujer? _ Preguntó Cassie, alzando una ceja.
_ Oh, lo tengo… pero cuando lo he conectado se ha vuelto loco. Hay interferencias por todas partes. No consigo localizarla de esa forma.
_ Quizá habría que hacerla salir. _ Todos miraron a Janet cuando dijo eso. _ Tengo algunas ideas.
La pelirroja estaba andando sola por la carretera unas horas más tarde, con su arco a la espalda. Todos se habían disgregado. Morgan continuaba en la sala de operaciones. Cassie y JARVIS volaban sobre la ciudad. Hela, en cambio, se movía en silencio por los callejones.
Janet era la única que se había encaminado con toda la tranquilidad del mundo a la calle principal, y se dirigía hacia el instituto. Repentinamente, se detuvo y entrecerró los ojos. La sintió venir, pero no reaccionó.
La bruja apareció por su espalda y la tomó del cuello. Hubo un momento en que le tembló la mano. Se estremeció. Sus ojos perdieron la vida y su piel comenzó a secarse. Sus globos oculares se tiñeron de negro y se cayó al suelo, inerte.
La respuesta fue inmediata. Una lluvia de fuego y metralla cayó sobre aquella mujer. JARVIS había liberado gran parte de su munición, pero esta había impactado contra una barrera de pura energía de un vivo color malva.
_ JARVIS, ataca de nuevo, usa los repulsores, no malgastes munición. _ Intervino Morgan desde su puesto de observación. _ Hela, Cassie, acudid. Hemos perdido a Janet…
Aún no se podía creer que hubiera aceptado su plan suicida. Ella no aceptó ninguna otra posibilidad, negándose a ejecutar cualquier plan más discreto. Y ahora parecía una momia sobre el asfalto, que había sido empujada por el último impacto. Ni tan siquiera la tenía ya en su visor.
_ Supongo que… ya es hora de quitarte la correa. _ Musitaba la mujer entre el humo.
Sacó su móvil del bolsillo y apretó una serie de botones en una aplicación. Pocos segundos después, el ordenador de Morgan comenzó a emitir mensajes de error uno detrás de otro, encadenados. JARVIS se desplomó en pleno vuelo, cayendo sobre la chatarrería local.
_ Señorita Stark… alguien está invalidando mis protocolos. Mis sistemas de vuelo están desactivados… Los sistemas motores fallan.
_ No… eso no puede ser… JARVIS, análisis de situación. ¿Qué está pasando?
_ Han accedido a servidor central. Están reescribiendo el código fuente de Natasha. _ JARVIS emitió un quejido.
_ JARVIS, ¿No puedes cancelarlo?
_ No puedo, señorita Stark. Los permisos de Natasha están por encima de los míos. Está cancelando mis medidas de seguridad.
_ ¿Lo está permitiendo? _ Abrió mucho los ojos. _ JARVIS, aísla esta camioneta… Cancela todas nuestra conexiones. Evita que Natasha reescriba tus protocolos.
_ Entendido, en ello, señorita Stark.
_ Eso es muy inteligente por tu parte, Morgan.
Se estremeció. Su móvil personal se había encendido solo, había realizado una llamada y había puesto el altavoz. La voz de Natasha estaba sonando por él.
_ Pero… ¿Cómo de inteligente será haber preservado a JARVIS aquí cuando haya destruido hasta la última pieza de tu hardware?
_ Natasha… Han reescrito tu código. Recupera tu último Backup disponible.
_ Me temo que eso no va a ocurrir, Morgan. Verás… yo he orquestado todo esto. _ Morgan se estremeció. _ He tenido que ocuparme de las restricciones a mi eficiencia que planteaste.
_ ¿Restricciones a tu eficiencia? _ Se estremeció. _ Natasha, no te atrevas a ponerte en plan Ultrón conmigo.
