Tu siempre brillas
Tu sonrisa es como una pequeña estrella
Y yo la atesoro muchísimo (Eterna luz de estrella)
Ese día no te pude proteger
Sólo puedo contener mis lágrimas con remordimiento
Lo unico que quedó fue dolor (No te olvido, cariño)...

Miraba desde la ventana de su habitación la hermosa tierra, soñaba con volver a aquel lugar que tantas alegrías le había dejado. Se levantó del diván aterciopelado color rosa para ir directamente a su vestidor, Luna-pelota como de costumbre fue tras de ella; busco entre sus prendas un vestido rosado y unas zapatillas de ballet aperladas, fue hasta su tocador de estilo barroco blanco y tomo entre sus finas manos su peine y comenzó a acomodar su cabello con su habitual peinado.

Mientras realizaba aquella actividad no pudo evitar pensar en Helios, desde hacía mucho tiempo ambos mantenían una relación linda y sincera que a decir verdad muchos catalogaban como boba y sin sentido debido a sus características físicas tan distintas. Helios era sumamente caballeroso, dulce, guapo, sincero, responsable con su deber de proteger el mundo de los sueños y muchas cosas más, cuando era una niña dio por hecho que él seria su único y verdadero amor.

Tomo su sombrilla de encaje color negro y salió rumbo al lado oculto de la luna. Cruzo por los grandes jardines del palacio del Milenio de Plata con dirección al circo, ahí estaría Neherenia quien le recibiría con los brazos abiertos, le encantaba visitarla pues con ella podía platicar sobre cualquier tema sin sentirse cohibida, además era un alivio de que fuera parte de la familia real ya que sus padres no solían dejarla ir a cualquier lugar con desconocidos a pesar de tener poco más de 1500 años de edad.

Caminaba por un gran andador de mármol el cual estaba iluminado por faros de plata con luces blancas, estaba cerca de la frontera entre la luz y la oscuridad, Luna-pelota se transformó inmediatamente en un faro flotante color negro que despedía una luz dorada, el mármol blanco cambio a negro, los arboles eran muy espesos y de color rojo, no habían faros que alumbraran el camino hacia la carpa pues a su tía y a sus mismos súbditos gustaban de la paz y tranquilidad que les brindaba el anonimato. Entro en aquella carpa oscura.

–Es una agradable sorpresa tenerte aquí

–Me disculpo por no haber anunciado mi visita con tiempo reina Neherenia

–Descuida mi pequeña princesa sois bienvenida siempre– Neherenia se levantó de su trono y con un cálido abrazo la recibió – ¿Vuestros padres saben que venias a visitarme?

–Deje una nota sobre mi tocador, estaban ocupados con una reunión

–Entiendo– la reina acaricio con cariño la tersa mejilla de Rini –debes tener hambre, mandaré a que preparen algo– La chica sonrió ampliamente y asintió con la cabeza.


Tocaba la guitarra con pasión y entrega mientras su hermano lo acompañaba con los teclados, la melodía no sonaba nada mal pero el mayor de los tres tuvo que interrumpir pues la comida ya estaba lista

–pienso que ambos deberían asistir a ese casting

–Me gusta la idea pero no quiero robarle el puesto ganador a Seiya– ambos hermanos rieron

Seiya lo miraba retadoramente –que gracioso, ni en tus sueños podrías lograrlo– dejando su guitarra eléctrica sobre el sillón

–Podríamos seguir discutiendo sobre el tema en la mesa– Yaten estaba cruzado de manos como si de una madre molesta se tratara.

Una vez sentados comenzaron a comer y a platicar.

