— Eren —llamó alguien al chico.
El lugar se veía desierto, con varias tiendas de campaña que daban la iluminación en aquella noche. Podía ver a Eren frente a ella, dándole la espalda, pero había algo diferente en él. Eren llevaba el cabello más largo, y era más alto. Ella recordaba que eran casi del mismo tamaño, ¿Por qué había una diferencia más significativa ahora?
— Te das cuenta de que eres el objetivo más buscado de nuestros enemigos, ¿cierto? —continuo hablando aquella voz, no sabía de donde venía— Te estuvimos buscando...
Algo interrumpió lo que diría. Vio a Eren pasar su antebrazo por su rostro, como queriendo ocultar algo, ¿Qué pasaba? Un niño saludaba frente a Eren, Mikasa no reconocía quien podría ser.
— ¿El niño del mercado? —preguntó aquella voz, ¿de dónde venía?— ¿Hizo algo?
— Aun no —respondió Eren.
— ¿Aun, dices? —siguió aquella voz— ¿Dónde estamos? —Sí, eso también quería saber la chica.
— Estas personas se refugiaron aquí, después de perder sus hogares por la guerra.
¿Guerra? ¿Hubo una guerra? La chica sintió lástima, la situación de aquellas personas no parecía ser tan diferente de cómo fue después de que los titanes invadieran Shiganshina.
— Tal como nosotros —continuo Eren, ¿nosotros?—. perdieron sus vidas en un día. Les quitaron todo. Incluso la libertad...les fue arrebatada.
Un silencio se produjo. El cuerpo de Mikasa se movió y pudo acercarse a Eren, hasta estar a su lado. Su rostro se veía diferente, pero más que las facciones más maduras, lo que la sorprendió fue su mirada. Ésta se había vuelto algo oscura, el brillo que usualmente notaba, no estaba. A pesar de la expresión tranquila, se daba cuenta de una inusual tristeza y, en cierto modo, una desesperación oculta.
— Mikasa... —la llamó Eren. ¡Esperen! ¿Era ella con quien había estado hablando? — ¿Por qué... te preocupas tanto por mí?
— ¿Eh? —esta vez, pudo reconocer su propia voz.
— ¿Es porque te salve cuando éramos niños? —volvió a preguntar mirándola a los ojos, la chica pudo notar con más claridad la diferencia de tamaño al verlo inclinar el rostro frente a ella— ¿o es...porque soy familia?
— ¿Eh? —volvió a soltar ella sin ser consciente, ¿Por qué preguntaba eso?
— ¿Qué soy yo...para ti? —preguntó una vez más Eren.
Un calor intenso se instaló en su pecho. No podía pensar con claridad, y aun si lo hiciese, su cuerpo parecía no responder a ella misma. ¿Qué pasaba con esas preguntas? Y ¿Por qué Eren mostraba esa expresión? Un tono de desesperación se veía en él. Parecía querer algo, aunque ella nunca antes lo había visto pedir por ayuda, imaginaba que algo así sería su expresión.
Despertó. Nuevamente era muy temprano, la habitación a oscuras y sin ninguna muestra de luz que se filtrara por la ventana. Recordaba aun su sueño. El último que tuvo fue hace tres meses y ahora volvía a suceder. Sentía aun ese calor extraño dentro de ella e incluso, recordaba vívidamente a Eren muy cerca de ella haciéndole todas esas preguntas, ¿Qué es lo que él quería? Quería respuesta, es claro. Pero ¿Qué debía ella responder? ¿Qué era él para ella? Era su familia, es la respuesta más obvia, y es que eso era, ¿cierto? Siempre lo vio así, pero... Por alguna razón, sentía que había algo más.
Al igual que las situaciones anteriores, decidió dormir para olvidar el tema. Solo había sido un sueño, pero últimamente, cada que soñaba, la dejaba con una sensación de inseguridad. Se acomodó en la cama y se durmió casi de inmediato.
