Hola amigos, soy Yuzu-han
Primero que todo les anuncio que hoy 16 de junio (Técnicamente estoy escribiendo a horas de la noche del 14, exactamente a eso de las 8:00PM en Bogotá, Colombia pero igualmente leerán este one shot mañana) es mi cumpleaños y por lo cual me tomé el atrevimiento de subir dos One Shots
Este es el primero de ellos de Strawberry Panic…
Como dije ayer me juré a mí misma dar mi aporte, el necesario para que este clásico del yuri no caiga en el hoyo constante del olvido junto con otros y claro este one shot es un claro ejemplo de ello. Esta vez será de nueva cuenta un Yayakari (Yaya X Hikari) esta vez como un debió ser, es decir, ambas en una relación amorosa y claro sus momentos románticos.
En esta ocasión les traigo algo con comedia de por medio y alguna acción romántica entre esas dos almas que debieron ser destinadas pero el mismo destino no se lo permitió…
Muy bien, ya dicho aquello empecemos aunque eso sí, como es mi cumpleaños se debe cantar las mañanitas del Rey David… Pensándolo bien prefiero hacer sonar para mi cumple unas rolitas de cumbia psicodélica que tengo (Herencia de mi abuelo que en paz descanse) sobretodo el Sonido Amazonico de los Mirlos que es mi pieza favorita junto con Linda Nena de Juaneco y su combo.
Ahora sí, espero que lo disfruten y feliz cumpleaños a mí… Sólo a mí… Acepto comentarios al respecto aunque sea uno XD
Yuzu y fuera
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Yaya estaba acostada bocabajo en su cama de dormitorio haciendo algo con su móvil mientras cerca de ella estaba Hikari en la misma posición. La pequeña rubia se acercaba poco a poco a la pelinegra pero ésta se sentía incomoda como si de alguna manera la más pequeña no la estaba dejando hacer lo que estaba haciendo con su móvil.
Hikari se acercó de manera algo infantil hacia su compañera del club de coro.
-Yaya-chan
-¿Hmm?
-Dilo
-Nunca
-¡Yaya-chan! Lo dijiste ayer, dilo de nuevo
-Ya te dije que no
-Frentona
-Enana
-Idiota
-Tú también lo eres… Amane, ¿Recuerdas?
-Ya te dije muchas veces que por ella siento admiración. Admirar a alguien no es lo mismo que engañar a tu novia, ¿Sabes?
Yaya frunció un poco el ceño ignorando la palabra de su novia mientras ésta hizo uno de sus mohines característicos, el que normalmente hacía que Yaya hiciera prácticamente cualquier cosa que quisiera que hiciera. Al ver que su compañera de habitación de cabello negro azabache no se vio afectada por eso esta vez (o más bien ignorándola), se acostó a su lado, cruzó los brazos frente a ella y bajó la barbilla.
-Ayer fue ayer, no hoy. Así que no, no lo diré- Yaya suspiró y continuó haciendo con su móvil desde un principio y era que estaba jugando un videojuego de esos de moda (Como el Free Fire o alguna mierda de esas). Había estado disfrutando de su tiempo jugando en su móvil sin pensar hasta que su compañera de cabello rubio eligió entrar a trompicones en la habitación y aparentemente distraerla.
-¡Dilo!- La más pequeña y mucho más infantil de las dos gimió en voz baja antes de comenzar a tocar la mejilla de la otro. El contacto en sí era tan suave como un malvavisco, aquello hacía contentar a la pelinegra pero como estaba tan ocupada jugando en su móvil prefirió ignorar el gesto de su ángel.
-Pinchame de nuevo y te arrancaré el dedo de un mordisco- La chica de cabello azabache advirtió con indiferencia, ni una vez apartando los ojos de la fuente de su entretenimiento que estaba frente a ella.
