–¿Qué es esto Eren? –preguntó con enfado un joven rubio al ver unas cuantas maletas en el dormitorio de su mejor amigo.
El castaño seguía dándole la espalda al que él consideraba su hermano. Sabía que Armin no se tomaría para nada bien la decisión que estaba tomando, pero en el fondo creía que era lo mejor que podía hacer para poder olvidarse por unos meses del cambio que iba a tener su vida el próximo año.
–Eren, ¿esto es un pasaje a Francia?
–preguntó al tomar entre sus manos el papel que se encontraba en la cómoda del castaño.
–mierda, Eren. ¿Mikasa lo sabe?
–No, aun no se lo digo. Creeme que estoy buscando la forma de decirle esto.
–Mikasa es tu prometida, Eren, ¡por la mierda!. No puedes dejarla de la noche a la mañana.
–¡es mi prometida porque nuestros padres así lo quisieron!... mi madre sabía que yo no la amaba.
–lo único que querían tus padres era que fueras feliz, porque no cumples ese sueño.
–¡¡mis padres están muertos, Armin!! Mikasa no se merece estar con alguien como yo.
–ella te ama de verdad –suspiro para poder calmar el enojo que estaba empezando a sentir por la decisión egoísta que estaba tomando su amigo –no le puedes hacer esto.
–no la voy a abandonar maldita sea, solo necesito un poco mas de tiempo –giró su cuerpo quedando frente al rubio –no es fácil casarse con alguien que no amas, y mucho menos casarse esperando a que cierta persona regrese a tu vida –contestó mientras un nudo se formaba en su garganta. Un maldito nudo que no quería desaparecer por más que él tratara de ignorarlo. Un nudo que estaba a punto de dar inicio a un doloroso llanto.
–Sé que es difícil, pero tienes que cumplir la promesa que le hiciste a tus padres.
–lo tengo más que claro, sé que mi vida dentro de un año será un maldito martirio, pero que importa, tengo que aceptarlo, ¿no?
–Eren, solo escucha tú voz. Te conozco hace 7años y –Armin caminó hacia donde se encontraba su amigo y se sentó a su lado –sé que esto te afecta más de lo que puedes demostrar, pero también sé que esto no es la única razón por la que te quieres ir de este país, ¿me equivoco?
El rubio no recibió respuesta por parte del moreno. Eren solo se encontraba en silencio mientras sostenía con cuidado algo entre sus manos.
–Eren, ¿qué tienes en tus manos?
Al no recibir respuesta nuevamente decidió pararse y ubicarse frente al joven para poder ver aquello que había estado en las manos del moreno desde que él llegó a visitarlo. Aquello que su amigo se había negado a dejar de lado.
–¿es una fotografía de Levi? –preguntó desconcertado al observar la foto donde se encontraban ambos ex mejores amigos abrazados con un hermoso cielo de fondo y las olas del mar chocando suavemente con los cuerpos de ambos jóvenes.
Armin sabía que era la última foto que se había tomado de ambos jóvenes juntos y por esa razón era muy importante para el moreno, era lo único que le quedaba del joven azabache, el único recuerdo que se permitió guardar como lo más valioso de su vida.
–si, ¿no nos vemos felices? –Eren acarició con cuidado el rostro del pálido que se encontraba en aquella foto.
–¿sabes? Con Levi siempre decíamos que íbamos a viajar a todos los paises del mundo y... que nunca nos separariamos –una sonrisa amargada se dibujó en el rostro del moreno y unas cuantas lágrimas comenzaron a salir de esos hermosos ojos esmeraldas. –vaya estupidez.
–¿aun sigues esperando su regreso, ¿o me equivoco? Por eso no quieres casarte con Mikasa, porque lo sigues amando a él.
–Me abandonó sin decir ni una puta palabra. Ninguna explicación, nada, absolutamente nada. Éramos los mejores amigos –Eren suspiro fuerte, tratando de darse el ánimo para decir lo que siempre le había costado asimilar –me hubiera dicho que se iria para siempre.
