Alemania

Mikasa caminaba hacia la casa de su futuro esposo con una canasta llena de frutas y verduras las cuales había ido a comprar a la ciudad esa misma mañana. Sabía que las fresas eran la fruta preferida del castaño, por lo que no dudo en comprar un par para su prometido.

-¡¡Eren!!

Gritó la azabache para avisarle al moreno que ya había llegado. Caminó hacia la entrada y se sorprendió al ver la puerta de la casa ligeramente abierta, pero no le tomó mayor importancia y se adentró para buscar a Eren en el interior.

-Eren, mi amor ¿estás aquí? -preguntó la pelinegra mientras dejaba la canasta con fresas en la mesa de centro.

-dejaste la puerta abierta. Sabes que es peligroso hacer eso, los ladrones no desperdician ninguna oportunidad y... ¿Eren?

Siempre que llegaba de visita a la casa del moreno, Eren no dudaba en recibirla con una hermosa sonrisa y un tierno abrazo, pero ahora no había ni rastros del moreno y eso la estaba poniendo un tanto intranquila.

Decidida, recorrió toda la planta baja de aquella casa. Buscó y buscó, pero él castaño no aparecía por ninguna parte y eso le estaba preocupando demasiado.

Estaba desesperada y era de esperarse, si el joven que ella amaba había desaparecido sin decir absolutamente nada, y sumando el hecho de que la puerta de la casa se encontraba abierta le hacía imaginarse hasta lo peor.

caminó a la salida para buscar a Eren en el jardin como último recurso, pero a la única persona que vio fue a un joven rubio de ojos azules caminando con semblante serio hacia la casa.

-Eren no está, ¿sabes a donde fue? -preguntó la pelinegra, ganándose una mirada de sorpresa por parte del rubio.

-Mikasa... no sé como decirte esto, pero...

-¿pero?...

-ven, vamos para la casa.

Ambos caminaron hacia el interior de la casa y se sentaron en el sillón que se encontraba en medio del living.

-Eren se fue a Francia -dijo al fin Armin - viajó ayer en la tarde. No te dijo antes porque sabía que no lo dejarías ir.

-no puede ser, ¿me abandonó?

-no, obvio que no, sabes que está comprometido contigo, él no te puede dejar.

-me dejó, Armin, es obvio que no va a volver maldita sea.

-Eren va a volver, solo dale un poco de tiempo, sabes que no es fácil casarse con alguien que...

-no amas -respondio la azabache - y nunca vas a amar.

Mikasa se paró del sillón y subió las escaleras para ir al cuarto que le pertenecía al castaño. Dio gracias a Dios de que la puerta de aquella alcoba se encontrara abierta y no dudó en entrar para ver su interior. Si bien llevaban bastante tiempo juntos, el moreno siempre le había prohibido entrar a su habitación, por lo que el interior era desconocido para ella.

Entró despacio y lo primero que vio fue un ropero totalmente vacío, las paredes sin ningún adorno y una fotografía que le hizo perder el aliento y la poca estabilidad que estaba teniendo con ella en esos momentos.

-Mikasa, no te conviene entrar. Por favor no entres...

Armin dejó de hablar cuando vio la foto de Levi y Eren entre las manos de la Azabache.

-él siempre lo amará a él, siempre lo tuve más que claro, aun así tuve la esperanza de que quizás con Levi lejos Eren al fin se fijaría en mi y se olvidaría por completo de... pero creo que no fue así. Soy una maldita estúpida.

-no te estoy entendiendo nada, Levi ya es parte del pasado de Eren, tú eres su futuro, Mikasa, es lo único que te tiene que importar.

-ellos eran felices, se amaban más que cualquier cosa en el mundo. Tú aun no nos conocias, no sabes el odio que me daba ver como Eren lo miraba. Solo bastaba con decir el nombre de Levi para que los ojos de Eren se iluminarán. Los envidiaba porque tenian la suerte de tener el amor que yo nunca iba a conseguir en toda mi miserable vida.

-Levi solo fue el amor de infancia de Eren, nada importante.

