La nave no estaba en el mejor estado del mundo. Darcy, de nuevo con el escudo en el brazo, iba delante, seguida de Morgan. Habían recorrido ya un buen trecho, cuando Morgan se detuvo repentinamente. Darcy hizo lo propio y se giró, mirándola. Se había retirado la armadura.

_ Darcy… quiero hablar… necesito hablar. _ Le dijo, con firmeza.

_ Morgan… estamos en mitad de una nave alienígena… intentando evitar que se destruya la mitad del universo… ¿De verdad crees que es el momento para…?

_ Sí, sí que lo creo, Darcy. Sí es el momento, porque cuando salga ahí fuera voy a poner mi vida en peligro y no creo que pueda hacerlo si no me escuchas.

_ Morgan… _ Darcy bufó y se cruzó los brazos. _ ¿De qué quieres hablar?

_ No, así no. Suelta el escudo. _ Morgan también se cruzó de brazos.

_ ¿Qué suelte el escudo? ¿Por qué?

_ Porque quiero hablar con Darcy, no con la capitán América. Con la chica que me llevó a comerme una pizza mala a un barrio peligroso, no con la que quiere salvar al mundo.

Aquello golpeó a Darcy con fuerza, sus propias dudas plasmadas con tanta dureza en el rostro de Morgan, y lo asustada que parecía. Darcy se detuvo un momento y se llevó los dedos al puente de la nariz. El escudo produjo un sonido fuerte cuando lo dejó en el suelo. Metió los dedos entre los pliegues del traje y recuperó sus gafas, cuando se las puso, emitió un hondo suspiro.

Ella no dio cuenta de la forma en la que había relajado la postura, o de cómo su tono de voz sonó distinto cuando habló unos segundos después. Todo su lenguaje corporal era más suave.

_ ¿Mejor? ¿O tengo que desvestirme para que no veas las barras y estrellas?

Morgan la miró y sonrió inconscientemente. Ella sí que había notado los cambios en la mujer que tenía delante de ella. Incluso parecía que unos momentos antes era más alta por el cambio en su postura.

_ No… así estás bien… estás preciosa.

_ Bien, y ahora retíralo. _ Darcy hizo una pausa dramática. _ La pizza estaba de puta madre, y lo sabes.

_ Supongo que no estaba tan mal.

_ ¿De qué quieres hablar, Morgan? _ La miró a los ojos y ella tuvo que apartar la mirada.

_ Pues… verás… antes de… _ Tartamudeaba. _ Poner nuestras vidas en peligro yo… querría saber en qué punto estamos.

_ ¿En qué punto estamos? _ Darcy se mordió el labio.

_ Sí… tú y yo… ¿Dónde estamos?

Darcy tomó a Morgan del mentón para que la mirase, y ella notó cómo su pulso se iba desbocando hasta llegar a su límite.

_ ¿En qué punto te gustaría que estuviéramos, Morgan?

Morgan pudo notar físicamente cómo le iba subiendo la temperatura a medida que la sangre se acumulaba en sus mejillas para que se tiñeran de rojo. Se sentía terriblemente impotente delante de Darcy.

_ Yo… eh… no sé cómo responder a eso. _ En aquel momento quería que la tierra se la tragase.

Darcy inclinó ligeramente la cabeza hacia la izquierda y se movió lentamente hacia ella. Morgan se estremeció, rompiendo su inmovilidad cuando los labios ajenos rozaron los suyos. Repentinamente sintió como todo el cuerpo se le relajaba, y Darcy tuvo que sujetarla para que no se desplomase, echa un flan.

Se dejó llevar. Aquel no era su primer beso, pero lo sintió como tal. Nunca había recibido un beso así, que la dejase sin aliento y la hiciera desconectarse de la realidad. En aquel instante aquella nave podría empezar a caer al vacío del espacio, y Morgan no habría separado sus labios de los de Darcy.

Fue ella la que finalmente los separó, y Morgan se quedó mirándola, embobada y con una grandísima sonrisa, a la que ella respondió.

_ Este es el punto en el que estamos, Morgan. ¿Qué te parece si salvamos el universo y luego nos comemos una de esas pizzas tan ricas? Las próximas veces tenemos que invitar a todo el equipo… para estrechar lazos… ya sabes… _ Se acercó a su oído y le susurró, a pesar de estar a solas. _ Y luego… cuando volvamos a casa… podemos estrechar lazos tú y yo solas, si quieres.

