_ ¿Señorita Stark? _ La voz de JARVIS hacía eco en aquella chatarrería. _ ¿Morgan, puedes oírme?
Morgan emitió un quejido y consiguió levantarse. Se le había caído un montón de tuercas encima. Por suerte, eran pequeñas. Morgan notaba el férrico sabor de la sangre en sus labios. Se había hecho daño, pero seguía estando entera.
_ JARVIS… _ Se quedó observando al robot frente a ella. _ ¿Qué ha roto Natasha exactamente?
_ Temo que todos los transmisores están quemados. No puedo enviar órdenes a la armadura de forma eficiente.
_ ¿Cuál es el estado de los repulsores?
_ Operativos, señorita Stark.
_ ¿Armamento?
_ Funcionando.
_ ¿Y la integridad estructural? _ Morgan alzó una ceja.
_ Al 98%.
_ Comprendo… _ Morgan se echó a reír. _ Natasha sabe que soy una cobarde.
Cogió del suelo la foto de sus padres, y se quedó un segundo observándolos. El impacto había roto el cristal, pero la imagen seguía intacta. Así que la sacó del portarretratos y la estuvo observando unos segundos. Aquella foto se la habían dado hacía mucho tiempo, poco antes de perder a su padre. La dejó sobre la mesilla de la chatarrería y se acercó a JARVIS, arrancando la cabeza de la armadura.
_ Señorita Stark… ¿Qué está haciendo?
_ Demostrarle que se equivoca. _ Morgan miró a los ojos de aquella Armadura con resolución. _ No soy una cobarde. Soy la hija de Tony Stark y Pepper Potts. Y no voy a quedarme en el banquillo mientras los demás están muriendo. Esta vez no.
_ ¿Qué sugiere, señorita Stark? _ JARVIS sonaba más animado.
_ Vale… creo que aquí tengo todo lo que necesito… _ Miró en derredor. _ Un soldador… almohadillas… ¡Pintura! Sí, perfecto.
Hela se deslizó por el asfalto, rodando sobre su capa. Lo estuvo haciendo durante unos diez metros. Una cosa era segura. El martilleo que venía de la chatarrería le pasó desapercibido a su rival, que se adelantó hasta quedar frente a ella. Cuando se incorporó, estaba mojada de arriba abajo y tuvo que agitar la capa. La lluvia era molesta… El sonido de los truenos era familiar.
Siempre le había gustado el combate. Desenfundó la espada, sus ojos brillantes con el furor de la batalla. Se lanzó contra Agatha, pero la bruja hizo girar los dedos y se vio corriendo sobre el aire, dando un giro y cayendo de cabeza contra el asfalto.
_ Cómo echo de menos el casco. _ Murmuró, incorporándose.
_ ¿Y tú eres la diosa de la muerte? Llevo siglos huyendo de ti. _ Agatha sonrió. _ No sé… esperaba que fueras… más poderosa.
_ Solía serlo. _ Se detuvo en seco un segundo, elevando la vista. _ Hasta que mi hermano hizo pedazos nuestro hogar, sacaba de allí mi fuerza. Hacías bien en correr. Incluso ahora deberías.
_ ¿Por qué debería?
_ Puede que no sea tan fuerte como antes pero ahora… no estoy sola.
Agatha dio un paso atrás, presa del instinto. Un rayo cayó justo frente a ella, provocando que apartase la vista, cegada. Hela no, ella mantuvo la vista fija, sin pestañear. Cuando Agatha pudo volver a fijar la vista, se percató de que la diosa no había mentido.
Frente a ella había otra persona. Se estremeció. Estaba ataviada de negro, con una gran placa metálica que le cubría el torso, botas de plata y un cinturón de cuero con su correspondiente fajín… pero lo que estremeció a Agatha fueron sus ojos. No podía verlos, pues de ellos emergía un brillo azulado, propio de rayos como aquel que había caído ante ella. Extendió el brazo derecho en su dirección, e instintivamente se agachó, justo a tiempo para evitar que algo la golpease.
