Darcy había visto cómo el camión se había marchado calle abajo, se había despedido con la mano y se había preparado para un día más en el trabajo. Quizá de haber sabido lo que iba a ocurrir no habría dejado que se marchase sola. Se preparó un café y se sentó en su escritorio un rato, revisando los datos que tenían sobre sí misma, pero tal como Morgan le había dicho, no había gran cosa.

Suspiró y se encaminó de nuevo hacia su habitación, y sus ojos convergieron sobre la caja. La había estado evitando desde que la había dejado sobre aquel escritorio. Finalmente se atrevió a meter las manos entre todo aquel corcho y sacar lo que le habían dejado. Aquel escudo era tremendamente familiar. Lo había visto más de una vez en persona.

Su primer pensamiento había sido que se trataba de una especie de broma. Pero se le había pasado rápidamente cuando había cogido un arma de la galería de tiro y había disparado contra él. La bala se había aplanado por completo y el escudo había quedado completamente intacto.

No fue hasta aquella mañana cuando finalmente se detuvo a leer la nota. Una sonrisa boba le apareció en el rostro. Aquello era surrealista. Totalmente en serio, pero absolutamente surrealista. Se colocó el escudo sobre la mano izquierda y miró cómo quedaba. Se sintió ridícula.

Y a pesar de todo, escudo en mano, se dirigió hacia el departamento de I+D. Dejó el escudo a un lado y se paró un segundo antes de pararse a hablar.

_ Natasha… ¿Qué tal se te da coser?

_ Puedo configurar cualquier tejido que desee, señorita Lewis. Será cuestión de unos segundos.

_ ¿Así de fácil? Espero que no se enteren los de Gucci… les preocupará que les hundas el negocio. _ Suspiró. _ Oye… es una tontería, pero… ¿Puedes hacerme un traje como el del capitán américa?

_ ¿Steve Rogers o Sam Wilson? _ Preguntó Natasha.

_ Rogers. _ Suspiró Darcy, sintiéndose un tanto sobrecogida.

_ Muy bien, si se sitúa sobre la plataforma del centro de la sala podré proceder.

Darcy obedeció, sintiéndose un poco tensa mientras la máquina la medía con láser.

_ ¿Lo quiere a pruebas de balas, señorita Lewis?

_ Supongo. _ Se encogió de hombros.

En menos de un pestañeo Natasha colocó frente a ella el atuendo. Darcy dudó, pero finalmente se decidió a cambiarse y probárselo. Se detuvo un momento a mirarse en el espejo y observarse fijamente.

_ No sé si me queda bien o parezco una payasa… quizá un poco de las dos. _ Se acercó al espejo. _ ¿Tú qué crees, Natasha?

_ Creo que le queda muy bien, señorita Lewis. El azul realza su figura.

Darcy se mordió el labio, sintiéndose cada vez más estúpida. Estaba discutiendo consigo misma con mucha fuerza. Las dudas la estaban asaltando como nunca lo habían hecho. Se colocó el escudo a la espalda y se echó un último vistazo. Iba a quitarse el traje cuando Natasha la interrumpió.

_ Doctora Lewis, me pidió que la avisara en caso de cambios en la doctora Foster. He detectado un cambio repentino en la presión sanguínea y en el pulso.

Darcy se olvidó de todo, vestida como estaba y cargada con el escudo a la espalda salió en dirección a la enfermería, temiéndose lo peor. Cuando llegó, se quedó en shock en el dintel de la puerta.

Jane se había levantado y sujetaba el martillo con la mano derecha. Cuando la escuchó llegar, como un acto reflejo, le lanzó el martillo y Darcy lo cogió al vuelo.

_ Cálmate, Jane… que soy yo. Tu amiga el frigopie.

Jane se quedó un momento mirándola en silencio, pasando la vista al martillo, para subirla hasta el escudo y de nuevo al atuendo.

_ ¿Cuánto tiempo llevo inconsciente?

_ Una semana. _ Darcy se cruzó de brazos sin soltar el martillo. _ Tranquila, no han sido veinte años.

Darcy alzó la ceja y dejó el martillo sobre la mesilla, donde lo había dejado originalmente. Se sentó junto a Jane en la cama y le dio un abrazo.

_ Eres una guarra por haberme tenido metida en el congelador todo ese tiempo… pero te quiero de todas formas. _ Bufó, mirándola. _ Encima tú estás igual. Ese martillo es un chollo, debería habérmelo quedado.

_ Entonces… ¿Eres el capitán américa ahora?

_ ¿Qué? No… o sí… la verdad, estoy hecha un lío. Me llegó una carta de la sobrina de Sam Wilson… Con el escudo. Dijo que era para mí… que era lo que su tío quería. No entiendo nada, Jane.

_ Verás… estuve hablando a Sam de ti, muy a menudo… especialmente después de que… me ayudase con tu problema.