_ Eso me gustaría mucho… _ A Morgan se le escapó la risa floja.

_ Escucha… a mí tampoco me encanta tener que dejar de ser Darcy y ser el capitán américa… pero es algo que tengo que hacer… _ La tomó de la mano. _ Cuando acabemos… seguiremos con esta pequeña charla… pero hasta entonces… yo tengo que ser el capitán américa… y tú tienes que ser un escudo que proteja a la humanidad. ¿De acuerdo?

_ De acuerdo… _ Morgan se acercó y le robó otro beso. _ Y ni se te ocurra morirte…

_ Prometido. _ Darcy se quitó las gafas y volvió a meterlas entre los pliegues del traje.

Cuando recogió el escudo, su lenguaje corporal volvía a sugerir la misma rudeza que momentos antes. Pero cuando cruzó la mirada con Morgan y le guiñó un ojo, ella se sintió mucho más tranquila.

La armadura se activó de nuevo desde las pulseras de las muñecas y los tobillos y cubrió a Morgan. Tras las palabras de Darcy, se sentía más segura de lo que se había sentido en mucho tiempo. Un escudo para proteger a la humanidad… como decía su padre. Cuando estaban a punto de alcanzar la salida, Darcy se detuvo y contactó por radio con la nave. Nébula estaba a la espera de las comunicaciones mientras Groot y Cassey jugaban al tres en raya y Natasha observaba en silencio.

_ Amy… a estamos listas… prepárate… _ Hizo una pausa. _ ¿Estás segura de que quieres hacer esto?

_ Totalmente… _ Respondió, pasando los dedos por el guantelete de forma inconsciente.

Darcy asintió y se volvió hacia Morgan.

_ Ha llegado la hora de que hagas que ese traje luzca.

Gamora estaba inquieta. Ya había pasado más de media hora desde que había dejado a Morgan a solas con Darcy. Estaba a la cabeza de su ejército, impaciente. Sin el nuevo guantelete del infinito tenía poco qué hacer. Necesitaba a Nébula, pero no tenía caso buscarla de nuevo si no tenía intención de colaborar.

Así que se sentía como un animal enjaulado, expectante por lo que otras personas hicieran. Cuando vio a Morgan elevarse por los aires sintió alivio, seguido de un inminente desasosiego y la sensación de que había algo que no cuadraba con aquella ascensión. Y lo supo un segundo antes de que Morgan atacara.

Se lanzó al suelo, gritando a las tropas que hicieran lo mismo, pero no dio tiempo a evitar que la forma en la que arremetían las armas láser de Morgan diezmara sus filas. Morgan aterrizó justo frente a ella y casi pudo ver como la miraba a través del casco. El color morado destellaba a través del resplandor del sol.

Adelantó el brazo y disparó directamente contra Gamora, que salió despedida contra la nave. Se deslizó por el casco y se dejó caer en el suelo. Morgan estaba frente a ella, con el brazo levantado y el repulsor encendido.

_ Supongo que te has zafado de mi control. _ Se limpió la sangre del labio. _ Y has reunido valor para enfrentarte a mí. Estabas aterrada ayer mismo. ¿Ya no te preocupa que mate a Darcy?

_ Darcy sabe cuidarse sola, Gamora. _ Los repulsores chispearon. _ Y tú vas a poner fin a todo esto ahora mismo.

_ Creía que habíamos llegado a un entendimiento en el que entendías mi manera de pensar… me partes el corazón, Morgan. Pero esto es demasiado importante. _ Adelantó el brazo y la gema del poder lanzó a Morgan por los aires. _ Necesito otro guantelete del infinito, y lo vas a construir… voluntariamente o no. No me importa quién te creas que eres.

_ Soy el escudo que protege a la gente de bien de las personas como tú. _ Morgan dio una voltereta y aterrizó de nuevo con una soltura envidiable. _ Soy la que va a evitar que dejes a millones de personas huérfanas. Me voy a asegurar de que no tengan que pasar por lo mismo que yo pasé. Y mi nombre es Iron Guardian.

Disparó directamente contra la mano de Gamora y la pulsera que llevaba se hizo añicos. Las gemas del infinito se deslizaron por el suelo. Gamora se lanzó a intentar recuperarlas, pero esta vez fue Darcy la que la interceptó.

