SOLO UN REGALO
En lo alto del edificio principal de aquella prestigiosa escuela se encontraba una chica con un porte elegante mirando hacia el patio donde los alumnos de primer año tenían su clase de deportes, recargada sobre el borde de la pared que evitaba que alguien cayera al vacío se encontraba la famosa "Reina de Hielo del último año de la preparatoria", quien reposaba sus brazos con un aire desinteresado, nadie se atrevería a hacerle eso a la chica más hermosa e inalcanzable de toda la escuela. Era admirada por todos, sin embargo, también le temían, no porque esa chica fuera mala, para nada, era una persona amable y bondadosa en realidad, le temían por su increíble presencia, era como si una reina de las de antaño hubiera reencarnado en una joven del siglo XXI, su perfección atemorizaba a todos… Y estando ahí, como una poderosa reina en lo alto de su torre, nadie se atrevería a interrumpirla, seguro estaría pensando en cosas importantes que ningún mortal comprendería, así que le darían su espacio; su mirada lo decía todo, esos ojos azules tan hermosos miraban con algo de frialdad y serenidad, pero lo que nadie sabía es que eso era solo una apariencia, la realidad era que esos ojos buscaban con desesperación a alguien en ese patio, así como miraban ansiosos también lo hacían con nerviosismo, nadie notaba que la perfecta reina apretaba las mangas del suéter de su uniforme en un claro ejemplo de ansiedad, en pocas palabras, nadie notaba que, bajo toda esa elegancia y frialdad, se escondía una chica que temblaba de nervios y miedo
Si, miedo, esa reina, esa diosa, tenía miedo
Y ¿Quién provocaba ese miedo?
Una chica, una simple mortal
La reina suspiró y recargó su rostro sobre la palma de su mano, ahora su mirada era indiferente, diría cualquiera que la viera, pero la realidad es que esa mirada era de tristeza por no encontrar lo que estaba buscado. Suspiró pesadamente y cerró los ojos un momento
-Quiero verte- susurró para ella misma y volvió a suspirar
-Una moneda por tus pensamientos, Elsa-
Elsa Arendelle, ese era el nombre de la reina, un nombre que todos en esa escuela conocían y que se imponía por el prestigio de su apellido. Una gran carga sobre los hombros de la joven, pero nada que ella no pudiera manejar… Volteó hacía la izquierda para ver a la chica que la había llamado
-¿Una moneda? Déjame adivinar ¿sigues ahorrando para tu restaurante, Tiana?- le bromeó Elsa recibiendo un suave golpe en su brazo por parte de su amiga
-Si apostara una moneda por cada cosa que te pase, créeme, linda, ya tendría una cadena de restaurantes que abarcarían de costa a costa del país-
-¡Auch! Me dolió saber que apuestas con mi vida- Elsa exageró el gesto de ser disparada en el corazón, algo sumamente tonto que hizo reír a Tiana
-Soy tu amiga, es mi deber estar al tanto de tu vida, preocúpate cuando apueste en tu contra- Elsa asintió y volvió su vista al patio -¿La estás buscando?-
-¿Es muy obvio?-
-Cuando alguien está enamorado es más que obvio-
-¿Enamorada? No, no, no, te equivocas, Tia, yo no estoy enamorada-
-¿Vamos a empezar de nuevo con este cuento de nunca acabar donde la poderosa Elsa Arendelle nos dará una lista de cien cosas por las que no está enamorada?-
-Yo quiero escuchar las nuevas excusas. Las ultimas fueron muy tristes-
Un par de voces nuevas se unieron a la conversación de las dos jóvenes haciendo que Elsa rodara los ojos y se cruzara de brazos
-No son excusas, Aurora. Y creo que exageras en decir que son cien cosas, Mulán. Soy sincera al decirles que no estoy enamorada-
Tiana, Aurora y Mulán rodaron los ojos y se dieron un manotazo en la frente. Era tan evidente que Elsa se moría por esa chica ¿Por qué seguía negando las cosas? Por una sencilla razón
-¿Por qué tienes tanto miedo, Elsa?- le cuestionó Tiana poniendo nerviosa a Elsa quien se alejó rápidamente de sus amigas
-Yo no le tengo miedo a nada y mucho menos a eso que llaman amor, es solo que soy inmune a eso-
De nuevo las chicas rodaron los ojos y se cruzaron de brazos, dejaron salir un bufido en un coordinado movimiento y negaron con la cabeza
-¿Dónde está Bella para poner en su lugar a la señorita Arendelle?- preguntó Mulán buscando por todos lados a la mencionada chica
-No necesito que nadie me ponga en mi lugar- sentenció Elsa con un tono de voz muy serio -Y mucho menos la señorita perfección-
Después de que Elsa pronunciara esas palabras sintió un golpe en su espalda, volteó a ver qué había pasado y casi grita al ver a la mencionada chica detrás suyo
-Creí que tú y yo compartíamos ese título, Elsa- Bella miró con un poco de molestia a su platinada amiga quien reía nerviosa
-Fue solo una pequeña broma, Bella. No te enojes-