-¡no! -gritó la azabache haciendo que el rubio quedara mudo por la sorpresa.

-No lo entiendes, fui una egoista, solo pensé en mi bienestar, sin pensar en las consecuencia que mis acciones iban a tener en la persona que más amo en este maldito mundo. Le quité la felicidad a Eren, le quité lo que más amaba con la cruel idea de que si Levi se iba lejos Eren al fin me amaría, pero no lo hizo, nunca me amó y nunca me amará.

-Mikasa... ¿qué hiciste?

- Levi despues de años trabajando había reunido el dinero suficiente para irse de viaje con Eren. Un sueño que yo como su amiga sabía que morían por hacer realidad. Ambos estaban demasiado felices, y eso me alegraba mucho, de verdad lo hacía -un fuerte suspiro salió de su boca. Y clavó su mirada en la fotografía que reposaba entre sus piernas.

-Estaba tan feliz por ambos que les di la idea de ir a celebrar a un bar. Ellos no dudaron ni un segundo en aceptar y nos fuimos al bar más elegante que existía en ese entonces.

Llegando ahí solo hablaban de lo mucho que harían en aquella ciudad y se repetían una y otra vez que era un sueño que nunca creyeron poder realizar a tan temprana edad.

Pedimos algunos tragos, ninguno de los tres estaba borracho, pero lo que bebimos fue suficiente para que Levi diera el primer paso, el paso que yo me negaba a aceptar.

-Eren, estoy enamorado, no sé de donde estoy sacando las fuerzas y la valentia para decir esto. Sé que no es el mejor momento para dar a conocer los sentimientos que llevo sintiendo por aquella persona.

Levi suspiró y llevó su mirada a los adornos que tenía la mesa en el centro. Se negaba a mirar a su amigo a los ojos. Estaba a punto de darle un ataque de nervios en ese mismo momento.

-te amo Eren, desde aquel dia que te acercaste a mi madre con ese libro, siempre te he amado y...

El castaño se quedo boquiabierto ante las palabras que acababa de decir el pelinegro. No sabía como debía reaccionar y tampoco que debía decir. Su mente era un total lio, las palabras no salian, todo se había borrado de su mente. Su corazón estaba más acelerado que nunca, moría por besar a la personita que tenía frente a él, moría por gritarle a todo el mundo lo enamorado que estaba, pero el shock no lo dejaba reaccionar.

- aceptaré si mi amor no es correspondido –habló nuevamente el azabache –no quiero obligarte a nada, no quiero obligarte a amarme si no te nace del corazón. Solo tuve mi momento de valentia, valentia que sé que jamás volveré a tener.

Por favor olvídate de todo lo que dije, fue una estupides de verdad.

Solo no quiero que viajemos incómodos, sigo siendo el mismo Levi Ackerman.

Levi después de ver que el castaño no reaccionaba y no le decía ninguna palabra para aceptar o rechazar sus sentimientos se paró con la pena alojada en su pobre corazón.

-¡Mikasa! ¿acaso estoy soñando? Porque si es así no quiero que me despierten nunca. -Eren siguió con la mirada al pelinegro -mi Levi, mi amor.

-¿Por qué no le dijiste que lo amas? Te quedaste como estúpido sin decirle nada. Ahora el pobre piensa que lo rechazaste.

-lo sé, mañana le pedire que sea mi novio, ahora hagamos como que nada sucedio, ¿si? Quiero que se sorprenda de verdad. ¿Qué flores le gustarán? ¿Las rosas? O... ¡los girasoles! Esos si le gustan.

Levi después de unos minutos llegó al lado de ambos jóvenes y se sentó algo decaído. Jamás pensó ser rechazado de aquella forma tan cruel.

-Levi -llamó el castaño -debemos irnos, ya es tarde.

-¿no me dirás nada por lo que te dije hace unos minutos?

- no es el momento, Levi, solo vamos, tu madre debe estar preocupadas.

-está bien.