–Ya han pasado 8 años, ¿no crees que es momento de olvidarte de él?
–Le envié correos, me contacté con toda su familia, sus amigos, todas la personas que yo sabía que tenían contacto con él, pero al parecer todos desaparecieron junto a él –Eren levantó la mirada para ver a su rubio amigo –no sé que hice mal, yo... yo lo quería mucho, fue alguien muy importante en mi vida y lo sigue siendo.
–Eren... el no va a volver y lo sabes.
–¡¿tú crees que no lo sé?!, me rendí hace bastante tiempo. Sé que no volverá y sé que tengo que conformarme solo con su maldito recuerdo.
–Armin, por eso quiero irme por un par de meses a Francia, sabes que el recuerdo de Levi me persigue estando aquí. Solo necesito ser capaz de olvidarme por completo de él.
Eren recordó a Kushel, la hermosa jardinera de la mansión Jaeger. Era realmente amable, llegando a tratar a Eren como a su propio hijo, y si, las únicas demostraciones de amor que recibía el pequeño Eren en ese entonces eran por parte de la bella mujer.
Se sentía tan querido y protegido en sus brazos. Obvio, no dejaba de amar a sus padres, pero ellos lo tenían sin cuidado, apenas un saludo en la mañana y un buenas noches cuando llegaban del trabajo. Pero con Kuchel era todo lo contrario.
Eren podía jugar con ella, se divertían, ella le enseñaba cosas básicas de flores y plantas medicinales. Los días se pasaban realmente rápidos y eso le gustaba al pequeño moreno.
Un día el pequeño Eren se encontraba realizando con entusiasmo sus deberes para ir pronto con Kushel, puesto que sus padres le habían puesto una terrible condición y esa era:
"Solo puedes ir a ver a Kushel si haces todos tus deberes, y no se te ocurra engañarnos porque le dijimos a Hange que revisara todo y sabes que ella no es buena mintiendo"
Cuando al fin había terminado de realizar todo, se fue corriendo con un libro en la mano llamado "el lenguaje de las flores" con la intención de que la mujer le mostrara todas las flores que aparecian en aquel libro, pero cual fue su sorpresa cuando vio a un pequeño niño abrazado a la cintura de Kuchel y esta le daba pequeñas caricias en su cabellera.
Eren se acercó despacio, no sabía como reaccionar ante la presencia de aquel pequeño niño, siempre pensó que la mujer lo quería solamente a él -lo sé, un pensamiento bastante egoista- pero ¿qué esperan de un niño que no recibia afecto por nadie ni nada en esa maldita casa?
Cuando Eren ya estaba frente a Kushel, el pequeño niño que estaba abrazado a la cintura de la mujer se escondió rápidamente detrás de ella.
~Buenos días, Eren –la mujer llevó una de sus manos a la cabellera de Eren y la acaricio despacio –¿qué traes ahí?
–preguntó curiosa al ver lo que el pequeño escondía detrás de su cuerpo.
~nada importante, quería que me enseñaras las flores que salen en este libro, pero creo que estás ocupada con él.
~oh, Levi cariño. No te escondas –el niño inclinó su cabeza para poder ver con quién hablaba su madre -bueno joven Eren, él es mi hijo, Levi.
Y en ese preciso momento, con tan solo 7 años, Eren sintió su corazón palpitar más que rápido. No sabía como interpretar ese sentimiento en ese entonces, lo único seguro era que el pequeño pelinegro le robó el corazón con apenas una mirada de esos hermosos ojos grises.
Desde ese día Levi se convirtió en el dueño de todos los pensamientos, alegrias y penas de Eren.
Pasaron los años y su amistad se fue reforzando cada vez más, era increible la confianza que ambos jóvenes se tenían. Podían hablar de cualquier tema y no sería tabú para ninguno de los dos. Cualquiera sentiría envidia de su hermosa amistad.
Pero al pasar el tiempo, el moreno empezó a sentir otros sentimientos por el joven, sentimientos que él entendía a la perfección, pero se esforzaba en ignorar por el simple hecho de que tenía miedo de arruinar la hermosa amistad que tenía con él.