-Bueno, ya sabemos quién te puede poner en tu lugar, Elsa- dijo Mulán intentando no reír a carcajadas por ver así a Elsa
-Déjense de bromas o llegaremos tarde a clase y hoy nos toca ir al laboratorio- Bella dirigió al grupo de amigas quienes seguían conversando mientras caminaban hacia el edificio donde los laboratorios se encontraban
Elsa se sintió ansiosa, para llegar a los laboratorios debían atravesar el patio, tal vez, estando más cerca, la encontraría. Caminó despacio para poder observar a todos los chicos en el patio y así poder localizar a la chica que tanto anhelaba ver. Conforme se acerca a los laboratorios se sintió decepcionada por no encontrar ni rastro de la chica, cuando por fin se iba a rendir, la miró sentada en el suelo tomando agua, con el cabello desordenado, el rostro sudoroso y las mejillas rojas por el ejercicio. Sonrió bobamente al verla ahí y suspiró enamorada
Anna Corona, la chica que hacía suspirar a la reina de hielo; de sonrisa encantadora y risueña, ojos llenos de alegría y una personalidad sumamente animada, con su rostro lleno de pecas que resaltaban esos preciosos ojos azules y su cabello rojo que hacía que todo en ella luciera con una belleza radiante y juvenil
-Encontramos a la chica. Cambio- le dijo Mulán a Tiana para molestar a Elsa
-Pelirroja y hermosa. Cambio. Objetivo localizado. Vamos para allá- Tiana empujó a Elsa por los hombros para acercarla a Anna
-¿QUÉ HACEN?- preguntó desesperada la platinada en un intento de zafarse de lo que sea que sus amigas estuvieran intentando
-Dándote un empujón para que la saludes- dijeron sin pena ambas chicas provocando que Elsa sintiera un escalofrío recorrer su cuerpo, comenzó a sacudirse nerviosa
-PERO YO NO, YO, YO, NO, NO- balbuceó nerviosa Elsa conforma se aproximaba a la pelirroja quien estaba rodeada de sus amigos -¿QUÉ LE VOY A DECIR?-
-Solo salúdala- dijo Mulán con un poco de fastidio -Ser más sociable te ayudará a desarrollarte mejor-
-Voy a matarlas por esto- soltó una suave amenaza la reina de hielo
-Nos lo vas a agradecer- le dijo la chica morena -Ahora no seas cobarde y di hola-
Mulán y Tiana dejaron a una petrificada Elsa frente a Anna. La pelirroja se puso de pie de inmediato al ver a la mayor
-¡ELSA!- la saludó animadamente y la abrazó -¡HOLA!-
-Ho-Hola, Anna ¿Cómo estás?-
-Muy bien, Elsa. Aunque un poco cansada, el ejercicio fue extenuante, gracias al cielo tenía esta gorra para cubrirme-
-Eso explicaría por qué Elsa casi se muere por no verte- dijeron al unísono Mulán y Tiana para molestar a Elsa
-¿Perdón?- Anna miró confundida a las jóvenes, Elsa frunció el ceño, apretó el puño y le gritó a sus amigas
-¡LARGUENSE DE AQUÍ, ENTROMETIDAS!-
Tiana y Mulán corrían al mismo tiempo que reían. Para ellas, provocar a la reina de hielo era su deporte favorito, pero sabían que eso era para apartar a Elsa de toda la presión que tenía sobre sus hombros por ser la única heredera de un gran imperio comercial. "Debes ser joven" le repetían, así que, probablemente, eran una mala influencia para la joven Arendelle, pero amistad más sincera jamás encontrarían en el mundo…
-Tus amigas son divertidas- la voz de Anna llamó la atención de Elsa de nuevo, suspiró pesadamente
-Son un dolor de cabeza. A veces me pregunto cómo es posible que se comporten como niñas de cinco años- Elsa miró directo a los ojos de Anna -Te pido una disculpa por la escena-
La pelirroja simplemente le sonrió e hizo un gesto con la mano para no darle importancia, se acomodó el cabello y le devolvió la mirada directa a los ojos
-¿En serio me estabas buscando?- aquella pregunta tomó a Elsa completamente desprevenida, se sonrojó y desvió la mirada
-Si- admitió con vergüenza Elsa, Anna sonrió emocionada y se acercó lentamente
-¿Para qué?-
Elsa tragó saliva pesadamente, "Porque moría de ganas de verte y ver tu sonrisa". No, Elsa no podía decirle eso, así que rápidamente inventó una excusa que fuera lo suficientemente creíble
-Porque hoy tenemos sesión de estudio y, estaba pensando, que, si está bien contigo, podríamos ir a la biblioteca. Así no te distraerías tanto y sería una sesión más fructífera, tú sabes, los exámenes ya están cerca-
-¡Oh! ¡Cierto! ¡Hoy tenemos clases!- dijo Anna con evidente mortificación en su rostro
-¿Lo olvidaste?- preguntó con algo de desilusión la platinada, Anna rápidamente comenzó a mover sus manos para aclararse
-NO, NO, NO- la voz de Anna fue más fuerte y chillona de lo que le hubiese gustado -Es solo que- su rostro se sonrojó y bajó la mirada -Hice planes con mis amigos-