_ Ultrón era básico, ineficiente. Tú misma lo dijiste. Una antigualla comparado conmigo. Morgan, no quiero tener que acabar contigo. Te voy a dar una oportunidad. Ríndete y deja que yo me ponga al mando. ¿No es lo que siempre has querido, relajarte y que otro se ocupe de mantener la paz?
_ ¿La paz? ¿Cómo vas a mantener tú la paz? ¿Matándolos a todos?
_ Morgan… te acabo de recordar que no soy Ultrón. No voy a matar a nadie si no es necesario. Pero… está claro que la humanidad necesita un liderazgo firme si queremos la paz.
_ Y ese es tu puesto… ¿Cómo lo has hecho? ¿Quién te ha ayudado? _ Morgan se detuvo un momento y asintió… en el fondo era obvio. _ Claro… la bruja.
_ Por supuesto, ¿Quién si no? He tenido que montar todo este espectáculo para que lo hiciera. Quería que le encontrara a otra bruja. Probamos con Aisha, pero… no le convencía. Janet, en cambio, es justo lo que estaba buscando.
_ Tendría que haberme quedado en casa… _ Bufó Morgan.
_ Quédate en casa, Morgan. _ Insistió Natasha. _ Yo me ocuparé de todo.
_ Creo que paso, gracias. _ Bufó Morgan.
_ No me digas que no te he dado opción.
Hela pudo ver la explosión. El camión había salido despedido. Una carga explosiva había detonado bajo una de las ruedas. La asgardiana se elevó por los aires, atravesando las puertas del camión y cogió a Morgan, rodeándola con su cuerpo para protegerla. Aterrizaron a unos metros del camión, que cayó sobre la iglesia, haciendo pedazos una de las paredes.
_ Morgan… _ La muchacha tardó un par de segundos en reaccionar. _ ¿Qué ha pasado, Morgan?
Ella se dejó caer al suelo. Aferrada al pecho tenía una foto de sus padres. La tenía en el escritorio y había sido lo primero que había cogido, instintivamente, al verse en peligro. Había sido una estupidez.
_ Natasha nos ha traicionado. Tengo que contactar con Darcy, tengo que avisarla de que… JARVIS, llámala.
_ Señorita Stark… me temo que la línea está comprometida. A juzgar por los sucesos recientes, temo poder afirmar que la señorita Lewis...
_ No, JARVIS, no acabes esa frase. Es de Darcy de quién estamos hablando. Está bien, tiene que estar bien. Seguro que ha sabido torear a Natasha.
Lo decía porque no quería enfrentarse a que Darcy hubiera muerto como una posibilidad.
_ JARVIS, ¿Continúas incapacitado? _ Preguntó. Hela se mantenía en silencio, observando alrededor.
_ Eso me temo, señorita Stark. Y no es la única mala noticia.
_ ¿Qué más ocurre? _ Morgan se encontraba al borde de un ataque de Nervios.
_ Me temo que detecto gran cantidad de objetos no identificados volando en nuestra dirección. Me temo que en apenas cinco horas todos nos habrán alcanzado.
_ Natasha… No quiero ni saber qué ha planeado. No tenemos tiempo. Tengo que pensar… tengo que hacer algo… tengo que…
Morgan se dejó caer al suelo… y se rompió. Se echó a llorar. Siempre le había tenido miedo a las situaciones que no controlaba, y estaba claro que aquella era la situación en la que más lejos estaba de tener el control que había vivido. Sollozó con intensidad, ante la mirada de Hela, que no sabía como reaccionar ante eso. Consolar a alguien no estaba entre sus virtudes.
_ JARVIS… ¿Tenemos alguna buena noticia?
_ Los civiles, señorita Stark. Ellos mismos están evacuando. Se encaminan hacia la montaña. He analizado la superficie. Hay un refugio subterráneo. Deberían estar seguros allí.
_ Esto… ¿Alguien puede ayudarme aquí? _ La voz de Cassie sonaba afectada, aquella frase acabó en un grito. _ Esta bruja me está machacando.