-Cuando ya habíamos dejado a Levi en su casa, Eren me pidió si podía llegar un poco más temprano a clases el día siguiente para ayudarlo a prepararse y que todo saliera como el quería.

- estoy demasiado nervioso, ¿y si estaba borracho y todo lo que dijo fue una broma?

-Eren, jamás vi Levi hablar tan seguro de si mismo, deja de preocuparte por estupideces.

-bien, bien, ahora, ¿puedes ayudarme a ensayar? Por favor estoy muy nervioso y no quiero arruinar esto.

-Eren se ubicó frente a mi simulando que yo era Levi, me dijo todo lo que tenía pensado decirle. Eren estaba tan feliz, y estaba seguro de que no lo iba a rechazar ya que sabía los sentimientos que tenía Levi por él.

Levi se asomó por la puerta escuchando todo lo que Eren me estaba diciendo. Se quedó ahí, parado sin poder reaccionar y

-mal pensó todo –la azabache dio un suave movimiento de cabeza en respuesta.

-yo no dije nada, estaba inmersa en mis pensamientos y sin darme cuenta besé a Eren mientras observaba como Levi se aguantaba las ganas de llorar. Sabía que lo que estaba haciendo estaba mal, pero yo quería a Eren solo para mi y me daba rabia que Levi tuviera toda su atención, quería al menos tener un poco de su cariño, solo un poco, ¡carajo!

-Levi no abandonó a Eren, tú hiciste que se separaran, tú eres la culpable de que Eren pasara toda su vida culpándose por el abandono de Levi, él nunca tuvo la culpa, ellos se amaban Mikasa, pudieron ser felices, Eren pudo ser feliz con alguien que de verdad amababa maldita sea.

-Vi como Levi salia de la sala llorando a mares. Eren se separó de mi rapidamente con una mueca de total desagrado. Me miró por unos segundos algo confundido y me dijo que no volviera a hacer eso.

Por dentro estaba feliz de que las cosas al fin salieran como yo quería, pero necesitaba asegurarme.

-Mikasa, cállate por favor, no sé como Eren nunca se dio cuenta de lo mierda que eres como persona.

-dejé a Eren en la sala, y caminé buscando a Levi, cuando lo encontré me partió el corazón. Nunco lo había visto tan destrozado, lloraba sin parar, su vista estaba enfocada a la nada. Estaba ido en si, no reaccionaba y eso... me alegro de cierta manera. Soy de lo peor, lo sé, pero el amor de mi vida se me estaba siendo arrebatado.

Me acerque a él y me senté a su lado, le dije que Eren y yo ahora eramos pareja y que estabamos felices. Despues de un largo silencio, Levi me miró a los ojos y, te juro que jamás vi una mirada que representara tanto odio y tristeza a la vez. Me felicito y se fue.

Llegué al salón y me apoyé en el marco de la puerta, viendo como Eren inhalada y exhalaba tratando de calmar sus nervios. Sintió mi presencia y se giró para preguntarme si había visto a Levi, yo obviamente le mentí, y le dije que lo había buscado por todas partes y que no encontré rastros de él.

–¿nunca se te pasó por la mente decirle la verdad? Le mentiste por 8 años, 8 malditos años. ¿Te das cuenta lo que hiciste?

–tengo más que claro todo lo que Eren sufrió por mi culpa. Y sé que no puedo hacer nada para remediar el daño.

–¿ahora que pretendes hacer? Levi desapareció y con él la felicidad de Eren. Eren no te va a perdonar y lo sabes.

– es un riesgo que voy a tomar, quiero que sea feliz y entendí que conmigo nunca lo será.

–y...¿qué harás? – preguntó el rubio al ver como la chica empezaba a escribir una carta.

–le escribiré una carta y le enviaré la hoja de compromiso para que haga lo que quiera con ella.

El rubio miró con duda a la chica que estaba sentada a su lado.

–¿qué pasó?

–no sé a que parte debo enviar la carta.