Morgan tomó altura y comenzó a trazar una círculo alrededor de Gamora y Darcy con sus láseres. Fue ese el momento en que Natasha, Groot y Cassie salieron de sus escondrijos, rodeando el círculo de fuego para impedir que el ejército lo alcanzara. Entre las llamas, Darcy y Gamora se enzarzaron en la que parecía la batalla definitiva entre las dos.

_ No eres tan dura sin esa pulsera… _ Gamora acababa de dar un puñetazo al escudo, y había notado el crujido de sus huesos.

_ No intentes fingir que no estás sufriendo ahora mismo. _ Gruñó, saltando sobre Darcy, tratando de alcanzar las gemas.

Darcy la cogió por la pierna y la hizo estamparse contra el suelo. Gamora trató de arrastrarse para alcanzarlas… pero fue totalmente inútil. La había agarrado con muchísima fuerza y de un tirón la apartó de las gemas. Fuera del círculo de fuego la batalla se había recrudecido. Pero nadie impidió a Nébula atravesarlo.

Cuando Gamora la vio trató de zafarse de Darcy una vez más. Pero ella la sostuvo con todas sus fuerzas. Por más que Gamora trató de separarse no lo consiguió y vio como Nébula iba recogiendo una por una las gemas y las iba colocando en el guantelete. Cuando hubo colocado todas ellas, cruzó la mirada con ella, que finalmente se rindió.

_ ¡Nébula! ¡Sabes que nuestro padre tenía razón! ¡Sabes lo que debes hacer!

_ Este guantelete se diseñó para destruir a millones… para romper familias… para sembrar el universo en la tristeza. _ Observó las gemas brillar por unos segundos. _ Pero… yo lo usaré para recuperar algo que es mío.

Nebula alzó la mano y la radiación de las gemas envolvió su brazo metálico. Ella no mostró sentimiento alguno ante este gesto. Cerró los ojos y… un chasquido de dedos.

El guantelete brilló con una intensidad tal que tuvieron que apartar la vista. El círculo de fuego que había generado Morgan se apagó. El brillo del guantelete se extendió al resto del cuerpo de Nébula y se convirtió en un enorme faro que iluminó a todos los presentes. Darcy soltó a Gamora. Al igual que el resto, se había quedado observando.

En aquel momento Nébula estaba en otro lugar, uno más allá del tiempo. La gema del alma se había comunicado con ella y le mostraba un atisbo del lugar que contenía. Y allí parada, junto a una columna… estaba su hermana… su verdadera hermana.

_ Eres una tramposa, Nébula… _ La miró a los ojos. _ ¿No crees que pides demasiado?

_ No… no lo creo. _ Le devolvió la mirada. _ Si matar a la mitad del universo no lo es… entonces esto tampoco puede serlo. Merece la pena el riesgo…

_ Has cambiado… me gusta esta nueva tú… tan decidida… antes no arriesgabas tanto.

_ Qué puedo decir… los terranos me han cambiado… tu novio no era el único idiota…

_ No… supongo que no… buena suerte Nébula. _ Gamora la rodeó con los brazos. _ Pártele la cara a esa idiota de mi parte… está dejándome quedar mal… eso no lo podemos permitir.

_ Te lo prometo.

Cuando la luz de despejó, el guantelete del infinito cayó al suelo… completamente vacío. Gamora se mostró completamente derrotada, alzando la vista hacia Nébula. Las gemas se habían hecho añicos, esparcidas en forma de polvo a través del espacio.

Y Nébula se alzaba triunfante, completamente distinta a como era segundos antes. La maquinaria había desaparecido, sustituida por la carne que había reemplazado en su día, las cuencas de sus ojos llenas de nuevo con dos ojos profundos de un vivo color azul… y una larga melena morada que surgía de su cabeza.

_ ¿Qué has hecho? _ Exclamó Gamora, con la expresión congelada en el terror.

_ Creo que me he cargado las gemas del infinito. _ suspiró Nébula. _ Y de paso he recuperado ciertas cosas que son mías. Fin del camino, Gamora. Has perdido. Vuelve a tu universo.

_ ¡Matadlos! _ Gritó a pleno pulmón. _ Matadlos a todos.

_ Supuse que dirías eso. _ Bufó Nébula. _ Así que hice lo que haría cualquier persona responsable.

El repentino silencio se vio interrumpido por una pieza musical que hizo eco a través de la desértica luna de Titán.

