Se encontraba sentada frente a una mesa. Era un comedor donde estaba pero no era el que ella conocía. Había muchas personas y todas ellas parecían estar hablando mucho, por lo que había un bullicio grande en el lugar. Entre las personas sentadas con ella, frente a una gran cena, pudo reconocer a algunos compañeros. Estaban frente a ella, Eren, Armin y Jean, en ese orden, y Connie al lado de ella. Llevaban varios minutos hablando pero hasta el momento, no había prestado atención.

— Ahora, si queremos hablar de soldados realmente inútiles, ¿Qué te parecen los estúpidos suicidas que lo único que saben hacer es atacar a sus enemigos sin pensar? —dijo Jean, observando a Eren, quien tomaba tranquilamente un tarro de algún refresco, ¿era un refresco, cierto?

— ¿Y a qué te refieres con eso, Jean? —preguntó ahora Eren.

— ¿Qué otro bastardo suicida tenemos aquí además de ti? —contestó Jean, queriendo provocar a Eren.

— Bueno —respondió el aludido, se mostraba calmado pese a la provocación—, el otro día me di cuenta de que soy una persona bastante normal... ¿No crees que decir esas cosas de mi es un movimiento realmente cobarde, Jean?

Ambos se miraron de forma intensa, verdes y avellanas se observaban con resentimiento en ellos. Saltaron de sus asientos ambos chicos, agarrándose del cuello de la camisa del otro, listos para iniciar una pelea.

— ¡¿Te crees que eres muy genial, maldito bastardo?! —dijo Jean con mucha rabia.

— ¡¿Qué hay de ti con ese cabello largo —¡cierto! Jean llevaba el cabello un poco más largo del que recordaba—, maldito bastardo iluso?! —soltó Eren con la misma rabia que su contrincante.

— Que esta vez no sea en la cara, ¿está bien? —comentó Connie con mucha tranquilidad. Se podía escuchar como ambos chicos forcejeaban por su ropa.

— ¿Qué están haciendo esos dos? —preguntó alguien al lado de Mikasa, pero ella no veía quien había sido, estaba concentrada en Eren.

Ambos chicos empezaron a darse puñetazos en el estómago, tomándose turnos para ello. A los ojos de la chica, se veían patéticos, pero era algo a lo que estaba algo acostumbrada de ver. Al cabo de un rato, se veian cansados.

— Seré honesto aquí —dijo Jean mientras jadeaba—. ¿Cuántas veces podrías haber muerto de no ser por esa habilidad tuya? ¡¿Y cuántas veces más...te tiene que salvar Mikasa?! —la chica reaccionó al oír su nombre— Si quieres seguir actuando como un suicida, yo seré el que te mate —Jean arribó un gran golpe en el estómago de Eren.

— Me aseguraré de tener eso en mente —contestó el castaño preparándose para devolver el golpe—. ¡Deberías ser más amable con tu mamá, Jean-bo! —el chico enterró su puño en el pecho del contrario. Si mal no recordaba la chica, ese era el apodo por el que la mamá del chico de cabello avellana, lo llamaba.

— ¡Ya olvida eso! —siguieron repartiéndose puñetazos.

— ¿Deberíamos detenerlos? —le preguntó Armin a su lado. Sí que deberían, no entendía por qué hasta ahora no se había levantado a parar la escena.

— No... —¿eso había salido de su boca?— déjalos —esbozó una pequeña sonrisa.

Era extraño. Por lo general, ella misma se levantaría a detener a ese par, pero por alguna extraña razón, se sentía muy tranquila, incluso podría decir que ver aquello le agradaba. Ambos chicos se encontraban sumamente agotados, todos lo notaban, pero ninguno parecía querer rendirse primero. En eso, un hombre se acercó. Se veía más pequeño que Eren y Jean, pero los golpeo a ambos, deteniendo la pelea, ¿quién sería?

Despertó a mitad de la noche de nuevo. Sabía que había sido un sueño lo que tuvo, sucedían con mayor frecuencia en los últimos meses. Sacó una libreta y una pluma de debajo de su almohada, ya lo tenía preparado. Se había propuesto anotar lo que rara vez soñaba, ya que sabía que más tarde, terminaría olvidando la mayoría, si no era todo.

Una vez anotado todo lo que había visto y oído en su sueño, volvió a dormir, ella no despertaría hasta un par de horas después con la primera campana, como todos los días. Se levantó, despertó a Sasha, tendió su cama y se dirigió a las duchas. Pensó en lo que soñó, los protagonistas de éste habían sido Eren y Jean, quienes estaban peleando, era una pelea común, ya las conocía. Sin embargo, recordaba la sensación de nostalgia y tranquilad mientras los veía. ¿Será que en verdad le gustaba verlos agarrándose a golpes? No podía ser.