Despertó un par de horas después con el sonido de la primera campana. Realizó su rutina de siempre, tendió su cama y fue a las duchas. Mientras dejaba que el agua se llevara su somnolencia, recordó una pregunta. "¿Qué soy yo para ti?" Era lo único que podía recordar con claridad, si soñó algo más, pues ya se había olvidado.
¿Qué era Eren para ella? Se respondió a si misma antes, él era su familia y eso era algo que a ella jamás le gustaría cambiar. Es por eso que ahora se esforzaba por no molestarlo, no quería ganarse su odio. En los últimos meses, se había desenvuelto más socialmente, con el objetivo de no estar todo el tiempo encima del chico y que él no la considerara alguien molesta. Aunque debía admitir que la comunicación con sus demás compañeros le había agradado mucho.
Fue a desayunar como de costumbre, se reunió con sus amigos de la infancia y comieron tranquilamente, era algo temprano. En todo el rato que se encontraban en el comedor, Mikasa no le quitó la vista a Eren, solo lo hacía cuando Armin le hablaba directamente a ella y tenía que responder.
— ¿Qué pasa? —preguntó Eren— No has dejado de mirarme.
— No...no es nada —respondió la chica—. Lo siento —dijo desviando su mirada.
— Sería bueno que vayamos al campo de entrenamiento, hoy toca combate cuerpo a cuerpo y lo mejor es no llegar tarde —Armin quiso apaciguar la tensión que se había formado.
La rutina era sencilla. En grupos de dos, empezaban la simulación, uno de ellos debía atacar con un cuchillo de madera simulando a algún bandido de la ciudad. Hace un par de semana, Eren empezó a combatir contra Annie en esas prácticas. Las técnicas que usaba la rubia le parecía interesante y quería aprender de ella, aunque se llevara varias palizas de por medio.
Esa mañana, nuevamente Annie tenía el piso barriendo con Eren quien, por enésima vez en el día, había perdido. Mikasa veía de reojo la pelea, mientras hacía girar a Reiner por los aires. Moría de ganas de ir y sacar a Annie de ahí, pero prometió no interponerse en el camino de Eren, así que debía ser paciente y de lo posible, no mirar en aquella dirección.
La sesión terminó al mediodía por lo que fueron a almorzar todos los reclutas. Ese día no tendrían nada que hacer por la tarde ya que el instructor tenia reunión con los altos mandos. Todos estarían libres a excepción de Eren, que por sorteo, le tocaba ordenar los suministros en el almacén cuando éstos llegaran.
Mikasa pensaba en realizar su rutina de ejercicios en ese momento ya que tendría la tarde libre. Se dirigió a la habitación que compartía con Sasha, Ymir y Christa, pensando que ninguna estaría ahí. Para su sorpresa, no solo se encontraban ellas, sino que Hannah, Mina, Sandra y Ruth también estaban ahí.
— ¡Mikasa! —la llamó Sasha— Ya que estas aquí, queremos también tu opinión.
— ¡Sí, Mikasa! —animó Sandra— Dinos a quien eliges.
La chica aludida se sentía confundida, ¿de qué estarían hablando?
— ¡No le pregunten! —intervino Ymir— Puedo adivinar su respuesta —dijo haciendo un gesto de mofa.
— No entiendo de qué hablan —respondió la azabache, pasando de frente y empezando a cambiarse de ropa por unas que no sean el uniforme.
— Estamos haciendo una especie de ranking sobre los chicos de nuestro ciclo —explicó Christa—. Al inicio se me hacía inoportuno opinar sobre ellos a sus espaldas pero la verdad es que es divertido —dijo la pequeña rubia riéndose tiernamente.
Esa sonrisa no la iba a engañar, al menos no a Mikasa y a Ymir. Christa podía ser la persona más amable sobre la faz de la tierra y la más linda en muchos aspectos; pero sabían que nadie es perfecto y sin duda, la rubia podía, fácilmente, ser "la chica más mala del mundo".