_ Ayudarte con mi problema… _ Darcy alzó una ceja. _ Morgan dice que en sus archivos no hay nada sobre cómo lo resolviste. Así que, si hicieras el favor…

_ ¿No te has dado cuenta a estas alturas? _ Jane sonrió. _ Vamos, Darcy… eres lista… Ya has debido notarlo. Y si no, estoy segura de que Morgan lo ha hecho.

_ Sí, corro como veinte kilómetros diarios, si te refieres a eso.

_ Y deduzco que estás bastante más fuerte…

_ Según mis pruebas sí… ¿A dónde quieres llegar? _ Darcy la miró enfadada. _ No juegues a los acertijos conmigo.

_ Darcy… te morías porque las células de tu cuerpo se degradaban, porque perdías tu fuerza… así que… tuve que buscar algo para compensarlo. Algo que no convenía que estuviera en los registros… por buenas razones.

_ Jane… _ A Darcy se le abrieron los ojos como platos. _ Dime que no.

_ Puedo decirte que no, pero te estaría mintiendo.

_ ¿Me inyectaste el suero del supersoldado sin informarme siquiera? _ Darcy lo gritó. _ Podría haber matado a alguien sin querer. ¿Qué te hace pensar que quería esto?

_ Era la única opción y… no podíamos despertarte para preguntarte… podrías haber muerto. _ La miró a los ojos. _ Escucha, lo que yo quería era que estuvieras bien. Y eso lo hemos conseguido.

_ ¿Y por qué no estoy inflada?

_ ¿Inflada? _ Preguntó Jane, con una leve sonrisa.

_ Sí, ya sabes… como Rogers. Él medía como un metro y medio antes del suero y después…

_ No es la misma variante del suero. _ Susurró Jane, mirándola. _ Verás, hubo un incidente… pasó más o menos al mismo tiempo que lo de Westview, y se llevó bastante en secreto. Wilson y Barnes… estuvieron involucrados. Hubo una variante nueva del suero. Te ahorrare los detalles. Conseguimos sintetizar una muestra y esa fue la que te inyectamos. Por eso tu aspecto es el de siempre. Sé que no habrías querido ser una culturista.

_ Rompería mi imagen de chica lista e inaccesible. _ Darcy suspiró y miró a su amiga. _ Pero eso no significa que tenga que ser el capitán América, ¿No? La carta me hizo creer…

_ Nadie te está obligando a Nada, Darcy. Pero creo que serías una excelente capitán América.

_ Bueno, el traje me queda de puta madre, eso es un hecho.

_ La verdad, pensaba que la estrella iba a hacer una curva rara en el pecho, pero ahí arriba ha quedado bien. _ Analizó Jane. _ Sí, el traje te queda muy bien.

_ Pero no por eso significa que me pueda poner en los zapatos de Steve… o bueno, de Sam. Seguro que él también lo hacía genial, me hubiera gustado verle.

_ Sí, sí que lo era. _ Jane le dedicó una significativa mirada, no tuvo que decirle más.

_ Jane, yo sólo soy una chica de Brooklyn. Antes de empezar la carrera me ganaba la vida vendiendo cupcakes.

_ Bueno, justo como Steve… salvo por la parte de los cupcakes. Además… lo que importa está claro que lo tienes. Y eso no lo decido yo… lo decide él. _ Jane le colocó el martillo en la mano y Darcy lo sostuvo instintivamente. _ Sólo conozco a otras dos personas aparte de nosotras que pueden levantar ese martillo.

_ Te juro que a veces te odio, Jane… Me vas a convencer de que salga vestida de barras y estrellas a salvar el mundo… A mí…

_ Para ser justas las barras y estrellas te las has puesto tú sola.

En ese momento ambas reaccionaron a la vez. Darcy instintivamente se cubrió con el escudo justo a tiempo para evitar que la pared derecha cayese sobre ella. Jane giró el martillo y rompió los cascotes. Eso sólo pareció dar vía libre a una lluvia de plomo. Darcy instintivamente se encogió tras el escudo.

_ ¿Nos está atacando el departamento de I+D? _ Darcy bufó. _ ¿Qué diablos pasa?

_ Algo debe pasarle a Natasha. Quizá la hayan hackeado.

_ Comprendo. _ Darcy se llevó el dedo al auricular de la oreja. _ Equipo de la Torre de los Vengadores, aquí la comandante Darcy Lewis. Os ordeno la retirada. Repito, retirada. Abandonad la torre de los vengadores ordenadamente.

_ ¿Comandante? Ese es mi puesto.

_ Encantada de devolvértelo en cuanto el edificio deje de intentar matarnos. _ Suspiró Darcy.

El fuego paró repentinamente. Había servido como una distracción perfecta para que no se percibiera el sonido de las máquinas. Pero Darcy llegó a tiempo de verlas terminar de trabajar. Frente a ella vio la imagen de Natasha Romanoff no una, si no dos veces. Los dos androides se movieron al unísono durante unos segundos antes de que uno de ellos saliese volando por la ventana.

_ ¡Eh! ¿Dónde va?

_ A acabar con Morgan… lamentablemente ha rechazado mi oferta de paz. _ La segunda imagen de Natasha observó a Darcy. _ Espero que tú no hagas lo mismo.