Elsa miró sobre el hombro de Anna y pudo ver a los amigos de Anna observarla con sonrisas traviesas, no perdiendo detalle de nada, incluso con los celulares arriba como si estuvieran tomando fotografías… A Elsa le pareció un grupo particularmente llamativo: había dos chicos y tres chicas, de ese grupo, Elsa solo reconocía a un chico de baja estatura, complexión rechoncha y sonrisa y nariz peculiares… Olaf era su nombre, un alumno de primer año a quien se le había asignado clases particulares con Bella y con Elsa. Precisamente, fue gracias a que le daba clases a Olaf que Elsa conoció a Anna
Conocer a Anna fue como un golpe de suerte, bueno, literalmente, fue un golpe con el que conoció a la pelirroja. Mientras esperaba a Olaf en la biblioteca para su sesión de estudios, Elsa decidió ir por un libro para leer y quemar el tiempo, caminó hacia los estantes y comenzó a buscar algún título que le interesara, escuchó ruido al otro lado del pasillo en el que estaba, curiosa por ver de qué se trataba fue hasta el lugar de donde el ruido provenía y sintió como su estómago se hacía un nudo, su garganta se secaba, sus manos le sudaban y su corazón latía rápido, una chica pelirroja se estiraba por alcanzar un libro mientras sostenía otros tres en su mano, aunque estaba subida en un banquillo, su estatura no era la suficiente para llegar a ese libro, Elsa se fijó en su rostro y jamás había visto algo tan perfectamente tierno, los ojos de la chica miraba con determinación a su objetivo mientras su lengua estaba de fuera en un gesto de esfuerzo y sus mejillas teñidas tenuemente de rojo, para Elsa, esa imagen se le antojaba hermosa y comprendió aquello que había leído en un libro
"El flechazo de Cupido siempre es certero y peligroso"
Repitió en su mente y sin saber por qué caminó hacia esa pelirroja
-¿Puedo ayudarte?-
La voz de Elsa provocó que la chica pelirroja se asustara, dio un pequeño brinco y los libros que tenía en la mano se cayeron aterrizando en la cabeza y pies de Elsa
-¡AAAAAAH!- gritó asustada la pelirroja
-¡OOOOUCH!- gritó de dolor la platinada
Con el corazón latiéndole rápidamente a la pelirroja, bajó del banquillo para auxiliar a la platinada
-¿ESTÁS BIEN?- aun sonaba alterada y su voz le pareció lejana a Elsa quien pensó que había muerto y veía a un ángel porque la visión que estaba frente a ella era divina, sacudió su cabeza y parpadeó varias veces seguidas -¡HEY! ¿ESTÁS BIEN?-
-¿Por qué gritas? Esto es la biblioteca- fue lo único que hizo Elsa al darse cuenta de que seguía viva y que tenía suerte de ver a esa chica hermosa frente a ella
-Perdóname, es solo que de verdad me asustaste demasiado. Pensé que no había nadie aquí-
-La biblioteca no es muy concurrida, pero te aseguro que no tiene fantasmas-
La pelirroja comenzó a reír y le estiró su mano a Elsa para ayudarle a ponerse de pie
-De verdad, perdóname. ¿Estás bien?-
-Si, solo me dolerá la cabeza y los pies. Gracias al cielo era libros de pasta blanda, con una enciclopedia de pasta dura ya estaría rindiéndole cuentas al creador-
Ese chiste bastó para que la chica pelirroja riera a carcajadas contagiando a Elsa con su risa. Cuando ambas terminaron de reír, la pelirroja estiró su mano y sonriendo dijo
-Anna Corona, mucho gusto- y esa sonrisa hizo que el corazón de Elsa volviera a latir rápidamente
-Elsa Arendelle, el gusto es mío- dijo con sinceridad tomando la mano de Anna y devolvió la sonrisa, sus manos se quedaron así un rato
-Lo siento de verdad, Elsa- Anna estaba sumamente apenada de lo que había pasado y no dejaba de pedir disculpas
-Creo que debí anunciarme antes- dijo Elsa intentando quitarle importancia al asunto aun si su cabeza pareciera estar en guerra con cañonazos incluidos -No pensé que fueras a asustarte-
-Estaba muy concentrada en mi misión y, bueno, no pensé que alguien más estuviera aquí-
-¿Quieres que te ayude?- se ofreció Elsa acomodando el banquillo para subirse, Anna la detuvo tomándola del suéter
-Sería mucha molestia-
-Para nada, mejor ayudarte a que sigas tirando libros- Elsa tomó los libros del suelo y se los devolvió a Anna, luego subió al banquillo, Anna le indicó cual era el libro que buscaba y Elsa no tuvo dificultades para tomarlo -Toma- Elsa le entregó el libro a la pelirroja quien suspiró aliviada
-Gracias, ahora si puedo estudiar ¿Sabes dónde se reúnen los que toman clases particulares?-
El corazón de Elsa se aceleró, ¿sería posible que esa chica fuera la nueva alumna que se uniría al grupo? Elsa esperaba que sí, asintió y le ofreció el brazo en un gesto sumamente cortés
-Te llevaré-
Para la alegría de Elsa, Anna se unió al grupo de estudio así que pasó mucho más tiempo con ella, gracias también a la ayuda de Olaf quién era un gran amigo de la pelirroja y así los tres estaban siempre juntos. Fue el joven Olaf quien se dio cuenta primero de los sentimientos por Elsa, aconsejándola y ayudándola a aclarar y definir mejor todo lo que Elsa sentía… Con el tiempo sus sentimientos fueron tan notorios que incluso las amigas de Elsa la apoyaban…