-No lo harías
-Pruébame
Hikari decidió entonces acercar su dedo índice hacia la mejilla izquierda de su novia pero Yaya era alguien de palabra, si decía algo entonces lo haría en ese instante y sin dudarlo. La pelinegra notando el tacto sin dudarlo dos veces se volteó, abrió lentamente la boca y…
TRES DORITOS DESPUÉS
-¡Wah! ¡Yaya-Chan suelta! ¡Duele, duele!- Lloriqueó la pequeña rubia estilo anime
-Dije que lo haría, ¿no?- Yaya puso los ojos en blanco después de soltar el molesto dedo de sus dientes mientras Hikari comenzaba a quejarse suavemente, mirando por encima de su dedo mordido, las marcas rojas de la mordedura eran evidentes.
-No pensé que realmente lo harías
-Bueno, ahora deberías saberlo. Ahora déjame en paz
-¡Dilo Yaya-Chan!
Levantando los ojos del manga frente a ella, la aludida miró a la rubia que había levantado la voz, algo que rara vez hacía.
-¿Y si no lo hago?- Arqueó una ceja cuando la más pequeña de las dos adoptó una pose pensativa.
-Si no dices esas tres palabras, yo...- De pronto se le prendió la bombilla- Te daré en tu punto más débil- Hikari apuntó su dedo índice a su mejilla para mostrar su amenaza. Yaya recibió un bufido y se rió.
-Pruébame Hikari- La pelinegra se rió antes de volver a dirigir sus ojos hacia su móvil.
-Conste que te lo advertí…- La mirada cristalina de la rubia se enfocó en la pequeña frente de su novia a lo que ya tenía idea de lo que haría a continuación
TRES DORITOS DESPUÉS…
-¡AHH MI CABEZITA!- Lloriqueó la pelinegra estilo anime mientras se cubría su frente con ambas manos- ¡MIERDA HIKARI! ¿¡QUÉ DEMONIOS FUE ESO!?"
-¡Eso te pasa por no escucharme cuando se trata de Amane-san!- La más pequeña sonrió con algo de superioridad- ¡Ahora di esas palabras! Yo te amo
-¡No! ¡Me acabas de pegar en la frente maldita sea!- Yaya gimió mientras levantaba la mano izquierda para cubrirse la frente, que anteriormente había sido golpeada por un dedo por la niña más pequeña, de hecho no creía que su ángel tuviera semejante fuerza… Ahora por su culpa tendría un notable punto rojo sobre su frente y ya no tendría que ir a clases mañana con eso
-¡Porque no lo dijiste! ¡Yaya-Chan lo dijiste!
-¿¡Por qué lo diría después de que me pegaste en la frente!?- La pelinegra guiñó el ojo izquierdo debido al dolor de semejante golpe mientras que por el rabillo de su ojo derecho notó que Hikari levantaba su dedo índice, como si estuviera lista para otro ataque
-¡Porque me amas! ¡Ahora dilo!- La rubia empujó su dedo hacia adelante antes de comenzar una andanada de pequeños pinchazos en las ahora enrojecidas mejillas de su novia y no conforme con eso le dio un pinchazo en el ojo izquierdo haciendo que la pobre chillara de dolor y ahora quedara viendo solamente por el derecho
-¡¿No aprendes tu lección, Hikari?!- Ya estaba enojada estilo anime con una vena roja en su sien derecha mientras un aura rojo similar al Kaio Ken la estaba rodeando- ¡Puede que no pueda ver con un ojo, pero aún puedo morder!
-Yaya-chan…- La pobre rubia estaba con la cara pintada de azul mientras su compañera sentimental estaba sonriendo perversamente mientras mantenía cerrado su ojo izquierdo- ¿Alguna vez te dijeron que te queda perfecto el cosplay?... Es que… Es que te pareces a Madara Uchiha en su transformación del Jinchuuriki del Juubi… Digo, ¿Has visto el último arco de Naruto?
TRES DORITOS DESPUÉS…
Una vez más Madara, digo, Yaya mordió el dedo de su pequeño ángel
-¡Wah! ¡Yaya-Chan suelta! ¡Suéltalo!- Lloriqueó Hikari estilo anime
-Eso te pasa por pasarte de lanza, descarada- La pelinegra murmuró casi incoherentemente mientras sostenía el peligroso dedo entre los dientes.