— No te hagas la inocente, Christa —le dijo Ymir— todos sabemos que también ves a los chicos con detenimiento —la acusó—. Pero yo soy mejor que todos ellos ¿cierto, bebe? —agregó lanzándose encima de la pequeña para soltar una carcajada después.
— Hemos recolectado la opinión de las demás chicas —empezó Ruth ignorando lo que acontecía—. Quien tiene más votos hasta ahora es Reiner con un total de seis, le sigue Berthold con cuatro, luego un empate de Eren y Samuel con tres, Jean con dos, Connie y Thomas con dos también, Armin con uno, Franz con uno y el resto tiene cero.
— Creo que solo nos faltaría el voto de Mikasa y Sasha que lo único que ha dicho es que la comida es mejor que cualquiera de ellos —se quejó Mina.
Así que solo faltaba su voto, pensó Mikasa... ¡Esperen! ¿Annie también había votado? ¿O simplemente no la estaban contando ya que ella es muy reservada y nunca entabla conversación con nadie? Pero en caso de que si haya participado... ¿A quién habrá elegido?
— Entonces Mikasa... —la llamó Hannah— ¿Por quién vas a votar?
— Eso ya se sabe —intervino Ymir—. ¡Por Eren! ¿Por quién más? —exclamó con una sonrisa socarrona, como estando absolutamente segura de lo que dijo.
Mikasa no podía negar eso, era lo más probable; y es que, en realidad, ella no hacía reparos en ese tipo de cosas. ¿Por qué había la necesidad de calificar a sus compañeros de la milicia? Además, ni siquiera le dijeron cuáles eran los criterios de evaluación.
— Depende —respondió la ojigris—. ¿Qué están considerando? —preguntó para seguirles el juego, no estaba mal de vez en cuando.
— Pues... —intervino Mina— Esto inició cuando Hannah dijo que quería que Franz fuera su novio, Ymir dijo que podía conseguir a alguien mejor y creo que empezaron a opinar a quienes del ciclo querrían como novio.
— Entiendo —asintió Mikasa con un leve movimiento de cabeza. Esperen, ¿dijeron que Eren había tenido tres votos? —. ¿Quiénes eligieron a Eren? —cuestionó con un aura sombría.
— Se los dije —comentó Ymir— me deben 10 cada una.
— Olvídenlo —suspiró la azabache—, vuelvo más tarde —salió de la habitación, probablemente empezaría alguna conversación incomoda y no querría estar presente para escucharla.
Se dirigió hacia el campo de entrenamiento por segunda vez en el día. No correría ya que no llevaba la ropa adecuada, solo necesitaba un ambiente tranquilo donde respirar regularmente. En su habitación había tantas personas que se ahogaba.
— ¡Hey, recluta! —la llamó una chica a lo lejos, llevaba el uniforme de las Tropas Estacionarias así que Mikasa se acercó— Estos son los suministros que solicitaron, me dijo su instructor que había alguien designado a llevarse estas cajas.
— Si, el recluta Jaeger —respondió la azabache.
— Házselo saber por favor, tengo más trabajo que hacer —tras el asentimiento de Mikasa, la otra chica se fue.
Debía avisarle a Eren que los suministros habían llegado. Quizás se ofrezca a ayudarlo ya que no quería volver a su habitación aún. Se dirigió hacia el dormitorio de los chicos, se le hacía raro ya que nunca iba por ahí, pero le habían encargado algo. Una vez allí, recordó que Armin había dicho que la habitación que compartía con Eren, Reiner y Berthold era la que se encontraba más al fondo, así que la chica se adentró en el lugar.
Cuando llegó a la dichosa habitación, notó que la puerta de ésta estaba entreabierta y se escuchaba lo que hablaban. La chica estuvo a punto de tocar pero...
— ¿Tú a quién eliges Eren? —se escuchó la voz de Connie preguntar. La conversación le sonaba tan familiar a Mikasa.
