Natasha recibió un golpe del martillo en el rostro. Aquello se salía de sus parámetros, no era estadísticamente posible. Su avatar se deslizó por el suelo antes de recuperar la compostura. Visión había parado un segundo a observar sus propias manos.

_ Escucha… podemos hablar de las implicaciones épicas después de salvar al mundo. _ Le dijo Wanda cuando sus miradas se cruzaron.

Visión asintió y se elevó por los aires, seguido de Natasha, que se lo había tomado como algo personal. Los dos sintezoides empezaron una trifulca en las alturas. Wanda se quedó un segundo observándolos antes de sonreír. Darcy lanzó su escudo justo a tiempo para que no la golpearan los robots.

_ Hey, despierta, Wanda. _ Darcy se colocó a su lado. _ ¿Puedes ocuparte de Agatha?

_ Oh… desde luego, será un placer. A la orden, capitán. ¿Qué harás tú?

_ May necesita refuerzos, se lo está pasando demasiado bien ella sola. _ Le guiñó un ojo. _ Oh, y me debes un café desde hace veinte años.

_ Tendrás tu café. _ Wanda sonrió y se adelantó en busca de Agatha.

La Bruja se encontraba en un encarnizado combate con Aisha y sus clones. Los robots le ofrecían apoyo, pero ambas parecían exhaustas. Aisha tenía problemas para mantener la magia de sus escudos.

Agatha había relegado en los robots, pero estos, ante un gesto de Wanda… explotaron al unísono, dejando el suelo lleno de piezas. La pelirroja le puso la mano en el hombro a Aisha y la miró a los ojos.

_ Calma, a partir de aquí me ocupo yo. _ Su mirada se volvió hacia Agatha, tiñendo sus ojos de rojo. Cuando habló, lo hizo con su acento, uno que hacía muchísimo que no dejaba salir. _ Agatha, veo que no eres la clase de persona que valora las segundas oportunidades.

Agatha estaba tan concentrada en su batalla con Aisha que ni siquiera había reparado en Visión. No fue hasta escuchar ese acento que se dio cuenta de quién era la mujer que le estaba hablando… Su rostro se contrajo en un rictus de terror.

_ ¿Wanda? _ Hizo una pausa, notando la mirada asesina de la pelirroja. _ Yo… no sabía que se trataba de ti, te lo juro. De haberlo sabido yo nunca…

Se puso de rodillas, literalmente, mirándola con súplica. Agatha sentía pavor, lejos quedaba la actitud arrogante que había tenido antes.

_ No sé… quizá deberíamos preguntarle a Agnes qué opina ella. _ Wanda se arrodilló para quedar a su altura. _ ¿Tú qué crees, Agatha?

_ No… por favor… eso no… cualquier cosa menos eso. _ La miró a los ojos. _ Yo sólo… quería vivir un poco más. Necesitaba encontrar a una bruja para ganar unos años. No pensaba que fueses a ser tú…

_ No sé, Agatha… ¿Por qué iba yo a dejarte campar a tus anchas, después de lo que has hecho? _ La miró a los ojos. _ Agnes era una buena vecina, me gustaba mucho Agnes.

En los ojos de Wanda no había dudas, estaba más que dispuesta a hacerlo. Y Agatha lo sabía porque ya lo había hecho antes.

_ Puedo ser mejor vecina que Agnes. Puedo ocuparme de tus melocotoneros… ayudarte en la iglesia… ayudar a tus músicos a componer canciones, sabes que se me da bien… podemos… podemos tener un trato, Wanda.

_ ¿Un trato, Agatha? _ Wanda sonrió. _ Te escucho.

_ Lo que te quité ayer… la porción de magia que te arrebaté… ¿Significó algo para ti? _ Se mordió el labio.

_ No. _ Reconoció Wanda. _ Me sorprende que no te dieras cuenta de mi engaño.

_ Escucha, Wanda… yo persigo a brujas para mantenerme con vida, ¿Entiendes? Pero tú… tú podrías mantenerme indefinidamente… y ni siquiera te sería un esfuerzo. _ La miró. _ Si tú hicieras eso por mí… Yo haría lo que tú quisieras. Sabes que puedo serte útil.

Agatha sonaba desesperada y a Wanda se le pasó por la cabeza olvidarse de todo aquello y sencillamente acabar con Agatha. Pero vio que podía ser mucho más útil si efectivamente, colaboraban.