I can't stop this feeling

Deep inside of me

Girl, you just don't realize

What you do to me

La Milano se elevó por los aires, por encima del ejército y empezó a disparar a todo aquel ejército con una precisión que provocó que Natasha elevase una ceja.

_ ¿A qué esperáis? Disparad a esa Nave.

Fue del todo inútil. Cuando la nave empezó a trazar tirabuzones, el armamento no logró alcanzarla. El ejército se iba viendo reducido a medida que la lluvia de fuego caía sobre él. La nave logró aproximarse a tierra y sus ocupantes volvieron a descender.

Nébula estaba en lo cierto. Cuando estaban en peligro, todos los habitantes de aquel sistema sabían que había qué hacer. Sabían a quién llamar. Cuando el universo se va a ir a pique… llamas a los guardianes de la Galaxia.

Drax, Mantis y Starlord cayeron en mitad de la marabunta y se unieron a la refriega. Darcy y Nébula se miraron un instante y tras un asentimiento, la primera se metió en el conflicto mientras Nébula encaraba a su hermana.

Gamora parecía haber perdido por completo el sentido de la realidad, espada en mano se encaró con Nébula. Acero contra acero, las dos hermanas estaban en un conflicto encarnizado en que las fuerzas parecían igualadas.

_ ¡Lo has estropeado todo! _ Nébula predecía cada uno de sus movimientos con una precisión asombrosa. _ ¡Voy a matarte, Nébula! ¡Voy a matarte por esto!

_ No creo que puedas… a diferencia de mi hermana… tú eres débil.

Gamora recibió una patada en el estómago y rodó por el suelo, cayendo tras una colina. Se encontraban a solas. Nébula la observó unos instantes, mientras respiraba con dificultad.

_ En mi universo te sacrificaste para que yo pudiera conseguir la gema del alma. _ La miró a los ojos. _ ¡Y aquí me traicionas! ¡Estábamos tan cerca, Nébula!

_ Me confundes con alguien que no soy. _ La miró a los ojos. _ No sé qué clase de vida has vivido para que Thanos te lave el cerebro como lo ha hecho… pero en este universo no vas a encontrar ningún consuelo. Es la última oportunidad que te doy, Gamora. Vuelve.

_ ¡No puedo volver! Mi universo está destruido… Consumido por el ansia desmedida de su pueblo. Para nosotros ya era tarde. ¡Y ahora, por tu culpa, aquí pasará lo mismo!

_ No es decisión nuestra, Gamora.

_ Vuestra desde luego que no. _ Gamora cerró el puño. _ Os mataré a todos… y luego seguiré planeta a planeta. Equilibraré el universo, aunque me cueste toda la vida.

_ Te lo impediremos. _ Dijo Nébula, que sonaba mucho más calmada de lo habitual.

_ ¿Quién? ¿Tus guardianes? No me hagas reír.

_ Bueno… por eso los traje de vuelta… a los guardianes de la galaxia… a todos ellos.

Nébula nunca llegó a saber lo que planeaba contestar. Una espada idéntica a la que Gamora llevaba en las manos le atravesó el estómago. Se quedó congelada, volviéndose para encontrar cómo su propio rostro le devolvía la mirada.

_ No debiste meterte con mi hermana… _ Le susurró su alter ego, dejando su cuerpo en el suelo. Nébula se quedó observándolas a ambas antes de dirigirse a la recién llegada.

_ Has tardado una eternidad, ya no sabía cómo entretenerla.

_ Estaba deshabilitando todo el armamento de la nave… y de paso del ejército… no soy una experta… pero creo que van a caer como moscas, aunque no dé la orden de retirada.

_ Así que te has saltado mi plan. _ Nébula se cruzó de brazos.

_ Lo siento, no he podido evitarlo, ya sabes como soy. _ Le tendió el brazo. _ ¿Nos vamos? Ese cadáver me está dando escalofríos. Estás guapa. El pelo te sienta bien.

_ No me tires de la lengua, Gamora.

No mucho después, la nave de Gamora estallaba en mil pedazos mientras la Milano se alejaba a lo más profundo del espacio.

_ Bueno, ha ido bien… para estar Rocket a los mandos, quiero decir. _ Peter tomó el mando mientras se encaminaba a la Tierra.

_ ¿Qué quieres decir con "para estar Rocket a los mandos"? _ Contestó él. _ Si te hubieras quedado tú aquí habríamos muerto todos.

_ Ya estamos otra vez. _ Murmuró Gamora, acomodada en uno de los asientos. _ ¿Es que no van a cambiar nunca?

