La historia me pertenece, los personajes son propiedad de Masashi Kishimoto.
Personajes con OoC.
§ Epílogo §
•§ Un año después §•
Miré mí celular como por quinta vez.
Sabía que Hinata ya había llegado de sus vacaciones y estaba ansioso por su mensaje.
Hacía un poco menos de un año que estábamos en una clase de relación extraña. Era una relación a todo regla... Sólo que sin el nombre aún. Salíamos a cenar o a lugares como museos, cine o simplemente al parque a caminar. Teníamos un maravilloso sexo y, generalmente, uno de los dos siempre se quedaba a dormir a la casa del otro después de una "maratón orgásmica"(como a mí me gustaba decirlo).
Aunque eso fue hace unos tres meses más o menos.
Al principio, generalmente Hinata estaba demasiado "ocupada" para salir conmigo. Si, dolían sus constantes rechazos, pero no me conocen por ser un desertor.
Con el tiempo, ella entendió que no iba a dejar de llamarla. Los fines de semana nunca podía, entonces la llamé para el lunes, luego para el martes, y así sucesivamente hasta que aceptó un jueves.
Para resumirlo, simplemente la cansé y tenía dos opciones.
1: Poner una restricción perimetral contra mí.
2: Aceptar una cita.
Aunque siendo sincero, sabía que la 1 no era una opción, o ella simplemente me podría haber dicho que no quería que la llamé nunca más y bueno... Hubiera dolido, pero sabía respetar sus no.
Un no, siempre es un no ¿No?
Lo que me daba esperanza es que siempre que me rechazaba, me pedía perdón constantemente. Entonces entendí que ella debía comprender que yo de verdad estaba en esto.
Una vez que las citas empezaron a ser más seguidas, no crean que fue más fácil.
Hinata era tímida, me di cuenta. Era una cosita tierna cuando había gente desconocida. No le gustaba que intentará besarla en lugares públicos, y yo dejé de hacerlo. No porque no quisiera hacerlo, sino que la polla se me ponía tan dura que era imposible caminar con eso allí.
Fuimos avanzando en nuestra relación, conociendo las cosas que nos gustaban. Por ejemplo ella ama los postres, pero que no sean muy empalagosos. Y lo que no nos gusta, ella odia a los mentirosos (obviamente) y a los abusivos.
La relación con su padre había mejorado notablemente ahora que ya estaba divorciada de Sasuke y había dejado de hablar con Sakura. Ambos aún en la cárcel, la peli rosa consiguió cuatro años, mientras él primero siete... Un maldito trato para ellos, ambos saldrían en libertad dentro de dos años con buen comportamiento. Eso fue lo máximo que habían conseguido de mí una vez que firmaron el acuerdo.
Pero ellos ya no eran parte de nuestra vida. Nunca más.
Levanté la mirada cuando de mí puerta vino un leve golpe y se asomó una cabeza rubia.
-Naruto, saldré a almorzar.
Sonreí al ver un pequeño sonrojo en mí secretaria.
-De acuerdo, buen provecho.
-Mmm-, carraspeó nerviosa-. Gracias.
-Dile a Shikamaru que no pueden tomarse más de una hora. Te necesito aquí.
Los ojos verdes de Temari se abrieron con sorpresa y su rostro se coloreo un poco más, aún así me frunció el ceño.
-Muy gracioso.
Ella cerró la puerta con un fuerte golpe y yo reí sin poder evitarlo.
Hacía unos meses había tenido que cambiar de secretaria y acepté a Temari, una de mis chicas de seguridad como suplente hasta que consiguiera a alguien más. Resultó ser tan buena que terminó quedando y yo no podía creerlo cuando vi a Shikamaru coqueteando con ella.
Temari era una chica hermosa y dura, pero cuando se trataba de Shikamaru era tímida e insegura.
Me cansé de esperar el mensaje de Hinata, así que se lo mandé yo.
Yo: ¿Has llegado bien?
Mí tiempo más difícil con Hinata había sido justo en ese momento. Cuando tuve que cambiar de secretaria, ya que la mujer pensó que podía seducirme.
Un día había invitado a Hinata a venir a almorzar a la oficina, porque no podía salir. Mí secretaria de ese tiempo, Shion, la había tratado muy mal y yo jamás me había enterado de ello.
Si me había dado cuenta que Shion cada vez venía con faldas más cortas o los escotes más pronunciados. Pero como mis pensamientos estaban en Hinata, simplemente creí que era su forma de vestir.
Nuestra relación con Hinata iba viento en popa, pero... A partir de ese día, comenzó a mostrarse fría y algo distante. Me preocupé muchísimo y simplemente tuve que acorralarla y preguntarle qué diablos le pasaba.
Me estaba volviendo loco.