Una vez lista con su uniforme, se dirigió al comedor. En esta ocasión, cuando llegó al lugar, sus amigos ya se encontraban ahí, se sentó junto a ellos y empezaron a comer. Ese día tenían práctica con los equipos de maniobras, pero debían trabajar el trabajo en equipo a la hora de atacar a un titán, por lo que se les pidió formar grupos de cuatro. A ellos les faltaba uno.

— ¿A quién deberíamos pedirle que se integre a nuestro grupo? —preguntó Armin.

— Reiner, Berthold, ya tenían grupo completo, Samuel y Thomas también... —respondió Eren— Mikasa, de las chicas, ¿Quiénes aun no tienen equipo?

— Sasha ya estaba con Connie, Marco y Mina —respondió la chica mientras recordaba las conversaciones del día previo—. Ymir y Christa ya estaban con Daz y Thomas. Hannah estaba con Franz, incluso creo que Annie compartía grupo con Ruth. Asi que...no se me ocurre nadie.

— Si Marco ya está en un grupo completo, sé de alguien que aún no tiene equipo —comentó Armin—, pero no estoy seguro de si les gustará la idea de invitarlo —esbozó una sonrisa nerviosa.

— ¿Quién? —preguntó Eren.

— Es... Jean —contestó el rubio—. Ayer escuché como Thomas lo rechazaba de unirse a su grupo y él dijo que ya se acoplaría al grupo de Marco hoy. Pero según Mikasa, Marco tiene equipo lleno así que no podrá...

— Debe haber alguien más —interrumpió Eren—. No necesitamos al caballo con nosotros.

— Si no estamos completos, nos desaprueban la evaluación de hoy —comentó Mikasa—. Si él es nuestra única opción, deberíamos invitarlo con nosotros.

— Mikasa tiene razón, Eren —apoyó Armin—. Vayamos a preguntarle —el rubio se encaminó hacia Jean quien comía en una de las mesas del comedor. Sin embargo, Eren lo detuvo del brazo.

— No lo hagas —dijo el castaño—. Si se nos une podría estorbarnos más que ayudarnos —mencionó con molestia.

Mikasa solo suspiró e, ignorando a Eren, se dirigió hacia Jean. El chico comía tranquilamente su desayuno y se sorprendió de ver a la azabache caminando hacia él. Se puso nervioso.

— Jean —llamó la chica. Eran pocas veces que hablaba con él, la mayoría de veces que le había prestado atención era solo cuando peleaba con Eren.

— Mikasa... —dijo con una gran sonrisa, ocultando la timidez en su voz— Es raro que me hables tú, dime.

— Si... quería saber si ya tenías grupo para la evaluación de hoy.

— ¡Si! Bueno... ¡No! —el chico dejó salir su nerviosismo en su respuesta— Iba a preguntarle a Marco si me dejaba unirme a su grupo pero...

— Escuché que Marco tenía ya un grupo completo —interrumpió la chica—. Es por eso que queríamos invitarte a nuestro grupo.

— En tu grupo están...

— Eren y Armin —respondió Mikasa—, ¿te unes?

Debió suponerlo, Mikasa nunca se despegaba de esos dos. Con Armin no tenía ningún problema, para él era el típico segundón de alguien, pero no le caía mal. En cambio, con Eren siempre solía tener problemas. Para empezar, Mikasa parecía estar muy ligada a él y eso era lo que más lo molestaba. No obstante, la ideología de Eren, de hacerse el muy valiente, contrastaba mucho con la de él, el de ojos verdes era solo un suicida que iba directo a buscar su muerte, un idiota sin cerebro.

— Entonces... ¿entras? —volvió a preguntar Mikasa.

— ¡Si! —respondió el chico— los veo ahí...

— Está bien... —la chica esbozó una muy pequeña sonrisa y regresó con sus amigos.

Jean había aceptado casi de inmediato, aunque lo hizo sin ser consciente. Podía decir que estar en el mismo equipo que la chica que le gustaba, por primera vez, sería suficiente para él. Pero él no era ese tipo de persona, realmente sentía que las cosas no saldrían bien.

— Dijo que si —informó Mikasa a sus amigos.

— ¿En serio tenías que preguntarle? —se quejó Eren, ya resignado.