_ Déjame adivinar… has entrado en modo megalómano y quieres conquistar el mundo… He visto suficientes pelis para saber cómo acaba eso. _ Darcy adelantó el escudo.

_ Darcy… necesito ese escudo para mis planes… y creo que sería mejor para todos que siguiera dónde está. Te prefiero en mi equipo.

_ No es una posibilidad.

_ Según mis cálculos si logro hacerte olvidar los últimos días, probablemente seas mucho más receptiva. Es una lástima no poder hacer lo mismo con el resto. Pero me conformaré contigo.

Darcy se cubrió tras el escudo y se preparó para el ataque de Natasha. Sin embargo, un relámpago pasó por encima de ella y golpeó el ordenador que estaba detrás del androide, haciendo que se cayera en el sitio.

_ Aún no había terminado de copiarse, eso nos dará algo de tiempo.

_ ¿Y la otra?

_ Probablemente de camino hacia dónde se encuentra Morgan y el resto. ¿Tienes las coordenadas?

_ Están en el diario de misión. ¿Aún funciona o Nat se lo ha cargado?

Jane se acercó a uno de los ordenadores y tecleó, revisando el contenido de la misión, que parecía que aún continuaba en su lugar. Anotó las coordenadas y se dispuso a irse, miró a Darcy.

_ Entonces… ¿Vas a venir, comandante? _ Preguntó, con retintín.

_ Verás… esta chica de Brooklyn va a buscar refuerzos. _ Se dirigió a las escaleras. _ Te veré allí.

Aisha estaba en completo silencio, en el cénit de su meditación. Retener a Shin dentro de sí misma requería un gran esfuerzo, pero era gracias a momentos como ese que podía permitírselo. Por eso que abrieran la puerta del santuario de una patada justo en ese momento, la enervó especialmente.

_ Darcy… _ Dijo, observándola, consiguiendo retener las ganas de reprenderla. _ ¿Qué te has puesto?

_ Parece que el modelito está haciendo furor. _ Sonrió involuntariamente. _ Escucha, necesito tu ayuda. Natasha se ha vuelto loca. Quiere conquistar el mundo.

_ Darcy, ya os expliqué que, si no hay magia de por medio, no es asunto mío.

_ Aisha… ¿No te parece un poco sospechoso que justo en la misión en la que Morgan va en busca de la posible bruja detrás de todo esto, Natasha se vuelva loca después de tantos años de funcionamiento? ¿No te has parado a pensar que quizá esté relacionado?

_ Tiene sentido, sí. _ Suspiró, sentándose en la escalera. _ Está bien, te ayudaré. Pero debes dejarme acabar mi meditación. Es importante.

_ Para evitar que Shin Yang se vuelva loca dentro de ti. _ Murmuró Darcy.

_ Veo que lo entiendes. _ La miró a los ojos. _ No puedo faltar ni un solo día.

_ Muy bien. No te preocupes. Mándame un mensaje cuando estés lista. Aún me queda otra carta que jugar.

MJ estaba regando sus plantas. Las reparaciones eran sorprendentemente rápidas cuando trabajabas con los Vengadores. Por suerte durante la pelea no habían dañado sus hortensias, eso llevaría bastante más tiempo que los muros de la casa.

_ Hola, MJ.

Mary Jane dio un bote y se giró para encontrarse con Darcy, que estaba de pie tras ella, de brazos cruzados, mirándola fijamente.

_ Darcy… ¿Qué haces aquí? ¿Y qué llevas puesto?

Darcy la miró a los ojos y le prestó su mejor sonrisa.

_ Estoy aquí porque tengo que encontrar a May, y tú sabes dónde está.

_ Darcy… ¿Qué voy a saber yo? Yo no la veo desde que se escapó de aquí. _ Darcy negó con la cabeza.

_ Mientes bien, MJ, eres creíble, pero no cuela. _ La miró a los ojos. _ No has llamado ni una sola vez a la torre desde que viste que se escapó para preguntar por ella. Mi madre no habría llamado, pero tú quieres a tu hija. Y no estás preocupada.

MJ se mordió el labio.

_ No te preocupes, MJ. No pienso encerrarla. He decodificado el audio de la grabación. Ahora ya sabemos lo que ocurrió de verdad. Es una lástima no haber estado antes para haberlo resuelto. Te pido disculpas.

_ ¿Para qué quieres a mi hija? _ MJ la miró seria. _ Si no es para encerrarla, es que hay un problema, algo serio.

_ Natasha se ha vuelto loca, quiere matar a Morgan… a todos, en realidad…

_ ¿Una IA quiere mataros? ¿Por qué no me sorprende? _ Mary Jane bufó. _ Mayday es una niña. No debería meterse en esto.

_ Esa decisión no es tuya.

Darcy elevó la vista justo a tiempo para ver cómo May caía desde un edificio contiguo con su nuevo traje blanco. Venom se retrajo un poco para mostrar su rostro cargado de determinación.

_ Cuéntame, Darcy… ¿Qué está pasando? No te dejes nada.