Así que allí ella me confesó que mí secretaria había insinuado que no era la primera mujer que venía a almorzar conmigo...
Una maldita falasea... No tenía tiempo para esas cosas, entre la empresa y Hinata, yo me sentía satisfecho. Había querido despedirla de inmediato, pero Shion podía hacerme un juicio si la despedía sin justificación.
Entonces la moví de sección. No quería volver a verla y le dejé muy claro que no la quería cerca de Hinata ni de mí cuando la mande a la sección económica.
Hinata siguió reacia por un tiempo, hasta que se dió cuenta que yo no tenía ojos para otra mujer. Y yo no tuve problemas en demostrárselo, ella se había quemado y tenía razón en sentirse insegura.
Ame cada maldito momento en que le demostré que tenía mí polla en una condenada correa.
Si, ¿Vendrás está noche?
Mí polla se agitó en mis pantalones, con un siseó me la acomodé mejor, porque...
Maldita sea, hace más de dos semanas que no tocaba a mí muñeca y ya estaba cansada de mí maldita mano.
Yo: ¿Qué comes que adivinas mí amor?
•
•
Me moví ansioso mientras esperaba que Hinata habrá la puerta. No tenía ni idea qué íbamos a cenar, pero traje su vino favorito y estaba listo para controlar mí libido si ella quería charlar todo lo de su viaje.
Fruncí el ceño cuando no contestó y volví a llamar... Puede que se esté bañando o algo así...
Miré la etiqueta del vino para tener algo que hacer mientras esperaba y levanté la mirada con una sonrisa cuando la puerta se abrió...
Mierda...
Mí boca quedó tan abierta que puede entrar un enjambre de abejas y hacer su maldito nido.
-¿Se te perdió algo, bombón?
Miré a Hinata una y otra vez, de arriba a abajo... Era tan hermosa...
Tan...
Malditamente...
Hermosa...
Su cabello estaba suelto y caía hasta su cadera como una cascada de hebras negras y azules. Su cuerpo solo estaba tapado por un pequeño camisón de seda blanco que me voló completamente la cabeza. Sus piernas estaban desnudas y tan blancas y rellenas como las recordaba.
La miré lentamente una vez más, pensando el lo realmente sexy que se veía, hasta que se me cruzó en la cabeza que ella me abrió la puerta así. Cualquiera que pasará por el pasillo podría verla...
Gruñí de sólo pensarlo y me moví rápido para subirla a mí hombro. Cerré la puerta de un puntapié y entre al departamento, con dirección directa al dormitorio mientras ella se reía. Su sensual risa que me calentaba el alma.
Dejé la botella de vino en el sofá y apreté mis manos en sus muelles muslos. Mí polla estaba apunto de reventar de solo pensar en lo que le haría...
La tiré a la cama y me arranque la camisa y los pantalones. Toda mí sangre estaba en mis pelotas y polla porque no me di cuenta que no podía sacarme el maldito pantalón sin sacarme los zapatos primero.
-Mmm, señor. Creo que se equivocó de casa...
-Damn cac...-* gruñí al verla de costado en la cama, como una sirena en la roca, mientras yo no podía abalanzarme hacía ella.
Cuando al fin me libere de la prisión que me sostenía, la ví arrodillada en la cama y solo con una pequeña tanga que me hizo explotar la cabeza.
-Estas traviesa, gatita...- le ronronee mientras me metía a la cama con ella.
Hinata se rió y se dejó caer en la cama. Yo no podía más, no podía esperar... La tomé del tobillo y la tironeé hacia mí.
Besé su boca suave y dulce, casi derritiéndome en el primer toque. Mí polla estaba tan dura y lista para explotar que no me animé a sacarme del boxer. Si tocaba su piel con ella, haría un desastre. Acaricié sus muslos tiernos y, deliberadamente esquivé su coño, sólo para torturarme un poco más.
En cambio toque sus pechos, esos pechos tan grandes y pesados que amaba y adoraba con locura. Sólo pensar en sus pechos me ponía como un maldito colegial. Y sus pezones, pequeñas perlas duras y rosadas, como su sabroso coño, tan suavecito y caliente...
Hinata gimió en mí boca y apretó sus uñas en mí espalda. Me encantaba que haga esas cosas, me daba un subidón que...
Ella mordió mis labio.
— Follame, quiero tu polla en mí coño ahora...
Oooh, señorrr...
Que caliente sonaba. ¡Si! Mierda, le iba a meter hasta las pelotas...
Arranqué su tanga, ese pequeño material que no iba a hacer nada para detenerme.
—Oh, si te voy a follar, amor. Mí polla esta muy dura para ese coñito tuyo.
Me baje el boxer, sin paciencia ni tiempo para sacármelo y apreté la cabeza de polla en su estrecha cavidad. Ella hizo ese maldito sonido caliente que me ponía a mil mientras me sumergía en ella.
