Y si comprendieran los demás
la dicha que tú amor me da
sabern... Nos guiará el amor
todo sitio es nuestro hogar
estando siempre juntos.


—¿No es esa la doctora Sakura?
—Ah, sí, mira, va con su hija, ¿Verdad que es muy linda?
—Se parece al padre. Pero van solas... Otra vez.
—¿A qué te refieres?
—¿No sabe quién es su marido?
—El joven Uchiha ¿No? Ella lleva su insignia.
—Pero no lo digas en voz alta... Ese hombre es malo, dicen que asesinó a muchos inocentes y encima de todo se la pasa fuera de la aldea, pobre doctora.
—Yo escuché que gracias a él se terminó la guerra y que le asignan misiones secretas y por eso siempre está fuera.
—Es un criminal y encima un mal padre y un mal esposo. Seguramente las abandonó a su suerte.

Sakura, quien caminaba de la mano con Sarada por el mercado apuró el paso aguantándose las ganas de decirles unas cuantas verdades pero no valía la pena, al pasar a su lado les dirigió su peor mirada, y las dos viejas chismosas solo agacharon la cabeza.

Si había algo que odiaba era que la gente siempre juzgaba sin conocer, ¿Quiénes se creían para hablar así de su matrimonio, de su esposo? Su familia era lo más sagrado para ambos y que las personas dijeron esas cosas tan horribles... Intentaba ignorarlos, pero le dolía por Sarada y por Sasuke, no pudo evitar que unas cuantas lágrimas de coraje se le escaparan.

—¿Mamá por qué lloras? —la vocecita de su hija interrumpió sus pensamientos, de inmediato se secó las lágrimas y le dio a su hija una sonrisa.
—Por nada cariño, todo está bien.
—¿Es verdad lo que dijeron esas señoras? ¿Mi papá es una persona mala? ¿Él nos abandonó? — angustiada, si bien casi no veía a su padre y aunque era muy callado no le parecía una persona mala.
—¡Claro que no Sarada! No hagas caso de lo que dice la gente, tu papá nos ama mucho, nunca nos abandonaría —le dijo con tal seguridad que a la niña le supo mal seguir dudando.
—¿Entonces cuando va a venir?
—Pronto cariño —Sakura abrazó a su hija, guardando sus lágrimas para después.

El tiempo pasa y Sasuke tarda cada vez más en volver a casa, Sakura teme el día en que él no vuelva en mucho más tiempo, por eso, los momentos que pasan juntos los atesora en su corazón y no quiere compartirlos con nadie. Los desayunos silenciosos donde su amado sonríe sutilmente al darse cuenta de que ella ha mejorado en la cocina. Los besos apasionados que comparten cuando están a solas en el dormitorio. Las miradas con las que hablan ese lenguaje que solo ellos conocen, porque a los dos les basta solo mirarse a los ojos para entenderse, y eso es probablemente lo que ella más ama.

Todos esos "te amo" cuando comparten la cama, esas "gracias" que él le dice cuando se marcha sin mirar atrás, porque sabe que si lo hace no se irá. Porque ella quisiera de nuevo ir con él, pero ahora tienen algo más importante que proteger, por eso Sakura se queda y Sasuke tiene que partir.

Sabe que no le debe explicar a nadie, pero no puede evitar que cuando la gente la mira con lastima por el "abandono" de su esposo o con odio por ser parte de la familia Uchiha, un clan que para muchos sigue siendo una familia de asesinos, querer gritar a los cuatro vientos que se metan en sus asuntos, que Sasuke es el esposo mas amoroso, el padre mas entregado, que su corazón que antes estaba manchado por el odio ahora estaba pintado por el amor y que si todos pudieran vivir sus vidas como hasta ahora era gracias a aquel que ellos despreciaban y llamaban asesino, porque amaba tanto a su familia que no permitiría nunca que destruyeran el hogar que había formado.

Era uno de esos días donde la soledad podía más que ella. Podía ser un prodigio en el ninjutsu medico, una de las Jonin mas fuertes de la aldea, pero en el fondo era solo una mujer, y se odiaba a sí misma por extrañarlo, por ser egoísta, porque sabía que donde quisiera que Sasuke estuviera siempre estaban juntos, porque estaban en el corazón del otro, así de grande era su vínculo, su amor…

—Sakura… —la voz de Sasuke la sorprendió.

—¡Sasuke-kun! ¿Qué haces aquí? No te esperaba —dijo ella limpiándose las lágrimas y componiendo una sonrisa, se acercó a él para darle un suave beso en los labios.

—¿Por qué estaba llorando?

—Ah, eso… no es nada, solo es uno de esos días donde me siento nostálgica.

—Sabes que yo tampoco estoy feliz de dejarlas.

—Sí, lo sé, sé que también quieres estar aquí —respondió ella abrazándolo y escondiéndose en su pecho, él acarició su cabello, cerrando los ojos.