Ignorar los sentimientos cada vez se le dificultaba más. Aquellos ojos grises, su cuerpo, su sonrisa y su forma tan particular de ser lo tenian encantado y enamorado hasta lo más profundo de su ser, pero desgraciadamente Levi no correspondía de la misma manera, era más que obvio, Levi jamás lo miraria como él lo miraba.
Paso un año y con la valentia acumulada en todo su ser se dispuso a confesar sus sentimientos a su mejor amigo, pero desgraciadamente ese día el joven pelinegro no se presentó en la escuela.
Los días pasaron y no había rastros de los Ackerman. Kushel ya no iba a trabajar y Levi no aparecia por ningún lugar.
Desesperado decidió ir corriendo a la casa de los Ackerman, pero desgraciadamente se encontró con una sorpresa bastante desagradable para su propio bien. La casa se encontraba totalemente oscura, la puerta con llave, y desde la ventana se podía apresiar que el interior se encontraba totalmente vacio.
¿Acaso se habían ido? No, obvio que no, quizás solo se mudaron de casa, quizás se fueron de viaje. Levi no lo podía abandonar asi, ¿verdad?, Levi era incapaz de dejar a su mejor amigo.
Desde ese preciso momento el moreno iba una vez a la semana a la casa del pelinego con la esperanza de encontrarlo nuevamente, pero eso nunca sucedio, jamás lo volvió a encontrar. Levi dejó a un pobre moreno con el corazón hecho pedazos, con la culpa calcomiendo cada parte de su ser.
Eren tomó sus maletas y salió rápidamente de la casa con Armin a la siga.
El rubio le seguía hablando con la intensión de convencer a su amigo que no hiciera algo de lo que pudiera arrependirse en el futuro, pero él tenía más que claro que su amigo era lo bastante obstitando como para no cambiar de opinión por la decisión que acababa de tomar.
Vaya cualidad que tenía el moreno, ¿no?
—¡Eren! ¿No deberías avisarle antes a Mikasa?
–sé que ella se va a oponer, prefiero enviarle una carta cuando este allá.
–¿qué? No puedes hacer eso.
–tengo una idea mejor, tú serás el encargado de decirle a Mikasa esta situación. Confío en ti y en tú forma de calmar a las personas.
–no, Eren. No me puedes dejar la peor parte a mi. ¡EREN!
–¡LO SIENTO ARMIN! -Gritó el moreno el cual ya se encontraba a unos metros del rubio.
Era increible que entre más pasara el tiempo, más amara al pelinegro, no se lo podía quitar de la mente, y eso le dolía mucho, quería olvidarse por completo de él, pero se le estaba haciendo realmente imposible.
Solo quería ser capaz de amar a alguien más, quería que el joven que lo enamoró hace bastante tiempo saliera de una vez por todas de su corazón, pero desgraciadamente su corazón tenía un solo dueño, un dueño que no lo dejaría ir y que no le permitiria amar y ser amado por alguien más.
¿Quién diría que el amigo que lo abrazaba y lo consolaba cuando alguien lo molestaba en el colegio sería el mismo responsable de su más grande agonía?
El mismo joven que le decía que nunca lo iba a abandonar lo abandonó.
El mismo joven que le dijo que jamás lo haría sufrir le dio su mayor y más grande sufrimiento.
Maldito Levi, ¿por qué mierda no te puedo odiar? ¿Tanto te amo? Se repetía una y otra vez en joven moreno.
Ese era la única causa por la que quería irse de Alemania, para ser capaz de olvidar a Levi y poder casarse con Mikasa como sus padres se lo habían propuesto.
Después de un par de horas de viaje, al fin el tren de detuvo en su destino. El moreno bajó del tren y sacó sus maletas para caminar un poco y buscar algún lugar donde quedarse.
Luego de caminar por bastante tiempo, con ambas manos ocupadas con unas grandes maletas decidió parar y descansar un poco, ya que sus brazos no daban mas por el peso de su equipaje. También estaba seguro que sus pies estabas llenos de heridas por tantos minutos de caminata.
