Rodolphus Lestrange nunca fue el hombre más afortunado del mundo mágico. Él lo sabía, pero no podía evitar sentirse como tal, (a veces, solo a veces) tenía una hermosa esposa y una gran fortuna.
Él y su esposa, Bellatrix, se casaron únicamente por política, ella nunca lo amó, él bien lo sabía, estaba perfectamente con eso... o debería estarlo. Él era el Lord de la familia Lestrange.
Se supone que debía tener un heredero, no lo tuvo. O bien, lo tuvo; pero el niño no vivió para ver Hogwarts. Los niños no vivieron lo suficiente, y realmente, él no podía evitar sentirse culpable por las muertes de sus gemelos. Así que cuándo escucho ese:
— Rodolphus, estoy embarazada —. De parte de su esposa, no pudo evitar sentirse dichoso, sería padre, está vez, él sí cuidaría como es debido de su heredero, sea una niña o un niño; o eso pensaba él —. Este niño, es el hijo de nuestro señor, Rodolphus.
En ese momento, se le cayó el mundo a Rodolphus Lestrange. Él lo sabía, ¡Él lo sabía, maldita sea! Su esposa no lo amaba... pero no pudo evitar sentirse como el hombre más desdichado del mundo.
