- KIMETSU NO YAIBA NO ME PERTENECE -
De ser así, jamás hubieran muerto los que murieron y el GiyuShinu sería canon.
Primera vez escribiendo sobre esta pareja, son mi nuevo OTP, siéntanse libres de dejarme su opinión, se las agradeceré mucho. Sin más, les invito a leer~
-Kanae, ¿puedo dormir contigo? -escuchó la dulce voz de su pequeña hermana y la vio asomándose por su puerta.
Se levantó de la silla que ocupaba mientras hacía su plan de trabajo y le abrió la puerta dejándola pasar.
- ¿Ahora por qué tienes miedo? ¿De nuevo los niños Kamado te contaron historias de terror? -le preguntó divertida de ver la cara de pánico de Kanao.
-No, no fue eso -respondió con voz baja mientras entraba y se sentaba en la cama, volteaba a ver a todos lados, claramente con miedo- Es que, creo que escuché un fantasma en el cuarto de Shinobu.
- ¿Un qué? ¿Cómo que un fantasma?
- ¡Sí! Hacía ruidos extraños, como… lamentos, como si lo estuvieran torturando.
Kanae no lo demostró, pero sintió como la ira la invadía por completo.
-Vaya, tendré que regañar seriamente al fantasma que se aparece en el cuarto de nuestra hermana -pronunció con una sonrisa que por dentro estaba llena de maldad
- ¡No, no vayas ahora! -se levantó Kanao abrazándola- ¡De verdad lo escuché! ¿Y si te hace algo?
-Créeme, no me hará nada, me tiene más miedo del que admitiría. Pero, eso no es tema, mejor durmamos de una vez.
Ambas se acomodaron en la cama de la mayor de las Kocho y se dispusieron a dormir, ya mañana arreglaría el asunto del fantasma.
Al amanecer, Kanae despertó temprano para iniciar con sus actividades como pilar y como médico, debía hacer guardia esa noche, ir por más glicinas, enviarle un cuervo a Sanemi para recordarle que ese día le quitaría los vendajes de sus costillas y arreglar el asunto del fantasma con la médico de la Finca Mariposa.
- ¡Buenos días! -saludó animada a su militante Aoi y a las pequeñas trillizas a su cargo
- ¡Buenos días, Kanae nee-san! -le respondieron al unísono sin dejar de hacer sus actividades.
- Kanae, san -le llamó Aoi- llegó un cuervo del patrón, solicita su presencia y la de Shinobu para tratar a unos cazadores novatos.
- ¿Ya le avisaste a Shinobu?
-Sí, hoy despertó muy temprano. Está atendiendo a los pacientes que llegaron ayer con el pilar del agua.
EL PILAR DEL AGUA
¡Pues claro! ¿Quién más iba a ser el dichoso fantasma?
Desde que le había presentado a su hermana como la médico de la organización, este no dejaba de visitar la finca con la excusa de llevar a atender a los Mizunoto.
-Prepara mis cosas, por favor, voy por Shinobu.
Tomó camino hacia el ala oeste de su casa, que era donde estaban las camillas y se atendían a los pacientes y heridos. Al entrar no vio a nadie más que a su hermana de espaldas, curando lo que parecían ser las heridas en la espalda desnuda de otra persona, de la cual pudo reconocer el haori de colores que reposaba a un lado.
- - ¡Ten cuidado! ¡Duele! -se quejó el paciente
- -¡Eres un bebé! ¡Por todo te quejas! ¿Te imaginas si yo me pusiera así de dramática cuando haces algo que me duele?
- -¡Pero sí te quejas!
- -¡Pues claro! ¡Eres demasiado brusco!
- -¡Eso no decías a…
- -¡Shinobu! ¡Giyuu! -gritó Kanae avisando de su presencia, haciendo que los dos mencionados saltaran del susto en su lugar.
El pilar del agua pasó de ponerse pálido a completamente rojo, ¿alcanzaría a escuchar toda la conversación?
Shinobu con una rapidez impresionante logró acomodarse el haori blanco a manera que le cubriera las marcas -que obviamente todos sabían que tenía- en su cuello.
- -¡Buenos días, hermanita! -sonrió la médico pretendiendo que no pasaba nada.
- -¡Nada de buenos, señorita! -cerró la puerta con seguro tras ella, caminando hasta ponerse frente a los dos jovencitos hormonales.
- -¡Kocho-san, yo te puedo explicar! -se levantó rápido el muchacho acomodándose la chaqueta de su uniforme.
- -¡No quiero tus explicaciones, Tomioka Giyyu! ¡Quiero que ambos se comporten como los adultos que pretenden ser y arreglen esto de una vez! ¡O son, o no son! No voy a tolerar verlos peleando una vez más en frente de todos, insultándose y gritándose, para que después tú -le apuntó a su compañero- te escabullas a la habitación de mi hermana cada que te da la gana.
Ambos la veían avergonzados, igual que un par de niños regañados, ¿Cómo lo supo? Se supone que era un secreto… un secreto que llevaban arrastrando desde hace meses.
-En realidad, no es que se escabulla -respondió bajito la médico- digamos que yo lo dejo pasar.
- ¡Kocho Shinobu! ¿Es esta la forma en la que te crie?
- ¡Dijiste que no te oponías a que saliera con quien yo quisiera!
- ¡Y tú dijiste que no había nada entre ustedes!
El joven se sentía incómodo entre las hermanas Kocho, se sentía realmente culpable, era 3 años mayor que Shinobu y además él era un pilar, y ella la principal doctora de la organización, la adoraba, pero no podía evitar pensar que le dañaría la reputación a la chica.
- -Creo que mejor me voy… -dijo bajito tomando su haori
- -¡Tú te quedas! -le gritaron al unísono las señoritas.
Él solo retrocedió y la mayor procedió a respirar profundo intentando calmarse.
Tras un par de minutos de discusión ambas chicas comenzaron a calmarse y a respirar lentamente, ofreciéndose disculpas por alterarse.
- Chicos… -les llamó- no pretendo pedirles que se casen ya mismo, tampoco estoy en contra de que sean pareja, solo quiero que por favor dejen de gritarse en todos lados y que por favor tengan un poquito de decencia humana básica -les sonrió amablemente- no sean tan ruidosos, anoche asustaron a Kanao, llegó a mi habitación diciendo que había escuchado fantasmas en la habitación de Shinobu, no giman tan alto.
Ambos enrojecieron y desviaron la mirada
- -Pero… -dijo su hermana en voz baja- anoche no estábamos en mi habitación, me fui con Giyyu.
- -¡Te escapa…! ¡¿Cómo que no estabas en tu habitación?! ¿Entonces qué escuchó Kanao?
Al parecer sí había fantasmas, después de todo.
¡Gracias por leer!