_ Están expresando su masculinidad. _ Intervino Mantis, ignorando lo incómodo que eso podría sonar.

_ Yo nunca he tenido necesidad de hacer tal cosa. _ Drax se estaba comiendo unas patatas fritas.

_ Sí, estoy convencida de que tus pectorales hablan por sí solos. _ Nébula se echó a reír. _ Lo siento es que… os echaba de menos.

_ Yo soy groot.

Darcy, Morgan y Nat estaban más atrás, apretujadas en una habitación, con cara de no entender nada en absoluto.

_ Esta gente está loca… _ susurró Morgan.

_ Puede, pero son los únicos que nos pueden llevar a casa así que tú sonríe y asiente… _ Respondió Natasha

Cuando la Milano aterrizó en la Torre la despedida fue bastante breve. Ya intuían que no sería la última vez que volverían a verse.

_ Bueno… si me disculpáis… me gustaría volver al trabajo. _ Dijo Natasha, mirándolas. _ Si me lo permitís, claro.

Morgan la observó, dubitativa, llevándose los dedos a la barbilla.

_ Escucha… sé lo que te pasa por la cabeza… pero yo me siento como Natasha Romanoff… es quien quiero ser. Permíteme que lo sea.

_ Bueno… si hubieras querido matarnos no creo que te hayan faltado oportunidades. _ Suspiró Morgan. _ ¿Tú qué crees, Darcy?

_ Creo que le debemos la vida… además. ¿Qué vas a hacer si no? ¿Desmantelarla y convertirla en una cafetera? No, Natasha se queda. Vuelve al trabajo.

_ Sí, capitán. _ Dijo, haciendo un saludo militar y mostrando una gran sonrisa. _ Muchas gracias, no voy a fallaros.

_ Y ahora… ¿Qué hacemos? _ Morgan miró a Darcy.

_ ¿Qué te parece si me quito las barras y estrellas y te invito a comer una pizza? _ Darcy se sacó las gafas de entre los pliegues del traje.

Las gafas se hicieron pedazos cuando las retiró, esparciendo pequeños cristales por el suelo. La montura se había partido en al menos cinco trozos. La morena se estremeció. Morgan le puso la mano en el hombro.

_ Darcy… sólo son unas gafas. Tú eres tú… no esas gafas. _ La miró a los ojos. _ Seguro que puedes serlo sin ellas puestas.

Una hora más tarde, Darcy y Morgan se encontraban sentadas frente a un trozo de pizza, con una sonrisa permanente en los labios.

_ En realidad… no sé si lo sabes, pero… teniendo en cuenta la velocidad máxima del martillo y la distancia a la que está Titán de la Tierra… _ Se acercó a Morgan como si le fuese a contar un gran secreto. _ Podría haberlo llamado y habría llegado a tiempo.

_ ¿Y por qué no lo hiciste? _ Morgan la miró con suspicacia.

_ Oh… es que no quería quitarte tu momento… Iron Guardian. _ Dijo, dándole un trago a su copa. _ Además… seguro que Jane me echaba la bronca después. Entre tú y yo… su relación con ese martillo es más profunda que la que tuvo con Thor… No quiero saber qué hace cuando se queda a solas con él… me da grima pensar que lo he tocado con las manos desnudas.

Morgan dejó escapar una carcajada y se acercó para besarla. Darcy entrecerró los ojos y respondió. Fue un beso bastante casto, dulce. Cuando se separaron, Morgan bajó la mirada, ligeramente avergonzada de su atrevimiento.

_ Dime que no me has besado porque te has imaginado las cosas que hace Jane con su martillo.

_ ¿Qué? _ Morgan dio un bote en el asiento. _ No, claro que no.

Darcy se mordió el labio, sonriendo por su travesura, cuando un grito en la carretera la detuvo. Notó que le vibraba el móvil en el bolsillo y emitió un largo suspiro. Morgan no tuvo que escuchar una sola palabra para saber que se trataba del trabajo. Darcy había tensado los hombros como hacía cada vez que se centraba en ser el capitán América.

_ ¿De qué se trata? _ Morgan apuró el borde de la pizza.

_ Al parecer… Un imitador del duende verde está bombardeando Queens.

Darcy giró la vista hacia Morgan y vio que ya se había puesto la armadura.

_ La pizza tendrá que esperar… _ Susurró, recogiendo la mochila con su escudo del asiento.