Amy observaba en silencio el vacío del espacio. Habían pasado por el taller y la nave ahora lucía como nueva, los motores estaban a pleno rendimiento, incluso mejor gracias a unos ajustes que había hecho Morgan. Y, sin embargo, Amy continuaba intranquila.

_ Entonces… ¿Esa tal Gamora… es peligrosa? _ Morgan se había sentado junto a ella en el panel de mando.

_ Potencialmente… Es extraño… ella formaba parte de los guardianes de la galaxia… Antes de morir…

_ ¿Murió? _ Morgan la miró sin entender.

_ Dos veces… _ Amy sonrió. _ Murió dos veces. Y ahora está viva una tercera…

_ ¿Y eso cómo puede ser?

_ Viajes en el tiempo… Universos paralelos. Nos sobran opciones. _ Darcy se sentó, había abierto una bolsa de patatas fritas y se las empezó a comer de la forma más ruidosa posible.

_ ¿Universos paralelos? Quiero decir, los viajes en el tiempo son una realidad, pero…

_ ¿De verdad, Morgan? _ Darcy puso los ojos en blanco. _ Por eso yo soy la capitana y tú un mecánico.

_ ¿Qué dices?

_ No escuchas a May. Ha contado una y mil veces lo del Spider-verso a todo aquel que ha estado cerca para oírlo.

_ ¿Spider-verso? _ Morgan la miró con extrañeza. _ ¿Qué es eso?

_ Pues… gente con los poderes de Spider-Man… unidos a través de las realidades… Si hay varios Spider-Man por ahí fuera… no sería raro que hubiera varias Gamoras…

_ Y nos ha tocado la genocida, vaya suerte la nuestra… _ Suspiró Morgan. _ ¿Si averiguamos algo sobre ella puede sernos útil?

_ ¿Sobre la Gamora de esta realidad? _ Amy sonrió. _ No te prives… Dormía justo ahí.

Las otras dos mujeres miraron al mismo tiempo a la esquina que había señalado Amy, hacia uno de los camarotes de la nave.

_ Espera… ¿Aquí? ¿Cómo que aquí?

_ ¿Qué? ¿No habéis leído el nombre de la nave cuando la hemos repintado? Es la Milano. La nave de los guardianes.

_ ¿Y dónde están los guardianes?

Amy suspiró y se cruzó el cuello con el dedo.

_ ¿Todos? _ Preguntó Morgan.

_ No… todos no… y ahora que lo dices… Tiene que haberse despertado de una vez. _ Comenzó a mover algunas palancas de la nave. _ Seguidme… está por aquí.

_ Oh, tu compañero… tenía ganas de conocerlo. _ Natasha había permanecido en silencio toda la conversación, apoyada en la pared de forma estoica.

_ Tú no te fías de mí.

_ No me fío de nadie, Amelia. En eso consiste mi trabajo.

_ Lo sé, he estado ahí. _ Sonrió y se adentró en los camarotes. _ No dejes que te supere, puedes perderte cosas bonitas. Como esto.

Cuando entraron en el camarote, se encontraron con lo que parecían luciérnagas suspendidas en el aire. Se mantenían allí como pequeños faros que iluminaban una estancia que de otra forma habría permanecido totalmente a oscuras.

Y sin embargo palidecían ante la madera que parecía haber crecido alrededor del camarote, tomando control total de la misma. Amy tosió, sonoramente, y dio un pisotón.

_ Venga, dormilón… te dije que iba a dejarte salir… llevas años sin hacerlo, pensé que te apetecería.

Una voz ronca respondió, provocando que toda la habitación temblara. Su dueño tampoco parecía muy dado a la conversación, porque fueron sólo tres palabras.

_ Yo soy groot.

_ ¿Cómo que sólo te llamo cuando salimos de Terra? ¡Pues claro! Sabes cuál es el nivel de vida que hay allí, tu especie no puede salir y pasear como si nada. Los terranos se volverían locos, y lo sabes.

_ Yo soy Groot. _ Se escuchó crujir la madera.

_ Sí que te echaba de menos. _ Amy sonrió ligeramente. _ Eres mi mejor amigo, ¿Ya se te ha olvidado?

_ Yo soy Groot.

_ Que no tenga más alternativa no significa que no te prefiera por encima de mucha gente.

La madera terminó de crujir, y se escuchó cómo se rompía parte de ella, seguido del ruido que produjeron unos pasos de unos grandes pies. Las tres mujeres se quedaron de piedra al ver que lo que parecía un árbol se inclinaba para quedar a la altura de Amy y la rodeaba con los brazos.

_ Yo soy Groot.

_ Yo también, Groot. _ Amy sonrió, mirando a los grandes ojos de Groot. _ ¿Estás listo para otra gran aventura?

_ Yo soy Groot. _ Amy dejó escapar una pequeña risa.

_ Por supuesto. _ Se volvió hacia las chicas. _ Bueno… creo que ya se ha presentado el mismo, varias veces. Groot, estas son Natasha, Morgan y Darcy. Van a acompañarnos en esta aventura.