— Si no lo hacíamos, pudimos desaprobar —explicó Armin.

— Probablemente, desaprobemos igual —comentó Eren sabiendo que en cuanto a trabajo en equipo, con Jean sería algo complicado. Nunca hizo equipo con él, pero conociendo la "química" que tenían, los resultados no eran esperanzadores.

Después del desayuno, pasaron al campo para el calentamiento previo. Luego se dirigieron al bosque del este para empezar con la evaluación. Se reunieron Eren, Armin, Mikasa y Jean, este último se sentía algo incómodo ya que nunca había estado con ellos, pero no lo iba a demostrar.

A cada grupo se les dio una zona, cada una de estas tenía tres marionetas de titanes con las cuales practicarían y serian evaluados. Se reunieron en una de las ramas de un árbol gigante. Armin dio una estrategia que había obtenido después de analizar la situación, solo que no sabía cómo empezarla. Jean aportó al plan, asombrando al rubio y ganándose una mala mirada por parte de Eren.

Empezaron una distracción simulada, ya que en realidad sabían que esos movimientos sosos de las marionetas eran irreales, Armin y Eren servirían de distracción. Esto fue algo que no agradó al castaño. Mikasa estaría como una de las atacantes, pero no se decidían quien sería el otro, Eren y Jean discutieron ello. Por simple azares del destino (piedra, papel o tijeras), ganó Jean.

Al final de la evaluación, habían hecho un buen trabajo. Mikasa pudo notar que Jean tenía un buen dominio con el equipo de maniobras. Ella había escuchado que él era bueno, pero nunca hizo reparos por verlo con detenimiento. Sí que la había asombrado, y era por eso que no había apartado la vista de él, aunque en parte era que le prestaba atención porque tuvo gran protagonismo en el extraño sueño que tuvo.

— Creo que ya podemos regresar —comentó Armin al ver que el instructor anotaba en su libreta el desempeño de cada uno. Se encaminó hacia la salida del bosque, seguido por Jean, Mikasa y Eren, en ese orden.

— Oye —Eren llamó la atención de la chica y caminó a su lado.

— ¿Qué pasa?

— ¿Por qué lo mirabas tanto? —preguntó con cierta molestia y en voz baja.

— ¿Qué quieres decir?

— A ese caballo —dijo con molestia, deteniéndose y deteniendo a la chica, dejó que Armin y Jean avanzaran un poco más para que no los notaran, y continuo—. Lo has estado mirando un buen rato, tú no haces eso.

— No hay una razón en particular —respondió la chica, y es que no la había pero reconocía que ella no solía hacer eso—. Solo me sorprendió su manejo del equipo de maniobras, no hay muchos que puedan hacer ese tipo de técnicas.

— ¿Eso es todo? —preguntó con curiosidad.

— ¿Debería haber algo más? —cuestionó ahora ella.

— No... no debe...

— ¡Chicos! —llamó Armin que había vuelto con Jean— ¿Qué están haciendo?

— Nada, vámonos —Eren siguió en el camino.

Los cuatro continuaron su camino. Armin se puso al lado de Mikasa, tenía algunas preguntas para ella que esperaba fueran respondidas. Se habían quedado ambos atrás, los otros dos chicos iban varios pasos por delante.

— ¿Todo bien, Mikasa? —preguntó el rubio.

— Si...todo bien ¿Por qué? —hace mucho que no hablaba a solas con Armin, era un amigo muy preciado para ella y lo notaba preocupado.

— No se... has cambiado un poco...

— ¿Cambiado...?

— Nada malo, es decir... —continuo el chico— Eres más cercana a nuestras compañeras y más distante conmigo y con Eren.

— ¿Tú crees?

— Bueno...el otro día...con Annie, ella parecía saber que pasaba entre Eren y tú, creo que te ayudó a que las cosas se solucionaran entre ustedes...

— Algo así...creo —lo que más recordaba ella de ese día eran los pisotones que le dio la rubia.

— Antes solías venir conmigo si tenías algún problema —prosiguió Armin—, incluso yo solía saber más de ti que Eren. Ahora veo que puedes contar con más personas, eso es bueno, pero se siente algo solitario —soltó una pequeña risa.

— Bueno...esa vez no podía contártelo, Eren estaba contigo y creo que necesitaba hablarlo con alguien —explicó la chica—. Annie parecía ser una buena opción, creí que me ignoraría, pero terminó hartándose de mí.

— En todo caso —respondió el chico tras reírse con ese último comentario—, las cosas con Eren se solucionaron así que todo está bien.