— No tengo tiempo para sus tonterías, debería estar entrenando ahora —respondió Eren aburrido.
— No seas aburrido, Eren —increpó Reiner.
— Por eso les dije que no debían contar con este bastardo suicida —comentó Jean—. Simplemente no sabe elegir.
— Repite eso —Eren se puso de pie dispuesto a enfrentar a Jean. Desde detrás de la puerta, Mikasa se golpeaba la frente con la palma de la mano.
— Que no sabes elegir, bastardo suicida —lo retó Jean.
— Ya chicos, no peleen —Armin quiso calmar la situación parándose entre ambos chicos —. Si Eren no quiere participar solo dejémoslo fuera.
— Bueno... —comentó Thomas— no podemos obligar a nadie; por cierto, mi voto va para Christa.
— Bien... Con esto Christa tiene siete votos a su favor, ella está en primer lugar por ahora.
— ¿Cuál es el Top 3? —preguntó Samuel.
— Son... Christa, Mina y Mikasa —respondió Reiner— con siete, cinco y cuatro votos respectivamente.
— ¿Cuáles son los criterios de evaluación? —preguntó Mikasa que había entrado sin que nadie se diera cuenta.
— Simple —respondió Connie sin darse cuenta de quién hacia la pregunta—. Solo a quién de las chicas del ciclo te gustaría besar.
— ¿Quiere decir que hay cuatro chicos que quieren besarme? —cuestionó nuevamente la chica.
— Pues claro —exclamó Jean—. Mikasa es una de las más bonitas de nuestro ciclo —dijo con orgullo.
— ¡¿Mikasa?! —exclamó Armin alertando al resto, siendo el único que se dio cuenta de la presencia de su amiga.
— ¡¿Qué... qué haces aquí?! —preguntó Eren— ¡Es el dormitorio de los chicos!
— Ah, vine a avisarte que ya llegaron los suministros —respondió con calma la chica—. Así que Christa está en primer lugar... —comentó con una leve sonrisa, ella era consciente que la pequeña rubia era la más bonita del ciclo.
Eren se acercó a Mikasa y la sacó del lugar, saliendo él también ya que debía hacer el trabajo que le tocó por su "buena suerte".
— Pudiste enviar a alguien a avisarme, no tenías por qué husmear en el dormitorio de los chicos —se quejó Eren mientras se dirigían al campo.
— Pero si estaban todos en ese dormitorio, no había nadie fuera —contestó la chica —. Yo no quería escucharlos pero cuando llegué, solo hablaban de eso —se quejó esta vez.
Llegaron al campo y empezaron a llevar las cajas al almacén. Fueron solo tres viajes de ida y vuelta hasta llevarlas todas.
— ¿Por qué me está ayudando? —preguntó Eren.
— Déjame hacerlo, no quiero volver al dormitorio de las chicas aun —respondió Mikasa.
— ¿Y eso por qué? —volvió a cuestionar el chico mientras ambos sacaban las cosas de las cajas y las iban acomodando.
— Pues...digamos que la conversación de las chicas no es muy diferente de la de ustedes.
— ¿También están haciendo una especie de ranking? —pregunto un poco sorprendido.
— Si...
— Y... ¿En qué puesto estoy? —la miró de soslayo.
— ¿Te importa? —Por alguna razón, no le agradó ese interés que Eren ponía a ese dichoso Ranking.
— Tu sabes en qué puesto estas —contestó como justificación.
— No te diré nada.
— Aburrida —se quejó el chico— ¿Tú por quién votaste? —Eren se sentía intrigado por eso y tenía ciertas expectativas, aunque no entendía de qué.
La chica sintió el rubor subir a sus mejillas, ella no había votado, pero todas asumían su respuesta en esa habitación.
— Yo...no voté —respondió algo apenada, ¿Por qué se apenaba?
— ¿Por qué no? —preguntó el chico con curiosidad.
— No había respuesta, es todo —en eso recordó "¿Qué soy yo para ti?"