_ Está bien, Agatha… pero recuerda. Si se te pasa por la cabeza, aunque sea una sola vez… traicionarme… te convertiré en Agnes tan deprisa que no te dará tiempo a inventarte ninguna canción.

_ Sí, lo tendré siempre presente… _ Agatha hizo un gesto con la mano y todos los robots perdieron su brillo malva. _ Son todos tuyos.

Wanda chasqueó los dedos y todos los robots se pararon en el acto. Sólo el avatar de Natasha continuó en su particular batalla con Visión. Darcy se quedó observando la escena, incrédula. No fue la única que se sentó y se tomó un descanso. Wanda no lo hizo. Ella sacó el arco, colocó una flecha y disparó. La fecha hizo varios quiebros, movida por el viento, antes de atravesar la espalda de Natasha, y electrocutarla, forzando su caída.

Visión descendió suavemente hasta quedar justo frente al androide. Miró a Wanda y no pudo evitar una sonrisa. Ella correspondió, sintiendo que sus mejillas tomaban el mismo color que su pelo.

_ ¿La has sacado de la red? _ Le preguntó, mirándole.

_ Por supuesto. Ya no puede fabricar más robots… Ni escabullirse a la red. A pesar de lo que dice… no es distinta de Ultrón en su funcionamiento.

_ No me compares… con un genocida… _ Masculló ella, tratando en vano de moverse del sitio. _ Yo no habría exterminado a la especie humana. Ni siquiera quería mataros a vosotros… pero era un mal necesario.

_ Creo que te sobrevaloras si crees que entiendes a la perfección a la especie humana, Natasha. Y esto es prueba de ello. _ Visión se inclinó a su lado. _ Quizá tienes demasiados datos para llegar a entenderlo, a asimilarlo.

_ Yo puedo encargarme de eso. _ Wanda se inclinó junto a ella y le puso los dedos sobre las sienes. _ El vibranium es maravilloso, ¿Sabes? Es tan buen conductor que hasta puedo leerlo… y escribir en él.

_ No… no te atrevas.

Wanda se arrodilló y le susurró al oído.

_ Soy buena cristiana… pero no debiste tocarme las narices.

Los ojos de Wanda se tiñeron de rojo… y Natasha empezó a gritar con todas sus fuerzas y a revolverse. Llamó suficiente la atención como para que todas decidieran acercarse a ver de qué se trataba. Pero para cuando se reunieron, Wanda ya había terminado.

_ ¿Qué has hecho? _ Darcy la miraba sin comprender.

_ Bueno, ella estaba empeñada en ser Natasha Romanoff… así que… eso le he dado. Esa es la persona que va a ser cuando despierte.

_ ¿Y qué personas vas a ser tú, Wanda? _ Había hablado Darcy, pero ella estaba mirando a Visión.

_ La persona que he sido todo este tiempo, ni más, ni menos.

_ Bueno, supongo que nos veremos, tenemos que ayudarte a reconstru… _ Darcy dejó la frase a medias.

Las casas habían vuelto a su lugar, la carretera parecía estar intacta… e incluso los restos de los robots parecían haberse esfumado de la faz de la tierra.

_ No he dicho nada. _ Suspiró Darcy. _ Que bien me habrías venido después de mis fiestas universitarias.

_ Bien, si habéis terminado… supongo que ya podéis marcharos. Yo debería avisar a la gente del búnker.

_ ¡Wanda, espera! _ Ignoró a Darcy y salió volando hacia la montaña, seguida de Visión.

_ Bien… supongo que tendría que ir a buscar a Morgan y… ponerla al día. _ Suspiró. _ ¿Vosotras estáis todas bien?

Una serie de asentimientos y comentarios positivos fue lo que recibió por toda respuesta. Aisha se encontraba levitando, meditando como ya le había dicho antes, suponía.

Wanda aterrizó frente al búnker, pero se detuvo al sentir a Visión aterrizar detrás de ella. Se giró y le miró a los ojos, sintiéndose repentinamente sobrecogida.

_ ¿Hay algo que quieras contarme sobre este pueblo, Wanda? ¿No será…?

Wanda negó con la cabeza.

_ No, Visión. No es como Westview. Y sí, esta gente quiere estar conmigo. Saben quién soy, y eligieron quedarse a mi lado. Te lo prometo.

_ ¿Y qué hay de los niños? ¿Jason y Faith? _ Wanda bajó la vista.