Lento... Maldición, tan apretada.
Mí respiración era un caos mientras intentaba controlar no derramarme en ella cuando estuve totalmente sumergido.
—Maldita sea, siempre tan apretada bebé. Muy mojada para mí ¿No, muñeca?
—Ah, si—, salí y me metí duro— ¡Si!
Diablos...
Yo ya no manejaba mí cuerpo, mis caderas comenzaron a chocar contra las suyas mientras mí movimientos se ponían cada vez más violentos. Ella me iba a llevar a la puta locura... Y, mierda, yo iría feliz de la vida.
Apreté sus pechos, sus pezones con dos de mis dedos. Mí boca demasiado ocupada en su blanco cuello, necesitaba ver la marca que siempre le dejaba cuando la hacia mía.
Sé que es algo un poco cavernícola, pero me encanta como su coño se apreta al rededor de mí polla cada vez que se lo hago.
—¡Si!— gruñí al sentir que su coño me apretaba—. Te extrañé bebé
—Yo... Yo también, Naruto— gimio fuerte en mí oído.
Su coño se cerró con fuerza avisándome que estaba tan cerca como yo.
—¡Joder!
Necesitaba verla.
Necesitaba ver cómo se corría debajo de mí.
Me ayudé con mis brazos, para alzarme sobre ella. Cuando Hinata apretó sus manos en mis muñecas, y la embestí con fuerza, sus pechos se bambolearon.
Sólo verla, sonrojada y con sus aperlados ojos llenos de lujuria, hacía mí sangre correr caliente y rápido hacia un sólo lugar. Me acomodé mejor, y volví a empujar sabiendo que mí polla tocaría ese punto dulce que a ella tanto le gustaba.
Ella gritó con los ojos fuertemente cerrados.
—No lo superó, muñeca. Esa carita de que estás disfrutando mucho ser follada por mí. Te gusta, ¿no, amor?
Ella abrió sus ojos al escuchar mis palabras. Mis dientes apretando mí boca, intentando concentrarme en eso en vez de reventar mis bolas.
Hinata abrió su boca, no sé si quería decirme algo o no...
Pero, mierda. Era la maldita diosa del sexo y era totalmente mía.
Amaba sus expresiones, amaba su cuerpo, y la amaba a todo ella.
Sólo verla hizo que mis bolas se apretaran con fuerza y gruñí. Mi cadera se volvió loca. Estaba muy cerca de correrme e iba a ser con fuerza.
Hinata gritó una y otra vez, mientras mí garganta le respondía con gruñidos profundos.
Era tan sexy... Tan fuerte y poderosa... Era ...
—¡Oh joder! Córrete bebé...— supliqué sabiendo que yo estaba por hacerlo—. Córrete conmigo, amor.
Y lo hizo.
Su coño se cerró tan fuerte que mí visión se hizo doble y todo mí cuerpo tembló. Mí mirada nunca la dejó, porque maldición, era lo único que podía hacer.
Me dejé caer sobre ella, sólo unos segundos, para después acomodarla en mis brazos.
La noche recién empezaba...
•
•
Sus dedos apretaron los míos mientras seguía con el lento movimiento de mis caderas. Mí lengua seduciendo su boca tan sabrosa y mía.
No sé ni qué hora es, pero mí polla no está cansada de sumergirse en su coño apretado y caliente. Y yo no tengo ni una puta queja.
Esto es diferente que la vez anterior, esto es lento. Lo suficientemente lento para que ella sepa que la amo tanto que no puedo estar lejos de ella.
Todo este tiempo que ella se tomó de vacaciones, nos llamamos y hablamos, pero necesitaba esto también.
—Naruto...— gimio en mí boca.
Yo me separé de ella sólo unos centímetros, mí pecho aplastando sus senos, sus piernas enrolladas en mis caderas.
La miré a los ojos mientras le hacía el amor. Mí alma conectándose a la suya.
Y ya no podía seguir reteniendo mis palabras...
—Te amo.
Mis ojos se agrandaron y mí cadera se detuvo, yo totalmente sumergido en ella.
Hinata sonrió mientras se mojaba los labios.
—¿Me amas?— preguntó con una risita.
Los dos habíamos dicho las mismas palabras al mismo tiempo...
—Joder ¡Si, muñeca!
Besé su boca más duro, sólo para saber si esto no era un maldito sueño.
Mí polla me dijo que no lo era al agitarse y avisarme que siguiera jodiendo el coño de Hinata.
Y así lo hice... Toda la maldita noche.
Había costado...
Pero al fin había ganado el corazón de mí muñeca.
§ FIN §
* Maldita porquería...
Bueno, gracias a todos por su paciencia con este Epílogo jaja.
Un beso enorme.