— Si...

— Pero... ¿Qué es lo que pasó entre ustedes? —cuestionó el de ojos azules, no podía seguir ocultando su curiosidad, Eren no había querido decirle nada.

— No...no pasó nada...relevante...

— No creo que ese haya sido el caso —respondió—. Tú jamás evitas a Eren, nunca lo habías hecho.

— ... —la azabache suspiró, no podía ocultarle algo a Armin, él era su persona, además de Eren; los quería mucho— Eren y yo nos besamos —soltó.

Armin se detuvo de repente. Esa declaración lo había impactado y se notaba en su expresión.

— Tu reacción fue más tranquila que la de Annie al menos —comentó la chica, deteniendo su andar. La rubia se había atorado con la comida, recordaba.

— T...T...Tú y Eren... —procesaba el chico— Eso quiere decir que... ¿Ustedes están saliendo?

— ¿Qué? —se intrigó ella— ¡No! Sabes que no saldría con Eren...

— ¿Por qué no? Estas enamorada de él —comentó inocentemente.

— ¡No! Bueno... ¿sí? —se confundía la chica— Creo que lo estoy, pero eso no es suficiente.

— Sé sincera, ¿Qué te detiene? Yo creo que a Eren también le gustas de esa manera.

— ¿En serio lo crees? —ella se mostraba interesada— No, eso no importa. Sabes cuál es el objetivo de Eren.

— ¿Exterminar a todos los titanes?

— Si. Nunca estuve de acuerdo en que la venganza sea lo que lo mueva en su desenvolvimiento, pero tampoco soy capaz de negarle eso, entiendo su punto.

— ¿Qué tiene que ver eso?

— Que Eren no busca a alguien con quien salir, eso está claro —se explicó la chica—. Si tuviese novia, ella no sería tan relevante para él como lo es su objetivo. Yo prefiero seguir siendo su familia; de esa manera, puedo estar con él sin necesidad de que algo cambie entre nosotros.

— ¿Es eso?

— Bueno, el cambio me asusta de alguna forma. Aun si Eren me correspondiera, nada me asegura que ese sentimiento dure mucho tiempo. La familia si es para siempre, ¿no...? Yo realmente, no quiero separarme de él... —el rubio notó un aire melancólico y ya no hizo más preguntas.

Se dirigieron al comedor para el almuerzo. Armin invitó a Jean a comer con ellos pero él prefirió comer con Marco. Ya habría otra oportunidad, dijo y agradeció la invitación, claro que su buena actuación solo era para impresionar a la azabache.

Por la tarde tenían que ayudar a hacer el mantenimiento de los cañones en las murallas. El trío de amigos fue separado por la formación de grupo. Mikasa estuvo con Ymir, Berthold, Thomas, Mina y Franz. Eran un grupo algo peculiar pues nunca habían trabajado juntos, pero lograron terminar el trabajo a tiempo para la cena. Incluso les sorprendió la actitud no tan arrogante de Ymir.

Sonó la última campanada y todos se encontraban en sus habitaciones. Se alistaban para dormir, al día siguiente aún tenían evaluación teórica.

— ¡No estudié, no estudié, no estudié! —se decía Sasha de forma desesperada— ¡¿Qué voy a hacer?! —se lamentaba.

— ¡Cállate, Sasha! —reclamó Ymir.

— Sasha, mañana podemos repasar juntas antes del examen, si deseas —ofreció Christa.

— ¿De verdad? —preguntó la chica papa con los ojos brillando de esperanza.

— Si —respondió con una sonrisa, aunque ésta no se veía por la oscuridad—. ¿Te unes, Mikasa?

— Mmm... —se debatía la azabache— Gracias, pero no te preocupes, repasaré con Armin.

— Está bien...

— ¡Solo es un examen! —exclamó Ymir— No sé por qué tanto alboroto...

— Es una nota importante —respondió Christa.

— Bueno, al menos nos darán dos días libres después de las evaluaciones. ¿Qué piensan hacer?

— No sé —respondió la azabache.

— ¡Comer! —respondió Sasha— Pero primero quiero aprobar todo...

— Vayamos al pueblo —propuso Ymir—, escuché que habrá algo interesante.

— ¿Ymir...nos está invitando a salir? —se cuestionó Mikasa; aunque era más para sí misma, las demás la escucharon.

— Yo preferiría ir sola con Christa —contestó la chica—, pero admito que las necesito a ustedes para atraer a unos peces.

Las demás quedaron confundidas, no sabían a que se refería Ymir con eso último.