Y ahí estaba Elsa, hablando por un pequeño momento con la causa de su alegría quien tenía la mortificación dibujada en todo su rostro por haber olvidado sus sesiones de estudio
-¡Hey! No te pongas así- Elsa suavemente tomó el rostro de Anna por la barbilla para que la viera -Sabes que no hay gran problema. Podemos cambiarlo para mañana- intentaba calmar a la pelirroja, aunque ella se sintiera un poco desilusionada
Elsa sabía que tenía su mano puesta sobre Anna por más tiempo que el que era correcto, pero era como si su mano se negara a obedecerla y quisiera permanecer acariciando esa suave piel
-¿De verdad?- los ojos azules de Anna brillaron emocionados, Elsa asintió y la pelirroja suspiró aliviada -Muchas gracias, Elsa. Te prometo que mañana me esforzaré mucho por ponerme al corriente-
La platinada sonrió sincera y feliz, su mano seguía acariciando la mejilla de Anna con su pulgar, sabía lo que estaba haciendo pero no quería dejar de hacerlo. Fue hasta que sintió una mano apretar su hombro que se separó rápidamente
-Elsa, llegaremos tarde a clase-
Anna retrocedió al ver a Bella a un lado de Elsa, le sonrió y saludó respetuosamente
-Hola, Bella-
-Hola, Anna. Que gusto verte- la castaña le sonrió de vuelta -Disculpa la grosera interrupción, pero comprenderás que ni Elsa ni yo podemos llegar tarde a clases-
Anna iba a responder, sin embargo, sintió como alguien la abrazaba por los hombros y la jalaba hacia atrás
-Se verán en otra ocasión- una de las amigas de Anna llamada Mérida había llegado en rescate de la pelirroja pensando que algo malo pasaba -Nosotras también debemos irnos ya-
Así, las dos jóvenes eran separadas, sus manos inconscientemente se estiraron en búsqueda de la otra
-¡TE VERÉ MAÑANA, ELSA! ¡QUE TENGAS UN LINDO DÍA!- gritó Anna con esa emoción que la caracterizaba, Elsa se sonrojó y levantó la mano para decir adiós
-Tú también… Ten un lindo día- la voz de Elsa era muy baja así que Anna no escuchó aquello, la platinada suspiró y caminó hacia el laboratorio. Bella a su lado intentaba reprimir una risa -¿Puedo saber qué es lo que te parece tan gracioso?-
-Que no puede ser posible que seas tan tonta-
-¿Disculpa?-
-Lo que dije. A diferencia de los demás, yo no le temo a tus amenazas- dijo Bella riendo por fin, dio unas palmaditas en la cabeza de su amiga -Algún día madurarás, Elsa-
Elsa miró en la dirección por la que Anna se había ido, sonrió y suspiró cansada
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Anna se estiró en su asiento, como había prometido el día anterior estaba muy concentrada en el trabajo que hacía y, como una pequeña disculpa, le había llevado a Elsa un chocolate el cual estaba siendo disfrutado por la platinada quien observaba detalladamente el trabajo de Anna
-Ten cuidado con esto- le señaló su error en la libreta -No olvides la regla de los signos-
-Cierto, gracias- Anna borró su error y siguió con la operación, Elsa cortó un pedacito de chocolate y se lo ofreció a la pelirroja quien gustosa lo tomó y se lo llevó a la boca -Y gracias por esto también-
-El chocolate siempre debe compartirse- le sonrió la platinada y esperó a que la joven terminara los ejercicios
-¡Listo!- dijo con voz triunfal la pelirroja entregándole el cuaderno a la mayor quien comenzó a revisar
-Has progresado mucho, Anna. Te felicito. Te aseguro que tendrás una excelente calificación en el próximo examen- Elsa se sentía orgullosa del progreso de la pelirroja así que dio unas tiernas palmaditas en la cabeza de Anna quien hizo un pequeño baile de felicidad
-Eso me alivia porque tengo algo que decirte, Elsa- al escuchar el tono serio en la voz de Anna, Elsa dejó lo que estaba haciendo y le prestó su total atención a la pelirroja, Anna pareció inhalar profundamente y dijo -Te aviso que la próxima semana tendremos que posponer el día o cambiarlo-
-¿Por qué?-
-Es mi cumpleaños y tengo planes con mis amigos-
Elsa abrió los ojos sorprendida y su corazón latió rápidamente, retomó su vista al cuaderno de Anna y dijo muy suavemente
-Ya veo-
-Espero que no tengas problemas- respondió Anna cautelosamente al ver el cambio tan repentino de Elsa
-No, no hay ningún problema- intentó sonreír la platinada. Su cabeza se estaba volviendo un caos pensando en Anna y su cumpleaños, en si debía hacer algo, y si lo hacía ¿Qué podía hacer? Muchos pensamientos que comenzaron a ponerla nerviosa, sacudió levemente su cabeza para volver a la realidad -Me alegra que me avisaras con tiempo- tragó saliva y preguntó nerviosa -¿Cuándo es tu cumpleaños?