_ Sí, salieron de mí, igual que Billie y Tommy. Pero no están ligados a mí, son libres… para irse donde quieran… cuando quieran.

_ Entonces… ¿Por qué has huido de esa manera? Como si tuvieras algo que ocultar. ¿Qué es lo que pasa, Wanda?

_ Que me da miedo. _ Bajó la mirada. _ Los vengadores… las batallas… Agatha… tú.

Visión se colocó a su espalda y la rodeó con los brazos. Wanda se estremeció y notó cómo su pulso se disparaba.

_ Wanda… Si huyes de mí, ¿Cómo voy a quedarme contigo?

La pelirroja notó el calor de sus propias lágrimas correr por sus mejillas. Se giró y se miraron a los ojos. A veces, una mirada contaba mucho más que las palabras. La bruja le colocó la mano sobre la mejilla, mirándole a los ojos.

_ Te siento…

Wanda se dejó llevar y le besó. Todos esos años de sentimientos atados explotaron en su pecho en aquel instante. Quiso reír, quiso llorar… quiso romperse en millones de pedazos, pero simplemente se apoyó en el pecho de Visión… y dejó que ocurriera lo que tuviese que ocurrir.

El viaje de vuelta a la Torre de los vengadores fue sustancialmente más rápido gracias a Aisha. Hubo bastante silencio durante los días siguientes. Todo el mundo parecía estar ordenando sus ideas. Morgan estaba poniendo a Friday al mando de las instalaciones y era un proceso complejo.

Darcy se vio mirando por los ventanales, junto a Natasha. Aún no sabía si fiarse, nunca puedes fiarte de una espía… Pero su comportamiento no se alineaba en absoluto con el que había mostrado antes. Ni como IA de servicio ni como enemiga.

_ Parece mentira cómo han cambiado las cosas… y a la vez lo iguales que siguen. _ Miró por lo ventanales. _ ¿Estás aprovechando tu tiempo aquí?

_ ¿Aprovechando mi tiempo? _ Alzó una ceja. _ ¿Hablas de buscarme hobbys o hacer manualidades? No es exactamente lo mío.

_ Hablo de pasar tiempo con la gente que aprecias, Darcy. _ La miró a los ojos. _ Puedes despertarte un día… y descubrir que ya no están.

_ Echas de menos a Clint. _ Dedujo.

_ La gente dice que me sacrifiqué para que él pudiera conseguir la gema del alma en Vormir… Y ahora soy yo la que está aquí con un cuerpo indestructible… y él… bueno… le entregó su arco a Wanda… nada tiene sentido.

_ Natasha… yo tengo el escudo de Steve… Creo que, a estas alturas, nada lo tiene. _ Se encogió de hombros. _ La vida es como una bolsa de ositos de gominola… pegajosa, dulce y cambiante. Nunca sabes qué sabor te va a tocar, pero apechugas y te lo tragas.

_ ¿Esa metáfora no era con una caja de bombones? _ Natasha sonrió.

_ Prefiero los ositos de gominola. _ ratificó Darcy.

_ En cuanto a lo del escudo… no es ninguna locura… Steve siempre me dijo que se lo entregaron porque era un buen hombre… Y tú eres una buena mujer, Darcy. A veces no hace falta más. _ Sonrió, mientras se encaminaba hacia su dormitorio. _ Aprovecha tu tiempo, Lewis.

Se quedó un rato pensativa, y finalmente se encaminó hacia el comedor. Se sentía mucho más cómoda sin el traje… pero por algún motivo no lograba separarse del escudo y lo iba llevando a todas partes. Lo dejó sobre su asiento y se encaminó hacia la cafetera… se acercó a coger una de las cápsulas y… no quedaban.

Puso los ojos en blanco y se giró. ¡Otra vez! ¡Había ocurrido otra vez! ¡Eso sí que no podía permitirlo! Se dirigió hacia la mesa y se sentó frente a Morgan, que tenía su taza de café en la mano.

_ Stark… _ Le clavó la mirada.

_ Lewis… _ Morgan alzó una ceja, devolviendo la misma mirada.

_ ¿Has hecho ese café con la última cápsula de capuchino que nos quedaba?

Morgan, con la mirada desafiante, acercó la taza de café a sus labios y dio un largo trago, como si con ello lo confirmara.