-¡Dime que me quieres!
-¡Ni hablar!
-Yaya-chan… Ahora si te cargó la bruja
La pequeña rubia decidió arremeter una lluvia de picotazos con solo usar su dedo índice hacia el rostro de la pelinegra.
-¡OH DIOS MÍO! ¡MIS OJOS! ¡¿Qué te pasa Hikari?!- Yaya rápidamente soltó el dedo de entre sus dientes cuando un repentino tiro bajo de la mano libre de su ángel la sorprendió en el ojo derecho mientras un sonido de fuerte golpe estilo Dragon Ball Z se hizo presente
-Ah, Yaya-Chan, ¿estás bien?- La rubia se frotó el dedo dolorido mientras veía a su novia rodar por el suelo mientras que su móvil cayó también al suelo, la pelinegra maldijo incoherentemente mientras se cubría los ojos.
-Mierda, Hikari… ¡¿Me infliges dolor y ahora me preguntas si estoy bien?!- Yaya dejó de moverse y dejó escapar un fuerte gruñido cuando Hikari se abalanzó sobre ella, colocándose sobre el estómago de la otra chica.
-Lo siento Yaya-Chan- La pequeña rubia agarró sus muñecas y apartó sus manos para encontrar los ojos de color ámbar oscuro de su protectora, una vez llorosos y ahora enrojecidos por las 'irritaciones' causadas por su parte.
-Claro que ahora dices yo- La pelinegra se detuvo a mitad de la oración al sentir los labios de la niña más pequeña sobre los suyos pero no conforme con ello la menor aprovechó viendo la vestimenta que usaba su novia
Yaya como siempre usaba su camiseta ancha sobre todo su cuerpo dejando descubierto su cuello y hombros, momento por el cual Hikari aprovechó para abrir la boca y dejarle una marca sobre la piel de la más alta en venganza por lo sucedido a su dedo índice.
-Ah… Hikari… ¿Qué estás… Haciendo?- La pelinegra cerró con fuerza sus ojos y luego parpadeó varias veces antes de finalmente darse cuenta de que su ángel estaba ahora clavando sus colmillos sobre su cuello dejando tras de sí la marca roja… Ahora no solo debía cubrirse la frente sino que también el cuello… Si no iba a clases mañana era por su culpa
-Hikari… ¿Qué de…?
-Usando tu técnica- Farfulló un poco- Ahora dilo o te seguiré mordiendo
Yaya gruñendo un poco, puso los ojos en blanco.
-Tú ganas, tú ganas… Te amo Hikari
-Bien- La pequeña rubia decidió trasladarse a la frente de su amada dando un casto y tierno beso en esa parte, luego otro en los ojos cerrados, en la nariz, en la mejilla izquierda y por último sus labios a lo que la pelinegra no dudó en probar más el contacto y los sentimientos que le propagaba su ángel
Finalmente luego de un rato, Hikari se acurrucó sobre el pecho de Yaya mientras ésta usó sus brazos para envolver a su pequeña ángel con tal de aferrar más el contacto mutuo físico entre ambas.
-Yaya-chan… Yo también te amo y no te dejaría por nadie, ¿Ahora fue tan difícil?
La más alta solo gruñó por lo más bajo
En eso la pequeña rubia notó que el móvil de la pelinegra estaba en el suelo a lo que lo recogió, para su fortuna el aparato no sufrió ningún daño ni siquiera la pantalla no tenía alguna grieta y el display estaba funcionando como si nada.
-Hikari, ¿Me podrías devolver mi móvil?
La aludida solo sonrió maléficamente
-Lo haré después…
-¡Ni lo intentes!- Ahora la más alta lloriqueaba estilo anime mientras que su ángel no dudó en disfrutar jugando con el móvil de su novia toda la noche mientras ignoraba sus reclamos
Lo que pasaba cuando tu novia no te ponía atención y aparte jugaba demasiado rudo.