Al fin encontró una casona. El moreno se acercó al señor que estaba ahí y con una sonrisa amable le preguntó si podía quedarse unos meses en alguno de los cuartos de la casa, el hombre le devolvió la sonrisa y le dijo que podía quedarse los meses que quisiera siempre y cuando pagara el arriendo de forma respondable.
El hombre le indicó hacia donde ir y al indicar la puerta dejó al moreno solo para que pudiera acomodar sus cosas y pudiera descansar un poco del largo y cansador viaje. Eren necesitaba urgente una suave cama donde descansar, su espalda estaba doliendo a montones.
Despertó despues de dormir unas 5 horas, la tarde se le pasó volando. Abrio la ventana y vio la hermosa ciudad. Siempre había escuchado que el mejor momento de visitar y caminar por Francia era por la noche.
La ciudad era realmente hermosa, las calles estaban adornadas por unos cuantos faroles con una luz realmente cálida, habían flores por todas partes. Ahora entendía porqué se le llamaba la ciudad del amor, daba el ambiente perfecto para los enamorados.
Llegó a un lugar que al parecer era un salón de baile, habían muchas parejas a fuera esperando su turno para entrar en ese lugar popular para los enamorados. La verdad no le dio mucha importancia y siguió su camino para encontrar algún lugar donde pudiera comer algo, pero algo hizo que su corazón empezara a latir más rápido, sabía que su corazón le estaba indicando algo, pero no sabía que era aquello.
Miro a su alrededor con miedo, recorriendo con su mirada cada rincón de ese hermoso lugar, pero nunca penso encontrar a alguien como él en ese lugar. Pelo negro brillante, piel blanca como la porcelana, un cuerpo realmente sensual. Estaba vestido con un hermoso traje negro con encajes dorados que le quedaban espectacular.
Era él, estaba seguro que a unos cuantos metros se encontraba el dueño de sus penas y alegrias. El chico que se había ido sin decir nada, el chico del cual siempre estuvo enamorado.
¿Qué se supone que debería hacer?
Su cuerpo temblaba a más no poder, sus manos sudaban y de su boca no salía ninguna palabra, ¿acaso el pelinegro aun tenía ese poder de dejar al moreno sin habla?
Sin pensarlo mucho gritó el nombre del azabache, haciendo que todos a su alrededor voltearan a verlo, pero al moreno eso mucho no le importó, solo tenía ojos para ver a Levi, después de tanto tiempo, como si el destino al fin estuviera a su favor, el destino le había puesto a Levi en su camino, y eso era por algo, ¿no?
El azabache no sabía que hacer, no sabía como reaccionar. Miraba para todas partes buscando alguna zona por donde pudiera escapar, pero desgraciadamente el moreno ya se encontraba frente a él, con la maldita sonrisa y esos hermosos ojos que lo habían enamorado desde ese día que fue a trabajar con su madre, ese bendito día donde se enamoró perdidamente del Moreno.
–Levi... tanto tiempo sin vernos.
–E- Eren, ¿qué haces aquí? Estás bastante lejos de tu hogar y...
Levi dejó de hablar cuando el moreno empezó a acercarse peligrosamente a su boca, Eren había esperado tanto tiempo por este reencuentro que su cuerpo realmente estaba actuando por si solo. Levi solo retrocedía, pero para su desgracia una pared detuvo su andar por lo que no le quedó otra opción que empujar al Moreno y alejarlo de su cuerpo.
–¡¿qué te pasa Eren?! –gritó furioso el azabache –No puedes llegar de la nada y tratar de besarme como si fuera lo más normal del mundo, prácticamente somos desconocidos.
–¿desconocidos?... somos todo menos eso Levi, y lo sabes, no dejé de pensar en ti en ningún momento desde que decidiste abandonarme sin más.
–¿aun estás con Mikasa? –preguntó el pelinegro, dejando a Eren un tanto confundido. Se suponía que solo la familia de Mikasa sabía sobre su futuro casamiento, ¿cómo era posible que Levi lo supiera?
