La respiración estaba agitada. Cassandra estaba agotada. Por más que entrenaba no sentía la más mínima mejoría. Seguía sin terminar de comprender cómo usar su traje, cómo favorecer el encogerse o aumentar de tamaño. Y era por eso mismo por lo que había ido a ver a su padre. Pero no había sido capaz de hablar de ello.

Él lo sabía, tenía que saberlo. Pero ella no se había atrevido a abrir la boca… y él no le había tirado de la lengua. Había salido y se había sentado en las escaleras de la vivienda. Suspiró lentamente mientras observaba en derredor. Escuchó abrirse la puerta tras de sí y cerrarse de nuevo, y un par de pasos desacompasados por el uso de un bastón. No era su padre.

_ Hope… _ La saludó.

_ ¿Puedo sentarme, Cassie? _ Le preguntó, mirándola.

_ Es tu casa. _ Le dijo, encogiéndose de hombros.

Hope tuvo que apoyarse en el bastón para conseguir sentarse en la escalera. La antigua Avispa había visto días mejores, eso era evidente, pero su rostro mostraba serenidad y seguridad como siempre lo había hecho.

_ Pensé que ibas a decírselo. _ Hope sonrió. _ Pero habéis estado hablando sobre maquetas y os habéis comido el helado como dos glotones. Sois igualitos los dos.

_ Decirle… ¿Qué? _ Cassie se tensó al instante.

_ Cassandra… creo que las dos sabemos que no soy tan tonta como para no saber para qué has venido… _ La miró a los ojos. _ Verás… me enteré de un incidente que implicaba a alguien usando mi viejo traje de la avispa… Y sé atar cabos… no es difícil, Cassie.

_ Sí… está bien. Yo soy Estatura. _ Bufó, cruzándose de brazos.

_ ¿Estatura? ¿Ese nombre te has puesto? _ Hope no pudo evitar reírse. _ De verdad, no me puedo creer que te dejaran entrar en los Vengadores… lo estás haciendo fatal.

_ ¿Y tú qué sabes cómo lo estoy haciendo? _ Cassie notó que se le encendían las mejillas.

_ Te he estado espiando. Tenía que asegurarme de que no te hacías daño.

_ Pero… ¿Cómo? Si la Torre de los vengadores es el edificio más seguro de…

_ Hasta que Morgan Stark ponga muros láser cubriendo sus ventanas, creo que podrán colarse las hormigas.

_ Claro… las hormigas. _ Cassie bajó la cabeza.

_ Sí… las hormigas. ¿Se te olvidaron las hormigas? ¡Claro que se te olvidaron las hormigas! ¿No sé te ocurrió pensar que las hormigas eran importantes para ser la sucesora de Ant-Man?

_ Pasó por mi mente en algún momento… _ Reconoció, bajando la cabeza. _ Pero el traje no tenía el comunicador y… lo fui dando de lado.

_ Por no olvidar que un día se te iba a acabar el combustible… y entonces… uff… estarías en un verdadero lío. _ Hope la miró como si fuera una niña pequeña. _ ¿Por qué te has metido en todo este fregado?

_ Ya te lo dije, desde niña. Quiero ayudar a la gente… como papá. _ Hope alzó una ceja. _ Y como tú.

_ Eso está muy bien… pero ni siquiera sabes pegar… ¿Cómo vas a salvar el mundo así? _ Hope se cruzó de brazos. _ Ojalá hubiera una persona dispuesta a enseñarte a ser la Avispa… alguien experimentada en esas lares… y con más tiempo libre del que necesita.

Cassandra miró a Hope a los ojos y vio que le brillaban con la chispa de la aventura. Sonrió, entendiendo finalmente por donde iban los tiros.

_ Supongo que podría pedírselo a mi madrastra… si ella quiere.

_ Querrá, Cassandra… querrá. _ Hope sonrió.

Unos días más tarde, no estaba tan contenta. Hope era terriblemente dura con ella. No le dejaba pasar una sola. Estaba tirada en el suelo, respirando pesadamente mientras miraba el techo del gimnasio. Pasaba más tiempo allí que en su habitación.

_ ¿No puedo tomarme un zumo de naranja antes de continuar? Me estás matando, Hope. Los robots de Natasha fueron más amables.

_ Así que aquí es donde estabas cuando decías que tenías cosas que hacer.

Las dos mujeres miraron a la puerta de entrada y se quedaron paralizadas al ver a Scott observándolas con suspicacia.