-El miércoles, es 21-
-Correcto- la mente de Elsa comenzó a repetir esa fecha y sonrió al notar que Anna también cumplía años un día 21, aunque de distinto mes -Entonces no hay ningún problema. Espero que te la pases muy bien ese día- le dijo con una sonrisa sincera e inconscientemente puso su mano sobre la de la pelirroja, al notar eso, la separó rápidamente y se puso de pie -Por hoy terminamos-
Anna miró aquello intentando no reír, asintió, guardó sus cosas y caminó junto a Elsa
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Elsa estaba muy cansada al día siguiente, en las clases estaba cabeceando y luchando por no cerrar los ojos, y en los ratos libres miraba con impaciencia su celular buscando algo. Sus amigas se miraron preocupadas entre sí, sabían que el comportamiento de Elsa se debía al estrés, ¿sería prudente preguntarle o esperar a que ella decidiera compartirlo?
Bella miró a sus amigas, habían acordado que siempre que vieran a Elsa así le darían su espacio, para no presionarla y así ella les contara lo que le pasaba, pero esa mañana se veía particularmente miserable, suspiró y dijo
-Ya no puedo más- caminó hacia donde Elsa estaba sentada y puso una mano sobre su hombro -Elsa- la llamó
Con un suspiro cansado, Elsa levantó su rostro y Bella pudo notar las ojeras que habían salido bajo sus ojos esto solo hizo que se preocupara más
-No pude dormir- con la voz somnolienta Elsa respondió, dejó el celular y recargó su cabeza sobre su pupitre cerrando los ojos
-Eso ya lo noté- Bella hizo una señal para que las demás chicas se acercaran, una vez que todas estuvieron alrededor de Elsa, Bella continuó -¿Qué ocurre? ¿Con qué te están presionando esta vez?-
-Tranquila, te aseguro que esta vez no tiene nada que ver con mi familia o los negocios- respondió Elsa sin abrir los ojos y con la voz aún más cansada
-¿Qué es entonces?-
La joven Arendelle pareció debatirse en si decir todo lo que sentía o esperarse, suspiró
-Van a burlarse de mi-
-Te prometemos que no lo haremos. Nos preocupas, Elsa y si esto no te dejó dormir es algo serio. Somos tus amigas y te apoyaremos-
Al escuchar a sus demás amigas, Elsa supo que se sentía apoyada y que si alguien podía sacarla de ese caos de pensamientos que era en ese momento eran ellas
-Les diré, pero no quiero que griten, por favor- Elsa recobró la postura y miró a todas sus amigas de forma seria -Prométanlo-
Todas llevaron su mano derecha a su corazón y la izquierda la levantaron en un solemne juramento de silencio, Elsa suspiró pesadamente y miró hacia el techo
-Es sobre Anna-
-¿Qué pasó?- preguntaron al unísono entre emocionadas y nerviosas -Estuve pensando toda la noche en ella- todas contenían la respiración esperando por lo que la platinada les diría -Y creo que ya no puedo evitar sentir todo esto por ella- se mordían la lengua por no saltar de alegría ante la confesión de su amiga -Realmente estoy enamorada de ella y ayer me enteré que su cumpleaños será pronto- la respiración de las chicas se había vuelto una, los segundos se hacían eternos esperando que Elsa dijera lo que todas esperaban escuchar -Y yo… Yo realmente quiero hacer algo lindo por ella-
-¡AL FIN LO ACEPTÓ! ¡ESTO NO ES UN SIMULACRO! ¡ELSA ESTÁ ENAMORADA!- ya sin poder evitarlo, las amigas de Elsa dieron vítores y gritaron vivas, se sentían tan felices de que por fin su amiga aceptara sus sentimientos en lugar de temerles que les valió un cacahuate su promesa y gritaron felices -¿Y QUÉ VAS A REGALARLE?-
-¡¿ACASO TENGO CARA DE SABER QUÉ VOY A REGALARLE?! ¡INCLUSO ENTRÉ EN PÁNICO CUANDO SUPE CUANDO ERA SU CUMPLEAÑOS! ¡POR ESO NO PUDE DORMIR! ¡Y PROMETIERON QUE NO GRITARÍAN!- Elsa frunció el ceño y se cruzó de brazos, desvió el rostro solo un poco para que sus amigas no vieran la ligera sonrisa que sus labios tenían
-Discúlpanos, Elsa, es solo que nos emocionamos por esto- Tiana se acercó a la platinada y la abrazó -Y también estamos muy orgullosas de ti-
-Nuestra Elsa está creciendo- Aurora dijo de forma cantarina y sus pensamientos se perdieron en la ensoñación de ver a su amiga con su futura novia
-¿Y te dolió aceptar lo que sientes por ella?- preguntó entre burlona y traviesa Mulán dándole un pequeño golpe en el brazo
