Soy la persona más horrible, lamento mucho el que haya dejado en el olvido esta historia, necesitaba un respiro y en eso cree más historias dejando de lado esta. Había olvidado la esencia del fic pero cuando volví a ver la serie y a escuchar las canciones de los Three lights todo volvió a mi mente. Espero no decepcionarlos y Genesis ¡perdóname! Sin más espero les guste este nuevo capítulo, besos.
Se lavaba los dientes frente al espejo del baño el cual estaba empañado por culpa de su ducha matutina, escupió la pasta dental en el lavaba manos y se enjuago con agua.
El evento de hacía días había sido muy bochornoso, solo de recordarlo sentía vergüenza.
–Si quieres que te pase a dejar será mejor que te apures– dijo Yaten sin ni siquiera mirarlo.
Seiya dejo su cepillo dental dentro del pequeño mueble –Descuida me iré en autobús– al salir del baño fue directo a su habitación y tomo su guitarra, sin dar más explicaciones salió de la casa.
Yaten fue el siguiente en dejar la casa sin ni siquiera despedirse de Taiki el cual tomaba una taza de té, Berjerite entro con un short corto y una blusa de tirantes, dio un beso de buenos días a su chico y fue hasta la barra por una taza.
– ¿Qué tal amanecieron los demás el día de hoy? – ella pregunto mientras agregaba café y azúcar al agua caliente.
–Pues al menos se hablan, la última vez que discutieron sobre el tema duraron más de un mes enojados.
Berjerite fue a sentarse junto a él y comenzó a decir de manera casual – Seiya es un imán para las chicas peculiares.
– ¿Por qué lo dices? – Taiki la miro extrañado.
–He notado que tiene admiradoras, obviamente todas ellas son distintas entre sí pero siempre hay un rasgo que las hace sobresalir del resto– Berjerite sabía que Taiki aún no había entendido aquel punto –La chica de aquella noche ¿la recuerdas?
El asintió mostrando una mueca dudosa.
–Nunca había visto un cabello tan largo y de un color tan femenino… creo que cautivo toda la atención de tu hermano.
Taiki se quedó muy callado, claro que recordaba esa noche todo había parecido tan extraño…
Flashback
Kakyuu se detuvo abruptamente al ver a la joven pelirosa entre los brazos de Seiya, aunque a decir verdad eso era exagerado pues solo las manos de él eran las que estaban sobre los hombros de la chica; Yaten vio a la distancia como Kakyuu había ido tras su hermano lo que terminó por romper su corazón. Taiki y Berjerite miraban en silencio la escena.
Hotaru camino hasta su princesa – ¡Rini!
Y justo en ese instante la increíble y mágica atmosfera que los rodeaba se esfumo.
Seiya volteo a ver a la chica que vestía totalmente de negro, la pequeña dama aprovecho para escapar del agarre yendo junto a la guardiana.
– ¿Estas bien?
Escuchar la voz de Seiya hizo que su estómago se contrajera y sin darse cuenta el rubor en sus mejillas se intensifico –Si…–contesto tímidamente.
–Discúlpame, no estaba prestando atención– Seiya llevo una de sus manos hacia su nuca, por primer vez se sentía nervioso.
–No tiene por qué preocuparse– intervino Hotaru mostrando un aire sumamente protector, cosa que desconcertó tanto a Seiya como a Rini, la princesa había volteado a verla de manera alarmante. Peruru lo notó y dio un suave empujón a la sailor haciendo que cayera en cuenta del error pero era demasiado tarde.
– ¡Seiya!– la pelirroja finalmente se acercó y hecho un vistazo a la chica de cabellos rosados, acto seguido sus manos envolvieron uno de los brazos masculinos en una posición insinuante – ¿ya te vas?
El aun miraba con bastante interés a Rini, por otro lado ella mantenía la vista clavada en el suelo con un adorable sonrojo en sus mejillas.
Hotaru se acercó al oído de Rini –debemos irnos de aquí antes de que algo raro pase– sin cuestionar Chibiusa asintió.
Seiya vio como ambas chicas tenían la intención de darle la espalda para marcharse y algo dentro de él le hizo actuar rápidamente, se soltó del agarre de la pelirroja y tomó con suavidad la delicada muñeca de Chibiusa – ¿Te volveré a ver?
El corazón de Chibiusa latía tanto que sentía que le explotaría en cualquier momento, quería responderle pero sentía que el aire le faltaba, por otro lado Kakyuu sintió el evidente rechazo de Seiya.
–Tal vez…– esta vez toda su cara había enrojecido –Se…Seiya
Una fuerte emoción inundo todo su ser, había algo en ella que lo atraía como un imán.