_ Pensaba que ya nada podía sorprenderme. _ Darcy se encogió de hombros. _ ¿No te encanta que esté equivocada?

Habían podido seguir el rastro de Gamora sin demasiadas dificultades. No era complicado seguir un rastro de muerte y destrucción tan descarado. Sin embargo, al aterrizar en Xandar, esta parecía mantenerse en paz. La gran metrópolis había prosperado aquellos años, y no había ejército invasor atacándola.

_ ¿Estás segura de que está aquí? _ Morgan estaba tensa.

_ Sí, lo estoy. _ Amy fue tajante.

_ ¿Y por qué no está masacrando este planeta como el resto? _ Darcy miró en derredor, estaba esperando cualquier señal para defenderse con el escudo.

_ A prepararse a conciencia e informarse bien. Thanos diezmó este planeta antes del chasquido. Su gente no volvió… Masacrarlos de nuevo no entraría dentro de su plan.

_ ¿Entonces por qué está aquí?

_ Está buscando algo… No sé el qué… pero estoy segura de que no tardaremos en saberlo.

_ Yo soy Groot.

Amy levantó la cabeza y se quedó mirando a Groot con expresión dubitativa.

_ ¿Cómo que puedes rastrearla?

_ Yo soy Groot.

_ Sí, ya sé que te dedicabas a cazar recompensas con Rocket, pero esto es distinto.

_ Yo soy Groot. _ La miró inquisitivamente.

_ Está bien. _ Amy se encogió de hombros. _ Ve tú delante.

Las otra tres mujeres hicieron converger sus miradas en ella.

_ ¿Qué? Vosotras no le conocéis… es mejor dejarlo ir a su bola, lo hará de todas formas. Vamos, que ya se ha puesto en marcha.

_ Yo me quedo aquí. Alguien tiene que vigilar la nave. _ Natasha se sentó sobre la rampa desplegada. _ No os metáis en líos mientras no estoy.

El resto se adelantaron por las callejuelas, siguiendo al gigante, que era bastante difícil de perder de vista. Amy tuvo que tragarse sus palabras. Gamora se encontraba en un callejón, sosteniendo a un miembro del cuerpo Nova con una sola mano.

_ ¡Si tengo que preguntarlo una vez más, voy a freírte el cerebro! _ Gamora usó la otra mano para apretarle el cuello. En ella llevaba una pulsera, y adornándola, una gema de un brillante color malva, que en ese momento relampagueaba, acompañando los ojos de la mujer. _ ¿Dónde está Nébula?

_ Así que eso es lo que has estado buscando por media galaxia. _ Las palabras de Amy detuvieron a Gamora, que dejó caer al miembro del cuerpo Nova al suelo. Le señaló con el dedo… y lo redujo a cenizas.

_ Basta… no quieres iniciar un alboroto. Ese hombre ha podido caer sin llamar la atención, pero nosotros no lo haremos. _ Amy sonaba fría, casi descorazonada.

_ ¿Yo soy Groot?

Amy miró un segundo a Groot, con una sonrisa triste ante sus ocurrencia.

_ No, Groot, aunque tu esperanza es esclarecedora. _ Amy miró a Gamora fijamente a los ojos. _ Supongo que no vas a contarnos qué quieres hacer.

_ ¿Por qué debería? _ Gamora adelantó el brazo que llevaba la gema.

_ Porque yo sé dónde está Nébula. _ Amy se cruzó de brazos. _ ¿Para qué la necesitas?

_ Es mi hermana y la quiero. _ Amy consiguió, a duras penas, controlar la risa.

_ Buen intento… pero ahora la verdad. _ Alargó la mano, haciendo un gesto de invitación.

_Ella puede llevar el guantelete del infinito y yo no… _ Bufó, mirándola.

_ Así que tu plan es encontrar a tu hermana y decirle que use las gemas del infinito para destruir a la mitad del universo… lo que significa que la zumbada del escudo tenía razón.

_ ¡Eh! No estoy zumbada, sólo soy un poco intensa. _ Darcy puso los ojos en blanco.

_ Nadie vestido con eso puede estar cuerdo.

_ Cuanto hayáis terminado con vuestro desfile de moda. _ La pulsera estaba rotando. _ Me vas a decir dónde está Nébula.

_ ¿Por qué no te quedarías en tu universo? Habría sido todo más fácil…

Gamora no parecía contenta con esas palabras.

_ Muy bien, ya basta de juegos. Dime dónde está Nébula.

Amy colocó la mano derecha sobre el hombro izquierdo y su piel comenzó a parpadear. Pasados unos segundos, esta dejó de ser blanca y pálida, y se tornó azul. Sus ojos cambiaron y se proyectaron de un siniestro tono negro que los cubría por entero. Su cabello lo siguió, tomando un oscuro tono malva.

_ Aquí me tienes, hermana. _ Miró fijamente a Gamora. _ Este es el fin de tu juego. No voy a usar el guantelete del infinito por ti.

Gamora parecía incapaz de creer lo que oía. A Nébula le dolía tener que haberse desprendido de la faceta de Amy, pero sabía que no le quedaba otra si esperaba llegar a razonar con Gamora. Desconocía cómo serían las circunstancias, pero debía intentarlo.