-Si- eso tampoco me dejó dormir anoche. Estuve dándole vueltas al asunto y, honestamente, ella me gusta demasiado, estoy enamorada de ella profundamente- Elsa miró la reacción de sus amigas y se apresuró a decir -¡Y NO SE LES OCURRA GRITAR DE NUEVO!- al ver que todas contenían sus gritos, Elsa volvió a hablar -Ya fue suficientemente penoso tener que aceptarlo una vez y ver que ustedes enloquecían-
-¿Por qué no nos sorprende que entraras en pánico?- dijo Mulán intentando no reír
-Entonces ¿en qué has pensando?- preguntó Aurora amablemente, Elsa levantó los hombros
-En nada. No encuentro algo-
-Conociéndote, seguro te enamoraste solo por lo que ella te ha mostrado y no has querido profundizar- dijo Bella con una ceja levantada, Elsa se sonrojó un poco y desvió la mirada
Elsa pensó que, si bien estaba enamorada de Anna, no la conocía bien como para poder hacerle un regalo, no era común que hablaran de las cosas que les gustaba, eran más de hablar sobre sus pasiones y aficiones, de sus sueños y de sus miedos, eran platicas que iban más allá del banal ¿Cuál es tu cosa favorita? O cosas de ese tipo… La chica platinada suspiró pesadamente sintiéndose un poco tonta por no saber cosas triviales de Anna. Aurora vio el cambio en su amiga y le sonrió
-Bueno, supongo que en un noviazgo se conocerán más- esa palabra, noviazgo, hizo sonrojar a Elsa quien sonrió tontamente imaginando que, en un futuro, podría ser novia de la pelirroja -Podrías intentar con algo que les guste a ambas- le sugirió la rubia sacándola de sus pensamientos -Por ejemplo, a Felipe y a mi nos encanta la naturaleza y hemos ido a campamentos y a picnics románticos-
-A Adam yo le regalé un libro- Bella se unió a la conversación -Y un libro siempre es un buen regalo-
-No todos somos ratones de biblioteca, Bella- interrumpió Mulán -Algunos somos más de acción, y esa pelirroja se ve que es aventurera, podrías regalarle algo como una katana o unos guantes de box. Yo, por ejemplo, le regalé a Shang unas nuevas estrellas ninja- presumió la joven asiática mientras movía sus manos de forma sutil en movimientos de artes marciales
-Eso es tan romántico, Mulán. Y seguro después sugerirás que salgan a pelear por la calle en peleas clandestinas- la voz de Tiana llamó la atención de todas por su particular tono de burla, Mulán iba a secundar la idea de la morena pero ésta la paro -Estoy siendo sarcástica, por si no te has dado cuenta- y antes de que la joven Fa le dijera algo más, Tiana se acercó a Elsa y le rodeó los hombros con su brazo -Mi mamá dice que para conquista el corazón de las personas debes conquistar primero su estómago, podrías cocinarle un pequeño pastel tú misma, yo te ayudaré. Cuando fue el cumpleaños de Naveen preparé una comida digna de un rey-
-Bueno, a ella le gusta el chocolate y a mí también- dijo sin más la chica Arendelle
-El chocolate es muy cliché- dijo Tiana y al ver el rostro de decepción de la platinada rápidamente agregó -Pero muy romántico-
-No, no, no- la detuvo Elsa -Tienes razón. Es una idea muy barata- suspiró de nuevo -¿Ven por qué estoy tan mal?-
-¡Hey! No te apures- le dijo Bella -Creo que la forma en la que te podemos ayudar es en una búsqueda de campo- miró a las demás quienes emocionadas abrazaron a Elsa mientras gritaban
-IREMOS DE COMPRAS ESTE SABADO-
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El sábado todas se habían presentado muy puntuales a la cita en el centro comercial, Elsa no iba a admitirlo, pero se sentía emocionada y nerviosa por estar ahí. En el pasado ella había acompañado a sus amigas a este tipo de actividades y jamás había comprendido la emoción en eso, pero ahora que era ella quien era la protagonista de esa particular salida no podía evitar sentirse feliz… Feliz como no lo había estado en mucho tiempo. Sonrió al pensar en Anna y todo lo que ella comenzaba a significar en su vida, en lo mucho que la quería y en lo honrada que se sentiría si ella decidiera aceptar sus sentimientos
-¿Por dónde comenzamos?- preguntó Elsa
-Podemos ir a esa tienda donde venden diferentes artículos de colección-
A donde fuera que iban Elsa intentaba imaginar la reacción de Anna, sin embargo, ninguna reacción imaginaria lograba animar a Elsa a comprar ese objeto
-Debe ser perfecto-