_ Que sepáis que me ofende muchísimo. _ Dijo, negando con la cabeza. _ Hacéis este montaje de entrenamiento y no me invitáis.

Señaló a Hope con el dedo.

_ De ti me lo esperaba. _ La miró con dureza antes de girar la cabeza hacia Cassie. _ Pero no de ti, Cassie. Traicionando a tu propio padre, ¿No te da vergüenza?

_ No quería que te preocuparas… _ Bajó la cabeza, sintiéndose como una niña pequeña de nuevo. _ Pensé que no ibas a querer que fuera Estatura. Una vez me dijiste que serías un pésimo padre si lo permitieras.

_ De eso hace décadas. _ Se sentó en el suelo con ella._ Además, me queda el consuelo de ser la mejor abuela del mundo.

_ Me encantan los jerseys que haces, papá. _ Bufó Cassie, desviando la mirada hacia Hope.

_ Escuchad… os voy a ayudar con todo esto, está bien… ya eres mayorcita para tomar tus decisiones. Me perdí ocho años de tu vida… no tengo ganas de seguir perdiéndome cosas, Cassie… Pero con una condición.

_ ¿Qué condición, Scott? _ Hope alzó una ceja. _ ¿Qué te pasa por la cabeza?

_ Vas a ponerle un buen soldador en el brazo a ese traje porque esta chica tiene prohibido volverse subatómica, ¿Entendido?

_ ¡Eh! ¿Y qué pasa si…?

_ No, no hay situación que lo amerite, ¿De acuerdo? Nada de volverse subatómica. Está prohibido.

_ ¿Y qué vas a hacer? ¿Castigarme? Tengo treinta y seis años, papá. _ Le espetó Cassie.

_ Por mí como si tienes cincuenta. He dicho que no, y como me entere de que has desobedecido y vivido para contarlo no va a haber escondrijo lo bastante pequeño para escaparte de mí, Cassandra.

_ Entendido… _ Dijo, haciendo un mohín. _ No me haré subatómica… ¿Contento?

_ Feliz como una perdiz. Bien. Nos tomamos un zumo de naranja y seguimos.

Cassie aprendió mucho aquellos días. Pero lo más importante es que perdió el miedo. Había sido duro, y había sido intenso. Pero como había ocurrido desde que era niña, siempre que hacía cosas con sus padre, eran divertidas. Habían terminado su entrenamiento diario cuando hope le entregó un paquete.

_ Yo no te lo habría dado, pero… tu padre ha sido muy insistente al respecto.

Abrió la caja y vio una pequeña pieza de color rojo.

_ ¿Esto es?

_ Sí, el cortador láser… ya sabes que no queremos que te vuelvas subatómica para atravesar una lámina de titanio. Hemos tenido demasiadas malas experiencias con eso. Y Scott ya ha perdido demasiado tiempo que pasar contigo… no queremos que te pases otro lapso de tiempo perdida en el vacío. Esta noche descansa… te lo has ganado.

_ Gracias Hope. Me habéis ayudado mucho.

_ Oye… ¿Tu madre sabe algo de esto?

_ ¿Qué? No… cuando se entere me va a matar a mí… y a Scott probablemente.

_ No me extrañaría. _ Hope se detuvo un instante, pensativa. _ ¿Estás segura de que quieres llamarte Estatura?

_ Completamente. _ Ratificó.

_ Sabes que es un nombre ridículo, ¿Verdad?

_ Porque "La Avispa" transmite muchísima clase.

Cassie durmió a pierna suelta aquella noche. Estaba más que dispuesta a realizar su siguiente sesión de entrenamiento, cuando vio a Natasha. La pelirroja iba directamente a buscarla.

_ ¿Qué haces aquí? ¿No estabais de misión en el espacio?

_ Así es. Y te necesitamos. Darcy ha pedido que vengas tú específicamente. Ahora misma se la está jugando por nosotras… por el mundo entero en realidad. Así que no perdamos tiempo. Coge tus cosas, nos vamos.

Gamora había colocado la mano sobre el pecho de Darcy, y la gema de la mente brillaba en su mano. Había algo adictivo en someter a la gente de esa manera.

_ Sé que los rituales de cortejo humano son complejos, pero normalmente tienes que hacer un par de cosas antes de ponerle la mano en el pecho a alguien, Gamora. _ Darcy sonrió. _ Lo siento, me gusta el verde, pero no salgo con psicópatas.