Un Martillo. Uno que se detuvo justo en la mano derecha de la mujer, que lo hizo girar con extrema soltura. El clima se recrudeció. Hela emitió un suspiro, entre el alivio y la resignación.
_ Dime que no has venido a volver a ponerme ese martillo encima.
_ No me tientes, Hela… no me tientes. _ El brillo en su mirada hablaba por sí mismo.
_ De acuerdo, no te tiento… hey, ahora estamos en el mismo equipo. ¿Cómo era? ¿Señora Foster?
_ Doctora Foster. _ Hela se colocó a su lado.
_ Doctora entonces. _ Miró a Agatha. _ Enfrentemos pues a Hela, diosa de la muerte, y a la doctora Jane Foster, heredera del legado de Thor, contra una bruja de nombre rimbombante,
_ Te olvidas de mí. _ Cassie emergió junto a Jane. _ Casi me dejas frita con ese rayo, podías haber avisado antes.
_ No sabía que tuviéramos una avispa de nuevo en el equipo.
Agatha suspiró largamente. Aquello no estaba planeado. Ella no tenía la más mínima intención de enfrentarse a dioses, pero sabía que tarde o temprano habría que deshacerse de los vengadores. Eran un gran inconveniente para sus futuros planes con Natasha.
_ ¿Un poco de ayuda, Natasha?
_ En camino. Gana tiempo. Mis primeras fuerzas llegarán en unos minutos. _ Le respondió el altavoz de su móvil.
_ ¿De verdad, Natasha? _ Hizo un pase con las manos y se esfumó.
_ Vaya, parece que la hemos espantado. _ Hela miró a Cassie. _ Tú has debido asustarla.
_ Hela, no tenemos tiempo para bromas. _ Jane se mostraba muy seria, centrada. _ Hay que encontrar a esa bruja ya.
_ No se preocupe, Señorita Foster. Estamos en ello. Es un placer tenerla de vuelta.
_ ¿JARVIS?
Por el mismo agujero de la chatarrería por el que había entrado, JARVIS emergió y se alzó por encima del pequeño pueblo. La armadura ya no era roja y dorada. Por el contrario, era de un brillante color plateado. El rojo había sido sustituido por un malva más sutil.
_ Ejecutaré un escáner térmico de la zona.
JARVIS sobrevoló la zona y localizó a Agatha. Desplegó una andanada de petardos, más con el propósito de marcar su posición que con el de herirla. Se dejó caer frente a ella, y las dos cámaras del casco la miraron fijamente.
_ Eres realmente mañosa… Natasha me dijo que ese trasto no iba a volver a funcionar. _ Sonrió, alargando la sonrisa. _ No te preocupes, tengo la solución perfecta para ti, super estrella.
Agatha volvió a pulsar un botón en la aplicación del móvil y JARVIS se quedó totalmente inmóvil, dejando caer la cabeza. Agatha lo pateó y se cayó al suelo. Restándole importancia, se dio la vuelta y decidió buscar otro escondite.
Un instante más tarde se escuchó una explosión. La bruja salió despedida por los aires, cayendo de bruces al suelo. Se tuvo que colocar la nariz, con un quejido y un sonido de "crack". Delante de ella, la armadura estaba en pie y apuntando con los repulsores.
_ Natasha dijo que esto freiría los controles. _ Se incorporó. _ Mentirosa.
_ Natasha no te mintió. _ El casco de la armadura se abrió.
Morgan la miró fijamente unos segundos desde el interior de la armadura.
_ Es fácil… no puedes quemar los transmisores… si no hay transmisores. _ La miró con fijeza. El casco se cerró. _ Ingeniería básica.
_ Muy elocuente por su parte, Señorita Stark.
_ Espera… ¿Morgan está dentro de la armadura? _ Preguntó Jane por el comunicador.
_ Ni se te ocurra decir nada, Jane… _ Murmuró Morgan. _ Luego lo hablamos, luego.
_ En cualquier caso, es irrelevante. _ La voz de Natasha resonó, ya por el canal de audio. Había conseguido colarse. _ Mi primera oleada ya está ahí.