Francia:

Tres días en esa maravillosa ciudad habían sido suficiente para darse cuenta que nunca dejó de amar a cierta personita. Pasó prácticamente 8 años tratando de engañarse a si mismo, haciéndose creer que Levi ya era parte de su pasado, un pasado guardado en lo más oculto de su herido corazón.

Todas las noches se repetía que Mikasa era su futuro. No podía negar que era una excelente mujer, porque si lo era. Muchos deseaban tener un poco de atención de la pelinegra, deseaban estar en su posición, pero él, él solo quería a una persona, una persona que ahora estaba comprometido con alguien más.

Tres noches sin dormir, repitiendo una y otra vez el hecho de que lo tuvo frente a él, tuvo la oportunidad de arreglar las cosas, tuvo la oportunidad de decir al fin todo lo que se había guardado, pero ninguna palabra salió de su boca. Dejó ir al dueño de su corazón, lo vio partir sin siquiera intentar detenerlo, ¿tan cobarde soy? Era la pregunta que invadía su mente desde esa fría noche.

Con la intención de olvidarse por un momento de cierta personita, decidió escribirle una carta a Armin decirle que estaba bien.

Francia, 21 de diciembre

"Con estas palabras quiero dar a conocer que me encuentro bien aquí en Francia. Es un lugar sumamente hermoso y tranquilo que me ha ayudado a pensar en muchas cosas que antes no les veía importancia.

Sé que dije que iba a volver, pero no sé si pueda hacerlo.

Sé que mis padres no estarían de acuerdo con esta decisión, pero... mi madre querría que yo fuera feliz".

-¿qué mierda? Acaso la gente aquí no sabe que existen personas que quieren descansar. Malditos.

Eren estaba enfadado con la pareja que se encontraba al otro lado de la puerta. Intentó ignorarlos, pero ya se le era imposible. Aquel silencio que reinaba en su habitación estaba siendo interrumpida por dos personas que él no conocía y tampoco se daría el tiempo de conocer.

-mi amor, te ves hermosa con lo que llevas puesto. Por favor vamos a llegar tarde.

-solo dime cual abrigo llevo, el de color rojo o el de color cereza.

-Petra, son exactamente iguales, elige uno y vámonos.

-Levi, aun tenemos tiempo, deja cambiarme ropa, ¿si?

-¡Petra!

Cuando Eren se dio cuenta de quien era la persona que estaba al otro lado de la puerta, no dudo ni un segundo en abrirla.

Ahí estaba el dueño de su corazón, la única persona que necesitaba para ser feliz, después de días, al fin el destino estaba a su favor, para darle una oportunidad de arreglar las cosas de una vez por todas.

- ¿Levi? ¿Eres tú?

Aquella gruesa voz hizo que su corazón empezara a latir más que rápido, si bien le había dicho al castaño que fuera feliz con alguien que de verdad lo amara, él lo seguía amando más que nada en el mundo, moría por darse la vuelta y abrazarlo para nunca más soltarlo, pero también sabía que ambos estaban comprometidos y romperle el corazón a Petra no era una de sus opciones.

Quizás el destino los había vuelto a reunir para que se despidieran, porque su amor, por desgracia era imposible. Levi sabía que el castaño estaba enamorado de alguien más, sabía que Mikasa era la única persona capaz de hacer feliz a Eren.

Esperó a que sus nervios no le jugaran una mala broma y giró despacio su cuerpo para quedar frente al moreno. Necesitaba hacerle creer que ya no sentía nada por él, pero solo faltaba que el moreno se acercara un poco más a él para que le empezará a dar un colapso nervioso y no supiera como debía reaccionar al tenerlo tan cerca.

–¿qué haces aquí?

–esta es mi habitación – respondió Eren con una sonrisa.

–ajá, que duermas bien, buenas noches.

El pelinegro giró su cuerpo nuevamente para quedar frente a la puerta de su habitación e ignorar con todas sus fuerzas a la persona que tenía a sus espaldas.

–no sabes lo mucho que te extrañe Levi. De verdad me hiciste mucha falta. Siempre fuiste la persona más importante en mi vida

– dejaste de importarme hace mucho tiempo –cortó abruptamente al moreno.