—¿Qué sucedió Sakura? Y esta vez dime la verdad —la alejó de él, tomándola por la barbilla para que no pudiera huir de su mirada, sus ojos negros angustiados la desarmaron, sus esmeraldas se llenaron de lágrimas.

—Lo de siempre, la gente dice cosas… y lo peor es que hablan delante de Sarada, a mi no me importa, pero ella… no quiero que piense cosas que no son.

—Ya te dije que no te preocupes por eso.

—Lo sé, pero ojalá pudiéramos dejar todo atrás, ir a un lugar donde nada importa, donde solo estemos nosotros siendo felices… sin guerra, sin diosas raras ni poderes deseados, solo Sasuke, Sakura y Sarada…

—Yo también quiero eso, quiero que seamos felices Sakura… sinceramente ya estoy cansado de sufrir —y ella lo sabía, podía verlo en sus ojos que deseaba tanto como ella mandarlo todo al demonio y si era necesario esconderse en la cueva más alejada en el fin del mundo, solo ellos… y la idea no sonaba nada mal.

—Entonces hagámoslo Sasuke, dejemos que otros se encarguen, yo te dije que si te quedarás conmigo tus días serían de felicidad, y míranos, seguimos igual o peor que antes. Vayámonos juntos.

—Sabes que no podemos, aunque maldigamos nuestro destino, Konoha es nuestro hogar.

—No Sasuke… nuestro hogar es donde estemos juntos, no importa si es esta casa con el emblema del clan, una cabaña abandonada en medio del bosque, una cueva húmeda, cualquier lugar donde esté el otro ese será nuestro hogar —le dijo con una sonrisa nostálgica y acariciando su mejilla— pero tienes razón, no podemos simplemente irnos.

—Perdóname, te prometo que algún día te daré la vida que quieres, te prometo que seremos solo nosotros, solo espera un poco más amor mío y te daré toda la felicidad que te mereces —ella sonrió y lo besó en los labios, sabía que su esposo siempre cumplió sus promesas.

Adoraba las caminatas por el bosque, aún si eran tan solo diez minutos, sobre todo en primavera, el sol empezaba a ponerse y se alegraba de haber terminado temprano, después de todo en aquel pequeño pueblo no había grandes peligros y sus días se iban en accidentes menores, ver mujeres embarazadas o personas de la tercera edad con algún dolor, a todos los atendía con una gran sonrisa que los aldeanos aseguraban era parte de su tratamiento ya pesar de que eso la hacía feliz, había algo que la hacía aun más feliz, y estaba parado en la terraza de su humilde casa, esperando por ella, como cada tarde, antes hubiera corrido hasta él, pero ahora disfrutaba de llegar tranquilamente hasta allá, porque sabía que Sasuke no se iba a ir, que estaría allí para recibirla.

—Estoy en casa cariño —le dijo ella sonriendo mientras tomaba la mano que él le sostuvo para subir los escalones que la separaban de la entrada.

—Bienvenida. Sarada vino de visita, está terminando de hacer la cena junto con Boruto —bufó y ella sonrió— no me abandonaron.

—Vaya, para que la Hokage se haya tomado el tiempo de venir hasta acá y con Boruto… ¿Tendrán algo importante para decirnos? —Sasuke rodó los ojos— no pongas esa cara, tarde o temprano iba a pasar, nuestra hija merece ser feliz.

—Lo sé… ¿y tú Sakura, eres feliz?

—Lo soy cariño, ahora soy yo quien tiene que darte las gracias por todo, por estar a mi lado y esta vida tan tranquila y feliz —Sakura sonrió y en ese lugar alejado del mundo Sasuke se ayudó a sonreír también porque era tan feliz como siempre deseó, al lado de la única persona que siempre amó.

-¡Oye! No se olviden que estamos aquí no puedo creer que lleven más de veinte años de novios —los regañó haciendo un puchero, ellos solo rieron un poco.

Pero la verdad es que después de ser Hokage, lo segundo que ella anhelaba era un amor como el de sus padres, un amor tan grande que a pesar de la distancia y del tiempo fuera indestructible, un amor tan grande que fuera capaz de convertir en un hogar cualquier lugar donde se encontraran, un poco dudosa se acercó a sus padres cuando su madre lesionó su brazo hacia ella para unírseles, con una sonrisa tímida miró a Boruto que observó la escena un poco retirado, ya acostumbró a las demostraciones de cariño de los Uchiha y Sarada pensaron que ella también había encontrado a la persona que quería que fuera de su hogar.


Algo fluff y cortito, espero sea de su agrado, este oneshot participa en el reto "fortuna musical" de la página de facebook "SasuSauku Eternice Moi" en el día 18 inspirado en la canción "Nos guiará el amor" del Rey León 2.