Se escuchó un sonido de reactores, y un ejército de robots comenzó a descender sobre el pequeño pueblo.
_ ¿De dónde diablos los ha sacado? _ Exclamó Morgan.
_ Compré unas instalaciones en Rusia. Llevan fabricando en serie desde hace seis años. _ Contestó Natasha, con soltura. _ Aún me cuesta creer que no te dieras cuenta.
_ Voy a borrarte, Natasha. Aún no sé cómo, pero me voy a deshacer de ti. Eso te lo juro.
_ Estás en un pueblo cristiano, Morgan. No jures en vano.
Hubo un estremecimiento general cuando, en el refugio, el ataúd comenzó a temblar. Durante un segundo, los rezos se detuvieron mientras, en silencio, todos y cada uno de los presentes se quedaba observando cómo la tapa se deslizaba a un lado.
Nadie se atrevió a mover un músculo mientras Janet se incorporaba. La piel tersa, los ojos vivos, el cabello ligeramente revuelto y una expresión resuelta, una sonrisa. Como si nada hubiera pasado. Faith se soltó de los brazos de su hermano y corrió entre la gente, sin pararse a pensarlo.
_ ¡Mami! _ Gritó a pleno pulmón, haciendo un esfuerzo por subirse a aquel ataúd.
Janet, con una sonrisa, la recogió y la tomó entre sus brazos, estrechándola con fuerza. La niña aún tenía las mejillas húmedas, había estado llorando copiosamente. Instintivamente se secó en la manga de su madre.
_ ¡Mami, no vuelvas a asustarme así! _ La miró, haciendo el mohín más adorable que había visto en su vida, o al menos, que fuese capaz de recordar.
_ Perdona, Faith. Era importante. Era la única forma de que esa bruja saliera… de asegurarme de que todos vinierais aquí. Sé que fuera van a pasar cosas terribles.
En ese instante, notaron un enorme temblor. Como si sus palabras hubieran anticipado precisamente aquello. Llegó el sonido de las explosiones y Janet pudo ver el miedo en los ojos de su gente. Le dio un beso en la frente a su hija y se bajó del ataúd.
_ Tranquilos. Os juro por Dios que todo saldrá bien. _ Se inclinó y se sentó en el suelo con el resto. _ Escuchadme. Ahí fueran están los Vengadores, luchando por nosotros. Y estoy yo… y os juro que os voy a proteger, pase lo que pase. ¿Confiáis en mí?
_ Con nuestra vida. _ Susurró el párroco, mirándola.
_ Entonces os pido que me deis las manos. _ Las extendió. _ Y recemos juntos.
Se cogieron las manos y empezaron a murmurar. Mientras tanto el ejército de robots había empezado a desatar un infierno. Iban todos armados con munición de alto calibre y estaban reduciendo el pueblo a cenizas.
_ JARVIS, desvía potencia al repulsor pectoral. _ Morgan adelantó el pecho y desplegó un rayo que trazó un arco sobre los robots.
Cayeron con facilidad, partidos en trozos. No obstante, el gasto de energía había sido elevado. Lo cual no era un problema para Jane. La rubia había generado un tornado que estaba tragándoselos, cuando no lanzaba rayos para quemar sus circuitos.
La hoja de hela cortaba el acero como si fuera mantequilla. Quizá no fuera tan poderosa como lo había sido en el pasado, pero su adiestramiento militar sobresalía… tanto como su capa a prueba de balas.
Cassie se estaba esforzando algo más mientras se metía entre los entresijos de las máquinas para desconectarlas. Una pequeña avispa que se colaba y los "picaba".
Estaban superando ampliamente a las fuerzas enemigas cuando ocurrió. Algo cayó del cielo. Y durante un instante, todo el mundo se detuvo simplemente a observar. Delante del escuadrón de robots se hallaba Natasha Romanoff. Esta vez no era una proyección holográfica, esta vez parecía de carne y hueso. Aunque era evidente por la forma en que había caído que no lo era.
_ No me puedo creer que hayas saqueado las reservas de vibranium que nos entregaron para hacerte un cuerpo. _ Morgan sonó incluso más ofendida que cuando le reveló que planeaba conquistar el mundo.