— ¿Cómo qué no? ¿Qué clase de elección era?
— No tengo por qué responder —respondió rápidamente—, tú tampoco votaste —contraatacó.
— Bueno... —se puso un poco nervioso el chico— Yo tampoco tenía respuesta... —dijo terminando de desempacar la última caja. Había terminado rápido gracias a la chica.
— Christa fue la que tuvo más votos —comentó Mikasa—. Probablemente ella habría sido tu elección.
— ¡Claro que no! —exclamó el chico volteando a verla.
— ¿Por qué no? —preguntó la chica tranquilamente, volteando a verlo también— Christa es la más linda del grupo. Entendería que tus gustos vayan por las rubias pequeñas de ojos azules y grandes —Sin querer, sus propias palabras la habían herido, ¿Por qué se sentía herida?
— Ya corta eso —se hartó el chico, lo que decía la azabache ya no tenía sentido, su voto no iba para Christa después de todo —. Christa es bonita pero tú... —se sorprendió de lo que iba a salir de su boca—. Olvida ese tema, no tiene importancia... Ya vámonos, ya acabamos aquí —quiso cambiar el tema y se encaminó a la salida del almacén pero Mikasa lo detuvo sosteniendo la manga de su camisa.
La chica no había escuchado nada de lo que Eren había dicho ese último minuto. Aun se sentía herida de lo que ella misma había dicho. Se tomó su tiempo para analizar el porqué y lo supo casi de inmediato... Christa era todo lo contrario a ella por lo que no podría compararse a sí misma. Inconscientemente, sostuvo la camisa de Eren al notar que se iba. Aun pensaba en qué la respuesta de Eren pudo haber sido Christa y eso la molestaba en parte, pero más la entristecía.
Se movió casi de inmediato y se puso frente a Eren para mirarlo a la cara. Agradecía que el almacén fuese algo oscuro ya que no quería que el chico le viese el rostro con claridad. Notó un gesto de confusión en Eren y antes de que él pudiese preguntar qué sucedía, la chica acercó su rostro al del castaño y unió sus labios con los de él.
Eren se quedó inmóvil de la sorpresa, ¿Mikasa lo estaba besando? La chica tenía los ojos fuertemente cerrados mientras movía tiernamente sus labios sobre la boca del chico. Su inexperiencia en lo que estaba haciendo la ponía muy nerviosa, y lo supo por los fuertes latidos que daba su corazón, ¿era por los nervios, cierto?
Se separó lentamente del chico, temiendo de las consecuencias. ¡¿Qué había hecho?! No se suponía que algo así pasaría, no con Eren al menos. Cuando empezaba a abrir los parpados para enfrentar al chico, él la sostuvo de los hombros y volvió a juntar sus labios con los de ella.
Ahora la sorprendida era ella, ¿Eren la estaba besando? Sintió como el chico atrapaba su labio superior con su boca y subía su mano derecha, desde el hombro de la chica para luego pasar a posarse en su mejilla. Realizó lo mismo con la otra mano y profundizó más el beso.
A pesar de la inexperiencia de ambos, parecían ir ganando conocimiento del tema a medida que pasaba el tiempo. Mikasa pasó sus manos por los brazos del chico, subiendo hasta rodear su cuello. ¿Qué se suponía que estaban haciendo? Así no deberían ser las cosas, ellos eran familia, y así es como ella quería quedarse. Pero tampoco negaba que la situación le gustaba.
Con pesar, se separó de Eren, tomando una gran bocanada de aire, ¡casi se olvidaba de respirar! Lo que hicieron estuvo mal, ¿iban a pasar a otro nivel en su relación? Ella no quería eso, tenía miedo de que las cosas cambien. Esto no se podía repetir.
— Eren, yo... —su rostro estaba completamente rojo— Lo siento, no volverá a suceder —se alejó rápidamente y salió del lugar, dejando a Eren confundido, él tampoco sabía cómo reaccionar.