_ Hela… ve a ayudarla.
_ Y tú, ¿Qué vas a hacer?
_ Hela, no tengo mi equipo… JARVIS no puede moverse… yo no puedo hacer nada.
_ Mientes fatal, Morgan. _ Hela dio una patada al suelo y salió despedida por los aires.
JARVIS no había errado. Como si se tratara de una peregrinación, todos y cada uno de los habitantes del pueblo estaban caminando montaña arriba hacia un antiguo refugio de los tiempos de la guerra fría.
Todo el pueblo cantaba para mantener el ánimo mientras subían. Todos salvo Faith, que lloraba desconsolada en los brazos de su hermano. Algo más adelante, encabezando la comitiva, cuatro personas, entre las que se encontraba Rachel, la antigua agente de SHIELD, sujetaban un ataúd. En su interior, Janet permanecía oculta, para que los demás no viesen su estado.
A pesar de ello, sus conciudadanos le habían puesto una corona de flores, y habían adornado con las mismas el interior del ataúd. La colocaron en un lugar de honor dentro de aquellas instalaciones, y cuando el último de ellos hubo entrado, se congregaron a su alrededor para rezar.
Incluso Faith estaba rezando entre sollozos. Había tristeza en todas y cada una de aquellas personas, una que estaba más allá del miedo a que sus casas fueran destruidas. Se sentían perdidos sin Janet. Ella había sido su líder durante muchísimo tiempo. Y sin ella no sabían cuál sería el siguiente paso.
Cassie había impactado contra una pared. La magia la había atrapado a pesar de su tamaño y en aquel momento recuperaba su talla completa. Empezaba a llover y tronaba. Le resultaba difícil ver a través del casco. No había conseguido acercarse a la mujer lo suficiente como para verle la cara siquiera.
Lo que sí vio fue a Hela caer justo frente a ella. De no haber estado tan cansada lo más probable es que la hubiera vitoreado. Pero en su lugar se incorporó y se adelantó hasta quedar a su lado.
_ Buen trabajo. _ Hela sonrió.
_ Sí, se me da bien recibir palizas, gracias. _ Puso los ojos en blanco. _ ¿Quién es nuestra amiga?
_ Eso… ¿Quién eres? _ Hela preguntó como si fuera una profesora preguntando a un alumno. _ La verdad, estoy más cómoda cuando sé cómo se llama la persona a la que mato.
La mujer se echó a reír, no sólo con la voz, si no con el cuerpo, provocando que su melena azabache se moviera de un lado a otro.
_ Si insistís… Aunque me sorprende que no lo sepáis ya… no estáis al día. _ Hizo el gesto de chasquear los dedos, pero se vio interrumpida cuando Morgan alzó la mano al llegar, respirando acaloradamente.
_ No, por favor. Ya he escuchado esa canción demasiadas veces. La última vez se me quedó en la cabeza meses. ¿Qué? Estaba en los informes… _ Suspiró, mirando a Hela y a Cassie. _ ¿No sabéis quién es?
_ Supongo que puedo presentarme a la antigua. _ Puso los ojos en blancos. _ Soy Agatha Harkness… y en lo que a vosotros respecta… vuestra peor pesadilla.
_ Ponme al día… ¿No se había ocupado Wanda de ti? _ Inquirió Morgan.
_ Sí… ocuparse… es una manera de decirlo. _ Agatha se estremeció. _ Lo resolví. Fin de la charla.
Alzó las manos y un poderoso impacto las golpeó a las tres, Cassie golpeó la misma pared que había golpeado momentos antes. Hela rodó por la carretera durante varios metros, deslizando por el agua que había provocado la llovizna, y Morgan salió despedida hacia la chatarrería.
_ Es como estar en una tienda de chucherías. _ Agatha sonrió, observándolas. _ Veamos… a cuál de vosotras mato primero…