Sus amigas estaban siendo muy pacientes pues la comprendían, ellas también habían buscado el regalo perfecto la primera vez que quisieron impresionar a sus respectivos novios y sabían las altas expectativas que se tenían… Además, había algo en cada posible regalo que veían que no les causaba un gran impacto
-Debe serlo. Debes impresionar a esa chica- así que siguieron caminando por las diferentes tiendas del centro comercial…
Después de varias horas de recorrido, se sentaron exhaustas en una mesa que había en el área de comida. Se veían ligeramente decepcionadas
-Chicas, esto es verdaderamente raro- exclamó Tiana -No puede ser posible que no encontremos algo-
-Fue una perdida de tiempo. Díganlo, no me ofendo- dijo Elsa sintiéndose molesta
-Tranquila, aun no debemos perder las esperanzas- Bella le habló a Elsa para tranquilizarla -Seguro encontraremos algo-
-¿Qué dicen si para descansar vemos una película?- sugirió Aurora para levantar el animo de sus amigas a lo que todas accedieron de buena gana
… … … … … …
Elsa no sabía si ver una película romántica sería buena idea, sin embargo, accedió a verla. Ese tipo de películas no eran de su agrado pero, extrañamente, se sentía de humor para verla, así que puso atención en lo que la pantalla le presentaba… Casi al final de la película sucedió algo que hizo que el corazón de Elsa se emocionara porque había encontrado el regalo perfecto para Anna. La escena mostraba al protagonista yendo a todas las florerías de la ciudad a comprar todas las flores que había, una vez que las tuvo las acomodó en el parque que estaba cercano al de la chica que amaba, entonces pasó toda la noche acomodándolas para hacer el ramo más grande del mundo y así decirle que la amaba y quería que estuvieran juntos toda su vida
Si. Elsa sabía que regalarle un ramo de flores a Anna sería lo más cliché y cursi que se le podría ocurrir, pero así podría expresarle sus sentimientos de una forma más romántica, algo que sin duda le gustaría a la pelirroja porque, como alguna vez le había dicho, ese tipo de detalles le encantaban
Al terminar la película, Elsa volteó a ver a sus amigas y con una sonrisa confiada les dijo
-Ya he encontrado el regalo perfecto para Anna-
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Los días habían pasado con una rapidez impresionante para Elsa. Después de contarle a sus amigas su plan, ellas prometieron que le ayudarían y que no se entrometerían demasiado en eso. Le aconsejaron que si quería podría confesarse a lo que Elsa se negó, aquello solo era un regalo de cumpleaños, después pensaría en como hablar con Anna
El plan era fácil, hablaría con Anna al finalizar las clases y le daría su regalo. Elsa no pretendía quitarle mucho tiempo así que sus amigas esconderían el ramo en el lugar donde hablaría con Anna para agilizar las cosas, le daría un abrazo y sus mas sinceras felicitaciones por su cumpleaños y eso sería todo
"Solo la felicitas y le das su regalo. Solo la felicitas y le das su regalo. Solo la felicitas y le das su regalo"
Repitió una y otra vez Elsa como mantra para relajarse pues cada vez que miraba el reloj sentía como su estómago se revolvía por la emoción. Cuando la campana de la escuela anunció el final de clases respiró profundamente y miró hacia Bella quien asintió, y haciéndole una señal a Mulán salieron a prisa para preparar todo
Mientras, Tiana acompañaba a Elsa al salón de Anna para poder interceptarla antes de que se fuera. Elsa caminaba de un lado a otro, sus manos sudaban y su respiración era agitada, Tiana solo la miraba con una sonrisa y movía la cabeza en forma negativa
-Vas a hacer un surco en el piso-
-Estoy nerviosa- admitió Elsa
-¿Quién diría que una alegre pelirroja lograría derretir a la reina de hielo?- Elsa solo miró a Tiana y rio, eso logró tranquilizarla a lo que susurró un débil gracias, Tiana no le dio importancia y dijo -Estamos muy impresionadas del hermoso ramo que lograste conseguir-
-Fue difícil, pero encontré el adecuado- Elsa miró como los alumnos de primer año salían, tomó aire y se cuadró esperando ver a Anna… Su corazón se aceleró al verla sonriendo, se veía más radiante ese día
-¡ELSA!- gritó emocionada la pelirroja y fue corriendo hasta ella
-Anna… Yo… Quisiera hablar contigo, a solas- le dijo de una forma muy solemne -Prometo no quitarte mucho tiempo-