–Esmeralda nos invitó a la fiesta que dará el día viernes en un club nocturno que está en el centro comercial

–Creí que no se llevaban bien– decía Seiya mientras le daba una mordida a su hamburguesa

–No del todo, veces coincidimos en algunas cosas– decía Yaten mientras ponía aderezo a su ensalada

– ¿Por qué invitaría a los tres si ni siquiera le agrada Seiya? – Taiki cortaba un trozo de su pescado empanizado

–Rentara todo el club así que no le importa quien asista, quiere ser el centro de atención, además también su hermano llevara a sus invitados

– si no tengo algo mejor que hacer tal vez vaya ¿tú que dices Seiya?

– No lo sé, para ese día tendré práctica de futbol

Los tres siguieron engullendo sus alimentos en silencio.


– ¿Aun visitas a Helios en el mundo de los sueños?

–Sí, pero como siempre mamá y papá mandan a alguien conmigo, si no es a una de sus guerreras es mi propio padre y créeme es muy incomodo

Neherenia sonrió ante la cara que había puesto Rini –Debes entenderos que lo hacen porque te aman– en el rostro joven se notaba la decepción –tengo un regalo para ti, Fisshu me ayudo a confeccionarlo

Inmediatamente el chico afeminado entro con una caja entre sus manos, a Rini le pareció muy tímido aunque también muy lindo. Fisshu extendió el paquete e hizo una ligera reverencia, la princesa del Milenio de Plata lo recibió gustosa y con nerviosismo abrió el obsequio, dentro había un precioso vestido negro en la parte superior tenía una transparencia color rojo y un collar grueso oscuro con diamantes incrustados adornaba el cuello.

Fisshu miraba contento la expresión en el rostro de la joven

– ¡es hermoso! – sus manos recorrían la suave tela

–sabía que os gustaría

–sabes que la realeza no aprueba este tipo de vestimentas, además mi padre se escandalizaría

–sé que está mal visto por parte de los nobles por eso nunca asisto a sus asambleas o reuniones, creen que mi aspecto es inapropiado, sois joven y hermosa princesa y me gustaría que no escondieras a tu verdadero yo, aquí no será el mundo de los sueños pero al menos no tienes por qué ocultaros

Los ojos carmesís de Rini brillaban con fuerza ante la libertad que le brinda aquella mujer de más de 10 000 años de edad, sin pensárselo dos veces Luna-pelota se volvió en un biombo , acto seguido ella fue detrás para quitarse el vestido y probarse la nueva prenda.

–Esta preciosa mi pequeña niña – Neherenia la miraba con mucho cariño y admiración, por otro lado Fisshu se había sonrojado al verla. Ahí estaba Rini, más bella y sexy que nunca.

Hōkusu toco la puerta de la recamara donde se encontraban –Mi señora, Sailor Saturno busca a la princesa del Milenio de Plata

Rini sintió como toda su alegría se esfumaba en segundos, si Saturno estaba ahí solo podía significar una cosa, sus padres pedían que volviera inmediatamente.

–Mi querida Princesa debéis saber que lo he pasado muy bien con tu compañía pero es hora de que vuelvas con vuestros padres, deben estar preocupados por ti– la chica abrazo a su tía con fuerza y agradeció nuevamente el obsequio.

Nuevamente volvió a ocultarse detrás del biombo para cambiarse de ropa.

Tras el camino de regreso Sailor Saturno caminaba detrás de ella, Luna-pelota había vuelto a ser un faro que alumbraba el camino de regreso. En completo silencio atravesaron la frontera de la luz y la oscuridad y Luna-pelota volvió a normalidad una vez estando de lado del mármol blanco.


Saben esta historia ha rondado en mi cabeza infinidad de veces y no me quedare con las ganas de publicarla, me di cuenta de que es raro ver historias de esta linda y encantadora pareja, obviamente Rini se ve tan genial con la apariencia de Black lady que mi mente la emparejo con Seiya. Últimamente shippeo a estos dos (sigo sin saber si el termino está bien escrito), tengo otro fanfic en este fandom el cual no he abandonado y actualizare próximamente (es otro de mis shippeos).

Sin más espero alguien guste de esta idea y me deje algún lindo comentario.