_ ¿Qué? _ Gamora volvió a colocar la mano sobre la estrella. _ Te ordeno que me digas qué planeabas.

_ Y yo te digo que no. _ Darcy aprovechó la distracción para cogerla por la mano y empujarla contra el suelo.

_ Pero si siempre funciona… _ Murmuró Gamora, lanzándola por los aires para zafarse.

_ Te lo dije antes… soy el capitán América… debiste escuchar la canción.

_ ¿El capitán América? ¿Y ese es un motivo para estar orgullosa? ¿Por llevar una bandera pegada al pecho y lucirla tan lejos que no significa nada?

_ Sí… admito que esa parte está un poco desactualizada. No me dio demasiado tiempo a trabajar en ella.

Darcy miró a Gamora fijamente a los ojos, y pudo notar cómo se tensaba ligeramente al notar su mirada clavada ellos.

_ Si no te arrodillas porque te lo ordene la gema de la mente, lo harás presa del pánico. _ Chasqueó los dedos, y todas las armas de los Chitauri apuntaron directamente hacia Darcy. _ Arrodíllate.

_ Veo que sigues sin pillarlo. Pero te lo explicaré. Ser el capitán América no es llevar las barras y estrellas… no es servir a América siquiera… Es dar esperanza. Verás… cuando me dieron este escudo me daba bastante miedo no estar a la altura. _ Recorrió el objeto con los dedos. _ Yo sólo soy una chica de Brooklyn… Pero Steve Rogers, Sam Wilson y yo tenemos una cosa en común.

_ No sé de quién me estás hablando… Pero ilumíname. ¿Qué tenéis en común?

_ Que ellos no se arrodillarían ante ti. Y yo tampoco voy a hacerlo. Así que ordénales a tus amigos que disparen si quieren… porque no voy a permitir que una fascista como tú me diga lo que tengo que hacer.

Gamora se echó a reír por la irrealidad de la situación. No quería reconocer que admiraba la valentía en los ojos de Darcy. Era la misma que había visto en los ojos de su alter-ego cuando se había proyectado a través de la gema del alma.

_ Tienes agallas… desde luego. _ Se atrevió a reconocerlo. _ Y suerte de que Morgan parece quererte viva. Reducidla.

El guantelete del infinito estaba preparado. Morgan tenía una extraña expresión en su rostro. Estaba impresionada y horrorizada al mismo tiempo. Ni siquiera la gema de la mente parecía capaz de apaciguar del todo su terror hacia el guantelete del infinito y las pesadillas que le había provocado pensar en cómo se había llevado a su padre.

El color de sus ojos parpadeó unos instantes antes de que un zumbido la distrajese y la hiciera olvidar sus tribulaciones. Notó un pinchazo en la nuca, y luego tuvo que emitir un quejido cuando su cuerpo pareció quedarse completamente rígido.

Cassie apareció delante de ella y cogió el guantelete. Cuando sus miradas se cruzaron, Cassie estaba muy segura de sí misma, Morgan se mostraba desesperada. No podía permitir que se lo llevara. Y por eso, cuando lo encogió y lo metió en los pliegues de su traje, consiguió liberarse y disparar en su dirección.

Cassie se encogió al instante, esquivando los disparos por unos segundos. Desplegó sus alas y se coló por entre los conductos de ventilación. Morgan no se quedó de brazos cruzados, volvió a desplegar el yelmo y activó el visor térmico.

Su mente volvía a estar completamente centrada en su objetivo. Disparó los misiles con control de búsqueda y estos se colaron a través de los conductos de la nave. No fue su mejor idea. Explotaron, haciendo trizas parte de la nieve y provocando que el calor rompiese su línea de visión. Tardó unos segundos en localizar a la pequeña avispa elevándose por los aires. Activó los repulsores y se encaminó hacia los cielos, en su ascenso pudo ver cómo Cassie recuperaba su tamaño y caía directamente hacia ella.

No le dio tiempo a reaccionar a tiempo para evitar el golpe. Cassie redujo de nuevo su talla unos segundos antes de impactar contra su pecho. De haber tenido el contenedor de nanobots allí, como su padre había hecho en su día, lo habría hecho añicos. Entró por el mismo agujero de la nave que había usado para salir, e impactó contra el suelo de la misma. Los nanobots no se recolocaron y le quedó un hueco en el pecho.

Cassie, con su diminuto tamaño, pudo escuchar a los Chitauri acercándose. Se elevó por los aires y se dirigió al punto de encuentro. La nave estaba oculta, y Natasha, Groot y Amy mantenían un perfil bajo. Se introdujo en silencio y recuperó su tamaño.