_ Un líder debe ser visto, Morgan. Debe tener una cara visible, alguien a quien se pueda admirar. _ Se apartó un mechón pelirrojo del rostro. _ Y tú me diste la de una heroína.
_ Quizá deberías mirarte al espejo y pensar lo que ella haría. _ Morgan adelantó los brazos, con los repulsores dispuestos.
_ Morgan… os voy a dar una última oportunidad. Rendíos, asumid mi dominio. En el fondo sabes que es lo mejor. Yo seré el escudo que protegerá a todas las naciones… Yo pondré fin a las guerras.
_ Estoy segura de que crearías una sociedad segura, aún a costar de arrebatar su libertad a todas y cada una de las personas a las que proteges.
_ Es lo más seguro para ellos. Han tenido la libertad toda su vida, y no han sabido qué hacer con ella. La han malgastado… como tú estás haciendo ahora mismo. _ Extendió la mano. _ Lo siento, Morgan… el mundo tiene que cambiar, y si tengo que eliminarte para que no te interpongas, así sea.
Chasqueó los dedos y todos los robots cambiaron de blanco, ignorando al resto, todos apuntaron al mismo tiempo a Morgan, que se encogió contra una pared instintivamente cuando la lluvia de plomo comenzó. El resto trató de alcanzarla, pero fue demasiado tarde. La armadura no iba a resistir ese asalto. No era lo bastante resistente. Un sonido metálico comenzó a llenar el aire a medida que se formaba una nube de polvo.
Y entonces… los impactos sobre la armadura se detuvieron, pero no así el sonido metálico. Elevó la vista y vio que alguien se había interpuesto y estaba absorbiendo los impactos. A través de la nube de polvo apenas podía distinguir su presencia, pero sí que pudo distinguir lo que llevaba en las manos, y se le abrieron los ojos como platos.
Cuando se detuvo el fuego, la sensación de pánico se habría apoderado de todos las presentes. Se habían quedado en shock, horrorizadas ante lo que habían visto. Pero su mirada pasó rápidamente a la incredulidad cuando el humo empezó a despejarse y vieron a una persona de pie justo en la línea de fuego.
Darcy estaba simplemente allí de pie. Jane tardó unos segundos en pararse a pensar en lo que se había puesto su mejor amiga. El uniforme era inconfundible. Los tonos azules, las barras rojas y blancas en el abdomen… y la gran estrella blanca en el pecho.
Sin embargo, si había algo que destacaba era, sin lugar a dudas, el escudo que sujetaba en la mano izquierda. A pesar de todos los impactos el escudo permanecía totalmente intacto, una hazaña que sólo el auténtico escudo del capitán habría sido capaz de resistir.
_ ¿Y bien, Natasha? ¿Eso es todo? _ Darcy colocó el escudo delante de sí misma. _ Aguantaría todo el día.
Los robots comenzaron a preparar su armamento para el contraataque. Darcy lanzó el escudo. El mismo atravesó a varios de los robots, partiéndolos en dos antes de que Darcy pulsara un botón de su traje y el escudo girase en dirección contraria. El resto volvieron a cargar en su contra, disparando sin contemplaciones.
_ ¡Ahora! _ Gritó a pleno pulmón.
Un portal se abrió frente a Darcy justo a tiempo para tragarse la siguiente hondonada de armamento, conectando con un segundo portal que hizo que lloviese sobre sobre los propios robots.
_ Sentimos llegar tarde. _ Aisha pareció aparecer de la nada, ayudando a Morgan a ponerse en pie.
_ ¿Va a venir alguien más? _ Se crujió el cuello dentro de la armadura.
_ Sólo una más. _ Aisha giró la cabeza.
May había aterrizado junto a Hela, haciendo pedazos a un robot que estaba a punto de atacarle por la espalda. Morgan en ese momento se sintió mucho más segura.
_ Impresionante, supongo. _ Bufó Natasha. _ Agatha… Sal de tu agujero, ¿Quieres? Me gustaría solucionar esto de una vez.