En el rostro de él apareció una linda sonrisa. – ¿puedo saber tu nombre?
Sus ojos carmesí lo observaron con detenimiento podía apreciar a simple vista la calidez de el –Chibiusa– al final sus labios se curvaron en una genuina sonrisa.
Después de ver la reacción de Seiya Kakyuu fue nuevamente con Zafiro, no tenía caso buscarlo cuando era obvio que no lo atraía.
Todo termino ahí, Chibiusa se desprendió del agarre sin notar que la pulsera que su madre le había dado se le había caído en acto, Hotaru y Peruru la siguieron y se desaparecieron entre la multitud.
Fin Flashback
Seiya saco de su bolsillo aquel accesorio tan bonito, al menos tenía algo para recordarla aun que si era sincero era una chica difícil de olvidar, jamás había visto una mirada tan transparente y el color de sus ojos era único.
Con respecto a Kakyuu todo había resultado positivo, le había enviado un mensaje de texto en donde le decía que dejaría de buscarlo por su propia paz metal.
Irremediablemente comenzó a reír ante lo absurdo que sonaba eso, era incluso tonto que se lo dijera pues ella tenía muy claro que el no tuvo ni tenía un interés en su persona.
Guardo la pulsera plateada en el bolsillo de su camisa, al levantarse se hecho al hombro el estuche de su guitarra y toco el timbre del autobús.
…
Estaba frente al espejo, untaba crema en sus mejillas con movimientos suaves, mientras hacía eso no lograba sacar de su mente la voz de Seiya y lo amable que había sido.
–Mi amor, ya es hora del desayuno – la voz de mama Ikuko se escuchaba al otro lado de la puerta
–En un momento bajo– contestando de manera dulce.
–No tardes cariño, ya sabes cómo es tu abuelo.
Escucho como los pasos se iban alejando, Rini agarro su cabello en una coleta alta aunque algunos mechones rebeldes se oponían al nuevo e improvisado peinado, se puso las pantuflas y bajo rápidamente las escaleras, anduvo por el pasillo del primer nivel, llegó nuevamente a las otras escaleras y antes de poder seguir una voz masculina se escuchó detrás suyo.
–No me has contado como te fue.
Rini dio un suave brinco – ¡Me asustaste!
–Es tu conciencia sucia la que te traiciona– Shingo empezó a reír por la cara que había puesto su sobrina.
–Mi conciencia está limpia– decía ella con un aire solemne
– ¡Si cómo no!, ¿al menos te la pasaste bien? – el la miraba serio
Rini no pudo evitar ponerse colorada
Al ver eso la picardía se notó en su expresión – ¡eso es una señal de que si…! dime ¿conociste a alguien? – Shingo vio como los ojos de Rini brillaron ante la pregunta, pero permaneció callada –bueno espero que sea un buen chico porque si no se meterá en serios problemas conmigo– y le sonrió cálidamente, en cambio en Rini el sonrojo de su cara iba cada vez en aumento.
Durante el almuerzo el abuelo Kenji mantenía una charla amena con la familia pero de repente Rini lo interrumpió amablemente.
–Abuelo ¿tú crees en el destino?
Kenji la miro pensativo –a veces– Rini se le quedo mirando confundida así que el abuelo prosiguió –hay ciertas circunstancias que nos han demostrado que el destino existe, como tu madre y tu padre, sin embargo me gusta el hecho de que podamos elegir, Serena eligió el destino que se le puso enfrente aunque bien pudo no ser así, todo está en lo que uno realmente desea– Kenji ingirió un bocado y su abuela le planto un beso en la mejilla mientras lo miraba amorosamente.
Tras esa platica Rini comenzó a reflexionar sobre el tema, ayudo a su abuela Ikuko a lavar trastes y hacer la limpieza general de la casa terminando a eso de las 3:30 de la tarde.
¿Qué era lo que ella deseaba?, esa pregunta se repetía una y otra vez en su cabeza.
–Deberías salir y despejar tu mente– Shingo se había dado cuenta del estado absorto en que se había quedado su sobrina.
Rini lo observo con sus orbes carmesí, su tío estaba sentado en el escritorio de la sala y se había quitado los anteojos que usaba solo cuando estaba frente la pantalla de su computadora.
–Te vendrá bien, necesitas tiempo para ti sin ningún tipo de presión, si quieres que vaya por ti solo llámame por teléfono.
–Te lo agradezco– su tono de voz sonaba más animado, subió por su impermeable rosa y por Luna-pelota, esta se convirtió en un bolso color negro con broche en forma de luna, en el echó el celular que usualmente usaba cuando bajaba a la tierra y su cartera.
Cuando volvió a la sala se despidió de su tío alegremente y salió de casa bajo una ligera llovizna.