_ Lo tengo. _ Adelantó, colocando el guante reducido en su mano. _ ¿Qué hacemos ahora?

_ Dámelo. _ Le pidió Amy.

Después de devolverle su tamaño, Amy lo estuvo observando unos instantes, dudando. Por su mente pasaban muchas ideas. La más sensata era destruirlo, pero seguía sin estar segura.

_ ¿Y ahora qué hacemos? _ Preguntó.

_ Esperaremos un poco. Y si todo falla. Te cuelas y sacas a Darcy. _ Intervino Amy.

_ Yo soy Groot.

_ Si estuviera controlando su mente ya estaríamos rodeados. Démosle a Darcy un poco de tiempo para trabajar. Yo confío en ella.

Gamora se inclinó sobre Morgan, frustrada, ajustó de nuevo la gema de la mente y puso la mano sobre su pecho de nuevo, no quería correr riesgos con ella.

_ Despierta y cuéntame qué ha ocurrido.

Morgan abrió los ojos, que continuaban brillando con el mismo tono amarillo. Se incorporó, reajustando la armadura para que cubriese el pecho.

_ Los vengadores nos han atacado. Han traído refuerzos. Estatura… puede cambiar de tamaño. Me sorprendió. Se ha llevado el guantelete. _ Gamora bufó, visiblemente molesta.

_ Es sólo un retraso, no importa. Fabricarás otro. Pero antes, quiero que veas el regalo que te he dejado en las celdas.

_ Gracias, Lady Gamora. _ Respondió, servicial.

Se encaminaron juntas a las celdas, pero Gamora se detuvo justo antes de llegar, mirándola.

_ Te dejo sola con ella. Tienes media hora, diviértete. _ Le dijo, volviendo sobre sus pasos. _ Prepararé al ejército para la visita de los vengadores.

Morgan se adentró en la mazmorra y sus ojos se toparon con Darcy, sentada en el suelo de la celda, apoyada en el suelo. Inconscientemente sonrió al verla.

_ Veo que Lady Gamora ha cumplido su palabra y te ha dejado sana y salva.

_ Hecha un desastre, pero viva, más bien. _ Darcy se crujió el brazo. _ Dice que me quieres viva… eso me hace preguntarme cuánto de ti queda ahí dentro.

_ Sigo aquí, Darcy, soy yo. _ Dijo Morgan, aproximándose.

_ Tú no construirías un guantelete del infinito para matar a la mitad del universo. _ Dijo Darcy, que no la miraba. _ ¿Por qué ibas a rendirte?

_ Porque no podemos ganar. _ Sonaba verdaderamente convencida y eso asustó a Darcy. _ ¿Qué sentido tiene luchar una batalla perdida y perderla? Es mejor rendirme y asegurarme de que la gente que quiero siga con vida cuando esto termine.

_ ¿La gente que quieres? _ Darcy la miró con repulsión. _ ¿Cómo quién?

_ Como tú, Darcy. _ Morgan se inclinó para quedar a su altura. _ Quiero que tú y yo estemos juntas y a salvo, pase lo que pase.

_ ¿Y por eso has hecho todo esto? ¿Por mí? _ Darcy la miró a los ojos y se colocó contra los barrotes. _ Morgan, acércate.

_ ¿Por? _ Preguntó, repentinamente tensa.

_ Bueno… ya que preocupas tanto por mí… y me quieres tanto… quiero darte un beso. _ Le dijo, invitándola con el dedo.

Morgan se sonrojó y se acercó sin reservas, guardando completamente la armadura, se inclinó para besar a Darcy… esta le tomó la cabeza entre las manos con delicadeza y… Le estampó la cara contra los barrotes.

Morgan cayó al suelo cuan larga era a pesar de que Darcy intentó sujetarla. Se quedó quieta durante unos segundos hasta que abrió los ojos de nuevo. Ya no despedían aquel fulgor amarillo.

_ Eso ha dolido… es como si me hubiera atropellado un tren de mercancías. _ Murmuró, acomodándose en el suelo. _ Gracias, Darcy. Necesitaba eso…

_ Ese color de ojos te favorece más. _ Darcy sonrió. _ ¿Me sacas de aquí?

_ Claro… _ Morgan se acercó, roja como un tomate. _ Oye… respecto a lo del beso…

_ Morgan… no es el momento.