–mírame a los ojos y di que no sientes nada por mi, di que no me amas.

Eren tomó con suavidad el brazo del pelinegro y lo obligó a girar su cuerpo para que quedaran frente a frente.

Luego acorraló al pelinegro contra la pared, lo tenía tan cerca que estaba seguro que podía sentir su respiración. Sus ojos se enfocaron en esos suaves labios, había pasado tanto tiempo sin verlo que estaba seguro que no seria capaz de aguantar las ganas de besarlo.

–dime que no me amas, por favor.

Levi se negaba a mirar a Eren a los ojos, sabía más que nadie que solo una mirada de aquellos hermosos ojos seria suficiente para sentir su mundo derrumbarse frente a él. Quería salir huyendo de ahí, quería desaparecer, solo quería que todo volviera a ser como antes.

Eren acercó su mano al rostro del contrario y acarició suavemente sus mejillas para luego llevar su mano al mentón de Levi y hacer que este elevara su rostro, en ese momento, cuando grises y esmeralda de encontraron ambos sintieron que todo a su alrededor se desvaneció.

–di que no me amas –susurro sobre los labios del contrario.

–basta Eren, por favor.

Eren acerco su rostro a los labios del contrario, solo un suave rose fue lo suficiente para sentir todos esos sentimientos que se había guardado por tanto tiempo.

– ¡estoy comprometido! – gritó empujando fuertemente el cuerpo del castaño para alejarlo.

–¡eso ya lo sé maldita sea!.

– Mikasa es una excelente mujer, no se merece que le hagas esto.

–pero no la amo, Levi. Acaso no lo entiendes.

–eso debiste haberlo pensado mejor... al fin y al cabo la elegiste a ella para que estuviera a tu lado.

–¿de qué estás hablando?

– ¿por qué te fuiste de tu hogar? ¿Por qué abandonaste a tu futura mujer?

–porque todo a mi alrededor me recordaba a ti, quería que desaparecieras de mi mente para ser capaz de amar a Mikasa de verdad, pero está más que claro que no voy a poder.

–Levi, ya estoy lista... señor Jaeger ¿qué hace usted aqui? – preguntó la hermosa mujer. –Levi, ¿estás bien?

–si, espérame afuera, tengo un asunto que aclararle al señor Jaeger.

La mujer se acercó al pelinegro y le dio un suave beso para luego desaparecer por el largo pasillo de la casona.

– no soy capaz de hacerle daño... fue la única persona que estuvo ahí cuando mi mundo se vino abajo.

–¿la amas?

–...solo aléjate de mi, ¿si?

–Levi, por favor escúchame.

–¡Te amé más que nada en este mundo!...ahora solo quiero ser feliz.

– no me puedes mentir.

–¿qué?

–cuando mientes tus labios tiemblan – Eren llevó su mano al rostro del contrario y acaricio suavemente las mejillas de este. Levi cerró los ojos para disfrutar aquel contacto que había extrañado por tanto tiempo.

–no te hagas más daño, puedes ser feliz con alguien más.

–solo te quiero a ti, Levi.

–Eren, yo... no puedo hacerte feliz, de verdad no puedo. Lo nuestro nunca fue real, solo fue un enamoramiento de adolescente, nada mas.

Eren llevó su mano a la cintura del pelinegro haciendo que su cuerpo se apegara al de él. Por el repentino acercamiento Levi alzó la vista para recriminar aquel acto, pero su enojo se desvanecio cuando se dio cuenta que los labios del moreno estaba tan cerca que podia sentir como rosaba con los suyos deseando besarlo otra vez, cosa que el no quería que pasara, no otra vez. Llevó su mano al brazo del moreno que había estado rodeando su cintura y la apartó.

–no sé por qué volviste, pero creeme que ya es inútil intentar algo. Rindete.

–¡lo ultimo que hare por ti es rendirme, Levi. Recorrere hasta el fin del mundo solo para decirte lo mucho que te amo! Y... que sepas que mis sentimientos son reales.