–por tu silencio puedo deducir que si. Tengo que irme Eren, fue un gusto verte otra vez.
–¿me vas a dejar otra vez? ¿Sin darme ninguna explicación de lo que pasó?.
–pensé que ya lo sabías.
–¿saber qué? ¡¿Que no te he podido sacar de mi cabeza? O ¿que te sigo amando?!
El pelinegro se sorprendió por la confesión que acababa de decir el hombre frente a él, pero, ¿que importancia tenía eso ahora? Al fin y al cabo eran palabras sin importancia, palabras que el había enterrado en los más profundo de su alma.
–Eren, estoy comprometido, al igual que tú. Supera todo eso, al fin y al cabo nunca tuvimos y vamos a tener nada.
El pelinegro estaba decidido a irse y alejarse del moreno, pero este lo agarró del brazo impidiendo que siguiera su camino.
–Levi, no te voy a dejar ir, ahora que te tengo nuevamente a mi lado, no puedo dejar que te vayas otra vez.
–¡me rompiste el corazón, Eren!, fuiste el único hombre que fue tan desgraciado para jugar con mis sentimientos y aplastarlos como si se tratara de un montón de basura. Nunca te importó como yo me sentía, nunca te importó todo lo que sufrí por ti. Te odie desde ese maldito momento donde me hiciste mierda el maldito corazón y... ¿ahora pretendes que corra a tus brazos y te diga que te extrañaba? ¿Sabes todo lo que tuve que pasar para poder olvidarme de ti?
–Levi... no te estoy entendiendo nada.
–sabías que yo estaba enamorado de ti y lo único que hiciste fue burlarte de mi, ¡¿tanto me odiaba para hacerme eso?!
–... no...
–¡Contéstame Eren!.
–Levi... aun no entiendo a qué te refieres.
–fui tan poca cosa en tu vida que ni eso recuerdas, soy un imbécil por creer que aun me recordaba de verdad.
–Levi, de verdad no dejaste de estar presente en mi mente, de verdad no dejaste de ser importante para mi, te quiero y lo sabes.
—yo dejé de quererte hace bastante tiempo.
–somos amigos Levi, merezco que me expliques todo lo que me estás diciendo. De verdad no entiendo nada.
–eramos amigos, ahora no somos nada y por favor hacerme el favor de desaparecer de mi vida, soy lo bastante feliz como para que me arruines todo.
–Levi, mi amor, ¿quién es él? –se escuchó decir a una hermosa chica de pelo anaranjado.
–Petra, no es nadie, no te preocupes, es solo un hombre que está perdi...
–lo siento señorita, soy Eren Jaeger –interrumpió –un gusto, soy el mejor amigo de su prometido y si me lo permite necesito hablar con él a solas.
–no sabía que Levi tenía un mejor amigo, me alegra mucho que se pudieran reencontrar. Levi cariño, no te preocupes, puedes conversar con tu amigo, yo me iré a casa.
–¿ahora que pretendes?
–que me expliques lo que me acabas de decir.
–fue algo que pasó hace 8 años, ya no tiene importancia.
–si lo tiene, fue la razón por la que te fuiste de mi lado.
–Eren, por favor, sé feliz con alguien que de verdad te ame.
–no puedo, siempre te esperé, Levi. Mi corazón siempre te perteneció a ti.
Levi acercó su mano al rostro del moreno y acarició sus mejillas con suavidad, como si al pequeño rose el hombre frente a él desapareciera.
Sus ojos se encontraron, indicandoles a ambos lo mucho que se extrañaban, pero nada podía ser como antes.
–tengo que ir con Petra, ella me espera.
Eren se quedó ahí, con su mano acariciando la zona donde antes había estado la mano del azabache, mirando como el amor de su vida se alejaba de él, quería seguirlo, correr y nunca más soltarlo, pero su cuerpo no reaccionaba, su cuerpo dejó ir a la persona que más lo hacía feliz.
–¡¡mierda!!
Continuara...