_ ¿Qué te dije que pasaría si volvías a tomarte la última cápsula de capuchino que nos quedaba? _ Se cruzó de brazos.

_ Está un poco borroso… pero juraría que algo sobre que harías llover el infierno sobre mí. _ Morgan dio otro trago.

_ Esas fueron mis palabras exactas, sí.

_ Y aquí estoy yo… _ Morgan dejó la taza de café sobre la mesa. _ Sin mi paraguas.

_ Pues es una lástima… porque se avecina tormenta…

Se estuvieron mirando un par de segundos… y finalmente se echaron a reír. Morgan se despistó y Darcy aprovechó para robarle la taza de la mesa y darle un largo trago.

_ Eso no se hace… _ Dijo, mirándola. _ Si sigues haciendo esas cosas no te voy a dar el táser que me pediste.

_ ¿Vas a dejar a un vengador sin su arma principal? _ Negó con la cabeza.

_ ¿No es el escudo tu arma principal? _ Alzó una ceja.

_ No, es el táser… _ Dio un sorbo al café. _ ¿No te he contado la vez que dejé tieso al hijo de Odín con uno?

_ No… cuenta… _ Morgan colocó la cabeza sobre las manos y se la quedó mirando.

_ Podría contártelo esta noche… ¿Quieres salir a cenar?

Morgan se quedó en Shock, no se esperaba esa pregunta. Roja como un tomate, finalmente se decidió a responder.

_ Sí, me gustaría. _ Contestó, con un hilo de voz.

_ Vaya, y yo que pensaba que te harías la difícil. _ Bufó Darcy. _ Esa respuesta no me la esperaba.

_ Soy una caja de sorpresas. _ Morgan se sonrojó tanto que hasta sus orejas parecían más coloradas.

_ Sí, sí que lo eres…

_ Pero prométeme una cosa… _ Morgan sonrió. _ Que no te vas a traer ese escudo.

_ Te puedo prometer que no llevaré el escudo, pero no que no te vaya a robar otro café. _ Uniendo la acción a la palabra, cogió la taza y se dirigió a la salida.

Wanda abría los ojos algo más tarde. Cuando finalmente bajó a la cocina, el olor a tostadas, gofres y mermelada llenaba el lugar.

_ Buenos días, Agatha. _ Saludó.

La bruja se encontraba en la cocina, dejando caer un chorro de miel sobre unas tortitas que parecían recién echas. Wanda era la primera que había bajado.

_ Buenos días, Wanda. _ Respondió. _ ¿Qué te apetece hoy, gofres, tortitas?

_ Creo que unas tostadas están bien. _ Sonrió. _ ¿No crees que te has pasado un poco?

_ Es comida para cinco, ¿No?

_ Agatha… Visión no come, ¿Se te ha olvidado?

_ Puede ser… pero por suerte… aún hay hueco en el desayuno de los chicos. ¿Quieres que lleve a Faith?

_ No, está bien, yo la llevaré. Tú puedes ocuparte de abrir los aspersores. A las diez, no lo olvides.

_ No me olvidaré… Wanda, ¿Hay alguna otra cosa más que pueda hacer? _ Preguntó, tensa.

Wanda le puso la mano en la mejilla y emitió un ronroneo.

_ Agatha… no te preocupes. Todo irá bien… no voy a hacerte nada.

Aún así, la bruja no se sintió segura cuando la mujer y su marido salieron a la calle a subirse al coche. Wanda le daba escalofríos… y probablemente siempre se los diera. Algo le decía que el mundo no había visto lo último de la bruja escarlata.

El cuartel de la policía en Queens no es que tuviera demasiado trabajo. Con la intervención de los vengadores y con Spider-Girl de vuelta patrullando las calles, no era extraño que el silencio reinase en el turno de noche. No obstante, había un par de ojos que estaban atentos a una pequeña pantalla que sujetaba entre sus dedos. La agente, de rostro pálido y con una larga melena pelirroja observaba, concentrada. Sus ojos daban una leve impresión de locura.

_ Quédate en la tierra, me dijeron… _ Masculló, en voz baja. _ Será divertido… tranquilo…

Puso los ojos en blanco.

_ No es como si fuera un planeta con tendencia a anunciar su propia destrucción todo el tiempo… _ Dio un golpe sobre la mesa. _ Veamos… Amy… tiene que haber alguna solución. Se lo tengo que poder contar a los vengadores… Me harán caso…