_ Nébula… no puedes hablar en serio. _Gamora se negaba a aceptarlo. _ ¿Así vas a renunciar al sueño de nuestro padre? ¿Vas a dejar que el universo colapse?

_ El sueño de tu padre ya ocurrió… y lo deshicieron. Él murió en esta realidad, y de haber podido le habría quitado la vida yo misma. _ La miró con firmeza. _ Busca otro universo, Gamora. En este no vas a conseguir lo que buscas.

_ Eso no es una opción, Nébula. No puedo volver atrás, ni buscar otro universo. No sé qué ha tenido que pasar para que dejes de creer en la misión de nuestro padre.

_ Nunca creí en ella… y mi hermana tampoco.

Gamora cargó con toda la frustración de su mirada y adelantó la pulsera, que había cambiado. La gema morada había dejado paso a la amarilla.

_ Tendré que convencerte. _ Sus ojos acompañaron la gema de la mente igual que lo habían hecho con la del poder. _ Verás las cosas a mi manera.

_ Vale, fin de las negociaciones… a por ella.

_ ¡Yo soy Groot!

Groot adelantó los brazos, rodeando a Gamora con ellos, que crecieron, apretándola. Gamora cambió una vez más la gema, esta vez por la de color rojo. Groot se descompuso como si se tratara de un montón de piezas de lego. Gamora parecía afectada, agotada. Pero aún tenía fuerzas.

_ Es… inevitable… Nébula. _ La gema amarilla volvió a encajarse en su lugar. Se adelantó, pero Nébula la rechazó, bloqueado el brazo con el que intentaba alcanzarla.

Darcy no se quedó de brazos cruzados. Con el escudo en alto se adelantó hacia Gamora, que se vio forzada a usar la mitad de su cuerpo para contrarrestarla. Gamora mantenía como podía controlada a Nébula por un lado, mientras se esforzaba por controlar a Darcy por otro. Se vio superada. Y entonces cambió una vez más de gema.

_ Vamos… la interfaz psíquica debería funcionar. Vamos… ¡Vamos! _ La armadura de Morgan no se desplegaba. El pánico la estaba superando.

Se dio cuenta, demasiado tarde, de que ese era el motivo por el que no lograba que la interfaz se conectase. Tenía demasiado miedo para actuar, subconscientemente no quería ponerse la armadura, no quería combatir.

Gamora lanzó un quejido cuando la gema del poder arrojó a las dos mujeres al suelo. Estaba agotada. Miró a Nébula un instante, alzando el brazo, pero finalmente se decidió por Darcy.

_ Tú me vas a ser útil…

Morgan reaccionó sin pensar demasiado. Con armadura o sin ella no iba a permitir que Darcy cayese. Se lanzó contra Gamora, como un animal herido, aferrando su brazo con todas sus fuerzas.

_ Que gran espíritu de lucha… _ Gamora le colocó la mano en el pecho. _ Pero… estás aterrada… déjame que arregle eso.

La gema de la mente adornaba la pulsera en ese momento, y su brillo amarillo se extendió por las venas de Morgan hasta llegar a sus ojos, que se tiñeron de ese color. Morgan dejó de resistirse, quedándose muy rígida por un instante.

_ Dame tiempo… _ La voz de Gamora sonaba cansada.

La soltó y salió corriendo. Morgan miró por un instante la nada antes de encaminar sus ojos amarillos hacia Darcy. Esta vez la armadura sí que reaccionó. Desde las muñecas y los tobillos, los nanobots formaron una armadura de color malva que la cubrió por entero.

_ ¿Morgan? _ Darcy se estremeció.

Lo sintió un segundo antes de que ocurriera. Pudo levantar el escudo justo a tiempo para evitar el impacto. Morgan había golpeado con una fuerza descomunal. El escudo no había cedido, pero sí lo había hecho su brazo, que crujió, acusando el impacto.

Nébula dio un salto, tratando de caer sobre ella, pero Morgan se movió con precisión milimétrica, le cogió el brazo y dio un tirón. Nébula no pudo evitar lanzar un grito cuando se lo arrancó de cuajo y llenó el suelo de sangre de un vivo color azul. No contenta con eso, usó el brazo arrancado para lanzar a Nébula contra la pared del callejón. La mujer se quedó tirada donde la había dejado.

Darcy hizo de tripas corazón y lanzó el escudo, que impactó contra la espalda de Morgan antes de volver a sus manos. Darcy miró fijamente a los brillantes ojos de aquella armadura.

_ No me obligues a hacerte daño. _ Le dijo, mordiéndose el labio.

_ Es curioso… estaba a punto de pedirte lo mismo. _ Morgan extendió las palmas de las manos y disparó con los repulsores.

Golpearon directamente contra el escudo. Darcy cargó contra ella, pero Morgan se elevó, evitando el impacto. Adelantó el brazo y una red metálica cayó sobre Darcy, cuando trató de moverse, recibió una descarga. Morgan adelantó el brazo derecho y el repulsor brilló intensamente.

_ Morgan… por favor… _ Darcy cerró los ojos, húmedos.