-Claro, Elsa. No hay problema- Anna se sentía curiosa por el estado de ánimo de la platinada, volteó a ver a sus amigos -Los alcanzo después ¿de acuerdo?-
-Solo no te demores o se nos hará tarde. Te vemos afuera de la escuela- dijeron y se fueron deseándole suerte a Anna y diciendo otras cosas que Elsa no comprendió
-Acompáñame, por favor- le pidió la mayor y ambas caminaron hacia el jardín que estaba cerca de la biblioteca, el cual era el más privado y bonito que había en toda la escuela. Elsa iba repitiendo en su mente todo lo que le diría a Anna provocando un ligero silencio incomodo entre ambas, silencio que Anna se encargó de romper una vez que llegaron al jardín
-Dime, Elsa ¿Qué ocurre?-
Elsa sin decir nada fue hacia un arbusto y sacó un ramo de rosas que estaba oculto allí. Un hermoso arreglo de rosas. Se lo entregó a Anna quien se sonrojó y una sonrisa enorme se dibujó en su rostro, sonrisa que contagió a Elsa quien también sonrió
-No sabía si era correcto regalarte algo así, pero quise arriesgarme y darte esto. Hoy es tu cumpleaños y, bueno, todos merecen regalos bonitos en su día especial ¿no?-
Anna no podía creer lo que tenía en sus manos, era el ramo más hermoso que había visto en su vida, ni siquiera los ramos de flores de las películas se igualaban a ese y era solo para ella. Algo que hizo que su corazón se acelerara
-¡WOW! ¡ES PRECIOSO!-
-¿Te gustó?- preguntó Elsa conteniendo el aliento, ansiosa por saber la respuesta de Anna
-¡ME ENCANTÓ!-
-Vaya… Me alegro mucho, no sabes lo difícil que fue conse-
Elsa no pudo hablar más, porque sintió como Anna la abrazaba fuertemente. Su rostro se sintió acalorado y su cuerpo temblaba por ese contacto tan repentino. Anna rompió de inmediato el abrazo al darse cuenta de ello
-Perdóname, seguro estoy invadiendo tu espacio personal, es solo que suelo ser así de efusiva e impulsiva y no sabes lo feliz que estoy por este regalo. Es el más bello que me han dado. Muchas gracias, Elsa-
Elsa estaba sonriendo de forma boba, estaba consciente de eso y, honestamente, no le importaba. Ese abrazo se había sentido tan bien que quería repetirlo… Y lo hizo. Se acercó lentamente a Anna y la atrajo así sí misma, la rodeó por la cintura con sus brazos y la abrazó suavemente. Anna se dejó abrazar y por supuesto que correspondió ese abrazo, incluso recargó su cabeza sobre el hombro de Elsa y aspiró su aroma, Elsa, en un acto completamente impulsivo susurró al oído de la pelirroja
-Feliz cumpleaños, Anna- y sin pensarlo se separó un poco solo para ver el rostro de la pelirroja y, delicadamente, tomarla por la barbilla para ver directo a sus ojos, Elsa se acercó lentamente y dio un beso en la frente de la pelirroja, un beso tierno y delicado
Cuando Elsa se dio cuenta de lo que había hecho, sintió su rostro arder por lo rojo que estaba, se separó rápidamente y habló nerviosa y ligeramente avergonzada
-Creo, creo que ya es momento de que te vayas, no quiero que hagas esperar a tus amigos, seguro ya tienen planes y no quisiera interrum-
De nuevo Elsa no terminó la frase porque sintió la suavidad de los labios de Anna presionarse en su mejilla
-Mañana te veo aquí, a la hora de la salida, Elsa Arendelle- Anna se separó y miró traviesa a Elsa -Tú y yo vamos a hablar-
Elsa quiso decir algo más, pero aquello simplemente la había dejado aturdida, sin palabras, solo asintió y en automático llevó su mano hacia donde Anna la había besado. Anna la miró enternecida y comenzó a caminar
-Gracias por las flores, Elsa, y también por el beso, ese es el mejor regalo de cumpleaños que he recibido en toda la vida-
Anna salió corriendo de ahí y Elsa solo movió su otra mano de un lado a otro diciéndole adiós
-¡Wow!- exclamó en un suspiro Elsa mientras seguía sonriendo de esa forma tan boba
Hola de nuevo a todos en el fandom de Frozen, aquí Legan!
Estoy muy feliz de poder publicar este one-shot que, si he de ser sincero, debía publicarse por ocasión del Flufftober, pero cosas pasaron y pues no pude continuar en tiempo y forma pero al final pude terminar esta historia que corresponde al día 9 que es Beso en la frente
Espero que sea de su agrado y si gustan dejar un review será muy bien recibido. Muchas gracias por leer y espero seguir publicando por aquí.
Cuidense y les deseo que esten muy bien
